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domingo 27 mayo 2018

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La república del Rif y las reformas sociales

La situación geográfica del Rif llamó la atención a muchísimos colonizadores, desde la época de los romanos y los fenicios, que se lanzaron a ella para beneficiarse de su riqueza natural y conseguir el control de las redes comerciales

<em>La república del Rif y las reformas sociales</em>
Detalle de una pintura anónima que representa a Abd-el-Karim rechazando a los españoles en Anual

SAID EL FARISI // Con ocasión del 93º aniversario de la fundación de la republica del Rif, el día 18 de septiembre de 1921, me gustaría resaltar la experiencia política de un estado moderno del siglo XX en el norte de África, antes de que lo destruyeran los poderes imperialistas de aquel entonces con la colaboración de Marruecos. La situación geográfica del Rif llamó la atención a muchísimos colonizadores, desde la época de los romanos y los fenicios, que se lanzaron a ella para beneficiarse de su riqueza natural y conseguir el control de las redes comerciales del mediterráneo occidental. Pero los hombres libres –imazighen– siempre han demostrado su rechazo a todo tipo de colonialismo, sea pacifico o militar, como el colonialismo español del siglo XIX y XX en el Rif. No ha habido ni un día de paz en esa zona del mediterráneo.

Así, la penetración de los militares españoles en el norte de África empezó en la colonización de Melilla, en 1494, y Ceuta, en 1415, por Portugal, que luego paso a ser también de España. Aunque muchos historiadores (oficialistas) hablan sólo del periodo del protectorado después de la firma del pacto de Algeciras, en 1912, con las autoridades del Majzen marroquí, la realidad fue otra. Por lo tanto en este modesto escrito vamos a intentar a hablar en cómo surgió de la republica del Rif y las reformas aplicadas.

Después de la victoria de Anual en 1921, Abd-el-Karim se sintió más seguro para organizar y desarrollar eficazmente el movimiento rifeño, que surgió a lo largo de la guerra, por la razón de que el Rif fue liberado por las manos duras del Haraka, y no había un ejercito regular rifeño coherente, así como tampoco un organismo de coordinación entre tribus, para gestión de su propia economía y administración. Estas carencias llevaron a Abd-el-Karim a celebrar democráticamente un congreso general, donde estudió, evaluó la situación después de la victoria y estableció nuevas herramientas para un movimiento mas sólido. El planteamiento fue aceptado con gran entusiasmo por los rifeños.

La reunión tuvo lugar el día 18 de septiembre 1921, Abd-el-Karim empezó con un gran discurso, donde habló de la relación entre el Rif, España y Marruecos. Denunció todo tipo del colonialismo, tanto español como francés, y pidió no aceptar ningún tratado del protectorado. En este sentido citamos un párrafo de una carta dirigida a las autoridades españolas: “nunca hemos reconocido este protectorado y nunca lo reconoceremo. Deseamos ser nuestros propios gobernantes y mantener y preservar nuestros derechos legales e indiscutibles, defenderemos nuestra independencia con todos los medios a nuestro alcance y elevaremos nuestra protesta ante la nación española y ante su inteligente pueblo, quien creemos no discute la legalidad de nuestras demandas”.

En el mismo acto se acordaron varios puntos importantes, entre ellos la independencia del Rif. Abd-el-Karim fue nombrado Emir, se constituyó un consejo nacional de notables, y se fijó el 18 de septiembre como día de la independencia. También se aprobó la demanda de un pago por parte de España de una indemnización a los rifeños afectados por la guerra y la ocupación militar durante los doce años anteriores, así como otros dos puntos más importantes a nivel de la política exterior. El primero de ellos fue el establecimiento de relaciones amistosas con todos los estados. En este sentido citamos una carta escrita los por dirigentes rifeños a los españoles: “Nos causa sorpresa el que ignoren los intereses de la propia España no haciendo la paz con el Rif mediante el reconocimiento de su independencia, y así promover las relaciones de buena vecindad, en lugar de humillar a nuestro pueblo e ignorar todas las doctrinas humanas y legales de ley universal, tal como se hallan contenidas en el tratado de Versalles firmado después de la Gran Guerra”.

El segundo punto fue la solicitud de ingreso en la Sociedad de Naciones. A este respecto, citamos a la famosa carta dirigida a dicho organismo por Arnall y Bujibar, que viajaron a Londres en junio 1922. Este documento enviado desde Londres al Consejo General el 6 de septiembre de 1922 decía lo siguiente: “Nosotros, representantes debidamente acreditados del verdadero gobierno del Rif, les informamos de que hemos constituido un poder representativo debidamente elegido, compuesto de diputados de cuarenta y una tribus del Rif y Gomara . Entre los puntos más importantes acordados, tenemos una asamblea representativa debidamente elegida que gobierna nuestro país en conformidad total con los objetivos de la Sociedad de Naciones. Segundo, estamos dispuestos a garantizar los derechos de todas naciones en todos los ámbitos relacionados con el comercio, y no estableceremos en ningún caso derechos mas gravosos que los fijados en otras regiones de Marruecos. Otro punto, estamos dispuestos a dar pruebas y garantías que demuestren que somos capaces de gobernar el país en interés de la paz y del comercio internacional”.

