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martes 13 noviembre 2018

cambio climático

Geoffrey Supran: “Exxon reconoce el cambio climático, pero apuesta por un modelo incompatible”

Entrevista con uno de los autores del estudio sobre las maniobras de la petrolera para sembrar dudas sobre el cambio climático.

28 agosto 2017
14:59
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Geoffrey Supran: “Exxon reconoce el cambio climático, pero apuesta por un modelo incompatible”
Naomi Oreskes y Geoffrey Supran. FOTO: Suzi Tobias

Geoffrey Supran y Naomi Oreskes, investigadores de la Universidad de Harvard, sacudieron la semana pasada el mundo del activismo climático. En un trabajo publicado en Environmental Research Letters, de IOP Science, los académicos analizaron la comunicación de la petrolera estadounidense ExxonMobil y corroboraron lo que los periodistas de InsideClimate News ya habían revelado en 2015: que Exxon conocía la verdad sobre el cambio climático, pero que incurrió en una estrategia para confundir deliberadamente al gran público.

Geoffrey Supran, coautor del estudio, cuenta a La Marea su interpretación de los resultados, su experiencia durante el análisis y la reacción de la compañía. Para él, hay una puerta abierta a mucha más investigación, tanto sobre Exxon como sobre el resto de la industria de los combustibles fósiles.

Su información no es nueva. Los medios de comunicación ya la habían revelado en 2015. ¿Qué aporta esta investigación?

Es un trabajo complementario. Aportamos una corroboración independiente, empírica y extensiva de sus hallazgos: que Exxon ha conocido los hechos básicos de la ciencia del cambio climático durante décadas y sus implicaciones. Nuestra mayor contribución es que hemos demostrado que Exxon no solo sabía sobre cambio climático y sus implicaciones, que es el principal hallazgo de los periodistas, sino que socavó ese conocimiento entre el público. Como ves, hemos identificado una discrepancia sistemática entre lo que Exxon decía sobre cambio climático en círculos privados o académicos, y lo que decía al público en el New York Times.

Es importante resaltar la palabra “sistemática”. Exxon ha acusado a los periodistas de elegir interesadamente ciertas comunicaciones. Pero cuando analizamos todas las que están disponibles, usando un método independiente y establecido en ciencias sociales, los patrones están claros y dan la razón a los reporteros.

Exxon alega que sois activistas, y que este estudio persigue objetivos económicos. 

Si lo estuviéramos haciendo por dinero, no nos estaría saliendo bien la jugada, la verdad. Tengo 29 años, acabo de doctorarme y vivo en un apartamento para estudiantes bastante humilde. La acusación de que estamos especulando con esto es absolutamente infundada. Es difamación. Lo que está haciendo Exxon es lanzar un ataque ad hominem contra nosotros, en un intento claro de distraer al público de los hechos que hemos descubierto.

Naomi no ha recibido ninguna financiación para realizarlo. Ha estado trabajando solo con su sueldo de Harvard. Nunca ha estado a sueldo en ninguna ONG ni organización activista, y antes de ser académica trabajó en la industria minera australiana. Por mi parte, he realizado este estudio durante dos meses con un salario de post-doctorado pagado por el Fondo de la Familia Rockefeller, tal y como he declarado en el estudio. Pero otros once meses me lo he financiado yo mismo, al tiempo que trabajaba en otros proyectos de investigación. Además, Exxon nos acusa de ser activistas, como si eso fuese algo de lo que avergonzarse. Estamos orgullosos de ser activistas. Otros, en el pasado, nos han enseñado que enfrentarse al poder y decir la verdad es un deber cívico, y en el mundo en el que estamos hoy mucho más. Y esto no es diferente para los académicos. Nuestros hallazgos no son opiniones. Son conclusiones basadas en evidencia que han superado los rigores de la revisión por parte de expertos independientes y anónimos.

