La violencia de género es esto

Eso es lo que podrán encontrar en el trabajo 'Viviendo con el enemigo', de la fotógrafa Donna Ferrato.

Para un periodista, para una periodista, hay un antes y un después de conocer el trabajo de la fotógrafa norteamericana Donna Ferrato. Como profesionales de la información, aspiramos a entender la humanidad para explicarla. Sabemos que incluso en los contextos más complejos, las personas se detienen a darnos su testimonio porque interpretan como un reconocimiento de su dimensión humana, de su valor como persona, que alguien se interese por sus experiencias, opiniones y análisis para dárselos a conocer a otras personas. Sabemos que en las situaciones más dramáticas, la mayoría, agradece que haya una cámara, alguien tomando notas, porque eso significa que hay quienes consideran que lo que les está ocurriendo no es justo.

Pero cuando, como periodistas, nos asomamos al trabajo de décadas de Donna Ferrato fotografiando la violencia de género dentro de los hogares, sabemos que ha sido ella la que ha conseguido nuestro propósito último: desdibujarnos, volvernos invisibles tras el acuerdo tácito de que esa situación se haga pública, mimetizarnos con las paredes en las que rebotan los gritos, en la que se estrellan los platos, sobre las que se desploman los cuerpos de las mujeres golpeados, humillados, mancillados.

Cuando vemos sus fotografías de mujeres siendo atacadas, madres con ojos amoratados abrazando a sus criaturas, un niño gritándole al padre mientras es arrestado por policías, mujeres consolándose mutuamente, recibiendo clases de autodefensa, llorando la muerte de sus amigas… Cuando vemos a víctimas y victimarios leyendo juntos libros sobre violencia machista para salir de esa situación destructiva, hombres llorando en cursos de reeducación reconociendo que están reproduciendo la brutalidad que vieron emplear a sus padres contra sus madres… Cuando vemos mujeres encarceladas por haber matado a sus maltratadores y violadores esposos o novios para proteger a sus hijos y a sí mismas, y vemos en los pies de foto 1982, 1986, 1992… es inevitable preguntarnos si, a base de repetir el concepto ‘violencia de género’ –sin querer ver lo que de verdad es la violencia de género–, hemos difuminado lo que supone: temblor en el estómago cuando se escucha introducir la llave en la puerta, alivio cuando parece que el susodicho no tiene un mal día, esfuerzo para que nada se tuerza, para que nada le haga explotar, y gritar; suplicar entonces que no despierte a los niños, «por favor», –y “encima voy a tener que bajar la voz en mi propia casa después de partirme el lomo todo el día”–, y objetos volando, patadas en la barriga, «en la cara no, por favor», así que los tirones del pelo…

La violencia de género son menosprecios y, a veces, posterior ensalzamiento; es violencia sexual, violaciones, vejaciones; es sangre y dolor físico; y todo contra ese cuerpo que somos, y que cada vez cuesta más sanar, arrastrar, cuidar.

Eso es lo que podrán encontrar en el trabajo Viviendo con el enemigo de Donna Ferrato. Y lo pueden conocer en la web de la fundación que ha creado para acompañar a las mujeres que consiguen salir de esta situación de violencia, y en las exposiciones que ha llevado a Madrid PhotoEspaña.

La violencia de género es esto. Al menos, hasta antes del asesinato.

aportacion la marea

Patricia Simón

Reportera transfronteriza especializada en derechos humanos y enfoque de género. Premio de la Asociación Española de Mujeres de los Medios de Comunicación. Me apasiona tanto viajar para reportear al otro lado del mundo, como descubrir y contar los mundos que conviven en la esquina del barrio.

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Comentarios

3 respuestas a “La violencia de género es esto”

  1. Educando para erradicar la violencia de género en el reino francofascista de Españistan:
    Marca España: Muerte de toros gratis para niños y para recaudar fondos para personas discapacitadas.

