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lunes 21 enero 2019

Opinión

400.000 fascistas en Andalucía

“Las decisiones de cada persona en una elección tienen influencia directa sobre la vida propia y ajena”, sostiene el autor. 

26 diciembre 2018
11:29
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400.000 fascistas en Andalucía
Una multitud de personas en la calle. ÁLVARO MINGUITO

Hannah Arendt no hacía prisioneros a la hora de referirse a aquellos votantes de ultraderecha que se veían atraídos por los cantos de sirena de los totalitarismos. Los definía como The mob –la chusma o el populacho–, y los unía a la élite en una extraña alianza nacionalista. No los exculpaba, no los justificaba, los estudiaba y culpaba con dureza por sus decisiones. Todas sus conclusiones se encuentran en Los orígenes del totalitarismo y no caía en ese paternalismo que trata como menores de edad a quienes eligen cuál es su opción política.

Existe una corriente exculpatoria en la opinión pública sobre las decisiones libres y soberanas de la ciudadanía que votó a VOX en Andalucía. Un argumento que considera tóxica la ideología de la extrema derecha de VOX pero no a quienes les dan apoyo y les eligen para llevarla a cabo, como si tuvieran alguna tara que les impidiera escoger de manera adecuada a quién otorgar su voto. “No hay 400.000 fascistas en Andalucía”, repiten de manera mecánica quienes intentan comprender el ascenso de la antidemocrática ideología de Santiago Abascal. Como si la gente naciera fascista. Como si un fascista fuera un monstruo con la esvástica grabada en una nalga al nacer como la marca de satán. ¿Había 17.277.180 nazis en marzo de 1933 en Alemania? Había 17.277.180 personas que votaron al partido nazi e hicieron posible que llegara al poder para imponer su ideario genocida. Habría quien no supiera lo que el partido nazi haría, quien no se preocupó en saberlo o no le importó, y también algunos tan criminales como quienes lo ejcutaron. Pero nada de eso les exonera de su responsabilidad individual en aquellos crímenes.

No hay 400.000 fascistas en Andalucía. O sí puede haberlos. Claro que sí, ni que en España no hubiéramos convivido con un franquismo incardinado en lo más profundo de nuestro sistema de partidos y en la hegemonía imperante. No sabemos cuál es la ideología de cada uno de ellos. No sabemos si lo son. Ni siquiera importa si VOX es fascista o no, o si calificarlos así es la mejor manera para que no consigan más notoriedad. Pero no puede exonerarse de su responsabilidad a aquellas personas que deciden dar su apoyo a quien tiene un ideario que busca eliminar derechos conquistados e ir contra los más débiles. Cuando decides libremente dar tu voto a un partido que quiere deportar a gente humilde que solo viene a mejorar su vida, importa poco lo que seas, importa lo que haces y lo que tus decisiones implican en la vida de otras personas.

Existen argumentaciones que tienden a infantilizar las decisiones de los ciudadanos con derecho a voto como si no tuvieran capacidad para leerse un programa con solo cien medidas y que no deja lugar a dudas sobre cuál es la línea ideológica de un partido como VOX ni qué pretenden. Habrá quien lo haya leído y esté de acuerdo, y también quien no sepa ni lo que es un programa electoral y solo haya votado con la entraña y la emoción, con solo tres claves o usando el voto como protesta. Todos son igualmente responsables de sus decisiones y de la influencia que ahora puede tener ese voto sobre la vida concreta y material de a quienes  el programa de VOX señala como enemigos del pueblo.

Franz Six fue condenado a 20 años de cárcel en los juicios a los Eisantzgrupen de Nuremberg por su participación en los crímenes en la Unión Soviética. El caso de Six es narrado por Cristian Ingrao en Creer y destruir: Los intelectuales en la máquina de guerra de las SS., donde explica cómo funciona el apoyo a un partido como el nazi. Franz Albert Six era doctor en Filosofía por la Universidad de Heidelberg y profesor de Periodismo en la Universidad de Königsberg. A pesar de ser culto, letrado y de gran nivel intelectual, Sixt justificaba del siguiente modo su método para elegir: “En esos años, para mí y para toda mi generación, el programa del NSDAP significaba nada o poca cosa”.

