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domingo 23 septiembre 2018

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El viejo oficio de hablar mal de Barcelona

“¿Existirá también una campaña inversa equivalente? De medios catalanes que hablen mal de Madrid, justificada o injustificadamente, los hay y bastantes. Que hablen de España como una sociedad al borde de un conflicto violento sin justificación alguna, no”, argumenta Èric Lluent

21 agosto 2018
10:15
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El viejo oficio de hablar mal de Barcelona
Barcelona. Foto: Enrico Perini / Licencia CC0

El viejo oficio de hablar mal de Barcelona ha vivido este verano un incremento en la demanda de la mercancía que se vende a granel en los grandes medios con sede en Madrid. No hay nada más barato que hablar mal de Barcelona o de Catalunya para generar audiencia… ¡y funciona! Claro que funciona. Pensará el lector crítico que a continuación va a encontrarse con un elogio pseudoromántico que señale como enemigo a todo aquel que presente críticas a la sociedad catalana o a su capital, pero esta no es mi intención. Lo que aquí se pretende denunciar es una campaña mediática constante, que pasa de la baja a la alta intensidad según los intereses y la agenda política, y que utiliza el doble rasero y la especulación hollywoodiense como herramientas de trabajo para convertir lo que en Madrid o en cualquier rincón de la península sería una mera anécdota silenciada, en un evento trascendental en lo social y lo político que viene a confirmar todas las teorías de la Barcelona fracturada, de la Barcelona caótica y violenta, de la sociedad catalana inmersa en un tensión que tarde o temprano va a estallar en un brote violento. Es la campaña de la Barcelona triste y deprimente, por culpa, claro está, de los independentistas o de los okupas de Ada Colau, o de los dos, según guste. 

De nuevo, el lector prudente se preguntará, ¿existirá también una campaña inversa equivalente? De medios catalanes que hablen mal de Madrid, justificada o injustificadamente, los hay y bastantes. Que hablen de España como una sociedad al borde de un conflicto violento sin justificación alguna, no. Por no entrar en la nula influencia que un medio catalán puede tener en Madrid, mientras que los madrileños tienen una significativa presencia en Barcelona. 

La narrativa de la Barcelona que se encuentra a nada de un estallido violento está en marcha desde principios del mes de septiembre del año pasado. En El Confidencial, un medio que ha establecido una línea editorial que en el caso catalán apuesta por los tintes literarios preguerracivilistas, ya anunciaba el 11 de setiembre pasado de la mano de Antonio Casado que ‘La violencia planea sobre una Diada en forma de cruz’. Destaco uno de los párrafos del citado artículo para justificar el uso del adjetivo hollywoodiense: “sobre la marcha de esta tarde, además, planea el fantasma de la agitación callejera en su peor versión. Hay fundados temores de que pueda derivar en desorden público y violencia organizada. En El Confidencial informábamos este sábado de que se ha detectado un desembarco masivo de anarquistas procedentes de toda Europa, primos hermanos de la CUP, la fuerza política más radicalizada por ‘Cataluña mañana será republicana’”. 

Lo bueno de escribir en la época de las fake news es que puedes publicar lo que te de la gana, que nadie va a venir a señalar tu falta absoluta de profesionalidad, y aún menos tu director, si has escrito lo que te había pedido. ¿Les suena algún grupo de anarquistas amiguitos de la CUP liderando alguna revolución violenta en el pasado mes de setiembre u octubre? Ese mismo 11 de setiembre Juan Luis Cebrián también puso en marcha la maquinaria mediática para hablar de violencia en Barcelona. “Violencia en definitiva, aunque en grado todavía menor, fue lo que hubo en las últimas sesiones del Parlament de Cataluña. Los atribulados dirigentes de la secesión, ya casi constituidos virtualmente en Convención aunque ellos no lo sepan, deberían recordar que esa etapa revolucionaria desencadenó el Terror, única manera de acallar a los disidentes”, se leía en una columna de opinión de El País titulada Visca Catalunya!

El 8 de setiembre, le había tocado el turno a Isabel San Sebastián que desde el diario ABC tituló lo siguiente: Cataluña, entre la violencia y la claudicación. “Nos movemos entre lo malo y lo peor. Entre el fuego de la calle incendiada por los radicales de las CUP y las brasas de una nueva claudicación ante quienes quebrantan la ley a sueldo del contribuyente. […] Aquí no hay consenso que valga. La responsabilidad recae sobre el presidente del Gobierno, investido del poder necesario. Es hora de dar la cara, a riesgo de que se la partan. El juego del gallina se acaba”, advierte en su texto la opinadora. En aquellos días, hasta La Sexta y Antonio García Ferreras se sumaron a la campaña de la Catalunya violenta. “Espero equivocarme, pero a día de hoy pienso que esto va a acabar en tensión y violencia en las calles”. Hasta en la televisión progre el relato era único y compartido con los demás grandes medios de la capital del Reino. Especulación hollywoodiense contra Barcelona.

