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miércoles 21 febrero 2018

LA UNI EN LA CALLE

La necesidad de rescatar la utopía

“El objetivo último de las utopías es la determinación del gobierno óptimo”, señala el autor

<em>La necesidad de rescatar la utopía</em>
Plaza de la Puerta del Sol de Madrid en el primer aniversario del 15 M. FERNANDO SÁNCHEZ

Aunque las raíces del pensamiento utópico pueden rastrearse mucho antes, fue en 1516 cuando Tomás Moro publicó Utopía, una obra que además de inventar la palabra, reinauguró un género de reflexión política que partía de la reforma de las instituciones formales de gobierno. Desde entonces, la inclusión del pensamiento utópico en los estudios filosófico-políticos no ha gozado de buena fama, ya sea porque se le ha considerado como algo irrealizable, como un simple jeu d’esprit, o como generador de violencia. Como afirma Andrew Hacker, «No es un secreto que la utopía no es considerado un miembro respetable en la sociedad de teóricos políticos y sociales». Aplicar la etiqueta de ‘utópico’ tiene un acentuado carácter peyorativo que muchos han intentado evitar.

Puede demostrarse con la teoría y la práctica que el pensamiento político utópico no implica necesaria e irremediablemente ni violencia, ni irrealizabilidad, ni sueño escapista, sino que los autores que han cultivado este modo de hacer reflexión política han imaginado sociedades con libertad, igualdad, participación política, resistencia a la tiranía, etc., y esas reformas eran plenamente realizables en el momento en que se proponían. Una utopía realista no es un oxímoron.

La singularidad del pensamiento utópico deriva del hecho de mezclar de manera singular la función principal de la Filosofía Política, esto es, la determinación del gobierno óptimo, y una forma externa concreta, la literatura. La unión de ambos elementos construye una manera particular de manifestarse de la reflexión política, que crea un sentimiento característico, pues en la obra se encuentra la descripción detallada de un sistema político concreto que se encuentra en funcionamiento y que genera duda en el quien la lee.

El objetivo último de las utopías es la determinación del gobierno óptimo, pues se desea concretar cuál es la forma de gobierno que es la mejor, la más perfecta para manejar los asuntos humanos. Ese cometido hace que deba emitir juicios de valor, porque está indicando con toda claridad cómo debe y cómo no debe articularse el gobierno de las personas y la administración de las cosas. Tomás Moro, en Utopia, también incide en esta cuestión cuando reconoce que lo importante del libro no son las historias fantásticas, sino el sistema de gobierno que rige la vida de las personas: «Nuestro interés, en efecto, se cernía sobre una serie de temas importantes, que él [Rafael Hitlodeo] se deleitaba a sus anchas en aclarar. Por supuesto que en nuestra conversación no aparecieron para nada los monstruos que han perdido actualidad. Escilas, Celenos feroces y Lestrigones devoradores de pueblos, y otras arpías de la misma especie se pueden encontrar en cualquier sitio. Lo difícil es dar con hombres que están sana y sabiamente gobernados. Cierto que [Rafael Hitlodeo] observó en estos pueblos muchas cosas mal dispuestas, pero no lo es menos que constató no pocas cosas que podrían servir de ejemplo adecuado para corregir y regenerar nuestras ciudades, pueblos y naciones»).

La advertencia es clara, es más fácil encontrar a tipos como Luis Bárcenas o Francisco Correa, que se dedican a devorar al pueblo, que a personas sensatas que gobiernen sana y sabiamente.

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Miguel A. Ramiro Avilés (1972), es Profesor Titular de Filosofía del Derecho en la Universidad de Alcalá y miembro del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III de Madrid. Recientemente ha publicado junto a J.C. Davis el libro Utopian Moments (Bloomsbury, London, 2012) y una edición de Sinapia, una utopía española de la Ilustración (Dykinson, Madrid, 2013). Además de los temas relacionados con la utopía, trabaja las cuestiones que afectan a los derechos de las personas con VIH. En ese ámbito coordina la clínica jurídica que organizan conjuntamente CESIDA, la Universidad de Alcalá y el Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas. Uno de los frutos de ese trabajo es el libro VIH y Accesibilidad en Tiempos de Crisis (Dykinson, Madrid, 2013).

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Miguel A. Ramiro Avilés

Miguel A. Ramiro Avilés

1 comentario

  1. Robert95
    Robert95 03/01/2015, 11:02

    Una pregunta muy seria, ¿cómo se instaura la idea de utopía dentro de un capitalismo cuando en el día a día lo único que importa es maximizar la tasa de ganancia privada?

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LM57 – Febrero 2018

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