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domingo 21 octubre 2018

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¿Qué ocultan las estadísticas de desempleo?

Fernando Luengo reflexiona sobre las estadísticas de desempleo: ¿son reales o en realidad están maquilladas? ¿Estamos dejando fuera de estas estadísticas a algunas personas?

01 octubre 2018
16:56
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¿Qué ocultan las estadísticas de desempleo?
Un hombre se dirige a una oficina del INEM. FERNANDO SÁNCHEZ

La publicación de las estadísticas relativas al desempleo son siempre objeto de controversia mediática y política. Quienes entran en liza, dependiendo de las posiciones que quieran defender -críticas o complacientes-, comparan los últimos datos con el mes o el trimestre del año precedente, o con los registros del año en curso, o con la serie histórica, o con la situación de otros países de nuestro entorno…

No es mi intención contribuir a este enredo, casi siempre poco clarificador. Pero sí quiero detenerme en la interpretación -evidente, en apariencia- del indicador que mide la tasa de desempleo: población desempleada en proporción a la población activa; se entiende están en esa situación aquellas personas que, estando en edad de trabajar (15-64 años), buscan activamente un empleo, sin conseguirlo.

Conforme a este criterio y siguiendo la información proporcionada por Eurostat, la Oficina Estadística de la Unión Europea, la tasa de desempleo de la economía española en 2017 fue del 17,3%, ciertamente muy elevada para los estándares comunitarios, pero unos siete puntos porcentuales por debajo del registro obtenido en 2012, el peor año de la crisis para nosotros. En cifras absolutas, en 2017 el número de trabajadores desempleados, aunque todavía superaba los 4 millones, era 1 millón y medio inferior al de 2012. 

En Alemania, por mencionar un país que se suele presentar como ejemplo de un buen balance ocupacional y como modelo a seguir, la ratio de desempleo era en 2017 del 3,8%, muy lejos de la española y unos cuatro puntos porcentuales por debajo del dato de 2008, el año más desfavorable para esta economía. En ese periodo, la cifra de desempleados se aminoró en, aproximadamente, 800 mil personas.

Llegados a este punto, me hago dos preguntas que traslado al lector: ¿Deben ser consideradas personas desempleadas o subempleadas las que trabajan a tiempo parcial de manera involuntaria, pero desearían estar ocupados más horas con un contrato a tiempo completo? ¿Pertenecen a la categoría de desempleados quienes -por cansancio, por frustración, por haber agotado el subsidio por desempleo- no aparecen estadísticamente como buscadores de empleo, pero estarían dispuestas a trabajar? 

La contestación que, en mi opinión, procede dar a ambas preguntas es claramente afirmativa. Desde esta perspectiva, en absoluto podemos dar por buenas las estadísticas oficiales, pues infravaloran (maquillan) la realidad del desempleo. Veamos qué sucede con las mismas si las rectificamos atendiendo a ambos criterios (gráfico). La tasa de desempleo e infraempleo de nuestra economía en 2017 casi se duplica, pasando desde el 17,3% (oficial) al 30,6% (real). El número de personas sin trabajo y subempleadas aumenta de manera sustancial hasta alcanzar en 2017 una cifra próxima a los 3 millones. Otro tanto sucede en Alemania. Ya no estaríamos hablando de una tasa de desempleo en 2017 del 3,8% sino del 10,7%. El número de personas desempleadas e infraocupadas en este año también se habría situado cerca de los 3 millones.

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 Fuente: Elaboración propia a partir de Eurostat

Téngase en cuenta que sólo he considerado el “desempleo oculto”, para el cual Eurostat ofrece información estadística. Para tener una visión más completa de la situación habría que considerar asimismo aquellas personas –sobre todo, mujeres– que cargan sobre sus espaldas con los trabajos de cuidados, realizados fuera de las lógicas mercantiles, que estarían en disposición de aceptar un empleo. Tampoco se contabilizan las personas en edad de trabajar -jóvenes en su mayor parte- que, ante la ausencia de un horizonte ocupacional para ellos, se han visto obligados a emigrar. El resultado de integrar estos planos situaría el desempleo en cotas todavía más altas.

El discurso oficial y dominante se entrega sin descanso, con el apoyo propagandístico de los grandes medios de comunicación, a presentar un escenario que habría dejado atrás la crisis; la reducción de la tasa de desempleo así lo confirmaría. La realidad, sin embargo, es considerablemente más sombría que lo sugerido por esta sesgada interpretación. El desempleo real -a pesar de que durante los últimos años se han creado un buen número de puestos de trabajo, precarios en su mayor parte- continúa siendo muy elevado. Por ello, urge poner en el centro de la política económica la creación de empleo decente: estable, dignamente remunerado, vinculado a actividades sostenibles, que atienda a la equidad de género y que garantice el derecho a la negociación colectiva. Nada que ver con la deriva actual.

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Fernando Luengo

Fernando Luengo

1 comentario

  1. Satur
    Satur 01/10/2018, 20:53

    1ª ¿Deben ser consideradan desempleadas o subempleadas las que involuntariamente trabajan a tiempo paracial?
    Son dos conceptos distintos. Si tienes empleo, aunque sea parcial, no eres desempleado en términos absolutos. Subempleada o con infraempleo probablemente sí, pero también podrías serlo, incluso más, a tiempo completo, por lo que no se puede realizar una relación directa entre jornada parcial e infraempleo. (Ej: si quieres trabajar a tiempo completo pero solo tienes media jornada por 400€ tienes un infraempleo; pero más infraempleo es trabajar a tiempo completo por los mismos 400€)

    2ª ¿Pertenecen a la categoría de desempleados quienes -por cansancio, por frustración, por haber agotado el subsidio por desempleo- no aparecen estadísticamente como buscadores de empleo, pero estarían dispuestas a trabajar?
    Efectivamente, por frustación, por no tener derecho a desempleo, o por estar una situación irregular, o por tener que desplazarse a otra localidad o a otro nucleo de población hay un número significativo de personas que no están en la listas de las oficinas de empleo. Pero eso no implica que no aparezcan “estadisticamente”. Precisamente por ese motivo se considera insufuciente el censo de demandantes de los servicios de empleo y por eso existe la EPA y otras operaciones estadísticas diseñadas para paliar estas carencias. Ahora bien, no estar apuntado en una oficina de empleo no implica que no busques empleo activamente por otros medios. El criterio que mide la EPA es ese, no es imprescindible estar censado en la oficina de empleo, pero sí haber buscado “activamente” por cualquier medio.

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