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sábado 22 septiembre 2018

Economía

Dossier #LaMarea59: Las élites de Dios

La Iglesia católica mantiene sus conexiones con el poder a través de las escuelas de negocios y comunicación.

27 marzo 2018
23:19
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Dossier #LaMarea59: Las élites de Dios

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No son uno ni dos ni tres los miembros de los consejos de administración de las empresas del IBEX 35 que han estudiado en universidades o en centros de negocios ligados a la Iglesia católica. Tampoco son uno ni dos ni tres los colegios y hospitales de la Iglesia que reciben millonarias subvenciones públicas y se benefician de exenciones fiscales, aunque la Conferencia Episcopal nos aseguró que “no tiene ninguna asignación en los presupuestos generales del Estado”. Es normal en un Estado aconfesional como España que la Iglesia siga mandando. Y es también normal que el Estado siga permitiéndolo parapetado en un acuerdo, el Concordato con la Santa Sede, que discrimina a las demás religiones y que ningún partido en el Gobierno se ha atrevido a derogar –discursos aparte–.

Más allá de los crucifijos, de los nombramientos de vírgenes como alcaldesas o de los rezos de cargos públicos para que mejore la salud o la economía, el dossier de #LaMarea59 intenta explicar de qué manera, todavía hoy, cuando la secularización es mayor que nunca y desciende el número de contribuyentes que marcan la X en la casilla del IRPF, la jerarquía católica logra introducirse en los principales centros de poder. La educación, los negocios y los medios de comunicación son las tres vías principales de su nueva evangelización. A ello se suma el empoderamiento patrimonial con las inmatriculaciones de monumentos como la Giralda o la Mezquita de Córdoba, y la influencia sobre el poder judicial, que raramente falla en contra de sus intereses y atiende con frecuencia a la anacrónica ofensa a los sentimientos religiosos como delito.

En este dossier, en el que destacamos la amplia presencia de las escuelas de negocios católicas en la formación de las personas que componen los órganos de gobierno del Ibex 35, escriben Thilo Schäfer, José Bautista, Carlos Frías, Olivia Carballar, Antonio Maestre, Isabel Elbal, Cristina Fallarás y Dani Domínguez.

Además de nuestro dossier, recogemos un análisis sobre el futuro del republicanismo en España, escrito por Daniel Bernabé, y otro sobre los últimos acontecimientos en Lavapiés y el tratamiento en general de las personas migrantes en España, de Patricia Simón. Raúl Bocanegra aborda la situación de las pensiones en España con la catedrática de Historia e Instituciones Económicas Lina Gálvez, y Santiago Sáez entrevista a la directora del Centro Tyndall de Investigación en Cambio Climático y profesora en la Universidad de East Anglia, Corinne Le Quéré.

En Internacional, Pablo L. Orosa traza desde Somalia una radiografía de los mil enemigos a los que se enfrenta a diario su población. E incluimos también un amplio reportaje sobre el STEP/MidCat, un polémico gasoducto entre España y Francia del que seguramente no hayas oído hablar.

En Cultura, Manuel Ligero entrevista al director de cine francés Robert Guédiguian, que dispara contra el ascenso de la xenofobia en su nueva película, La casa junto al mar. Elena Rosillo da un repaso, en clave feminista, a los prejuicios y la historia del reguetón.

Entre nuestros artículos y secciones habituales, contamos con una nueva ruta de la memoria, dedicada esta vez a los campos de esclavos mineros en Asturias, los Apuntes de Economía de Eduardo Garzón, el Como te lo cuento de Gerardo Tecé y la Herstory, dedicada a Stephanie Kwolek. Y como no nos queremos olvidar del 8-M, hemos decidido publicar un álbum de aquella histórica huelga feminista para recordar que tenemos que seguir trabajando a diario por la igualdad entre hombres y mujeres.

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3 comentarios

  1. Chorche
    Chorche 04/04/2018, 13:18

    EL ESTADO ACONFESIONAL HA MUERTO.
    Jorge A. García, presidente de MHUEL (Movimiento hacia un estado laico).

    No entraré en las pírricas discusiones entre las diferencias semánticas entre aconfesionalidad, laicismo y laicidad; es hablar de lo mismo con matices muy sutiles para crear diferencias donde no las hay. Un Estado aconfesional de una manera u otra es laico o pretende que el laicismo sea uno de sus valores democráticos.

    También es obvio y conocido que los padres constitucionales que redactaron la carta magna de 1978 se inspiraron en su articulado 16 mientras recorrían en busca de complicidades los despachos donde se cocinaban y ultimaban los acuerdos de 1979 entre la Santa Sede y el Estado Español, coincidentes en el tiempo y que dejaban a falta de concreción y reglamentación a un albur interpretativo el texto constitucional en la esfera política, judicial y social el principio de aconfesionalidad del Estado y de sus Instituciones .

    Mucho costó traer la libertad de culto y creencias a un País donde el nacional catolicismo campaba a sus anchas como una cultura propia e identitaria de la nación. Mi generación pensaba que avanzada la transición los políticos y legisladores irían progresando con dosis de finura no exenta de firmeza para profundizar en la esencia democrática que representa el laicismo para erradicar viejos fantasmas que tanto daño y atraso han provocado en la modernidad del Estado y de su sociedad.