Casi un año después, el único brote de violencia a gran escala fue el protagonizado por la Policía Nacional y la Guardia Civil durante el referéndum y, desde entonces, ha habido una colección de choques en las calles, gran parte de los cuales de baja intensidad y la mayoría protagonizados por grupos ultraespañolistas que consideran que la calle es suya y que pueden censurar la libertad de expresión de los demás como les plazca, atribuyéndose el papel de jueces y policía. Pero es que además del referéndum del día 1 de octubre, mes y medio antes, Barcelona había sufrido un atentado yihadista y la reacción popular fue la propia de una sociedad diversa, plural, respetuosa, educada y, sobre todo, pacífica, que salió consternada y en silencio a la calle y que puso en marcha desde el minuto uno una campaña social y mediática para frenar cualquier discurso de odio hacia los árabes y los musulmanes. El abrazo del padre de una víctima con un imán o la concentración antiracista de Las Ramblas fueron dos muestras de valentía que deberían enorgullecer a todos los barceloneses y a sus cronistas. 

Pero, no. Barcelona es deprimente y triste. Y, además, está podrida. Así titulaba el periodista a sueldo de El Confidencial Juan Soto Ivars su crónica sobre la manifestación alternativa este 17 de agosto. Barcelona podrida: así envenenaron el homenaje a las víctimas, titulaba el artículo en el que asegura que lo que vio le dio “asco” y “vergüenza ajena” y que Barcelona es “la demostración de que la ciudades partidas tienden a podrirse”. Se ve que al autor le molesta mucho que haya gente que no quiera ir con el Rey y que, desde el silencio absoluto, desee pasearse por las Ramblas con carteles antimilitaristas. Y, el dolido periodista, se hunde ya irremediablemente al ver una imagen de fractura de esas que hacen temblar el alma: un cordón policial en medio de las Ramblas, que él interpreta que es para que los de los CDR y los españolistas no se arranquen los ojos. Su compañero de crónicas ese día, Marcos Lamelas, acaba su artículo con la florecilla editorial que no debe faltar: “el acto por tanto, puso de manifiesto una sociedad catalana rota, incapaz de unirse ni siquiera ante un atentado que costó 16 muertos y centenares de heridos”. Cuando la división se da en otros atentados terroristas o accidentes, como en el caso de las asociaciones de víctimas y partidos políticos con el 11M o el accidente del metro de Valencia, no pasa nada, y en caso de que se trate el tema, eso jamás se interpretará como síntoma de rotura de una sociedad entera. Son solo Catalunya y Barcelona las que están rotas, enfermas. Lo que pase en España son problemillas que ya se solucionan con buena voluntad política. La grave, lo realmente alarmante, sucede en la capital catalana y envenena las raíces de su sociedad. Doble vara de medir contra Barcelona.

Barcelona rota, fracturada, partida, resquebrajada. Esa es la idea a transmitir, cueste lo que cueste. Y si, como anunciaban hace un año, no hay hostias en las calles, pues se demoniza la pluralidad propia de una sociedad rica en ideologías y hiperactiva políticamente, se contrata a buenos novelistas, y tirando millas. En semanas anteriores hemos desayunado, comido y cenado en las televisiones españolas con las historias de una Barcelona violenta a punto del colapso, esta vez por culpa de la roja amiga de los okupas Ada Colau. Dos vídeos, el de unos taxistas reventando un coche de Uber con una familia dentro, y otro descontextualizado de unos manteros agrediendo a un turista, se han repetido, montado y musicalizado hasta convertir la capital catalana en lo que aparentemente es una de las ciudades más peligrosas de Europa. ¿Que no hay peleas en las discotecas de España? ¿Que no se insulta la gente en los estadios de fútbol? ¿Que no hay discusiones de tráfico subidas de tono en cada rotonda española? Se ve que no. Que Barcelona, por culpa de los okupas y los indepes, está echa un desastre. Cuando haya violencia de verdad en las calles, deben pensar los creadores de tal estrategia mediática, podrán autoproclamarse intelectuales visionarios y decir que ellos fueron los primeros en advertirlo. Lo que no entienden es que si algo une a la inmensa mayoría de los barceloneses de cualquier ideología política o religión es la cultura de la paz, el respeto y la pluralidad. O quizás si que lo entiendan, pero les interese más la piromanía.

