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miércoles 21 noviembre 2018

Sociedad

Piden la retirada del cartel del 25N en Sevilla por reducir la violencia de género al Islam y la prostitución

La iniciativa, que acumula más de 400 firmas en change.org, denuncia que la campaña es “racista y fomenta estereotipos”. Varias expertas en género opinan sobre el cartel

21 noviembre 2014
17:07
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Piden la retirada del cartel del 25N en Sevilla por reducir la violencia de género al Islam y la prostitución
Cartel de la campaña institucional en Sevilla del 25N, día internacional contra la violencia de género.

SEVILLA// Una mujer joven en ropa interior flanqueada por dos muñecas recortables: una con un burka y otra con indumentaria asociada a la prostitución. Sobre ellas, unas manos esposadas y una bola de presa. Arriba, una leyenda: “Mal trato”. El cartel, elaborado por alumnos de 1º de Bachillerato y de un grado superior de FP, ha sido elegido por el Ayuntamiento de Sevilla para su campaña institucional del 25N, día internacional contra la violencia de género.

El mensaje, sin embargo, ha generado una petición en change.org para ser retirado porque, según explica su impulsora, es racista y fomenta los estereotipos: “Esta campaña es ofensiva e inapropiada, ya que asocia maltrato con Islam, perpetuando una imagen negativa y estereotípica de la religión musulmana, y además niega la propia voluntad de una mujer a pertenecer a una religión u otra de manera libre, victimizando a las mujeres musulmanas, como si no tuvieran capacidad de autodeterminación”. Además, considera que también se victimiza “a las trabajadoras del sexo, asociando el maltrato a su profesión y su persona y no a sus posibles condiciones laborales carentes de regularización en nuestra sociedad”. La petición suma más de 400 firmas.

El Ayuntamiento (PP) afirma que se trata de un trabajo realizado por estudiantes en un concurso entre los institutos de Sevilla y niega que con esta elección quiera dar una imagen negativa de una religión en exclusiva. “Los jóvenes han querido visibilizar alguna de las manifestaciones que puede adoptar la violencia que sufren las mujeres por el hecho de serlo. No es un ataque a creencias religiosas, se denuncia motivos culturales, en este caso, representados a través del burka, como podría haberse representado a través de la mutilación genital o los matrimonios forzados”, explican fuentes del Área de Familia, Asuntos Sociales y Zonas de Especial Actuación del Ayuntamiento.

La Marea ha preguntado a varias expertas y expertos en género. Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno para la violencia de género, sostiene que el cartel no sensibiliza ni conciencia contra la violencia dirigida a las mujeres, sino que refuerza los estereotipos que existen alrededor de la violencia de género y las ideas que la sitúan fuera de cualquier pareja o familias: “Demuestra la necesidad de alejarla de nuestro lado, y a ser posible enviarla a otras culturas”. Según Lorente, lo que debería hacer el Ayuntamiento de Sevilla es, por tanto, preguntarse por qué los chavales y las chavalas de 1º de Bachillerato ven la violencia de ese modo: “Algo que no es de extrañar cuando el Instituto Andaluz de la Mujer presentó una encuesta en chicos y chicas de menor edad, y el 20% manifestaba que el lugar de las mujeres es la casa haciendo las tareas domésticas”, reflexiona. Pone como ejemplo los estudios sociológicos que indican que alrededor del 40-50% de la población cree que la violencia de género se debe al alcohol, las drogas, los problemas mentales, los inmigrantes… “La idea es la misma, alejarla de la normalidad, de esa cotidianidad que creemos que nos libera de ella, cuando es esa normalidad la que la arropa y la invisibiliza tras los muros del hogar o la apariencia manifestada en la sociedad”, añade.

Según la abogada Amparo Díaz, impulsora y coordinadora del Turno de Violencia de Género del Colegio de Abogados de Sevilla (2001-2009), el cartel ha destacado dos formas relevantes de violencia machista: la explotación sexual y la anulación de la mujer. Por un lado, el uso de la mujer como objeto de consumo sexual del hombre, y por otro lado el control de la mujer a través de la pareja, la familia, y la sociedad, con objeto de mantenerla en una situación general de dominio. “Creo que son dos formas de violencia de género que no lo abarcan todo, pero que son relevantes”, sostiene. Sobre el dibujo del burka, Díaz valora de forma positiva que se denuncie el estatus jurídico de inferioridad de las mujeres asociado al Islam, aunque considera que también sería importante que no se olvidara que “la religión católica tampoco es igualitaria ni justa con las mujeres”. Sobre todo, cuando Sevilla es una ciudad eminentemente católica.

