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Jueves 22 Junio 2017

Cultura

Un documental desvela las torturas a menores en los internados del franquismo

‘Los internados del miedo’ recoge testimonios de abusos físicos, psíquicos, sexuales y laborales durante la dictadura y los primeros años de democracia

27 Abril 2015
18:52
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Un documental desvela las torturas a menores en los internados del franquismo
Un sacerdote junto a niños internados en Llars Mundet, en Barcelona.

“Me quemaban el culo con velas y me restregaban ortigas por mis partes por orinarme en la cama”; “lo que le hice a este señor sé que se llama felación, pero yo entonces no tenía ni idea”; “pensé en suicidarme. Que un niño con 12 años piense en eso es muy duro”. Son algunos testimonios de los centenares de miles de niños y niñas que pasaron gran parte de su infancia, cuando no toda, encerrados en internados y centros de beneficencia durante el franquismo y los primeros años de la democracia. Allí fueron víctimas de palizas, violaciones, trabajo esclavo y vejaciones, en unos centros que el régimen utilizaba para su propaganda. Unas dramáticas experiencias vitales que quedaron sepultadas por el silencio y que recoge el documental Los internados del miedo, realizado por dos de los periodistas que más han documentado la barbarie de la dictadura en España, Montse Armengou y Ricard Belis, y que este martes estrena el programa Sense Ficció de TV3.

Los testimonios que han podido recabar destacan por su crueldad y evidencian la impunidad con la que órdenes eclesiásticas que cobraban por cada niño que acogían, e incluso funcionarios del Estado, actuaban contra unos menores que no tenían manera de defenderse ni denunciar. “Me llevaron a Sant Boi. A veces yo le contestaba a la monja y me castigaban con electrochoques, pero no porque estuviera loca, sino como castigo”, relata en la cinta Julia Ferrer, sobre su experiencia en la Casa de la Caridad de Barcelona. “Venía el sacerdote con la mano bajo la sotana, tocándote y tocándose él, teniendo un orgasmo. Y a este mismo señor al día siguiente lo veías dando misa a las 8 de la mañana. Mi creencia en Dios quedó trastocada”, explica Joan Sisa, que pasó varios años en las instalaciones Llars Mundet de la capital catalana, un internado inaugurado por Franco para acoger a niños procedentes de familias desestructuradas.

Algunos de los afectados dan fe de la explotación laboral a la que fueron sometidos. “Yo fui vendido. Me sacaron del colegio y me llevaron a León a cuidar ganado a los montes completamente solo, con 13 años”, cuenta José Sobrino, uno de los afectados. “Nos hacían lavar de la mañana a la noche con sosa. Me quedaron las manos llenas de agujeros, con sangre y pus. En el colegio éramos esclavas”, afirma Isabel Perales sobre sus años en el centro religioso Ángeles Custodios de Bilbao.

TítolOtros testimonios relatan palizas cotidianas y vejaciones delante de los demás niños. “Un aspecto en el que hemos incidido bastante es en que no se trataba de castigos que se estilaban en la época, como podía ser pegar con una regla en la mano en la escuela, sino que rayan la tortura: los apaleaban de forma cruel, los humillaban en público, de manera que les han quedado secuelas terroríficas o les daban una comida infecta y si vomitaban les obligaban a comérselo, con el discurso aquél de ‘con el dinero que nos costáis y lo que hacemos por vosotros’”, expone Armengou. “Estamos hablando de mucha maldad, de mucho desprecio. Y un impacto muy fuerte para nosotros ha sido comprobar que este tipo de abusos tuvieron su auge en los 60 y 70, pero también se produjeron a principios de los 80. Con la amnistía del 77 mucha gente salió a la calle, pero en cambio estos niños continuaron encerrados en una especie de cárceles”, apunta.