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Èric Lluent

Èric Lluent

9 comentarios

  1. Carmen C.
    Carmen C. 23/08/2018, 19:46

    ÁNGELES MAESTRO. La necesaria confluencia política contra el muro del Régimen del 78:
    La importante movilización del pueblo catalán – como en otros tiempos y con otras formas la del pueblo vasco – a pesar de su determinación y de haber involucrado a cientos de miles de personas no ha podido conseguir sus objetivos de autodeterminación, propios de cualquier marco mínimamente democrático.. Ha servido, sin embargo, para hacer ya inocultable que las estructuras del Estado, que se edificaron sobre la columna vertebral del franquismo, son incapaces de responder a reivindicaciones políticas con otra cosa que la represión. Así mismo el proceso catalán – como toda lucha contrahegemónica de envergadura – ha engendrado un importante proceso de organización popular, en torno a los CDR (Comités de Defensa de la República), que deberían permanecer.
    La Ruptura que la Transición abortó sigue pendiente y su culminación es un hecho político mayor, insoslayable para las aspiraciones políticas de los pueblos del Estado español y de la clase obrera.

    Ninguno de los pueblos del Estado español puede realizar esa tarea de forma aislada. Para llevar a cabo la necesaria Ruptura con el Régimen del 78, una finalidad estrictamente democrática, es necesaria la acción conjunta y ello requiere construir la más amplia confluencia entre fuerzas políticas de la izquierda de todas las nacionalidades y pueblos del estado español. El objetivo central debe ser cambiar la actual correlación de fuerzas mediante la lucha y la movilización social.

    Las palabras de l’Estaca, recuperadas como himno por el pueblo de Cataluña y los demás pueblos del Estado español, deberían marcar, además, una estrategia política.

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    • marte
      marte 24/08/2018, 17:01

      ara mi la prueba del algodón de un texto de izquierdas es el nombre con el que se refieren a ESPAÑA. Un Estado no tiene pueblos, tiene policía, jueces, ejercito, …

      Por cierto, el Régimen del 78 también trajo consigo la imposición por parte de los nacionalismos vasco y catalán del mantra “Estado español”.

      Una tontería que se dice en el texto: ” … autodeterminación, propios de cualquier marco mínimamente democrático.” ¿Qué estado, del mundo mundial, reconoce el derecho de autodeterminación de las partes que lo conforman? Aquellos países que su día sí reconocían el derecho de autodeterminaciön: URSS y RFY, mira lo que el imperialismo a hecho de ellos.

      Por otra parte, con lo que ha llovido, reivindicar la lucha terrorista de ETA me parece excesivo.

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  2. marte
    marte 23/08/2018, 16:47

    Dudo mucho que la CUP preserve el espíritu anarquista barcelonés, si fuera así, no se entiende su compadreo con la burguesía catalana, la misma que mandaba pistoleros contra los anarquistas en los inicios del siglo XX. La misma que apoyo a los golpistas fascistas del 36 y que, más tarde, se enriquecería antes y después del desarrollismo franquista, a costa de otros pueblos de España.

    Por cierto, “la millor botiga del món” era por Barcelona, ¿no?

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    • marshtar
      marshtar 26/08/2018, 11:56

      Primero, la CUP tiene anarquistas dentro, pero nunca ha sido la CNT ni lo pretende.
      Segundo, la burguesía Catalana es unionista y desde hace tiempo alejada de CiU. Mas cerca de PSOE y PP.
      Precisamente, parte del motivo de la deriva independentista de CiU fue ver como perdía el poder/relacion con los grandes burgueses Catalanes.
      PDeCat es medio burgues actualmente. Hablar sin tener ni idea del contexto y transformaciones históricas solo te puede hacer parecer ignorante.

      Por a costa de otros pueblos te refieres a todos los que se desplazaron a Cataluña, ¿no? y han prosperado allí. Como querias enviar Castellanohablantes a Cataluña si no les dabas trabajo y casa.
      Si algunas otras zonas de España no prosperaron fue porque en ellas aun estaban con la economia del Señorito. Que la burguesia Catalana se enriqueció, sin duda, Cataluña,más bien poco.

