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martes 21 agosto 2018

LA UNI EN LA CALLE

La antropología social como herramienta de transformación

“Es posible una economía del bien común”, sostiene la autora, profesora de Antropología Social en el departamento de Metodología y Cambio Social de la UNED

31 octubre 2014
16:43
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La antropología social como herramienta de transformación

El pasado 9 de marzo tuve el inmenso privilegio de participar en “la Uni en la Calle” junto a un gran número de profesores de distintas universidades y especialidades. El hecho de hacer de nuestra experiencia docente un encuentro callejero nos ha enriquecido, a mi modo de entender, como personas comprometidas con nuestra sociedad y como profesionales, recogiendo valiosas aportaciones de actores sociales diversos en cuanto a género, edad, educación formal o profesión.

El foco central de mi intervención fue explicar cómo la antropología social no es solo una disciplina académica, sino también una manera de mirar, escuchar y percibir a las sociedades humanas que, sin duda, nos ayuda a su transformación. Así, podemos hablar de tres herramientas de transformación social, que obedecen a su vez a aspectos metodológicos y empíricos de esta maravillosa materia.

Primera herramienta de transformación: El poder está en todas partes.

Aspecto metodológico: Mirada holística o global de lo social.

La idea occidental sobre las funciones de cada institución social como algo separado y fragmentado es etnocéntrica. El poder coercitivo está en todas partes, no sólo en el Estado, la Policía o el Ejército, está también en la esfera de la economía, que a menudo se solapa con los intereses de la política institucionalizada; en la familia cuando tiene su base en diferenciaciones de género y edad; o en la escuela cuando enseña sumisión.

Segunda herramienta de transformación: Las sociedades humanas son un proyecto electivo e inacabado.

Aspecto metodológico: Diversidad cultural y cambio social.

Al analizar diferentes formas de vivir en sociedad, comprendemos que no hay un único modelo de sociedad y que cada uno es un proyecto humano electivo. Un proyecto que puede transformarse, ya que en realidad está constituida por tejido vivo, es decir, por agentes sociales construyendo relaciones sociales en sus prácticas cotidianas de vida.

Tercera herramienta de transformación: La política es la negación de lo político. El mercado es la negación de la igualdad.

Aspecto metodológico: Las sociedades igualitarias y la teoría del Don.

Marcel Mauss, hijo de judíos ortodoxos, nos enseñó con su práctica que podemos cambiar las cosas. Creó vínculos entre cooperativas de diversos países porque creía en una economía anticapitalista alternativa y revolucionó la antropología con su obra El ensayo sobre el Don, escrito en 1925, donde nos explica que puede haber economía e intercambio de bienes sin mercado. Mauss centró su análisis en formas sociales alternativas, analizando las que no tenían Estado ni mercado. Y si estas sociedades prescindían de estos dos elementos no era porque desearan activamente vivir así, ni porque aún no hubiesen desarrollado formas más complejas, sino porque eran “economías basadas en el don y el contra don”. El beneficio desmesurado era ofensivo y el contrato social era la igualdad.

Castres, otro antropólogo francés más actual, completa este análisis cuando nos habla de las sociedades sin Estado, donde lo político existe sin coacción y está difuso por la sociedad, donde el conflicto y el control social están insertos en lo social. Los jefes amazónicos que él estudió, tan parecidos a los jefes de las sabanas africanas que yo he conocido, están investidos de autoridad, pero no tienen un poder real. Tan sólo poseen el don de la palabra, la obligación de repartir los bienes comunes y de hacer la paz. Aquí se invierte nuestro refrán, y el que reparte debe quedarse para él y su familia con la peor parte. No son sociedades perfectas, tienen grandes diferencias sociales en categorías de género y edad, pero tienden a la igualdad, y nos dan idea de que son posibles la democracia directa, las asambleas comunitarias como mecanismo de decisión y la ética en la política. También que el mercado, tal como lo conocemos, no es necesario para intercambiar bienes.

Por tanto es posible una economía del bien común y, sobre todo, estas herramientas nos pueden ayudar a comprender que somos dueños de nuestro destino y sólo nosotros y nosotras, junto a otras y otros, podemos ir construyendo una sociedad más justa, la de nuestra elección.

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Mercedes Montero Bartolomé es profesora de Antropología Social en el departamento de Metodología y Cambio Social de la UNED. Formada en Ciencias Sociales, ha trabajado en España, África y América Latina en desarrollo rural participativo, género y aspectos socioculturales del medioambiente. Actualmente es también profesora visitante de la UNP, en Brasil.

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Mercedes Montero

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1 comentario

  1. Alba Costa
    Alba Costa 01/11/2017, 01:36

    ME INTERESA CONOCER LA POSTURA DEL AUTOR. lA COMPARTO, Y ME HA SORPRENDIDO. GRACIAS

    Responder a este comentario

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