A esas horas, Cifuentes

cifuentes

"Qué sabrás tú de días difíciles, con tu falso vídeo, tus falsos papeles, tu falsa sonrisa y tus falsos 3.000 euros en tu falsa única cuenta corriente".

Llegada cierta hora, en las redes sociales cunde un tipo de mensaje que despierta la incómoda sensación de que el emisor está colocado muy solo. Suelen ser notas de amargura o desaire por la pareja perdida, explosiones de júbilo de hombres o mujeres que creen morir de amor, exabruptos o insensateces propias del alcohol o los estupefacientes. Es lo que tienen la noche y la soledad.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, es una grandísima conocedora de los medios de comunicación y las redes sociales. No solo eso, sino que alguna vez me he encontrado en Twitter en un tête à tête con ella, lo que quiere decir con quien sea que le lleve la comunicación en red. En esas ocasiones he tenido siempre la sensación de que no hacía falta que bajara a la arena, que no era propio de su condición, y que eso que ella quería mostrar como cercanía o campechanía o quién sabe qué, sencillamente era una patochada.

Como no creo que Cifuentes muera de amor o se haya lanzado a la bebida en público, debo suponer que el vídeo que colgó ayer en redes responde a un paso minuciosamente meditado, como todo lo que hace esta mujer. Pero me cuesta. Desde el primer plano, con cuatro interruptores cutres y una bandera de España hasta la falsa pose de self-video, todo en el mensaje resulta patético. Lo que significa que Cifuentes quiere resultar patética. Y lo consigue. También consigue esa empalagosa sensación de despecho y soledad de los mensajes a esas horas. “Los papeles hay que enseñarlos”, dice. Y vaya si los enseña. Enseña los papeles y también ese pequeño tatuaje en la muñeca derecha que se convirtió en una de sus muy estudiadas señas de identidad cuando la presentaron como “la renovación” del PP, una mujer con arrojo, joven y, de tan audaz, tatuada.

Si en aquel momento su tatuaje ya resultaba un intento triste y obvio de falsas intenciones que explotó en revistas y dominicales, ayer pasó a ser una evidencia triste y obvia de lo cruel que resulta la política. Y quizás también eso estaba estudiado, pero francamente, no nos lo merecíamos.

“Yo he pasado un día muy difícil”, soltó pasadas las 12 de la noche Cifuentes en un vídeo pseudocasero. Y ya no era la elástica y audaz joven cara del PP quien lo decía, sino una correosa política que, habiendo cometido un error digno de dimisión, y quizás un supuesto delito, tiene los arrestos de hablarle a la población sobre “días difíciles”. Al verlo, pensé ‘Qué sabrás tú de días difíciles’, con tu falso vídeo, tus falsos papeles, tu falsa sonrisa y tus falsos “3.000 euros” en tu falsa única cuenta corriente. Lo único verdadero de esa señora ayer era la soledad. E, insisto, no nos la merecíamos.

Creo sinceramente que la presidenta de Madrid haría bien la próxima vez en convocar a los medios de comunicación, como debe, en lugar de montarse una farsa que solo deja en evidencia una decadencia ganada a pulso.

Esas horas, Cifuentes, son de quienes mueren de amor o pena, de quien se ha pasado con la dosis o de quienes, ellas sí, no pueden conciliar el sueño porque han tenido un día muy difícil, otro más en un rosario de días sin trabajo, sin dinero, sin calefacción, sin más que arroz y un huevo para los críos y sin respuesta política a sus necesidades.

aportacion la marea

Cristina Fallarás

Periodista y escritora. También colabora en Público.es y Cuatro, entre otros medios. Su última novela es Honrarás a tu padre y a tu madre. Recibió el Premio del Director de la Semana Negra de Gijón (2012) y el Premio Dashiell Hammet de novela negra (2012), entre otros galardones. Previamente trabajó para El Mundo, Cadena Ser, RNE, Diario ADN, Telecinco, Antena 3, La Sexta...

