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Domingo 25 Junio 2017

Economía

Inditex: a costa del sudor de las costureras gallegas

La multinacional subcontrata a decenas de talleres en A Coruña obviando las pésimas condiciones laborales de sus trabajadoras.

30 Agosto 2013
12:36
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Este artículo ha sido publicado en el nº 8 de La Marea, a la venta en quioscos y aquí

Tánger, Bangladesh, India. Lugares donde se ha denunciado que Inditex explota a sus trabajadores, no parecen tan lejanos cuando se accede al pequeño taller subcontratado por el imperio textil donde una docena de mujeres ya mayores se afanan sin descanso ante sus máquinas de coser.

Pese a estar situado en la carretera de A Coruña a Santiago de Compostela, el local es discreto. Desde el exterior, se antoja difícil averiguar para quién trabajan estas obreras. No hay ningún cartel comercial fuera; está a la vista de todo el mundo, pero nadie repara en él. Algunos coches paran junto a la entrada; otros lo dejan atrás, indiferentes.

Dentro, lo primero que llama la atención es el olor penetrante que, en ocasiones, hace el aire casi irrespirable. Apesta a producto químico, a los tintes industriales con los que se visten de colores las prendas producidas por este emporio levantado casi de la nada por Amancio Ortega –el hombre más rico de España y el tercero del mundo según la revista Forbes, que valora su fortuna en 57.000 millones de dólares (unos 42.000 millones de euros)– y su exmujer, Rosalía Mera, fallecida el 15 de agosto. Por los rincones del taller, cientos de prendas esperan a ser cosidas o montadas y transportadas a la fábrica principal, en Arteixo, a sólo diez kilómetros de A Coruña.

Las 12 costureras trabajan durante todo el día, paran a comer y luego, diez minutos más a las 10.00 y a las 17.00 horas para fumar o tomar un café. Estas costureras, cuya única fuente de ventilación es la puerta entreabierta que da a la carretera, han contribuido a que Ortega amasara su enorme riqueza. Su trabajo depende, única y exclusivamente, de lo que les pide Zara –el buque insignia de Inditex– pero no están en nómina de la empresa: son autónomas. La pequeña cooperativa que han puesto en pie es una de las decenas de empresas subcontratadas por el emporio textil, que asienta una parte de su producción en ellas.

La apariencia y estructura de estos talleres es casi siempre la misma. Muchos están en la carretera que conduce hasta la inhóspita Costa da Morte, la misma vía que lleva a la sede central de Inditex. Como el taller de la puerta entreabierta, estos locales son, prácticamente siempre, bajos comerciales con ventilación deficiente.

Entrada de un taller subcontratado por el emporio gallego en A Coruña. T.M.

Las críticas a la indiferencia de los responsables de Inditex ante las condiciones laborales de las trabajadoras en los talleres en los que externaliza (subcontrata) su producción, en España y sobre todo en otros países, han adquirido tintes de horror en los últimos meses. El 27 de enero un incendio en una fábrica clandestina de Bangladesh provocó la muerte a siete operarios. Entre las cenizas aparecieron restos de etiquetas de marcas de Inditex (Bershka y Lefties). Aunque poco después la empresa anunció haber roto su contrato con los proveedores bengalíes, la polémica era ya imparable, sobre todo porque, tres meses más tarde, el 24 de abril, otro incendio en la capital de ese país, Dacca, acabó con la vida de 1.050 trabajadores en otra fábrica en la que producían marcas europeas como Primark, Benetton y El Corte Inglés.

Estas muertes, junto a las denuncias de gobiernos como los de Brasil y Argentina contra el imperio de Amancio Ortega, han hecho que se alcen voces que cuestionan el modelo de negocio de una empresa que, ya en los 90, apostó por deslocalizar su producción en el Magreb y en países asiáticos.

La forma de trabajar de Inditex ya a se había ensayado en A Coruña. Víctor la conoce bien. Siguiendo la estela familiar, este coruñés de mediana edad, tuvo una empresa de confección que trabajaba para la compañía de Ortega. Él tenía un taller y su madre otro, aunque les prohibían intercambiar trabajo. Hace seis años tuvo que dejarlo. No podía más.

