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viernes 23 febrero 2018

Política

Arzobispos, los políticos de Dios en la tierra

La iglesia católica ha utilizado sus cargos para influir en política y lograr que sus privilegios perduren y no desaparezcan con los vaivenes políticos y de la sociedad

<em>Arzobispos, los políticos de Dios en la tierra</em>
Mariano Rajoy junto a Rouco Varela en una imagen de archivo.

MADRID // Carlos Osoro es nuevo arzobispo de Madrid en sustitución de Rouco Varela. Según consta en la página web de la Conferencia Episcopal son dieciséis los Arzobispos que posee la iglesia católica a lo largo de la geografía española. Un cargo usado en la historia reciente por la organización eclesiástica para influir en política y lograr que sus privilegios perduren y no desaparezcan con los vaivenes políticos y de la sociedad. Uno de los momentos clave en esa politización del discurso pastoral de la iglesia se produjo el 30 de diciembre de 2007, cuando en una multitudinaria misa en la plaza de Colón en Madrid  realizó una demostración de fuerza para intentar plegar al entonces presidente del gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero, por las medidas sociales (matrimonio homosexual y aborto) que consideraban un ataque a la familia católica. Pero la curia arzobispal y cardenalicia no sólo ha usado actos multitudinarios para intentar influir en la vida pública que trasciende al cometido pastoral. La dureza con la que los dirigentes católicos se expresaron en aquellos días llegó incluso a la amenaza velada. Como en una tribuna de Carmelo Borobia Isasa, obispo auxiliar de Toledo, que aprovechó para, a través de unas palabras de Benedicto XVI, advertir de esta manera:

“Todo lo que contribuye a debilitar la familia fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer lo que directa o indirectamente dificulta su disponibilidad para la acogida responsable de una nueva vida, lo que se opone a su derecho de ser la primera responsable de la educación de sus hijos es un impedimento objetivo para el camino de la paz”

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Tan sólo unos días después, el 30 de enero de 2008, una nota de la Conferencia Episcopal orientaba el voto contra el PSOE de Zapatero de cara a las elecciones del 9 de marzo. Así comenzaba el escrito:

“Los españoles hemos sido convocados a las urnas para el próximo 9 de marzo. Como en otras ocasiones semejantes, los Obispos ofrecemos a los católicos y a todos los que deseen escucharnos algunas consideraciones que estimulen el ejercicio responsable del voto. Hablamos como pastores de la Iglesia que tienen la obligación y el derecho de orientar el discernimiento moral que es necesario hacer cuando se toman decisiones que han de contribuir al pleno reconocimiento de los derechos fundamentales de todos y a la promoción del bien común”.

La nota de los obispos conminaba a los católicos, y a los que quisieran escuchar, a votar en contra de las leyes que el ejecutivo del PSOE había llevado a cabo durante la legislatura. En ella advertían a los católicos que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana. El comunicado llegó incluso a criticar la negociación que el gobierno de Zapatero tuvo con ETA, a pesar de que jamás realizó comentario alguno durante las negociaciones de Aznar con la banda terrorista. Los obispos alertaron de que “una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político”. La virulencia con la que la curia de la Iglesia atacó al ejecutivo socialista dejó en evidencia la necesidad de los obispos de actuar en política cuando consideran que la moral católica no se encuentra suficientemente presente en la vida pública española. Algunas voces aseguran que con el nombramiento de Carlos Osoro como Arzobispo de Madrid, y de Ricardo Blázquez como presidente de la Conferencia Episcopal, se intenta seguir la estela -aparentemente renovadora- del Papa Francisco. Pero esas mismas voces no pueden olvidar la multitud de ocasiones en las que el arzobispado y sus cargos inferiores han salido a inmiscuirse de manera muy agresiva en cuestiones de la vida política y social.

En el año 2009, el Arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, en una homilía en la Catedral aprovechó para calificar el aborto como un genocidio silencioso. Denunció que la ley aprobada por el PSOE sobre el aborto ponía a los profesionales sanitarios en una situación muy similar a la de los oficiales de los campos de concentración nazis o a la de los soldados bajo el régimen de Stalin. Además, declaró que si una mujer aborta está otorgando a los varones una licencia absoluta para que el hombre abuse del cuerpo de la mujer. Declaraciones de este tipo son habituales en el obispo Juan Antonio Reig Pla, que incluso ha llegado a utilizar el altavoz de la televisión pública para pontificar sobre la vida que deben llevar los homosexuales y las leyes que les afectan. En una homilía retransmitida por La 2, en su programa “El día del señor”, se quejaba del ataque a la familia que suponían las leyes que permitían a los homosexuales contraer matrimonio “Lo mismo se aprobarán leyes que no aprueban o que no respetan la grandeza de lo que es el hombre y su diferencia sexual con lo que se llama mal llamada la transexualidad? ¡Tantas cosas que están pasando en España!”. La homilía, a pesar de que fue denunciada por colectivos de homosexuales, gays y transexuales, continúa en la web de TVE.

