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sábado 23 junio 2018

Sociedad

Los hombres responden: #AMíTampoco

Más de 60 hombres –políticos, periodistas, sindicalistas, escritores, actores…– contestan un test sobre aspectos que afectan a las mujeres: “A mí tampoco me han agredido, a mí tampoco me da miedo ir solo por la calle de noche, a mí tampoco me han pagado menos…”.

27 febrero 2018
10:33
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Los hombres responden: #AMíTampoco
Una mujer observa la estatua de un dios en el Museo Arqueológico de Atenas. ÁLVARO MINGUITO

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En 1904, la periodista Carmen de Burgos, conocida como Colombine, elaboró un cuestionario sobre el divorcio y pidió a algunos autores de la generación del 98 que lo respondiesen. La posibilidad de romper un matrimonio existía de alguna manera en el pensamiento colectivo, pero aún no era una realidad jurídica ni social. En esa ronda de entrevistas, publicada en su libro El divorcio en España, De Burgos preguntó, entre otros, a Miguel de Unamuno, que contestó así: “Me pasa con el divorcio lo mismo que con las novelas de adulterio: muy rara vez logran interesarme”. Aunque la intención del escritor era sacudirse la pregunta, su respuesta era más esclarecedora que una profunda reflexión. Aquella frase ponía de manifiesto su privilegio: un siglo atrás se penaba con la muerte a la mujer adúltera y España todavía arrastraba una moral estricta y misógina que nos castigaba, precisamente, a nosotras. Cuestionar a los hombres es parte de la revolución feminista: sus respuestas, sean cuales sean, siempre explican su posición en el mundo.

Se dice que al año son asesinadas, de media, 60 mujeres, cuando quizá habría que decir que al año, de media, hay 60 hombres que asesinan a mujeres. Se dice que a partir del 8 de noviembre las mujeres en España trabajan gratis, cuando quizá habría que decir que a partir de ese día los hombres cobran por no trabajar. Se dice que el 0,01% de las mujeres denuncia malos tratos en falso, cuando quizá habría que decir que el 99,9% de las denuncias por malos tratos son reales. El movimiento #MeToo –que surge en Estados Unidos cuando comenzaron a destaparse casos de acoso sexual en Hollywood– evidenció que las mujeres somos sujetos pasivos que acumulan en sus cuerpos toda la violencia estructural que arrastramos tras siglos de desigualdad. Las mujeres dicen: “A mí también me han acosado”, “a mí también me han violado”, “a mí también me han pagado menos que a un compañero por el mismo trabajo”, “a mí también me ha tocado cuidar de una persona dependiente”.

Así nace este dossier, girando la muñeca de la mano que sostiene la linterna para alumbrar una parte opaca: #MeNeither pone el foco sobre los hombres y sus privilegios –de los que muchas veces no son conscientes simplemente porque les vienen dados–. “A mí tampoco me han violado”, “a mí tampoco me da miedo volver a casa solo por la noche”, “a mí tampoco me han dicho que mi éxito profesional proviene de haber tenido relaciones sexuales con una mujer poderosa”.

Conclusiones

Hemos seleccionado a más de 100 hombres por su proyección pública: desde el ámbito político, mediático, cultural, jurídico, sindical y social, todos ellos generan discurso. Por supuesto, no es una muestra representativa en términos sociológicos. La intención no es atacar, ridiculizar ni señalar. Tampoco la confrontación. El objetivo es invitar a la reflexión planteándoles las mismas cuestiones a las que nos vemos sometidas nosotras día a día. Algunos han declinado responder el test –como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y todos los empresarios del IBEX contactados–, y otros, pocos, han mostrado sus dudas sobre exponerse así públicamente. Probablemente sea porque ahora gracias a las redes sociales –y subterráneas– es fácil fiscalizar a quien con una mano enarbola una bandera feminista y con la otra le toca el culo a su compañera. Agradecemos que la mayoría sí haya querido participar en este experimento del que se pueden extraer muchas conclusiones.

Una, quizá la más evidente, es que aunque algunos aseguran haber sido acosados sexualmente por una mujer –sobre todo aquellos que tienen una exposición pública mayor–, ni uno solo (de 65 en total) ha sentido jamás temor a ser violado por una mujer. De todos ellos, tan solo uno dice haber sentido miedo a ser agredido al volver a casa de noche solo y especifica que “depende de qué noches”. Más respuestas con consenso: ninguno de los entrevistados cree que la sociedad le impone cuidar más su aspecto físico que a una mujer ni tampoco que su éxito profesional se asocie con haber tenido relaciones sexuales con mujeres en altos cargos. Y aunque muchos consideran que tener hijos puede perjudicar sus carreras, solo a uno de ellos le han preguntado en una entrevista de trabajo si, en un futuro, pensaba ser padre.

Son llamativas las respuestas del único hombre trans que ha participado, Darío Gael, que asegura no haber sufrido discriminación por ser hombre pero sí por su identidad no normativa. Además, tras el tratamiento hormonal (transición) no ha tenido miedo de volver a casa solo y sufrir una agresión sexual. Esto incide en la idea de que es la masculinidad hegemónica y normativa la que ostenta los mayores privilegios. Y que estos, además, son transversales a cualquier ideología teniendo en cuenta que políticos del Partido Popular, del Partido Socialista, de Podemos y de Ciudadanos coinciden en sus respuestas a las cuestiones antes citadas.