    La realidad es tozuda y los atisbos de esperanza han sido borrados definitivamente en el siglo XXI. Un aluvión de nombramientos meritorios civiles para advocaciones de Vírgenes y Santos, indultos penales a petición de Cofradías y Hermandades, banderas a media asta en cuarteles del ejército constitucional, televisiones públicas con una parrilla de programación cien por cien nazarena, ministros y cargos públicos haciendo carrera política utilizando el sentimiento religioso y un larguísimo etcétera que no hacen más que certificar la defunción definitiva del Estado Aconfesional.

    ¿Causas de la muerte? Muchas y variadas. Falta de decisión política en general y acomodamiento de las altas Instituciones del Estado en un “status quo” asumido proclive a la continuidad obviando la secularización real de la sociedad en su conjunto. Un PP desmelenado y desbocado que intenta en color sepia transmitir que las esencias patrias, el buen españolismo y las tradiciones van siempre unidas a la cruz, el sable y la corona. Un PSOE timorato, indeciso y a veces irreconocible que hace todo lo contrario a las pautas que aprueban en sus congresos federales. Un partido emergente como Ciudadanos que en pocos meses ha pasado de considerarse estatutariamente laico a declararse aconfesional jugando con las palabras para no fijar postura y no quemarse. Una Izquierda diversa e imprevisible que en ocasiones no termina de creerse la importancia de la separación Iglesias-Estado para la consecución de un gran avance social pendiente en democracia. Y por último nos queda la Jerarquía Católica española –no la creencia– cobardona y miope, capaz de vender su liturgia para atrincherarse en no perder privilegios haciendo guiños en el “aliviadero político” de la multiconfesionalidad del Estado para seguir siendo la parte más beneficiada y hegemónica.

    Con este panorama en ciernes, habrá que esperar a una nueva mayoría social moderna, avanzada, didáctica y culta que se estructure y vertebre políticamente en las cámaras de representación de la nación para dar aire nuevo con una ley modernizadora de libertades religiosas y libertad de conciencia, una revisión constitucional profunda del capítulo 16 de la Constitución española y la derogación definitiva del Concordato de 1953 y acuerdos posteriores de 1976 y 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede .

    Respétense siempre las diferentes creencias o no creencias de la sociedad, pero el Estado y sus Instituciones, siempre neutrales en materia religiosa.

    Responder a este comentario
  2. Carmen C.
    Carmen C. 29/03/2018, 17:28

    Gracias Marea.
    Echaba de menos este debate.
    Es necesario, sobre todo en estos tiempos en que nos están devolviendo al nacionalcatolicismo de la dictadura francofascista.

    LAICISMO?, Sí gracias.
    https://laicismo.org/2018/03/laicismo-si-gracias/

    Responder a este comentario
  3. ArroyoClaro
    ArroyoClaro 28/03/2018, 19:28

    LOS APOYOS DEL FRANQUISMO, Eduardo Montagut, historiador.

    “El clero vio en el franquismo la protección frente al anticlericalismo. La Iglesia recibió todo tipo de apoyos, ayudas, prebendas y el control de la enseñanza. El Estado fue declarado oficialmente católico. El régimen asumió la defensa de la religión y el mantenimiento de la Iglesia como asunto prioritario. El clero agradeció estos privilegios con una permanente propaganda a favor del régimen, que puede ser definido como nacionalcatólico”.

    Ninguna dictadura pervive solamente con el recurso de la represión y del temor. Las dictaduras siempre tienen apoyos sociales. En este trabajo desbrozamos esta cuestión en el caso del franquismo, aunque sea brevemente.

    El franquismo gozó desde sus inicios del apoyo de determinados sectores sociales, ya fuera por su identificación con la defensa de los valores tradicionales de la sociedad, ya por la autoridad desplegada y restablecimiento del orden público. Entre ellos, destacarían los pequeños y medianos propietarios rurales, las clases medias urbanas, la oligarquía capitalista y empresarial, el Ejército y la Iglesia.

    La mentalidad tradicional, defensora de la familia según lo establecido por la Iglesia, la propiedad privada y la religión, se concentraba en el medio rural, y más propiamente en la España rural situada al norte del Tajo donde predominaba el pequeño y medio propietario, y donde triunfó con facilidad la sublevación. Las clases medias de las pequeñas y medianas ciudades españolas participaban, en gran medida, de esta mentalidad, además de incidir más en las cuestiones de orden público.

    La oligarquía económica tuvo siempre muy claro dónde estaban sus simpatías ideológicas. Necesitaban un poder fuerte con sus mecanismos de control social para eliminar cualquier tipo de conflictividad laboral.

    El Ejército y la Iglesia constituyeron dos instituciones básicas del nuevo régimen. Su poder e influencia impregnaron todos los aspectos de la vida política, social y cultural de España. Los militares, además, ocuparon siempre cargos importantes, incluidos ministerios en los gobiernos.

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