    NIÑOS GRATIS
    La feria taurina de agosto de Ciudad Real en honor a la Virgen del Prado abrirá las puertas, de manera gratuita, a los jóvenes de hasta 14 años para que puedan asistir a uno de los cuatro festejos que se han programado.
    El empresario organizador de la feria, Ángel Lillo, ha anunciado en Onda Cero que para la cuarta y última corrida de toros, el 19 de agosto, las entradas solo costarán 12 euros, mientras que se dejará libre un tendido de la plaza de toros de Ciudad Real para que lo ocupen, entrando gratis, menores de hasta 14 años con el objetivo de fomentar la fiesta taurina entre los más jóvenes.
    https://insurgente.org/marca-espana-muerte-de-toros-gratis-para-ninos-y-para-recaudar-fondos-para-personas-discapacitdas/

  2. Y ESTO QUE TIPO DE VIOLENCIA ES? (Discupar que no me ajuste al tema, yo no puedo permanecer callado ante el crimen que se está cometiendo con Julián Assange al que tanto le debemos las personas que queremos un mundo más justo. Los más valientes casi siempre acaban sólos y abandonados por aquellos por los que se sacrificaron y expusieron su vida).
    EL CALVARIO DE JULIAN ASSANGE Y LA FARSA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
    El relator especial de la ONU dice que Julian Assange presenta síntomas de tortura psicológica.
    Esta semana pasada, el relator especial de la ONU sobre tortura, profesor Nils Melzer, tras su visita del 9 de mayo a Julian Assange en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh -más conocida como el Guantánamo británico- dijo que el periodista había sido sometido a un tratamiento punitivo cruel, inhumano y degradante, como parte de una “incesante campaña de acoso público, intimidación y difamación (…) no sólo en Estados Unidos, sino también en Reino Unido, Suecia y más recientemente Ecuador”. Estos gobiernos, ha dicho el relator, “ya sea por complacencia en el mejor de los casos o por complicidad en el peor (…) han creado una atmósfera de impunidad para vilipendiar y abusar a placer de la persona de Assange”, e incluso para pedir públicamente su asesinato, como hizo Hillary Clinton. La mayor preocupación del profesor Melzer es que, si extraditan a Assange a los Estados Unidos, hay mucha probabilidad de que no tenga un juicio justo, se le condene a cadena perpetua -si no a muerte-, se violen sus derechos humanos y sea sometido a tortura.
    Melzer, que ha trabajado durante veinte años con víctimas de guerra, violencia y persecución política, ha declarado que “nunca ha visto que un grupo de estados democráticos se apandillen para aislar, demonizar y abusar deliberadamente de un solo individuo durante tanto tiempo y con tan poca consideración por su dignidad humana y respeto a la ley”. Claro que se trata de un individuo que, junto a otros, ha dado a conocer al público los graves delitos cometidos por esos mismos “Estados democráticos”.
    Para muestra, un botón. Fueron las fuerzas estadounidenses -como reveló Chelsea Manning- las que ordenaron no investigar cómo sus militares aliados en Iraq azotaban a los prisioneros con pesados cables, los colgaban de ganchos en el techo, les horadaban las piernas con taladradoras eléctricas y abusaban sexualmente de ellos. De los 190.000 muertos en Iraq y Afganistán, de acuerdo a la estimación secreta realizada por Estados Unidos (groseramente subestimada), 66,081 fueron oficialmente clasificados como no combatientes. Como ha expresado el galardonado periodista Robert Fisk:
    “Los responsables de estas atrocidades deberían ser juzgados, extraditados de dondequiera se hallen y encarcelados por sus crímenes de lesa humanidad. Pero no, vamos a penalizar a los que filtraron las atrocidades (…) De lo que se trata no es de que estos hayan violado la ley, sino de la vergüenza y el temor de nuestros servicios de “seguridad” a ser llamados a responder por lo que hicieron”.
    En efecto, se persigue a Assange, mientras reputados criminales de guerra, no juzgados ni extraditados, como Tony Blair en Gran Bretaña, George W. Bush en Estados Unidos, junto a Henry Kissinger, Elliott Abrams -nombrado por el régimen de Trump para los asuntos de Venezuela- y tantos otros, viven plácidamente en sus mansiones. A estos no hay que juzgarlos y penalizarlos, sino a quienes exponen sus crímenes.
    http://canarias-semanal.org/art/25354/el-calvario-de-julian-assange-y-la-farsa-de-la-libertad-de-expresion

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