La teoría política de la ventana de Overton explica que solo ciertas ideas son aceptables para la ciudadanía. Las que quedan fuera de esa ventana son radicales o descabelladas. Impensables. El feminismo se ha cargado ese espacio simbólico y ha creado una ventana nueva, más amplia. La brecha salarial ya no es solo algo cuantitativo –cobrar menos–, también es la falta de oportunidades de las mujeres para acceder a puestos de poder o que no las contraten por si se quedan embarazadas. La escritora francesa Virginie Despentes declaraba en una entrevista en eldiario.es que si está rodeada de amigas violadas, lógicamente tiene amigos violadores: “El hecho de que ellos mismos no se reconozcan como violadores me fascina, y pienso que aquí tenemos que hacer algo. No podemos ser tantas víctimas y tan pocos agresores”. Al invertir el orden se abre la posibilidad de aplicarlo a otros ámbitos. Un ejemplo: si hay tan pocas mujeres en puestos de responsabilidad es que hay muchos hombres ocupándolos.

Era hora de abrir la ventana y ventilar la casa; la huelga del 8 de marzo es una bocanada de aire para seguir derribando no solo puertas y ventanas, sino también pilares, vigas, muros. Estructuras enteras y todos aquellos elementos sobre las que se construyen. El #AMíTambién no existiría sin el #AMíTampoco. Toca alterar el orden sintáctico. Sujeto y predicado: de la toma de derechos legítimos por parte de las mujeres a la toma de responsabilidades por parte de los hombres. Es hora del #YoTambién me rebelo contra la desigualdad de género. Nosotras. Y vosotros.


                                             EL TEST

1. ¿Alguna vez ha sufrido una situación de acoso sexual por una mujer?

2. Si ha sido así, ¿ha sentido temor de ser violado?

3. ¿Alguna vez ha sufrido una agresión sexual por parte de una mujer?

4. ¿Alguna vez ha presenciado una situación de acoso sexual a una mujer?

5. ¿Conoce a hombres que participen en algún grupo de WhatsApp en el que se trate a mujeres como objetos sexuales?

6. ¿Suele sentir miedo a ser agredido sexualmente al volver solo a casa de noche?

7. ¿Se ha sentido incómodo con la actitud sexual en el trabajo hacia usted?

8. ¿Ha cobrado menos (salario base o pluses) que alguna compañera haciendo el mismo trabajo que ella?

9. ¿Alguna vez al expresar su opinión con firmeza le han recriminado que es un ‘mandón’?

10. Especifique cuántas jefas ha tenido a lo largo de su carrera profesional.

11: ¿Cree que alguien asocia su éxito profesional a relaciones sexuales con mujeres con poder?

12. ¿Ha asistido a alguna reunión de trabajo en la que era el único hombre?

13. ¿Cree que la sociedad le impone cuidar más su aspecto físico que a una mujer?

14. ¿Alguna vez le han preguntado en una entrevista de trabajo si piensa tener hijos/as?

15. ¿Ha pensado alguna vez que tener hijos/as podría perjudicar su carrera profesional?

16. Si tiene hijos/as, ¿ha pedido alguna vez una jornada reducida para poder conciliar?

17. ¿Dedica más tiempo que su pareja (en caso de que sea mujer) a las tareas del hogar y cuidados?

18. ¿Conoce a más hombres que mujeres que se encarguen del cuidado de una persona mayor o dependiente?

19. ¿Se siente discriminado por el hecho de ser hombre?

20. ¿Cree que los estereotipos y modelos de comportamiento que la sociedad exige a los hombres perjudica su vida:  profesional o personal?

FICHA TÉCNICA  

El test –simplificado en las siguientes páginas por cuestión de espacio– aborda los principales ámbitos en los que las mujeres sufren mayor discriminación: espacio público, trabajo y hogar. Ha sido respondido por 64 hombres que generan discurso y opinión en distintos ámbitos: política, medios de comunicación, cultura, sindicatos, juristas y ONG. Todos los cuestionarios, acompañados de unas reflexiones finales sobre feminismo y privilegios, serán publicados íntegramente en www.lamarea.com.

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Noemí López Trujillo

Noemí López Trujillo

Reportera y youtuber frustrada. Autora de 'Volveremos' (Libros del K.O.) y 'Lo conocí en un Corpus' (Podium Podcast). Premio Periodismo Joven sobre Violencia de Género (INJUVE, 2017). Le gustaría escribir como Clarice Lispector o Amélie Nothomb; lamentablemente, solo sabe hacerlo como Noemí.

4 comentarios

  1. Umberto
    Umberto 11/03/2018, 12:46

    Buenísimo el test. Yo acabo de descubrir que la brecha de género por muertes laborales, o por pobreza extrema (Sin techo) o por mortalidad violenta, o mortalidad a secas, o por trabajos pesados y peligrosos, o por peligrosidad de que te apliquen la Viogen son chorradas. Todo eso son minucias. Debo fijarme en mis privilegios masculinos, por ejemplo, hacer este test.

    Responder a este comentario
  2. Nani
    Nani 02/03/2018, 10:07

    Me parece muy buena la idea, y bastante triste que haya que darle la vuelta y verlo desde la forma de la perspectiva del varón, para que se quite la coletilla de las feministas y sus cosas. Que no que la desigualdad es cosa de todas y las sociedades no pueden avanzar sino es igualitaria.

    Responder a este comentario
  3. César
    César 28/02/2018, 11:25

    Muy interesante el test para hacernos recapacitar sobre nuestros privilegios como hombres ricos, heteros y blancos. Esta lista trata de aglutinar muchos de ellos (100 de momento).

    Uno de los más irónicos y sabios me parece este: I have the privilege of being unaware of my male privilege.

    Male Privilege Checklist

    https://projecthumanities.asu.edu/content/male-privilege-checklist

    Responder a este comentario
  4. Evita
    Evita 28/02/2018, 01:58

    Buenísimo test para abrir conversación con los hombres y entre ellos.

    Responder a este comentario

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