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  3. Chorche
    Chorche 22/08/2018, 19:48

    Pues ya querría yo que fuera verdad el desembarco masivo de anarquistas procedentes de toda Europa, primos hermanos de la CUP, ya querría ya, pero me temo que aquella raza de intrépidos anarquistas que llamaba ¡a las barricadas! se ha extinguido ya. Mejor dicho la fusilaron los fascistas, los golpistas del 36.
    Otro gallo nos cantaría si contáramos con aquellxs luchadorxs.
    Hoy España, sobre todo desde que tomó los medios de comunicación el PP, es un país totalmente manipulado, adormecido, no hay criterio propio sino la voz del amo y en la práctica nos han retrocedido a los tiempos de la dictadura.
    A tal extremo que la gente ya no siente rubor alguno en decir que el dictador hizo mucho por España y que ójala volviera.
    Así que una vez más yo doy las gracias a Catalunya por no someterse al fascismo español que hoy cabalga de nuevo, por ser un pueblo despierto, con dignidad, civismo y coraje.
    Y la verdad por mucho que la quieran enterrar, tarde o temprano acaba imponiéndose.
    Cómo bien dice Xevi Xirgo en su artículo “Cuando Franco vuelve” el problema lo tiene España cuando cerca de 700 militares firman lo que firman.

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  4. Delta
    Delta 22/08/2018, 16:34

    Y por ese camino, por el del éxito fácil de audiencia y votos hablando mal de Cataluña, es por donde hemos llegado a donde hemos llegado. Y tambien, por donde el indpendentismo ha crecido del 15% del 2011, al 45% de hoy en dia.

    Para mi, Berlcelona con sus luces y sus sombras tiene algo de “ciudad de los prodigios”.
    Y muy acertada la mencion a Valencia. Mayor cainismo que aqui, enterrando muertos deprisa deprisa que viene el papa, no lo he visto nunca.

    Responder a este comentario
  5. P. González
    P. González 21/08/2018, 10:57

    No soy catalán, ni amigo de los nacionalismos (de aquí y allá).
    Y suscribo de punta a cabo la exposición de D. Èric Lluent.

    Recientemente pasé un par de días en Barcelona en casa de unos amigos a quienes considero históricamente próximos al catalanismo y, más recientemente, puestos ante la tesitura de tener a inclinarse por una de las dos sinrazones del maniqueo escenario montado por las manos que mecen la cuna del españolismo cerril y el independentismo cerril.

    Y, para mi sorpresa, en una cena de “comunidad de propietarios” a la que acudieron docena y media de personas de muy diferente adscripción, pude comprobar que, por encima de sus planteamientos personales sobre el “procés”, prevalecía entre todos ellos el espíritu de “vecindad” sin que ello les impidiera hablar del asunto y bromear unos a costa de otros.

    Cuando acabó la cena pregunté a mis amigos si todo había sido un espejismo o un teatrillo de cara a los forasteros y me explicaron que ese es el ambiente normal.

    De hecho aquella cena tiene carácter anual y fueron los otros vecinos quienes al saber que mis amigos tenían un par de “forasteros” alojados, insistieron en que les acompañásemos.

    No hubo problema lingüístico alguno y cuando pegábamos la hebra con algún catalanoparlante “radical” este se tomada la molestia de hablarnos en castellano.

    Salí de allí bastante contento porque yo estaba convencido de que la sociedad catalana estaba encabronada entre unos y otros y me dio la sensación de que esa era una impresión absolutamente falsa.

    Y además, en contra del tópico del catalán tacaño, nos impidieron pagar nuestra cena (se pagaba “a escote”) porque éramos sus invitados.

    Saludos.

    Responder a este comentario
    • Walpu
      Walpu 24/08/2018, 10:32

      Curioso que yo sin embargo vistando CAT, nadie me ha respetado e incluso la documentación sanitaria ni si quiera me la han dado en castellano para mis medicos locales puedan seguir con el tratamiento, parece que si no t egsuta la cerveza del bar te invitan a que no vengas..no me gusta Estrella Damn, ni Cruz Campo
      Y sin embargo si clientes en tiendas, bares,etc nos han avisado que nos insultaban en catalan en algunos sitios.

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      • marshtar
        marshtar 26/08/2018, 11:42

        Lo primero, no me lo creo. Y teniendo en cuenta los otros dos ejemplos menos. Si no es que has cogido el papel sin leer y te has ido sin pedirlo en Castellano. O no requiera seguimiento.

        Lo segundo, como en todos sitios, ridiculo.

        Clientes os han avisado que os insutlaban en Catalán, asi porque sí. Seguro que olieron vuestra Españolidad o algo.

        Ya no digamos que en Catalan los insultos son casi idénticos. A no ser que insultasen con palabras que nadie usa y que suenan mas ridiculos que otra cosa.
        Imbècil, Capullu, Cabró, entre los tres solo hay 4 diferencias fonéticas con el Castellano. Galifardeu, Capsigrany, nadie los usa, y menos si quieres ofender.

        No se que traducción necesitabais.

        Apesta a invento.

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