“Los talleres”, recuerda Víctor, “no tienen ningún tipo de acuerdo ni contrato con la empresa. Ellos te van mandado trabajo sobre pedido y tú se lo haces. Pero sin un día deciden que no les sirves, te bajan la carga de trabajo y tienes que cerrar”.

A finales de los 90, en los alrededores de A Coruña había más de 30 talleres trabajando para Inditex. El negocio era sencillo: alguien compraba unas máquinas, alquilaba un bajo comercial, montaba una sociedad limitada y contrataba a veinte personas, normalmente mujeres de mediana edad. Sin rastro de medidas de seguridad ni, en muchas ocasiones, derechos laborales. Se trataba de locales sin ventanas ni calefacción. En algunos casos eran garajes o la propia casa. Cualquier lugar era adecuado para atender a la demanda de producción de esa multinacional que estaba naciendo.

La exigencia de exclusividad
La persona encargada del taller, que a la vez trabajaba en él, se hacía cargo de los gastos de personal y de la maquinaria. Inditex, que les exigía exclusividad, les iba proporcionando trabajo y ellas se encargaban de confeccionar las prendas a cambio de un dinero pactado, generalmente por debajo del precio de mercado.

Una fuente conocedora del sector, que prefiere mantener el anonimato, confirma que “una prenda que se haga para cualquier otra empresa se paga un 50% más cara que las de Inditex, tranquilamente”.

Ahí nacía la explotación. Víctor lo confiesa: “En ocasiones, los horarios eran de 8 de la mañana a 8 de la tarde, con media hora para comer y sin cobrar horas extras, por supuesto. Si venía más carga de trabajo tenías que aprovecharla”. Del mes de vacaciones mejor olvidarse ya que el emporio textil exige producción durante todo el año, así que la mayoría de los pequeños talleres repartían unos quince días de vacaciones en los 12 meses.

Inditex no controlaba, y tampoco lo hace ahora a juzgar por las declaraciones recogidas en este reportaje, esas condiciones laborales. “Sólo les preocupa la calidad del producto y que se haga todo con rapidez. Además, como te quieran putear, te putean e incluso te pueden obligar a cerrar el taller, dejando a los trabajadores en la calle”, asegura.

Eso fue lo que sucedió con la deslocalización de la producción a otros países. Víctor pone como ejemplo Tánger, en Marruecos. “Allí, mi hermana está trabajando en control de calidad de fábricas que trabajan para ellos y las condiciones que ve no se permitirían aquí”. Para él, “no deberían dejar que ese trabajo llegase a España” porque es fruto de la explotación.

Las responsables de los talleres subcontratados se quejan de que son ellas las que deben asumir todos los riesgos. Para empezar la inversión inicial que, para un taller de veinte costureras, ronda los 70.000 euros.

“Para ellos [Inditex] es muy cómodo. Trabajan sin stock y según pedido, además de con prisas y exigencias. En cambio somos nosotras las que asumimos el riesgo de contratar a gente, de hacer horas, de comprometernos que el trabajo llega a tiempo. Vivimos en tensión. Si no cumplimos, nos bajan la carga de trabajo y tenemos que cerrar”, asegura una de ellas que no se atreve a dar su nombre.

Víctor lo corrobora: “Lo tienen muy fácil. Castigan a alguien y le obligan a cerrar. Te pueden echar para atrás prendas, pedirte muestras, darte menos trabajo… pero tú sigues con la misma plantilla y además trabajas sólo para ellos, con lo cual se acumulan las pérdidas y como no tienes solvencia económica, debes cerrar a los cuatro o cinco meses”. Mientras tanto, ellos “tienen cero riesgos, se llevan la producción fuera tranquilamente y sin pagar nada a nadie. Es un modelo cojonudo para hacer dinero”, sentencia.

Este modelo de negocio, el “modelo Inditex”, trasplantado a países como Marruecos, es el que denuncia el partido SAIN (Solidaridad y Autogestión Internacionalista), ocupado en sensibilizar sobre el uso de niños en la confección de productos textiles.