Naturalmente que no todos los alemanes que votaron a Adolf Hitler se habían leído Mein Kampf para poder desencriptar cuál era el plan criminal del nacionalsocialismo. Pero eso no significa que no supieran que estaban votando a un partido antisemita, a un partido antidemocrático y con grupos paramilitares terroristas. Y si alguno no lo sabía, era responsable de no haberse enterado. Peter Frietszche explicaba brevemente qué eran lo que buscaban los alemanes en los años 30: “Los burgueses y algunos trabajadores buscaban un movimiento político desembozadamente nacionalista, con la mirada puesta en el futuro, abierto a todos los estratos de la sociedad, y que reconociese los reclamos de los ciudadanos sin volver a dividirlos por gremios u ocupaciones”. En ningún caso aquellos 17 millones de votantes eligieron a un partido para que exterminara a once millones de personas, eligieron al NSDAP por tres claves vacías que ignoraban el verdadero alma del partido que ya en 1933 estaba a la vista de todos.

Las decisiones de cada ciudadano en una elección tienen influencia directa sobre la vida propia y ajena. Sobre el colectivo. Sobre la vida de tus vecinos y vecinas. No hay ninguna excusa ni justificación para aquellos y aquellas que con toda la información a su disposición eligen que la víscera, o el pleno uso de la razón, decida cuál es el voto que eleve a capacidad ejecutiva el odio que fomenta una ideología. El votante fascista puede ser el camarero que te sirve el café, el empresario que emplea a cientos de inmigrantes bajo unos plásticos, el abuelo que pasa el día con sus amigos charlando en la plaza del pueblo, tu tía con la que cenas en Navidad o la pediatra que da una piruleta a tu bebé cuando acaba la consulta. Y todos ellos serán responsables de cualquier medida lesiva que afecte a la vida de cada enemigo de VOX. Sea o no sea un fascista.

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Antonio Maestre

Antonio Maestre

Periodista y Documentalista. Aspirante a imitador de Günter Wallraff.

8 comentarios

  1. Davis
    Davis 11/01/2019, 07:27

    Os aconsejo analizar el mapa interactivo publicado por El País tras las elecciones andaluzas, donde se aprecia que los barrios más humildes, con menor educación y cultura votan masivamente a la izquierda, mientras que los de clase media y trabajadora (no de ricos) votan a la derecha. Estáis equivocados pensando que el voto de izquierdas es culto y el de derechas es de analfabetos ultrareligiosos, muy equivocados

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  2. ArroyoClaro
    ArroyoClaro 01/01/2019, 17:42

    SABINO CUADRA, recientes declaraciones:
    Cuando algunos afirmamos que durante la llamada Transición no hubo ruptura democrática, no nos referimos a algo político-conceptual, sino a algo mucho más material. Hablamos de que todo el entramado político-policial-militar-eclesial-judicial-económico del franquismo pasó intacto al nuevo régimen, reconvertidos sus miembros, eso sí, en fervientes “demócratas”.

    Me refiero en primer lugar a Juan Carlos I, designado por Franco sucesor suyo en 1969, quien entonces reconoció “la legitimidad política surgida del 18 de julio de 1936, en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes pero necesarios para que nuestra Patria encauzase de nuevo su destino”. Y a pesar de eso, la Constitución le nombró Jefe de Estado, otorgó el mando supremo del Ejército y regaló una inviolabilidad civil y penal absoluta.

    A mencionar también los miles de fascistas del Movimiento, Falange, Frente de Juventudes, Sindicato Vertical, Sección Femenina…, nombrados a dedo y trasvasados luego a los nuevos espacios “democráticos”, sin ser ninguno de ellos cesado por su complicidad con el criminal régimen franquista. A recordar igualmente la conversión del Tribunal de Orden Público en la moderna Audiencia Nacional, la de la siniestra Brigada Político-Social franquista que paso a dirigir la nueva Policía Nacional y el grueso de aquella jerarquía militar, uniformada ahora con ropajes constitucionales y de la OTAN.

    En otro ámbito, los banqueros y empresarios que financiaron el golpe del 18 de julio fueron premiados con unas leyes sindicales y laborales con las que sobreexplotaron a la clase obrera durante décadas. Una clase que hizo su agosto con el uso y abuso de la mano de obra esclava formada por 400.000 prisioneros políticos que levantaron carreteras, pantanos y obras públicas. y luego se convirtió en la moderna casta empresarial que hoy copa el IBEX-35.

    Finalmente es preciso señalar a esa Iglesia que a pesar de haber bendecido el golpe militar-fascista del 18 de julio calificándolo como Cruzada y apoyado durante cuarenta años la Dictadura, mantuvo la gran mayoría de los inmensos espacios de poder que poseía (religiosos, educativos, asistenciales, civiles…) a cambio de dar sus más santas bendiciones a aquella Transición.

