Opinión

Quién es quién en la prensa catalana

La prensa catalana juega un papel indispensable a la hora de determinar las características del micro clima político en Cataluña

07 septiembre 2015
15:37
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Quién es quién en la prensa catalana
Cabeceras de

BARCELONA // En un contexto social, político y económico que se ha transformado profundamente desde el inicio de la crisis en 2008, los medios de comunicación catalanes viven inmersos en un proceso de adaptación al nuevo cosmos y en búsqueda de la redefinición del perfil de un lector que ha cambiado su forma de entender el mundo y la sociedad a raíz de las vivencias colectivas e individuales de los últimos años.

En este proceso de adaptación, algunos periódicos han demostrado unas habilidades camaleónicas a la hora de entender los intereses y los cambios de pensamiento de su público objetivo. Es el caso, por ejemplo, de La Vanguardia, el buque insignia del Grupo Godó. El actual conde de Godó, Javier de Godó, es el presidente del grupo empresarial de comunicación, que también controla otros medios como 8tv o Rac1. Desde su primera edición, el 1 de febrero de 1881, ha sido un diario vinculado estrechamente a la alta burguesía barcelonesa y a los intereses de la patronal. A lo largo de su historia ha demostrado una rápida capacidad de adaptación a los cambios, como cuando el día después de la llegada de las tropas franquistas a Barcelona, el 27 de enero de 1939, tituló en portada “Barcelona para la España invicta de Franco” o, en el interior, “Entrada apoteósica del Ejército Nacional en Barcelona”. Desde la Transición, los catalanes han identificado La Vanguardia con CiU, dada su línea editorial conservadora y próxima a los intereses del Gobierno de la Generalitat que presidió Jordi Pujol desde 1980 hasta 2003. Bajo la dirección del periodista José Antich, que estrenó su cargo en el año 2000, la cabecera se fue mostrando cada vez más cercana al movimiento independentista moderado, en sintonía con la línea ideológica de CDC y su líder, Artur Mas.

Con este cambio de rumbo y un nuevo escenario de falta de sintonía entre la derecha catalana y la de Madrid (hay que recordar que en 1996 José María Aznar fue investido presidente del Gobierno gracias al pacto del Majestic que el líder del PP firmó con Jordi Pujol), las buenas relaciones entre la familia Godó y el rey Juan Carlos I se deterioraron. En este contexto, Marius Carol sustituyó a José Antich como director de La Vanguardia en diciembre de 2013, con el encargo implícito de devolver cierta moderación a la línea editorial del periódico. Teniendo en cuenta que desde la muerte de Franco el Grupo Godó se ha definido como un ente empresarial monárquico y defensor de la democracia, lo natural era que el discurso de La Vanguardia volviera a apoyar a los sectores que buscan una resolución pactada de la cuestión catalana. “Volvemos a reclamar, sin embargo, gestos, propuestas e ideas ilusionantes desde la España gobernante. La sociedad catalana no se va a dividir en dos bloques irreconciliables. Habrá margen para la negociación después del 27 de septiembre y los sectores reformistas de la sociedad española, que hoy seguramente son mayoría, deberán romper en los próximos tiempos el silencio mineral de estos últimos años”, publicaba en su editorial titulado El error del quietismo (19 de julio de 2015) Así, La Vanguardia se puede concebir como un diario catalanista moderado partidario del reconocimiento de determinados derechos a Cataluña sin que esto suponga romper el actual marco constitucional español ni poner en cuestión la institución monárquica.

La segunda gran cabecera en Cataluña en cifras de ventas y por detrás de La Vanguardia es El Periódico de Catalunya. Tradicionalmente se ha vinculado su línea editorial con el PSC, siendo en los años 2000 una auténtica referencia de la prensa catalana coincidiendo con la llegada de los socialistas catalanes a la Generalitat de Catalunya en 2003 y la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones generales de 2004. Era la época dorada de un diario capitaneado por su histórico director Antonio Franco, que estuvo al frente de la publicación desde 1988 hasta 2006. Desde la salida de Franco y con las consecuencias de una profunda crisis económica del Grupo Zeta, propietario de la publicación, El Periódico de Catalunya ha vivido el auge del independentismo a contrapié. La caída en picado del PSC, después de la legislatura en la que José Montilla lideró el Govern de la Generalitat (2006-2010), ha debilitado un medio que a día de hoy busca ubicarse de nuevo en el panorama político catalán con medidos acercamientos a las nuevas coaliciones de izquierdas como Barcelona en Comú o Catalunya Sí que es Pot, sin olvidar la opción federalista que defienden los socialistas catalanes.

