25 millones de mujeres doblemente amenazadas

"Cuando sobreviene una crisis, las mujeres y niñas se encuentran en situación de desventaja desproporcionada", se afirma en un informe de la ONU.

MADRID // Más de cien millones de personas necesitaron asistencia humanitaria durante este año. De ellas, el 25% son mujeres de entre 15 y 49 que sufren una doble amenaza: por un lado, la propia de la necesidad de ayuda, y por otro, las agresiones que sufren por el hecho de ser mujeres, como son las violencias sexuales, los embarazos no deseados, la muerte y las enfermedades maternas y una mayor exposición a las infecciones de transmision sexual, incluido el VIH.

El informe Estado de la población mundial 2015, patrocinado por las Naciones Unidas, adelanta que este año las personas que necesitaron ayuda fueron 100 millones, una cifra superior a los 88 que lo hicieron en 2014 y los 78 de 2013.

“Cuando sobrevive una crisis, las mujeres y niñas se encuentran en situación de desventaja desproporcionada y están menos preparadas o empoderadas para sobrevivir y recuperarse”, se afirma en el informe presentado este jueves en Madrid. Por este motivo, Luis Enrique Sánchez, presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE), ha apuntado la importancia de que “en las partidas destinadas a la cooperación al desarrollo haya más dinero para la salud pública y la salud reproductiva”.

Por su parte, Cristina Juarranz, de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), ha recordado que “la crisis está cercenando los derechos sexuales y reproductivos de mujeres, niñas y adolescentes”.

Según el informe, en la actualidad, 1.000 millones de personas (en torno al 14% de la población) vive en zonas en conflicto. Además, uno de cada tres refugiados vive en un campamento y el resto, en zonas urbanas. La guerra en Siria ha provocado la huida de miles de personas que, debido a que tienen prisa por alcanzar la frontera con Serbia, desaprovechan los servicios gratuitos en Grecia o Macedonia. Muchas de ellas son migrantes embarazadas con problemas de salud derivados de recorrer largas distancias a pie sometidas a las altas temperaturas, la mala nutrición y la deshidratación.

El caso de María

A modo de ejemplo de las múltiples formas de violencia a las que se ven sometidas las mujeres refugiadas, la psicóloga de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), María Ángeles Plaza, citó el caso de María, quien ahora mismo está siendo atendida en un centro de esta ONG.

María llegó a España desde Costa Rica. Con 15 años, vivía en una chabola y, para no ser un carga para su madre, decidió irse a vivir con su novio. Allí vivió malos tratos psicológicos y físicos. Cuando su pareja se quedó en el paro, la obligó a prostituirse con sus amigos. Más tarde quedó embarazada, lo que provocó que su marido le golpease y que casi perdiese al bebé. En el hospital le diagnosticaron sífilis, que también contrajo su hijo. Ahora, por suerte, ha podido escapar de ese infierno.

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