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lunes 19 febrero 2018

Opinión

Yo sé lo que es mejor para el feminismo, y tú no

Tu opinión no es lo más importante sobre el modo en el que las mujeres deciden encauzar su lucha

25 septiembre 2015
13:20
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MADRID// A veces es necesario reflexionar sobre si lo que tú crees y opinas de un asunto importa más que una causa que consideras importante. Un artículo de Clara Grima en eldiario.es criticando el modo en que Barbijaputa enfoca la lucha contra el machismo es el perfecto ejemplo de que hay quien cree que es mas importante atacar a quien no defiende la causa feminista como ella considera que aunar fuerzas en la misma dirección para concienciar y hacer pedagogía sobre un problema que acaba en última instancia con mujeres asesinadas. Conozco, y perdonen porque hable en primera persona, esta manera de equivocarse. Porque yo me equivoqué mucho en el pasado sobre este asunto.

Hubo una vez que cometí este mismo error. Yo creía que un grupo de feministas se había equivocado en la elaboración de un comunicado durante el 15-M que denunciaba agresiones sexuales durante la Acampada Sol. Escribí criticando ese texto, que hablaba de agresiones sexuales y actitudes condescendientes contra las mujeres, porque creía que equiparaba actitudes y que con él se hacía mucho daño a la causa del feminismo. Además, me resultaba inconcebible que se hubiera dado munición a los medios de la derecha con ese comunicado feminista que instrumentalizaron para criticar la acampada con acusaciones tan graves. En mi postura estaban todos los tics machistas que creía no tener.

Me ponía del lugar del agresor que ridiculizaba la postura feminista del colectivo del 15-M. Porque no la entendía, porque mi ego impedía aceptar que quizás estaba equivocado y opinaba de un tema del que no tenía la suficiente información. Creía más importante una causa mayor, la del 15-M, y pensaba que lo que yo no entendía como agresiones sexuales era menos importante. Priorizaba mi causa frente a la feminista.

Consideraba mi opinión tan importante como para anteponerla a la lucha de las mujeres. Atacaba a las feministas por defender como creían conveniente su posición en vez de criticar a los que han llevado a esas mujeres a defenderse. Daba argumentos para los enemigos del feminismo con una actitud soberbia en vez de reflexionar sobre los motivos que pueden llevar a un colectivo de mujeres a hacer un comunicado que no entendía.

Tutelaba a las mujeres. Daba mi opinión de forma sesgada sobre un tema del que nunca me había preocupado lo suficiente antes más allá de decir que los hombres y las mujeres son iguales. Me creía con el derecho a marcar a las mujeres el camino correcto a seguir para que su lucha sea efectiva. Las mujeres son quienes tienen que encabezar la lucha de las mujeres, o lo asumes o mejor apartarse y dejar su camino libre.

Las críticas que recibí fueron feroces. Me las merecía. Cuando desde un lugar privilegiado te crees con la capacidad para juzgar a un colectivo oprimido por el modo en el que lucha contra su opresión, lo mínimo que puedes hacer es asumir que hasta los insultos vertidos sobre tu persona son comprensibles.

Cuando un colectivo oprimido emprenda alguna acción que no entiendes o realicen actividades que no comprendas intenta empatizar sobre sus motivos. Quizás sean más importantes y valen más que lo que tú puedas pensar sobre el asunto. Cuando estés en esa coyuntura puedes optar por atacar a quien defiende su justa causa o reflexionar hasta que lo comprendas.

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Antonio Maestre

Antonio Maestre

Periodista y Documentalista. Aspirante a imitador de Günter Wallraff.

1 comentario

  1. Furunandu
    Furunandu 15/10/2017, 21:52

    PA-TE-TI-CO.

    Responder a este comentario

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