Exxon ha estado enmascarando su conocimiento durante años, y hay otras compañías, como Shell, que también han sido sorprendidas en posiciones similares. ¿Es esta una práctica extendida en la industria?

Nuestro trabajo se centra en Exxon, así que realmente no puedo decirte nada sobre otras compañías que esté basado en conocimiento científico. No obstante, la Unión de Científicos Preocupados (UCS en sus siglas en inglés) ha calificado recientemente la comunicación científica de las compañías combustibles fósiles estadounidenses. Exxon, y otras como Chevron, han sido calificadas como “atroces”. Y algunas empresas de la industria del carbón han sido todavía más descaradas al negar los hechos básicos de la ciencia del cambio climático. Y siguen haciéndolo hoy.

Así que, respondiendo a la pregunta de si otras empresas han incurrido en las mismas prácticas que Exxon, diseminando dudas sobre el cambio climático al mismo tiempo que conocían los hechos, todo lo que te puedo decir es que ese es un buen tema para seguir investigando, tanto periodistas como abogados e historiadores de la ciencia. Sospecho que solo es una cuestión de tiempo que más documentos salgan a la luz.

¿Han visto algún cambio en la estrategia de la compañía desde que InsideClimate News publicó la historia?

No realmente. Lo que sí hemos visto es un cambio de discurso en los últimos años, incluso antes de que se publicase el reportaje. Exxon se ha adaptado al tipo de escepticismo climático que es aceptable en estos tiempos.

Exxon no solo ha dicho que las alegaciones son falsas sino que ha creado un argumento inconsistente. Exxon se ha defendido de una acusación que nadie ha hecho: que ha ocultado sus conocimientos sobre cambio climático. ¡Nadie ha dicho eso! Lo que dice nuestro estudio es que Exxon confundió al público sobre la ciencia del cambio climático. Ese es el quid de la cuestión: hacían ciencia, pero después, de forma mucho más atronadora, comunicaban dudas sobre ella en el New York Times. Esa es una de las formas de narrativa que la compañía ha empezado a cambiar en el último año aproximadamente. Pero el cambio no ha ido en la buena dirección.

Nuestro trabajo estudia el pasado, pero eso es relevante en el presente y el futuro. Hoy, puede que la estrategia de la compañía haya cambiado, pero los patrones siguen existiendo. Vemos que Exxon y otras compañías de combustibles fósiles reconocen la ciencia del cambio climático, pero siguen apostando por un modelo de negocio que no es compatible con ella. Por ejemplo, Exxon dice que apoya el impuesto sobre el carbono, pero financia abrumadoramente a congresistas que se oponen.

Esta es una historia sobre cambio climático, pero mucho más que eso, es una historia sobre relaciones públicas y control de la opinión pública. Y a pesar de las abundantes pruebas, no vemos que la opinión pública, sobre todo en Estados Unidos y Australia, haya cambiado mucho. Recientemente, decenas de millones de personas han votado por un presidente que niega la evidencia más básica. ¿Por qué ocurre esto? ¿Ha tenido éxito la estrategia de Exxon?

Sí. Obviamente es una cuestión socio-política extremadamente compleja, con muchos factores en juego. Hay que tener en cuenta temas como ideologías de fondo o educación, pero negar la contribución que ha tenido este tipo de desinformación al ascenso de posiciones anti-ciencia en política sería estúpido. Los negacionistas han obtenido una gran victoria con el ascenso de Trump a la Casa Blanca. Han contribuido durante décadas a confundir al público y a promover un sentimiento generalizado de duda. Ahora tenemos un estado de confusión y desconfianza sin precedentes acerca de los principios más básicos de la ciencia del cambio climático.

De toda la información analizada, ¿qué le ha sorprendido o indignado más?