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Comentarios

13 respuestas a “A esas horas, Cifuentes”

  1. Solidaridad con todos los políticos del partido popular linchados por los medios de comunicación:–incluida Cristina Cifuentes—incluidos todos los políticos del pp obligados a dimitir por Cristina Cifuentes en la presente legislatura
    (..y yo me pregunto ¿existe la libertad de expresión? o ¿son los medios de comunicación los órganos censores del Sistema cuando alguien defiende al partido popular?)

  2. master and comander y master of puppepts, otra que ha mostrado interés por titulitis que no valen ni para encender hogeras,para blanquear dinero negro

  3. Se supone que al expresar «ataques falsos» Cristina Cifuentes quiso decir «ataques con falsedades» pero, claro, a una persona con ese nivel intelectual no le vamos a pedir que se exprese como María Zambrano.

  4. Cifuentes se parapeta ridículamente tras el translúcido búnker de esa estructura que es el PP piramidal,transversal, de arriba hacia abajo y en aspa ,del fraude y la corrupción.
    Resulta insultante verse a este lado ,en pleno patio de butacas contemplando este sainete esperpéntico que impúdicamente representan carguillos y cargos de ese Pp y todo lo que controlan : rectores,profesores ,periodistas ,jueces…. Son tan impunes que hasta desnudos y descubiertos permanecen impasibles a la más mínima ética que como canto de sirena les solicita dimisiones , reconocimientos del daño causado , de la condena Dell acto , de la devolución de lo robado … Son unos sinvergüenzas.

  5. RAP DE LOS RAPEROS (Homenaje de Carlo Frabetti a Hasel y Valtonyc) (al que me uno y hago mío)
    Hace unos días oí a Cristina Fallarás, una de las pocas escritoras/periodistas que no se dejan comprar ni amordazar, repetir en una entrevista que le hicieron en TV3, a modo de autoinculpación, “Los Borbones son unos ladrones”. Siguiendo su ejemplo y como pequeño homenaje a vuestro valor (en ambos sentidos del término), me permito dedicaros un improvisado “rap de los raperos” con resonancias de cuento de hadas (puesto que lo que estamos viviendo es más propio de la Edad Media que del siglo XXI):
    Rap de los raperos
    Había una vez, en un país lejano,
    un presidente chungo, se llamaba Mariano,
    y un rey degenerado que mataba elefantes,
    y unos cuantos ministros que eran unos mangantes,
    y una de las ministras era miss Albacete,
    y todos le decían. “Dolores, caga y vete”,
    y ella sí, la cagaba, pero no, no se iba,
    (igual que la falsa Cifuentes)
    y había otro ministro que te cobraba el IVA
    por cantar y reír y por hacer cultura,
    porque su democracia era una dictadura,
    y había unos matones con porras en las manos
    que molían a palos a sus propios hermanos
    y sacaban los ojos con pelotas de goma,
    y el presidente chungo se lo tomaba a broma.
    Y hartos de tanta mierda, dos raperos valientes
    cantaban las verdades, movían a las gentes,
    hasta que unos juheces con hache intercalada
    porque olían a heces, soltaron la manada
    de cobardes matones lacayos del Gobierno
    más corrupto del mundo, los perros del infierno,
    y llevaron al trullo a los dignos raperos,
    los llevaron al trullo solo por ser sinceros.
    Hagamos que la lucha de raperos honrados
    no caiga en saco roto, que no sean olvidados;
    pidamos, exijamos su puesta en libertad,
    que a nadie se persiga por decir la verdad.
    Todos somos raperos, todas somos raperas,
    gritemos, proclamemos las cosas verdaderas.
    Que nadie se acobarde y que nadie se calle,
    gritémoslo bien fuerte, gritémoslo en la calle:
    ¡Ministros y jueces, presidentes y reyes
    engañan a la gente, manipulan las leyes!

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