“El PSC debe recuperar centralidad. Ha hecho una apuesta por el federalismo y la revisión profunda del sistema, pero todo esto tendrá muy corto recorrido si el PSOE no apuesta con la misma convicción. Quienes en Catalunya creen en un cambio que permita un futuro de convivencia con el resto de España han de sentir que al otro lado hay quien tiende una mano, mejor un puente por el que se puede transitar. Pedro Sánchez tiene un papel importante en esta tarea”, publicaba El Periódico de Catalunya en el editorial Pedro Sánchez, en Cataluña (19 de abril de 2015). Bajo la actual dirección de Enric Hernández, este diario es el máximo referente de la conocida como Tercera Vía, una opción política que no despierta especial interés en Cataluña debido a las negativas de los sucesivos gobiernos estatales para negociar una solución que contente a una población que, de forma casi unánime, exige el fin del inmovilismo de Madrid.

En el sector de la prensa soberanista hay de citar en primer lugar El Punt Avui. Esta cabecera es el fruto de la unión del histórico Avui (nacido en 1976, siendo el primer diario publicado en lengua catalana desde 1939) y El Punt (proyecto periodístico nacido en 1979 en Girona y que antes de la fusión con Avui disponía de diez ediciones territoriales en toda Cataluña). La unión de las dos empresas se produjo en 2011, después de la caída en picado de las ventas de la edición en papel del Avui. La entrada de El Punt garantizó la viabilidad económica de la nueva empresa, aunque los recursos económicos y la plantilla de la redacción se vieron gravemente afectados. Desde entonces, la sección de política de El Punt Avui pasó de tener su centro de referencia en la política estatal (siempre con una visión nacionalista) a tenerlo exclusivamente en el ámbito de la política catalana.

“La principal carencia de España, eso que hace que no tan sólo muchos catalanes sino también muchos españoles se desentiendan de ella, es que no tienen ningún proyecto ilusionante que vaya más allá de la propaganda y de explotar los tópicos más rancios reunidos en una marca España muerta de inanición”, publicaba El Punt Avui en el editorial Sense cap novetat a Espanya (31 de agosto de 2015). Su cobertura sobre proceso se enmarca en una sección de su edición papel y también en la versión digital bajo el lema Catalunya vol viure en llibertat (Cataluña quiere vivir en libertad). El seguimiento de las declaraciones de los principales actores del proceso es constante y minucioso y su redacción dedica especial atención a denunciar los ataques del adversario, convirtiendo sus artículos en internet en munición para los debates más pasionales que tienen lugar en las redes sociales.

Finalmente, hay que presentar el Ara, un diario nacido el 28 de noviembre de 2010 y al que muchos lectores consideran el diari del procés (el diario del proceso, en referencia al proceso independentista catalán). Se disputa el sector de lectores soberanistas con El Punt Avui, aunque desde sus inicios ha sabido marcar bien las diferencias de los dos proyectos. Con el respaldo de figuras de primera línea del periodismo catalán, como Antoni BassasMónica Terribas o Toni Soler, esta cabecera ha apostado por el análisis y la reflexión sin renunciar a un posicionamiento claro respecto a las aspiraciones del sector independentista catalán. Resumiendo, podríamos decir que el Ara es la versión ilustrada de El Punt Avui. Además, desde un buen inicio, ha apostado decididamente por Internet y por los formatos digitales (obteniendo muy buenos resultados en cifras de lectores en la red). Sus fundadores lo concibieron como un diario postindependentista, en el sentido que, más allá del debate actual, entendía Cataluña como una unidad política, social y económica independiente en una Europa moderna y un mundo global. Así, el Ara pretende subrayar los aspectos positivos de los sectores sociales, empresariales, políticos, culturales y deportivos de Cataluña y, a su vez, mostrar una visión crítica sobre la sociedad catalana.

Aunque la línea editorial del Ara pueda ser considerada más moderada que la de otros medios catalanistas, no hay que olvidar que se trata de un medio abiertamente independentista y que defiende a diario los argumentos del bloque político que apuesta por la declaración unilateral de independencia (Junts pel Sí y la CUP).  “La pregunta que más veces me han hecho este verano era muy clara y muy breve: ¿ganaremos? (…) Dependerá de la necesidad de hacer una campaña que combine dos factores: argumentos e ilusión. Que contagie a los votantes que viven fuera del sí consolidado o que viven informativamente dentro del sistema que escribe y habla desde Madrid”, afirmaba en su editorial diaria el periodista Antoni Bassas (24 de agosto de 2015). De las palabras de Bassas se deduce el objetivo del Ara para las semanas previas a las elecciones del 27-S: convencer a los indecisos y ganar la batalla mediática a la prensa de Madrid.

Èric Lluent

Èric Lluent

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