Uno de sus miembros, Moisés Mato, apunta directamente a Amancio Ortega, el fundador de la multinacional, al acusarle de “haber creado un método de trabajo que, aunque no es exclusivo de Zara, sí ha ido más allá al revolucionar el ritmo de trabajo. La empresa llega a inaugurar una tienda al día, y esto es gracias a ese sistema de externalización tremendamente flexible y preciso que recae sobre las espaldas de los trabajadores y trabajadoras en forma de más esclavitud”.

En mayo del año pasado el canal público francés France 2, emitió un documental sobre el trabajo infantil en el que destapaba como, en la India, niños trabajan en condiciones inhumanas para diferentes empresas, entre ellas Inditex.

Unos meses antes, la ONG Setem publicó su informe La moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección, donde denunciaba que las trabajadoras de talleres que producían para Inditex acumulaban hasta 65 horas a la semana ante una máquina de coser. Algunas no cobraban ni siquiera el salario mínimo marroquí: 178,72 euros mensuales. El objetivo, una vez más, era el de hacer frente a esa desmesurada demanda de producción que la empresa por sí misma no puede o no quiere cubrir. Y eso que la sede central de la compañía, en Arteixo, ocupa 600.000 metros cuadrados. En ella trabajan 3.500 personas en fábricas que son como pequeñas ciudades. Los trabajadores llegan en autobuses y pasan allí sus ocho horas. Tienen comedor y lugares para pasear. Para llegar hasta allí, ningún cartel. Nada que anuncie que en ese polígono está el corazón de la empresa que el año pasado facturó más de 15.000 millones de euros. En la puerta del complejo un pequeño cartel reza ”Inditex”.

La compañía niega las acusaciones de indiferencia ante las condiciones de los trabajadores que subcontrata y asegura que desde el año 2001 dispone de “un código ético que prohíbe explícitamente prácticas como el trabajo forzado o de menores”. Además, defiende que “sólo en los dos últimos años se han realizado casi 6.000 auditorías en fabricantes y proveedores del Grupo”.

Los responsables de los talleres coruñeses niegan estas auditorías. “A ellos sólo les interesa la calidad, lo demás les da igual”. Pero desde el gabinete de comunicación de Inditex se insiste en que sus 1.434 proveedores “deben cumplir estándares mínimos de comportamiento ético basados en el respeto a los derechos humanos y laborales”.

“Reputación y liderazgo”
Inditex recuerda que la empresa ha firmado numerosos acuerdos sobre seguridad laboral, entre ellos uno este mismo año, el Acuerdo sobre Seguridad y Contra Incendios para mejorar “las condiciones de salud y seguridad en la industria textil de Bangladesh”. El portavoz de la compañía también resalta que es “la empresa con una mejor reputación, liderazgo y que muestra una mayor responsabilidad social corporativa”.

La multinacional tiene, en la actualidad, 120.314 empleados en todo el mundo (30.000 más que hace cinco años), un tercio de ellos en España. Todas las marcas del grupo (Zara, Massimo Dutti, Stradivarius, Bershka, entre otras) se distribuyen en 6.009 tiendas, 482 más que hace un año.

Su fundador, Amancio Ortega, es cada vez más rico y dispone del 60% de las acciones de la compañía. Hablar de Amancio Ortega o Rosalía Mera en A Coruña es casi un tabú. Los tentáculos del conglomerado de sus empresas llegan a casi todos los ámbitos de la sociedad. Quien no trabaja para ellos, conoce a alguien que sí lo hace, directa o indirectamente.

Nadie quiere hablar con la excusa de que Inditex “da trabajo a la gente”. Y eso pese a que cada día cierran más talleres subcontratados, o precisamente por eso. Producir para el imperio textil sigue siendo rentable, así se entiende que “cada Navidad, muchos encargados llevan regalos a los jefes de Arteixo, para que les den buen trabajo”, comenta un exresponsable de un taller. Por la ciudad circulan varios mitos halagadores sobre Ortega. El más extendido es el que asegura que cada día come con sus trabajadores en Arteixo. La anécdota se completa con un: “¡Es que es muy campechano, muy sencillo!”.

