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sábado 17 febrero 2018

LA UNI EN LA CALLE

De las luchas del tardofranquismo al 15M

El autor, profesor de Ciencia Política de la UNED, compara el ciclo de protesta que se desarrolló en la última etapa de la dictadura y el que se está produciendo desde la irrupción del 15M

<em>De las luchas del tardofranquismo al 15M</em>
Movilización ciudadana en el 15-M.

En esta sesión procedimos al análisis comparado del ciclo de protesta que se desarrolló en la última etapa de la dictadura franquista y del que se está produciendo desde la irrupción del 15M. Para ello intercambiamos puntos de vista con investigadores (Luisa Martín Rojo (UAM), Mario Martínez Zauner (CSIC) y Ernesto García (Instituto Madrileño de Antropología)), así como con personas que fueron y son participantes activas en ambos ciclos (especialmente, miembros de la Asociación La Comuna). Del diálogo que tuvimos me atrevería a extraer algunas conclusiones sobre las diferencias que pudimos encontrar entre ambos procesos.

En primer lugar, el “tiempo mundial” era distinto: mientras que entonces se vivía en una época de “crisis de gobernabilidad” y de inicio del ascenso del neoliberalismo en respuesta a la ola del 68 y a las revoluciones anticoloniales, ahora se asiste a la crisis de un “capitalismo financiarizado” cuyas consecuencias están provocando una nueva ola de protestas a escala internacional (de Tahrir a Sol y a Wall Street…) cuyo alcance está todavía por ver.

En segundo lugar, en relación con los contextos sociopolíticos: mientras que en el primero predominaba una dictadura en declive, enfrentada a una diversidad de movimientos sociales que compartían un imaginario colectivo democrático y rupturista -que finalmente se vio frustrado parcialmente por un “consenso” entre elites-, en el segundo nos encontramos con un movimiento que expresa una reacción creciente frente a la “dictadura de los mercados”, a la que considera responsable del vaciamiento de la democracia (“lo llaman democracia y no lo es”) y de haber convertido la crisis en una “estafa” para la mayoría de la sociedad.

En tercer lugar, en cuanto al tipo de movimientos sociales: en aquel ciclo los movimientos sociales se estaban dotando de formas de organización estables –sindicatos, asociaciones vecinales…- y en ellos los partidos políticos jugaban un papel vertebrador y orientador fundamental; en cambio, en el caso del 15M y plataformas afines, las formas de organización se basan en la combinación de las redes sociales (internet) con las asambleas y grupos de trabajo en las plazas, sobre la base de una democracia directa y sin que los partidos políticos hayan tenido o tengan un papel motor en ese proceso.

En cuarto lugar, respecto al repertorio de acciones, aquellos movimientos compartían formas de lucha entonces prohibidas, como las huelgas y las manifestaciones, mientras que los de ahora –ante la rutinización de las anteriores- han tenido que ir innovando mediante nuevas formas, asociadas a la ocupación de las plazas, las calles y las casas (en este caso en relación con la lucha contra los desahucios). Así, se ha transformado lo que entonces era desobediencia frente a la dictadura franquista en una desobediencia civil no violenta a leyes o prohibiciones injustas por parte de las autoridades, cuestionando así su legitimidad.

En quinto lugar, las formas de la represión son diferentes: mientras que la dictadura no dudó en recurrir a los peores métodos –incluido el asesinato- contra quienes se movilizaban o pertenecían a organizaciones políticas, sindicales o vecinales, ahora los medios no llegan a tales extremos, si bien se ha podido comprobar la ocupación policial de las ciudades y el recurso a medios más sutiles, como las multas, e incluso a cuestionar derechos entonces conquistados como los de manifestación, reunión y expresión.

Más allá de estas y otras diferencias, también cabe observar rasgos comunes: la ampliación del espacio público y del “campo de lo posible”, la efervescencia colectiva que se vive en esos procesos (si bien en este sentido el 15M se asemeja más al 68 en cuanto a la innovación en los mensajes y discursos que se difunden) y, sobre todo, la capacidad que tuvieron ambos ciclos de protesta para ir introduciendo en la agenda mediática y política cuestiones silenciadas, tanto entonces como ahora, por el bloque de poder dominante.

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Jaime Pastor Verdú es Profesor titular de Ciencia Política de la UNED. Es autor de El Estado; Guerra, paz y sistema de Estados; El año 1968; Qué son los movimientos antiglobalización; Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda. Es miembro de la redacción de Viento Sur, del Consejo de redacción de Geopolítica(s). Revista de Estudios sobre espacio y poder y del Instituto de Ciencia Social Crítica.

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LM57 – Febrero 2018

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