Los obispos y arzobispos que se suelen inmiscuir en los asuntos políticos han tenido menos interés en valorar los asuntos que atañen a la Iglesia. Un ejemplo es el del arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, que al ser preguntado sobre el robo de bebés en el que estaban implicados numerosos miembros de la Iglesia que él representa minusvaloró el alcance del problema. El arzobispo pidió que para valorar esos hechos había que situarse en aquel momento y juzgar con criterios de aquel momento, además de aseverar que estaba seguro que no era algo general y sólo una cuestión puntual.

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Antonio Maestre

Antonio Maestre

Periodista y Documentalista. Aspirante a imitador de Günter Wallraff.

9 comentarios

  1. Carmen
    Carmen 31/08/2014, 21:29

    NACIONAL-CATOLICISMO.
    Cuanto amor entre la derecha española, tan franquista y caciquil ella y los talibanes del catolicismo de la España profunda, tan nostálgicos una y otros de devolvernos a aquellas sus décadas doradas de nacionalcatolicismo.

    Responder a este comentario
  2. Carmen
    Carmen 31/08/2014, 21:10

    Mientras el espíritu del que nació en el pesebre, aquel indomable revolucionario, es apaleado y escarnecido en las protestas sociales, pidiendo justicia, alzando la voz por los más desfavorecidos, los siervos del diablo van a la suya, dinero, poder, mando y, como siempre, bien agarraditos de la mano de la derecha franquista y caciquil.
    La iglesia una vez más presente en un homenaje fascista:
    http://laicismo.org/detalle.php?pk=37289#.VAI5XL2WIOp.gmail

    Responder a este comentario
  3. capitan blay
    capitan blay 30/08/2014, 23:16

    La metástasis cultural,moral,política, educacional, etc, que ha desangrado, desangra y embrutece las conciencias en este desdichado país, tiene un nombre: iglesia católica. O ELLOS O NOSOTROS.
    Esta institución a lo largo de la historia es corrupta y corrempe todo lo que toca. O le acotamos su poder o nos arruinana aún más con su ponzoñosa
    doctrina.

    Responder a este comentario
  4. Guillermo Argos
    Guillermo Argos 30/08/2014, 20:19

    Mientras los padres cuidando que los niños no se les acerquen etc

    Responder a este comentario
  5. remigio III
    remigio III 29/08/2014, 17:54

    iglesia (secta católica) muestra su FUERZA. Esta todo dicho. además yo añadiría …Y su rapiña.

    Responder a este comentario
  6. ateo666666
    ateo666666 29/08/2014, 14:02

    Ya que nuestros gobernantes le han cogido afición a esa medieval costumbre de nombrar alcaldesa perpetua del pueblo en cuestión a la virgen particular del lugar bien haríamos en llevar esa santa y nacionalcatólica costumbre hasta sus últimas y cristianas consecuencias. Visto que esos alcaldes papanatas y esos ministros meapilas muestran tan palpablemente su ineptitud y beatería (saltándose de paso los más elementales principios democráticos) bien podríamos llevar a término ese traspaso de poderes, de tal manera que el ignorante regidor (o ministro) fuese cesado del cargo y que la alcaldía y ya puestos la presidencia del gobierno (puesto que para lo que hace Rajoy) recayese de verdad en la estatua de escayola a la que tan devotamente rinden homenaje en la corporación municipal. Ello tendría una doble ventaja. Primero evitaría que estos políticos meapilas del PP siguieran enriqueciéndose en las miles de corruptelas y delitos con los que nos desayunamos todos los días al leer el periódico. Y segundo, nos ahorraríamos sus vergonzosos y estratosféricos sueldos. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2014/07/el-gran-ahorro-de-la-virgenes-catolicas.html

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  7. Enrique
    Enrique 29/08/2014, 11:42

    @Carlos

    Los círculos de Podemos no los crea Podemos, los crea gente espontáneamente (cualquiera puede). El círculo de Podemos Musulmanes no pretende “combatir el cristianismo”, sino “dar voz a los musulmanes”. Lo cual es muy respetable, incluso dentro de un estado laico y de libre asociación. Yo soy ateo, pero me parece bien que la gente con intereses comunes se organice, incluso si no estoy de acuerdo con sus ideas básicas. Viene en el pack.

    Responder a este comentario
  8. Carlos
    Carlos 29/08/2014, 11:03

    Y para combatirlo Podemos crea el Círculo Podemos Musulmanes: http://vozpopuli.com/actualidad/48523-el-circulo-podemos-musulmanes-genera-rechazo-entre-las-bases-mas-laicistas-del-partido

    Entre sectas anda el juego

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