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Guerra civilizada

Lo que se plantea desde Occidente es una estafa intelectual: Civilización vs barbarie.

17 noviembre 2015
17:48
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MADRID// Los atentados del pasado 13 de noviembre en París fueron actos criminales, salvajes, cobardes y demás adjetivos que se nos ocurran o palabras aún no inventadas para describir tal horror. Una vez señalado el sentir común de las personas cuerdas donde no cabe debate, pongo la mirada en la intención política de los “buenos”. La respuesta de los bombardeos a posiciones del grupo terrorista en Siria puede parecer lógica, aunque veo al menos cinco peros:

1- No son frentes de trincheras sino poblaciones. Con la coartada de los atentados, no se reclama el manido cuidado quirúrgico de estas acciones, olvidando con ello a la población civil que los sufre; o sea, niñas, mujeres, hombres, ancianos… personas. Cuando sufren, no me refiero sólo al resultado de una masacre por las explosiones, sino al estrés, la falta de sueño, la ansiedad, los cortes de luz y desabastecimiento de agua, la destrucción de hogares y recuerdos, el hambre…

Periodistas infames denuncian que los musulmanes se han estado matando entre ellos desde siempre, textual. ¿Qué ha hecho Europa desde la oscuridad de la Historia pasando por la Edad Media, Moderna, Contemporánea y el desastroso siglo XX?

Lo que se plantea desde Occidente es una estafa intelectual: Civilización vs barbarie. Invito al descubrimiento de un judío alemán llamado Max von Oppenheim que diseñó un concepto de yihad islámica desconocido, para que los países del Medio Oriente se levantaran como un solo musulmán contra ingleses y franceses en la I Guerra Mundial. Un tinglado (secadero de cerámicas caótico a simple vista pero muy bien ordenado por el ceramista) creado y sentenciado al final de la guerra con la ignominiosa felonía de los acuerdos Sykes-Picot.

2- Guerra guerra guerra. Un grupo terrorista logra que el presidente de una nación constitucional le declare la guerra. Los fundamentalistas ya tienen su primera victoria. Se les da valor de Estado, a sus territorios ocupados se les reconoce como país. Contra el terrorismo se lucha, no sólo, con la ley. Es desconcertante pensar que no hay problema en considerar Estado o país a un grupo terrorista pero imposible reconocérselo a Cataluña (no es demagogia, subrayo la intención de la declaración de guerra para obviar el auténtico problema).

Palabras de paz y acciones de guerra. Discursos grandilocuentes, contundentes portadas. Guerra. Operaciones bélicas que no pasan por el tamiz de la justicia, ni tan siquiera de la ley. ¿Se tenía que haber declarado la guerra a ETA y bombardear sus posiciones dentro de los caseríos o pisos francos? George Bush creó un precedente que está sirviendo a las democracias que no dan datos ni imágenes desde teléfonos móviles de los resultados de esos ataques. Explicaciones pueriles de campos de entrenamiento terrorista, arsenales. ¿Quiénes han muerto? ¿Cuántos de los militantes están por horror, por salvar su propia vida, por salvar las de sus familias amenazadas por el grupo terrorista si no forman parte de él? ¿Cuántos escudos humanos? ¿Cuántas dobles víctimas?

Acciones militares, sí, pero sin repetir Dresde. ¿Hay algo más cobarde que limitarse a mandar aviones y lanzar bombas sin pretender ocupar las posiciones con la infantería? Sí, lanzarlas desde drones. ¿Es solución o venganza? “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego” (Gandhi).

Bin Laden fue asesinado por orden de Obama violando la soberanía de Pakistán y cuidándose mucho de que no hubiera detenidos que se pudieran juzgar. Hace 55 años Israel secuestró en Argentina a Eichmann. Al menos se le juzgó. Fue un paripé de juicio (recomiendo la lectura de Eichmann en Jerusalén, escrito por la filósofa judía Hannah Arendt) pero se molestaron en hacer el paripé. Otros sátrapas también fueron asesinados, como Gadafi. Una turba lo linchó. Supongo que tampoco interesó protegerle y juzgarle por si demostraba su financiación en la campaña electoral a la presidencia de Sarkozy, entre otras cosas.

3- Unos días antes del atentado de París, se produjo un hecho para mí más repugnante porque se dio la orden desde la legalidad de un Estado apoyado por las impolutas democracias: Un grupo de militares israelíes disfrazados de palestinos (uno de ellos iba como mujer embarazada, ya es el colmo) entraron en un hospital para asesinar a un terrorista (lo daremos por cierto). También murió otra persona de la que, al igual que el terrorista, tampoco se sabe nada. ¿Era el padre del ingresado, su médica, un niño que pasaba por allí… otro terrorista? No news. Soldados sin uniforme, disfrazados de mujeres embarazadas y hombres inofensivos, asaltan un hospital, sí, un hospital, repito, un hospital, y no veo debates ni noticias machacando y denunciando esta barbarie. Cuantitativamente, por el impacto mediático, es cierto que murieron dos personas y no más de cien como en el corazón de Francia. Cuantitativamente, cien no son nada en el océano de muertos y demás víctimas que generan nuestras guerras en nuestro tinglado del Mediterráneo.

4- ¿Por qué no publican los perfiles de los jóvenes suicidas? ¿Cuántos de ellos tienen motivos auténticamente religiosos? Si fuese por fe, no serían conversos de hace un año o radicalizados poco tiempo atrás, sino religiosos ortodoxos desde la infancia, criados en el extremismo. Pero no, muchos terroristas son personas con un conflicto personal o social que han sido captados como se capta a una persona débil en un momento crítico de su vida como hace cualquier secta. ¿Tenemos que hacernos mirar algo en Europa o sólo hay que unificarse poniendo el objetivo fuera como reflexionaba Maquiavelo en El Príncipe? Y por cierto, ¿quién financia a DAESH, los amigos saudíes de nuestro yayo-rey, ese país por el que el gobierno de España ha sacado pecho porque les vamos a vender el AVE y sus infraestructuras? Y se rasgan sus corbatas como Caifás su túnica.

5- Hay otro bombardeo, éste mediático, de los estados civilizados: el número de detenidos yihadistas en los últimos años. Con ellos presumen de la labor de inteligencia pero se guardan mucho de dar los datos de los que han sido juzgados y condenados. ¿De las más de 600 detenciones en los últimos años en España que tanto cacarean, cuántos han sido hallados culpables? ¿Esconden ese dato para que los votantes ni se lo planteen? A las detenciones express tras un atentado, las llamo detenciones pomada que alivian el dolor del ingenuo y frágil pueblo. Qué rápidas, qué eficientes. ¿Se publicará luego si todos estaban implicados o esas detenciones pasarán a engrosar las estadísticas para un histórico que construya la memoria deseada?

Para el pueblo, propaganda, propaganda y propaganda, ésta sí, como en la guerra.

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Pedro P. Blancas

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