La extensión del fenómeno

“El régimen franquista se encargaba de la beneficencia y la asistencia social, pero en la mayoría de casos era una beneficencia falsa, con ánimo de adoctrinamiento y formación ideológica. Además, había sido el régimen el que había creado esa situación: niños desvalidos porque los padres estaban en las cárceles, o porque se habían separado y la madre perdía la custodia, incluso abandonados porque la madre no podía soportar el estigma de ser madre soltera”, detalla Armengou. “Existía un organismo terrorífico, el Patronato de Protección de la Mujer, que se creó, textualmente, para ‘proteger a la mujer caída o en riesgo de caer’; pero ese centro que iba encaminado a la prevención de la prostitución acabó siendo un contenedor donde fueron a caer niñas en exclusión social, adolescentes con inquietudes políticas, o menores que habían sido violadas por algún familiar y se habían quedado embarazadas. A quienes encerraban era a las víctimas”, subraya la documentalista.

A pesar de no ser un fenómeno que sucediera en todos los internados, colegios religiosos, orfanatos, preventorios antituberculosos o centros de Auxilio Social, los casos de abusos físicos, psíquicos, sexuales, de explotación laboral y prácticas médicas dudosas ocurrieron en multitud de ellos. Tanto que después de elaborar documentales como Los niños perdidos del franquismo, Las fosas del silencio o el retrato del Valle de los Caídos Abuelo, te sacaré de aquí, es el trabajo con el que sus autores se han encontrado más casos entre conocidos y allegados. “Mucha gente nos ha dicho que su padre, su hermano, un amigo… ha pasado alguna experiencia no demasiado agradable en uno de esos internados. Es el documental en el que nos ha pasado más”, asegura Armengou.

Sin reparación

Los autores del documental contactaron con algunos de los presuntos responsables de esos abusos para corroborar las historias y contrastar información, pero estos no aparecen en la cinta, que se centra en dar voz a las víctimas. Algunas de ellas se encuentran adheridas a la querella argentina por los crímenes del franquismo, pues afirman no creer en la justicia española. Hubo quien recientemente acudió a la justicia eclesiástica que, “aunque parezca extraño, es mucho más dura que la civil para casos de abusos, con plazos de prescripción mucho más amplios”, señala Armengou, aunque los casos se cerraron al haber fallecido los presuntos culpables.

Al contrario de lo que sucedió en Irlanda, donde tanto el Estado como la Iglesia han condenado los casos de abusos a menores, en España el Estado ni siquiera ha escuchado a las víctimas. Es mediante trabajos como éste que, por primera vez, sienten que alguien se interesa por ellos y se atreven a desvelar sus traumas. Armengou destaca el cariño que reciben por ese trabajo: “Una vez más nos hemos encontrado unas muestras de agradecimiento brutales por parte de la gente. Con todas las dificultades continuamos haciendo una apuesta por estos temas, pero es increíble que tengamos que seguir haciendo de bomberos, de UVI y de primeros auxilios sobre la verdad y la reparación en este país. A nivel profesional es muy enriquecedor. Pero como ciudadana es una vergüenza”.

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Brais Benítez

Brais Benítez

  • María R.

    POR SI QUEREIS ADHERIROS: El colectivo FEMINISTES DE CATALUNYA inicia una campaña exigiendo a la iglesia católica y al Estado que pida perdón y repare en la medida de lo posible el terrible daño causado a los niños y niñas internados en centros públicos hasta los años 80: http://feministesdecatalunya.blogspot.com.es/

  • Carmen

    Emocionante documental.
    Hay que verlo!.
    CONOCER EL PASADO PARA COMPRENDER EL PRESENTE PARA CONSTRUIR EL FUTURO.
    Gracias por vuestra aportación.

  • ArroyoClaro

    Pobres criaturas.
    No tuvieron bastante los golpistas con ganar la guerra al pueblo que tuvieron que causar tanto dolor e injusticia a los vencidos hasta hoy mismo. Los luchadores que cayeron defendiendo las libertades y los derechos del pueblo todavía permanecen escarnecidos en los páramos y cunetas de la España fascista vencedora.

  • pepelu

    Las torturas continuaron años despuén de la muerte del crimninal Franco, y las llevaban a cabo miembros dela Iglesia

  • En la actualidad tengo mas edad que vosotros y recuerdo perfectamente la represión que imponían los curas y las monjas en la sociedad. HIJOS DE PUTA!!!!!