A su exmujer, Rosalía Mera, le llovían también las alabanzas. A su entierro acudieron representantes de la sociedad civil y política coruñesa, el presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijóo incluido.

El poder de Amancio Ortega se ve reflejado en los medios de comunicación a los que Inditex deja mucho dinero en publicidad. Un ejemplo revelador: en marzo de este año periodistas de France 2 interrogaron en una rueda de prensa al director de la compañía, Pablo Isla, sobre las acusaciones de explotación infantil. Las preguntas indignaron al presidente. Al día siguiente el titular más repetido por la prensa española fue: “La televisión pública francesa intenta boicotear los resultados de Inditex”.

A ese miedo que llega a todos los ámbitos tampoco son ajenos los trabajadores. María (nombre ficticio) que trabaja en uno de los talleres que producen para Inditex sólo contesta a través del teléfono y de forma indirecta. Evidentemente, pide que no se publique su nombre real “para evitar problemas”. Cuando se le pregunta por la seguridad laboral se hace el silencio. En ese momento, se acaba la entrevista.

Su caso es paradigmático del oscurantismo que rodea a Inditex. Los talleres subcontratados están a la vista de todos, pero nadie habla de sus condiciones de trabajo. En Galicia se impone el silencio sobre Amancio Ortega y el imperio del hombre más rico de España. Es el modelo Inditex.

Toni Martínez

Toni Martínez

  • J&B

    Efectivamente “las pobres costureras gallegas”, sabian perfectamente que hacian cuendo montaban sus talleres y los montaban porque era un negocio rentable para ellas NO PARA INDITEX y asi se convertian en proveedores que no es lo mismo que trabajadores. Sepamos distinguir.Lo que pasa que este pais de envidiosos y donde queremos que nos den la paguita sin trabajar o que nos den 3000E por cinci horitas, eso si’ tranquilamente sin mucho esfuerzo’ se odia a todo aquel que se ha matado a trabajar y encima ha tenido exito’ como Amancio Ortega o Juan Rog (Mercadona) y se le pone verde’ que hay que ver como estan los foros por ahi; echan humo contra ellos y todo porque han triunfado y han sabido revolucionar de forma distinta unos negocios en los que parecia todo descubierto y ellos han tenido la vision de hacerlo de otra forma. Tambien hay que reconocer que la globalizacion’ los ha favorecido como lo ha hecho con todas las grandes empresas’ pero para poder beneficiarse de esta expansion habia que estar alli con un modelo de negocio definido y claro la mayoria de los mortales no lo teniamos. Pero eso no implica que tengamos que criticarles a ellos y su dinero tengan que repartirlo’ porque yo entiendo que ha sido su trabajo y su suerte y tendriamos que estar contentos y agradecidos como españoles queeste señor mantenga su principal negocio y sus bases en España con el grueso de empleados en nuestro pais; por cierto una politica que le critican los expertos en economia’ porque consideran poco rentable’ ya que supone mayor gasto-

    • lina

      Y antes de los talleres le cosían las costureras directamente en su casa, por dos pesetas y sin asegurar. Lo sé de buena mano porque vecinas de mi abuela y mis padres le cosieron durante años, sin seguro. Timando a las costureras y a la Seguridad Social así se hizo rico D. Mamandurrias Ortega.

  • pilar

    Estuve trabajando para inditex muchos años y puedo asegurar y demostrar de los abusos que hay a los talleres y de la miseria que les pagan por las prendas, hay si lo contara ! Seguro que no comprabais mada en el grupo
    Pobre costureiras

  • Doro

    SOY TRABAJADOR de Inditex desde hace más de 20 años ¿Cómo no meten en la carcel al que ha escrito este artículo inventado? En este país para ser periodista sólo hace falta tener una web???? Qué vergüenza!!!!