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  3. Farnese
    Farnese 30/12/2018, 16:32

    Según Noah Harari,la política humanista es aquélla que refrenda la idea que:”el votante es quien mejor sabe lo que le conviene” esto es, desde mi punto de vista, el votante se auto examina analizando y tomando conciencia de sus necesidades económicas y por ende, vitales; al hacerlo,se puede percata de dos realidades, podemos decir intersubjetivas: lo afortunado y feliz que se siente de vivir medianamente bien o por el contrario, lo desgraciado e infinitamente infeliz que es por las estrecheces que padece. ¿Qué sugiere Harari? que los sentimientos,a los que teóricamente apela el votante para decidir a quién votar, son la vía más íntima que posee, la voz interior que le anima a escoger un candidato u otro. Entonces ¿aquellos que han votado a Vox desconociendo lo que es un programa electoral y han votado con la entraña y la emoción como se indica en el artículo, no deben ser diferentes de otro tipo de votante que tampoco lea el programa electoral del partid político de su candidato favorito y acuda a las urnas con su entraña y emoción ?

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  4. Carmen C.
    Carmen C. 27/12/2018, 19:44

    Es lo que trae tanto fanatismo religioso, tanta procesión, tantas romerías…
    Lo siento por la Andalucía combativa, luchadora y progresista, que también existe. El futuro no está escrito…

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    • Davis
      Davis 11/01/2019, 07:29

      El progresismo está provocando una curiosa paradoja, los improductivos reciben subvenciones y los productivos tienen que emigrar.

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  5. Chorche
    Chorche 26/12/2018, 17:25

    Nunca se fueron. Creo que es bueno que hayan salido a la superficie para que no nos engañemos. Lo mismo que cualquier enfermedad, hay que detectarla para curarla.
    El francofascismo y el nacionalcatolicismo tuvieron 4 décadas para adoctrinar y manipular la historia.
    Franco murió confortablemente y con todos los cuidados, aclamado y llorado por toda España (excepto familias de fusilados, exiliados o represaliados).
    Eligió sucesor y dejó todos los poderes entre sus fieles y bien atados.
    Estos mismos poderes que cocinaron la Transición (la izquierda no opuso mucha resistencia, estaba harta de clandestinidad, de luchar y de perder) y estos mismos poderes que nunca han dejado el timón, al ver que los tiempos les son propicios, se han sacado la careta sin rubor alguno y con la prepotencia propia de ellos y de sus mejores tiempos. Y el rebaño adoctrinado y manipulado, que siempre ha estado ahí,
    se ha unido con entusiasmo a los líderes
    de la España, una grande y libre.
    Y más, si el jefe del estado, designado por el dictador, Felipe el “preparao”, (qué broma) sigue manipulando y abonando su terrero.
    En su mensaje de navidad,
    La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) lamenta las palabras del discurso navideño del Rey Felipe VI en las que “relaciona el rencor con la recuperación de la memoria histórica”, siendo la segunda vez en la que además “critica el proceso de recuperación de la memoria sin respetar los derechos humanos”.
    Para la asociación, tanto las afirmaciones de 2016, como las que hizo esta Nochebuena, contravienen la declaración universal de derechos humanos (artículos 8 y 10), así como los informes del Alto Comisionado de Naciones Unidas, ya que el grupo de trabajo contra la desaparición forzada e involuntaria y el relator especial para la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición han elaborado informes exigiendo a la instituciones españolas la garantía de los derechos de las víctimas de la dictadura franquista, explica la asociación.

    El presidente de la ARMH, Emilio Silva, asegura que “un Jefe del Estado que no ha pasado por las urnas tiene que mantener una delicada distancia política y debe sentirse y mostrarse solidario con las víctimas de cualquier crimen y no dependiendo de quiénes sean y qué discurso mantengan los verdugos”.
    Igualmente, la asociación critica que en el mensaje navideño el Rey ha hecho numerosas alusiones a quiénes construyeron los consensos de la transición, “desde las élites de la dictadura y las de los partidos de oposición al régimen fueron legalizados para las elecciones constituyentes de 1977”.

    A este respecto, afirma que “ese consenso dejó sin posibilidad de presentarse a esas elecciones democráticas a las formaciones que reclamaban el retorno de una república y que no aceptaban una amnistía para las enormes y terribles violaciones de derechos humanos de la dictadura”. Por ello, a su juicio se trata de “un consenso de los que ya tenían previamente un acuerdo y no un consenso nacido de un verdadero proceso de negociación entre posturas diferentes”.

    Además, critica que el Rey “ha vuelto a ignorar la lucha y el esfuerzo de miles de personas que se jugaron muchas cosas para que terminase la dictadura y regresara la democracia, un reconocimiento que es un deber democrático”.
    https://insurgente.org/demoledora-respuesta-de-la-asociacion-para-la-recuperacion-de-la-memoria-historica-al-discurso-del-borbon/

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