Creo que han sido dos observaciones complementarias que demuestran la diferencia entre las dos formas de comunicación: científica y pública. Por un lado, al abrir el documento de 10 páginas con las referencias a publicaciones científicas, nos dimos cuenta de que el 72% contaban entre los autores a Haroon Kheshgi. Es bastante sorprendente que una de las compañías más ricas de la historia de la humanidad, cuando se dedicaba a la ciencia del cambio climático, era prácticamente un hombre orquesta. Y que no se me malinterprete, Haroon es un científico excelente, y su trabajo es impecable, pero lo ha hecho prácticamente todo él solo, junto con colaboradores puntuales.

Por el otro lado, al ver los publi-editoriales, comprobamos que eran parte de una campaña de relaciones públicas que contaba con unos recursos económicos masivos. Desde 1972, ExxonMobil contrató un publi-editorial cada jueves, durante 29 años, en la esquina inferior derecha de la página editorial del New York Times. Cada uno de ellos costó alrededor de lo que hoy serían 31.000 dólares. Exxon ha contratado una cuarta parte de todos los publi-editoriales de la historia de esa página del New York Times.

¿Qué responsabilidad tiene el New York Times, y los medios en general, en esta historia? ¿Debe haber control de los medios sobre lo que se difunde a través de este tipo de contenidos patrocinados?

La respuesta corta es que si eres el dueño del periódico, tienes al menos algo de responsabilidad por su contenido, independientemente del tipo de contenido. Para nosotros, publicar en el New York Times ha supuesto un proceso de edición y contraste de datos muy estricto. En cambio, estos publi-editoriales no han pasado ningún control sobre su contenido, pero como eran piezas pagadas, el New York Times aplica una política distinta.

Por supuesto, pueden hacer lo que quieran con su periódico, pero mi opinión como ciudadano es que tiene que haber alguna responsabilidad. Por ejemplo, el New York Times prohíbe la publicación de artículos que nieguen la relación entre el tabaco y sus impactos sobre la salud, y lo hace porque es erróneo. En mi opinión, debería ser igual con el cambio climático. No obstante, la mayor parte de la responsabilidad sigue recayendo sobre las personas o instituciones que escriben, en este caso ExxonMobil.

¿Qué importancia tienen estas revelaciones para los inversores de Exxon?

En nuestro trabajo hemos descrito las comunicaciones de la compañía sobre el riesgo de que sus activos queden obsoletos debido a la política sobre el clima. Hemos hallado que el tema se discutió en 24 artículos, pero nunca en publi-editoriales. Obviamente, esta discrepancia puede ser relevante para las investigaciones que hay en marcha, sobre si Exxon ha cumplido con su responsabilidad de informar a sus inversores.

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Santiago Sáez

Santiago Sáez

Periodista especializado en cambio global, con un ojo en el cambio climático y otro en sus causas. Además de para La Marea, escribe en PIQD, Deutsche Welle, Chemistry World y, ocasionalmente, en Mongabay y Atlas Obscura. Antes curraba en la sección de noticias de CNBC. También traduce de vez en cuando.

1 comentario

  1. Carmen C.
    Carmen C. 08/09/2017, 19:59

    Estas grandes multinacionales capitalistas que están conduciendo al borde de la agonía a nuestro planeta ¿son unos insensatos, unos profundos desequilibrados, o tendrán alguna segunda residencia en otro planeta a dónde huirán cuando la vida aquí se torne imposible?.
    La manipulación informativa (en este caso New York Times) y falta de cultura del pueblo (en este caso norteamericano) permiten que estos grandes tiburones capitalistas impongan su ley depredadora y criminal al mundo.

    Exigimos un plan de cierre para 2025 de todas las térmicas de carbón, que incluya un plan de transición justa para garantizar un futuro real y sostenible para las personas que viven en las cuencas mineras y de las centrales de producción eléctrica contaminante. Puedes firmar a favor de nuestra campaña y exigir al Gobierno que legisle ya contra el cambio climático.
    https://secured.greenpeace.org/espana/es/Que-puedes-hacer-tu/Ser-ciberactivista/cambio-climatico/?utm_campaign=cambioclimatico&utm_source=newsletter-socios&utm_medium=email&

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