  • Alejandra

    Este es un comentario copiado de otro foro en el que se ha publicado el mismo artículo:

    ¿Qué hay silencio en Galicia??? Por qué no habláis con nosotras, las que trabajamos en los talleres?? el Sr Ortega siempre ha cumplido sus promesas con nosotras!!! Y estamos orgullosas de formar parte de esto. Y sí, algunas épocas trabajamos a destajo porque trabajamos en cooperativa y somos nuestras jefas, eso cabrea a los sindicalistas que aquí no pillan cacho. Silencio decis, para medios como este sí, silencio

  • Alejandra

    Para Ambry Queleto:
    ¿A qué trabajadores deja en la calle Inditex? en los últimos 40 años no a parado de aumentar sus empleados en España llegando a los actuales 70.000 de 120.000 que tiene en todo el mundo.

  • Mario

    Toni Martinez: Buen reportaje, todo insinuaciones y ninguna prueba. Bien por el periodismo veraz. Ya vemos todos el trabajo que das tu en países pobres. Internet da voz a todos, el problema es que también se la da a los tontos.

  • pedro

    ¿Sabéis que países como España salieron de la pobreza gracias a sectores como el textil?¿sabéis que hace 10 años Bangladesh era el cuarto país más pobre del mundo y que gracias al textil ahora es el 14? ¿Sabéis que la UE no cobra aranceles a pproductos procedentes de países como Bangladesh para ayudar a su industria y que salgan de la pobreza? ¿Sabéis cual es la mayor industria de Bangladesh? El textil ¿y que la mayor industria emplea a menos des 10% de la población en un país de 150 millones de hab.(más o menos, la cantidad exacta no se sabe)? El resto no tiene nada. ¿Sabéis que ese país es un auténtico desastre y la única forma que tiene de competir es por precio?

  • Ambry Queleto

    A ver si das con la respuesta correcta: “Si yo me hago millonario,(multi, multi) sin trabajar, a costa del trabajo explotado y mal pagado y en condiciones inhumanas de miles de personas, ¿soy inocente?”
    RESPUESTA: NO.
    Otra pregunta: “Si cierro la producción en España dejando en el paro a los trabajadores y me instalo en países donde las normativas sé que son mucho más permisivas, para seguirme forrando, ¿soy inocente?
    RESPUESTA: NO.
    ¡¡Venga defensores de AO poneros por un momento en la piel del explotado y no en la del explotador!!
    Buen artículo, sí señor.
    Saludos

    • Alejandra

      ¿A qué trabajadores deja en la calle Inditex? en los últimos 40 años no a parado de aumentar sus empleados en España llegando a los actuales 70.000 de 120.000 que tiene en todo el mundo.

    • Paco

      ¿Qué no trabaja el Sr. Ortega? ¿Tu estás chalao? Este hombre trabaja en un día más de lo que tu has trabajado en tu vida. Yo trabajo en la central de Inditex. Nunca he hablado con el Sr. Ortega pero le veo mucho por allí de un lado para otro.Hay días que yo salgo más tarde o entro antes porque tengo mucho trabajo y él siempre está allí.

  • Simplemente fantastico este articulo sobre la cruda realidad de los trabajadores de Inditex o para esta empresa.Bravo!
    nditex-grupo.blogspot.com

  • vicen76

    Perdona Alberto “figura”, las relaciones comerciales dentro de este sistema, el capitalista, nunca se han basado, no se basan, ni jamas se basaran en la LIBERTAD, mas bien se fundamentan en todo lo contrario, en la ESCLAVITUD y la OPRESION y en cualquier relacion contractual hay al menos dos partes, de las que normalmente una es mas fuerte que la otra, y que es la que impone las condiciones.

  • argumenting

    Bueno, telita. Texto bueno.

    Mención especial al comentarista “pragmático” especialista en poncio pilatadas.

    Tengo el diccionario a mi lado y en la primera entrada de la voz “libertad” pone exactamente esto: – Libertad, estado de todo aquel individuo que no tiene una pistola en la cabeza. Ejemplo: “Pepito es libre porque no tiene una pistola en la cabeza.”

    Yo subcontrato, entre amigos refinados digo outsourcing, y lo hago como el que más. Yo sólo pongo el dinero, todo lo que suceda en el proceso de producción ni me va ni me viene, yo sólo puse dinero. Puse DINERO y NO UNA PISTOLA! Duermo como un bebé.
    La culpa es de la empresa subcontratada, que no tiene ética ni aspira a tenerla, puesto que la ética es más inútil que tener un sistema de ventilación dentro de un taller.

