lamarea.com

Miércoles 28 Junio 2017

Sociedad

Una de cada tres camas de hospitales madrileños está en manos privadas

Profesionales sanitarios y pacientes denuncian un abandono de la sanidad pública para beneficiar a las empresas privadas mediante derivaciones de los pacientes

11 Junio 2014
14:08
Compartir
Una de cada tres camas de hospitales madrileños está en manos privadas
El Hospital Infanta Leonor era uno de los seis hospitales a los que se les quería privatizar su gestión. FERNANDO SÁNCHEZ

MADRID // El 33,17% de las camas de los hospitales de la red asistencial madrileña está en manos privadas, seis puntos por encima de la media estatal, según el informe del Observatorio Madrileño de la Salud presentado esta mañana. Esta cifra, unida a que el gasto sanitario público destinado a conciertos con centros privados es mayor, son algunos de los datos que llevan a las entidades incluidas en el Observatorio a señalar a Madrid como la comunidad autónoma más privatizadora del país.

En la presentación del informe ha participado el presidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, Marciano Sánchez, quien ha alertado de que, tras los recortes sanitarios en beneficio de empresas privadas, “hay pacientes que no se están tomando la medicación, lo que puede tener una repercusión sobre los índices de mortalidad”.

Para Marciano Sánchez, “la consejería no tiene interés en dar los datos sobre las repercusiones para la salud de sus medidas privatizadoras porque no quieren que se sepa lo que pasa”. Y lo que pasa, a su juicio, “es que hay una nueva forma de privatización que consiste en derivar enfermos a centros privados mientras se cierran camas de hospitales públicos” o se degrada el servicio.

Un ejemplo claro de esa degradación es el servicio de urgencias del hospital La Paz. Sus enfermeros llevan meses denunciando la saturación y el colapso al que se ven sometidos y reportan todos los días datos sobre la situación. Por ejemplo, denuncian, que el pasado 6 de junio, a mediodía, había 49 pacientes en una sala con 22 camas, algo que se repitió al día siguiente.

De hecho, aseguran que “unas 300 camas se cerrarán en el Hospital La Paz, a las que habrá que sumar las 48 y las 30 de los centros de Cantoblanco y Carlos III. Según la memoria de 2012 del propio Hospital, las camas instaladas en ese año se redujeron en 41 camas respecto a 2011, al pasar de 1.318 a 1.277.

Derivaciones beneficiosas para la sanidad privada

En el Cuarto Informe del Observatorio Madrileño de la Salud se apuntan algunas de las privatizaciones que aún continúan en la Comunidad de Madrid: la lavandería de Mejorada, la extracción de sangre y las derivaciones a centros privados. Sobre estas últimas alertan de que se producían derivaciones para intervenciones quirúrgicas en el 58,7% de los casos y para pruebas diagnósticas en el 67,4%.

Paralelamente, los responsables del estudio aseguran que “se está infrautilizando los recursos de los centros públicos para disminuir su rendimiento” y derivar a más pacientes a la sanidad privada. Y ponen un ejemplo: el número de resonancias magnéticas por equipo en los centros públicos es un 36% menor que en los privados. Si el rendimiento fuese similar, no tendrían sentido esas derivaciones e incluso podría suponer un ahorro para el sistema de salud, aseguran los responsables del Observatorio.

Finalmente, el informe destaca que la lista de espera se ha incrementado en los últimos meses, con una peculiaridad, “que la mitad de los pacientes son personas que han renunciado a ser derivadas a un centro privado”.

 

faldoncino

Toni Martínez

Toni Martínez

Última hora

LM50 – Junio 2017

Los socios/as escriben

Mi historia de…

Marcelino García, socio usuario de MásPúblico, editora de 'La Marea', explica su historia de amor con el medio de comunicación del que es propietario y también con el cooperativismo.

Tus artículos

Todavía dura el silencio del dolor

"A mí me gustaría saber cuántas de esas personas que desfilarán por el orgullo han sacado los colores en sus puestos de trabajo a quienes suelen usar expresiones homófobas o reírse de nosotros", escribe Sonia Gatius