En este sentido, se pued ever un mensaje muy claro hacia los españoles, basado en la paz y en reconocimiento mutuo con una buena vecindad, argumentando por acuerdos universales. Lo más llamativo es que se era consciente de que no se podía desarrollar un Estado moderno sin establecer un órgano abierto que aceptara el diálogo y fomentara los derechos. Asimismo, el Ministro de Asuntos Exteriores de la republica del Rif, Mohamed Azerkan, dijo: “El gobierno rifeño establecido según las ideas modernas y los principios de la civilización, se considera asimismo independiente, tanto política como económicamente, con el privilegio de gozar de nuestra libertad como la hemos gozado durante siglos y vivir tal como los demás pueblos viven”.

El Consejo Nacional Rifeño celebró varias sesiones aprobando una Constitución de 40 artículos basada en el principio de autoridad del pueblo. Los miembros del gobierno eran responsables ante la Asamblea Nacional. Por ello, Abd-el-Karim, fue nombrado Presidente del Consejo. Pero dicha Constitución, junto con muchos otros documentos, fue quemada por las tropas españolas cuando tomaron Axdir.

El estado rifeño fue denominado bajo el nombre de Estado Republicano Rifeño (Dawlat Aljumhuriya Rifiya). El siguiente paso, fue la formación de un gobierno propio y moderno para poner fin a las viejas estructuras tradicionales e introducir un modelo democrático basado en una administración representativa. Se instituyó un presidente o emir, un vicepresidente, que fue el hermano del Abd-el-Karim, y cuatro ministros: de Hacienda, Asuntos Exteriores y Marina, Defensa e Interior, además de dos secretarios y tres inspectores y pagadores.

Es de destacar el espíritu de cambio y modernidad del nuevo Estado, y lo más llamativo es que la mayoría de estos miembros eran jóvenes que no superaban los 45 años. Uno de ellos tenía 22 años, Caid Seddik, secretario particular de Abd-el-Karim. Todos tenían edad de trabajar, estudios superiores y dominio de idiomas, y fueron el medio de comunicación con el resto de representantes de otros países, que hicieron llegar su mensaje a la Comunidad Internacional.

Abd-el-Karim continuó con su proceso de innovación creando instituciones como las fuerzas de seguridad. Su rol era garantizar el orden a nivel interno. Además de las fuerzas armadas para defender el territorio frente a una agresión exterior, compuesto de hombres válidos de cada tribu. Del mismo modo, en cada tribu instituyó una Mahcama, oficina gubernativa con una finalidad política y militar. Otra de las atribuciones del Estado fue la recaudación de impuestos, que se hizo mediante una especie de agentes fiscales establecidos por Abd-el-Karim en el territorio bajo su control. Continuó con su labor reformadora terminando con los conflictos intertribales y amplió el sistema de alianzas hasta conseguir la unidad tribal y solidaria entre los rifeños.

A nivel jurídico, abolió la venganza (deuda de sangre) e implantó tribunales de justicia. Otra innovación de Abd-el-Karim fue la creación de cárceles, que nunca existieron antes en el Rif. Es el caso de la famosa cárcel de Tajanust, en el río Isli en Axdir. El sistema penal de la republica era complicado y duro ya que antes de la Republica no había códigos escritos ni límites entre los delitos de índole civil y los estrictamente militares. Así, se consideraban delitos mayores como las cabilas que no asumieran al estado rifeño, los que ayudaran a los prisioneros a escapar, aquellos combatientes que cometieran un caso de cobardía y la homosexualidad, con una condena de muerte. Los Caides que fracasaban en la acción bélica eran revocados del mando de sus unidades. Por otro lado, las faltas leves eran castigadas por el Ciad, también con 15 días de arresto y 30 días de más en el frente o con guardias en sitios peligrosos. Con todas estas reformas y disciplinas, Abd-el-Karim llegó a establecer en el Rif un gran orden y seguridad en todo el territorio, con pocos recursos, y estableció la paz, terminando con todos los conflictos tribales.

El nivel social, es un apartado difícil de abordar, pero intentaremos destacar las reformas más importantes por el hecho de que Abd-el-Karim cambió toda la jerarquía social, reservando todo lo positivo del derecho consuetudinario. Asimismo, ordenó una forma de vestimenta adecuada, como el corte de las coletas, para acabar con las diferencias entre rifeños, y estableció la obligatoriedad de recorte de la barba. Además prohibió andar descalzado. Por otro lado, se multó a los fumadores de kif, pero esta medida generó un gran malestar entre el pueblo. Como un paso innovador abolió la esclavitud y dictó normas contra el racismo anti-judio, algo que no hicieron los países musulmanes en aquella época. Sin olvidar que la mujer rifeña tuvo su parte de estas reformas: se instituyeron penas de cárcel a los hombres por maltratar a sus esposas.

En la cuestión político-religiosa se puede destacar que Abd-el-Karim rechazó el titulo de sultán, además del tratamiento de Sedna (nuestro señor). Él sólo tenía la consideración de Emir y, partir de 1923, jamás las oraciones del viernes en las mezquitas se pronunciaron en nombre de Abd-el-Karim.

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2 comentarios

  1. Blanca
    Blanca 18/09/2017, 16:24

    Resulta notable, empezar por una correcta explicación de los hechos históricos, que además se corresponden con deseos de paz y de convivencia.
    Siendo está y no otra la razón profunda que unifica una población en un estado legítimo. ¡Felicidades!
    Nunca apoyaría otra nación con argumentos supremacistas, interesados en confrontar en lugar de apoyar derechos humanos.

    Responder a este comentario
  2. Jordi
    Jordi 26/09/2014, 12:03

    Muy interesante visión de la otra cara de la guerra del Rif, la más importante, la de la población rifeña, más allá de los desastres y las “glorias” militares y las rebeliones obreras contra los reclutamientos.

    Responder a este comentario

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