    Segunda demolición argumentativa: esto sucede en muchos más sectores, como el automovilístico. La veda está abierta y no vayamos ahora a cerrarla. Lets LET!

    Nadie te obliga a trabajar para tal o cual. Nadie te obliga a comer lo talo o lo cualo. Nadie te obliga a pagar medicinas para tu familia. “Nadie” existe, tiene nombres y apellidos y unas manos refrotándose contabilizando dividendos. No sabeis lo duro que es ser el señor Burns.

    Tanta opinión y tanto twitter. ¿Quieres comer? Y saber leer y escribir, y una bicicleta!!! por qué no?? cuanta cara tienen estos curritos.

    Milana Bonita.

  • Alberto

    Las relaciones comerciales se basan en la LIBERTAD. Algo que en la izquierda no entendéis. Esas pobres costureras gallegas de las que habláis NO tienen una pistola en la cabeza para estar delante de la máquina de coser, verdad?. Nadie las obliga a trabajar para Indirex, no? Y, por otra parte, todas las compañías exigen plazos de entrega rigurosos a sus proveedores. Daros una vueltecita por cualquier proveedor de la industria automovilística y pasa exactamente lo mismo. La demanda de componentes es variable, porque la venta de coches también es variable y hay que adecuar la producción a la demanda. Tener grandes cantidades almacenadas de coches o de prendas confeccionadas fabricadas es ruinoso por los costes de logística que conllevan.

    Quien ha escrito este artículo no tiene ni idea de lo complejo que resulta atender la demanda de un gigante como Inditex. Las ventas no son contínuas. Hay momentos de demanda alta y momentos de demanda baja. Si no se surten las tiendas cuando hay demanda alta, se pierde dinero. Mucho dinero. Y si hay exceso de producción cuando la demanda es baja, muchas prendas se quedan sin vender porque, además, la moda es muy cambiante y una chaqueta que causó furor hace un año, al año siguiente está pasada de moda…

    Inditex hace lo que tiene que hacer con sus proveedores: controlar la calidad de los suministros y los plazos de entrega. Y al que no le guste, que NO trabaje para Inditex. No es obligatorio. Si hay desalmados que montan talleres semi clandestinos y con condiciones de trabajo insalubres eso no es culpa de Inditex sino de quien pone el taller.

    Y, por cierto, eso que decís de que Amancio Ortega es temido en los medios de comunicación no es cierto. Zara no hace publicidad. Asi que informaros mejor.

  • Una de las principales consecuencias del fenómeno de la globalización de la economía ha sido la creación de gigantescas multinacionales que, aprovechándose de la ausencia de una legislación internacional efectiva, en la práctica se encuentran al margen de las leyes aprobadas en los diversos países. Así en la actualidad cualquier transnacional es capaz de fabricar sus productos utilizando mano de obra esclava y contaminando sin ningún tipo de traba, al margen de cualquier control legal en los más depauperados países del tercer mundo. Después vende esos productos (obtenidos mediante la explotación laboral) en los países occidentales del primer mundo al máximo precio posible y crea un entramado de sociedades filiales opacas residentes en paraísos fiscales a los que repatría el dinero para no pagar impuesto alguno. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2013/07/sobre-multinacionales-impuestos-y.html

    • Angeles

      Suscribo lo que dices, todo, la globalizacion, el capitalismo da paso a multinacionales, que explotan..si ..esto es asi.Cada pais tenia que tener legislaciones sobre el esclavismo y no lo tienen.

  • yo ya no compro en zara ni en sus otras tiendas.

  • Roberto

    No dudo que Amancio tenga controlados los medios de comunicación, pero no será través de los ingresos por anuncios, ya que Inditex se caracteriza por no invertir en publicidad.

    • Peliqueiro2000

      Los negocios de Amancio no son sólo Inditex, también es uno de los principales poseedores de títulos de deuda del estado.

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