  • Vicente

    Estos niños son muy decentitos. Habîa que ver los del Orfanato Nacional del Pardo, en Madrid. Años 1951-1958

  • Heliodora

    Si entrais en la web de Sense Ficció da la opción de ver el documental íntegro en castellano

  • Carlos

    Así es como se construyó la actual monarquia autoritaria en la que vivimos, que visten de democracia. Y nos quieren hacer creer que es real.
    La historia la escriben los vencedores.

  • Pepe

    Yo estuve en este puto colegio de salesianos. Era una tortura permanente. Te ahostiaban sin ton ni son. Tenía la idea que no havia más vida que esa. Nunca me he atrevido a volver (ahora es una universidad) por qué tengo miedo a que me de un ataque de pánico y volver a tener pesadillas.
    Me fui con 14 años, ahora tengo 58. El festival de gimnasia anual se celebrava con la presencia de Samaranch, el que fue presidente del COI.
    No todos los curas y profesores eran torturadores ni abusadores sexuales, alguno se salvava.También torturaban algunas monjas “Hijas de la Caridad” ,eran sádicas. Aparentemente lo he superado, pero sigo viviendo con estos fantasmas.
    Ahora soy Educador Social. Me acuerdo de momentos de la misa diaria en latín. El que no comulgava era sospechoso y se le maltrataba; también al que no se confesava. Maltratos físicos y psicológicos. Había un confesor baboso que te obligaba a darle besos en la boca. El estado debería Juzgar y condenar a esta gentuza e indemizar a todos los niños y niñas que para nuestra desgracia fue nuestro colegio. Sólo recuerdo un cura decente,que intentaba protegernos de las iras de sus compañeros curas y “educadores”: El Padre Máximo.
    Estuve entre los años 1967-1971. Anteriormente estuve en la Maternidad de les Corts hasta los 6 años y después En Casa Frares (colegio infantil regido por las monjas, al lado de Los Hogares Mundet), donde empezó mi particular campo de concentración y el de cientos de compañeros y compañeras, aunque algunos lo nieguen. Mejor dicho: no quieren recordar su infancia como una infancia infeliz;
    que es lo que fue.

    • miguel

      Gracias por tu testimonio amigo.

    • Juanjo

      Estas cosas no deben olvidarse. Un documental en catalán no va a llegar a todos. Hay que ponerse en contacto con la gente, registrar los archivos, las hojas de inscripción, el libro de registros… TODO. Lo primero es ponernos en contacto y empezar a hacerlo YA. Cuanto más tiempo dejemos pasar, menos quedaremos. Nadie va a hacerlo por nosotros, e incluso tendremos que luchar porque habrá quien nos niegue su cooperación o nos demande.

      • San

        Tengo 42 años y me resulta muy difícil poner palabras a lo vivido en los “Hogares Mundet” precisamente un hogar no era, Había varios pabellones. Las chicas con las monjas de la orden de Sant Vicente de Paul y los chicos con los salesianos. El primer día que llegué con cuatro años,
        La monja Sor Rosario me metió en un cuarto donde guardaban las cosas de limpieza y me pego una brutal paliza después me corto el pelo eso fue el principio de 12 años de malos tratos, crueldad y horror… no quiero contar las torturas para no dar ideas a las personas que disfrutan haciendo daño a los niños y niñas. Pero lo que quiero denunciar es que la la administración de los hogares era de la Diputación de Barcelona y esta no hizo nada para que esto no ocurriese. Espero que algún día alguien tenga la deferencia de hacer unas disculpas publicas. Todavía tengo pesadillas. No puedo seguir escribiendo…
        Una abrazo a todos los seres humanos que no han tenido infancia

      • JosepBDN
      • saturion

        Dónde estyvuste tú, Juanjo, y cuándo.
        Alguien estuvo en el Reformatorio de Carabanchel Bajo, en Madrid, con los HdP del “Sagrado Corazón de Jesús”? Y con las ‘monjitas’ (arpías) del Amor Misericordioso?

  • eugenio

    Espantoso. Se hace muy dificil imaginar el infierno vivido por esos niños y niñas. No hay palabras, solo amargura de ver tanta maldad impune.

LM50 – Junio 2017

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