Al igual que Lorente, Belén Zurbano, investigadora de la Universidad de Sevilla y autora de numerosas publicaciones desde una perspectiva feminista, afirma sobre este aspecto que la campaña puede generar la invisibilización de formas de violencia que son mucho más cercanas. “El cartel puede inducir a pensar que la violencia es una cuestión que atañe a otras mujeres y no a nosotras y que además está basada en la vestimenta”, explica. La investigadora destaca, no obstante, el esfuerzo que hacen personas jóvenes por integrar diversas manifestaciones de violencia como violencias contra las mujeres con motivo del 25N, pero, va más allá: “Es necesario que las instituciones trabajen para educar la mirada, a partir del trabajo en coeducación, en las formas de violencia que ocurren en nuestro contexto y no sólo en otras realidades. Pues podemos inducir a pensar que la violencia de género no es un problema propio sino de otras y otros. Creo que existiendo manifestaciones violentas graves y cotidianas como el acoso sexual callejero o el control en las relaciones afectivas quizá sería más estratégico hacer esfuerzos de visibilización de estas agresiones machistas”, concluye.

Amparo Díaz opina igualmente que, sin duda, quedan otras formas de violencia de género que también hay que denunciar, como el acoso laboral y sexual, el acoso en centros escolares, las agresiones sexuales ajenas al ámbito de la pareja, el Happy Slaping, el grooming que sufren especialmente las niñas, y en general todas las estrategias de ciberdelincuencia de género. “Sería conveniente que esas otras formas de violencia de género se hicieran visibles también, se concienciara sobre ellas y se ayudara a las mujeres que la sufren”, añade.

Yolanda Pesquero, experta y formadora en género, también coincide en que la campaña se aleja bastante del día a día: “Creo que la campaña es lejana a la realidad cotidiana de los alumnos y alumnas; pone la violencia de género como algo ajeno a nuestra cultura y/o como algo muy extremo. Como algo fuera de sus vidas y de su cotidianidad”. Sin embargo, no cree que el Ayuntamiento, con este cartel, esté cuestionando creencias religiosas, sino tradiciones o prácticas culturales discriminatorias y que violan los derechos de las mujeres. “La prostitución y la trata no responden a creencias religiosas y ambas están muy presentes en nuestra sociedades occidentales”, afirma.

Sobre el uso de muñecas recortables, Pesquero afirma que son preferibles al uso de imágenes deprimentes que aparecen en otras campañas: “Es simbólico, un cuerpo de mujer puede ‘vestirse’ de muchos modos. Entiendo que estos ‘recortables’ se corresponden a ciertas ‘formas de vestir’ impuestas a parte de la población femenina. Lo que lamento es la insistencia en victimizar a las mujeres. En presentarlas como víctimas pasivas y nada más. Es un discurso muy polarizado y en cierto modo, simplista de presentar la realidad”.

Ana Bella Estévez, una superviviente de la violencia machista, insiste en la necesidad de lanzar mensajes positivos, de hacer entender a las mujeres que viven esta situación que pueden salir de ella. Recuerda que un año el cartel llevaba una mujer con una correa de perro al cuello, una venda en los ojos y una cremallera en la boca. “Nosotras hicimos nuestros carteles para contrarrestar”, asegura. Todos estos temas serán abordados por la Fundación Ana Bella el 24 de noviembre en Madrid, en el II Congreso Internacional de Mujeres Supervivientes.

El exdelegado Miguel Lorente concluye: “La violencia de género no necesita de un burka ni de cadenas para atrapar a las mujeres, la violencia de género es el propio burka y son las cadenas que retienen a las mujeres en la sumisión que impone el maltratador”.

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Olivia Carballar

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5 comentarios

  1. pablopd7
    pablopd7 30/11/2014, 14:27

    Mis propuestas eran mas sofisticadas, pensadas y generalizadas, a mi parecer, dejo el link de twitter con mis dos propuestas por si alguien quiere opinar: Tweet de @pablopd7: https://twitter.com/pablopd7/status/522818421915152385

    Responder a este comentario
  2. Verbarte
    Verbarte 25/11/2014, 10:45

    La mayoría de las denuncias contra la publicidad sexista son de ONGs o francotiradoras digitales, dado que los poderes públicos evitan entrar en conflicto con las empresas así publicitadas, aunque esparzan semillas de maltrato. En otras ocasiones, como la de sevilla, son las propias instituciones públicas las que fomentan este tipo de publicidad. http://wp.me/p2v1L3-BB

    Responder a este comentario
  3. frunci17
    frunci17 22/11/2014, 12:36

    No hay violencia de genero en el Islam. Decir esto es pura ignorancia. Ustedes confunden pudor con sometimiento.

    Responder a este comentario

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