lamarea.com

martes 13 noviembre 2018

Opinión

Pedro Sánchez y el PSOE, como en ‘The Wire’

Pedro Sánchez con camisa blanca. Rodeado de las otras esperanzas de la socialdemocracia europea, Matteo Renzi y Manuel Valls, que también visten con camisa blanca para representar esa idea de

<em>Pedro Sánchez y el PSOE, como en ‘The Wire’</em>

Pedro Sánchez con camisa blanca. Rodeado de las otras esperanzas de la socialdemocracia europea, Matteo Renzi y Manuel Valls, que también visten con camisa blanca para representar esa idea de pureza y regeneración que ya usó Esteban González Pons como estrategia de marketing. Una apariencia de cambio como la que David Simon ideó en su afamada serie The Wire para que Stringer Bell recuperara la confianza de sus yonquis desencantados.

Su mierda, arrastre total, ya no era comprada por los yonquis. Los nuevos dealers habían quitado la cuota de mercado de las esquinas a Stringer Bell y Avon Barksdale y tenían que reaccionar para que su negocio siguiese en funcionamiento. Entonces, Stringer Bell reúne a sus camellos en una sala y empieza a hablarles de la nueva táctica de marketing a seguir para que los yonquis vuelvan a comprar su mierda. Los viales azules y el nombre ya no funcionan. Cambiemos el nombre y pongamos los viales rojos, eso les hará creer que la droga es otra, le dice uno de sus camellos a Stringer Bell que asiente con la cabeza y les conmina a ir más allá.

¿Por qué no fingimos competir con nuestro mismo producto?, vendemos viales rojos en unas esquinas y azules en otras, y hacemos creer a los yonquis que el producto que hay dentro es diferente. Así, elijan rojo o azul, ganamos igual. Brillante.

El PSOE se dio cuenta, tarde, pero se dio cuenta de que necesitaba cambiar el envoltorio de su mercancía. Su mierda se había vuelto azul y había que dar un cambio total para que todo siguiera igual pero con otra apariencia, puso un candidato con apariencia de rojo y camisa blanca para recuperar a todos aquellos que se habían ido a comprarle su dosis a otros dealers de ilusión. Pero cuando la droga se prueba sabe a prometer primarias en noviembre antes de que te elijan Secretario General para después llevarlas a julio cuando ya has sido elegido, la mierda que hay en los viales de nuevo envoltorio te deja el mismo regusto amargo. Un colocón muy decepcionante, y ese espejismo pasajero de felicidad que te deja más hundido que antes de dejarte llevar por la dosis.

El PSOE ha buscado con Pedro Sánchez recuperar las esquinas perdidas cambiando el envoltorio, se ha ido a Lampedusa a encontrar un nuevo vial con camisa blanca que convenza a los yonquis de que su droga les llevará a un viaje agradable. Puede que eso funcione mientas dure el viaje. Pero cuando se pase la resaca, el líder del PSOE habrá perdido algo más que las esquinas donde traficaba con sus ideas, habrá perdido la confianza para siempre del que pone y quita de las esquinas.

faldoncino_nuevo

¿Sabes que 'La Marea' rechaza la publicidad sexista y la del Ibex35?

Un medio debe ser tan libre como coherente.

Protege nuestra independencia.

SuscríbeteHaz una donación

Antonio Maestre

Antonio Maestre

Periodista y Documentalista. Aspirante a imitador de Günter Wallraff.

1 comentario

  1. Carmen
    Carmen 08/09/2014, 22:57

    Parece ser que Tapia era la última oportunidad que tenía el PSOE de girar a la izquierda.
    Lástima que no han sabido aprovecharla!.
    No es honesto que sigan autodenominándose socialistas.

    Responder a este comentario

Escribir un comentario

No se publicará tu dirección de email.
Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

LM65 – Noviembre 2018

Cómprala 4 €

Última hora

Tus artículos

Quorum Global o cómo construir en común

"Las recetas aplicadas hasta ahora no han conseguido el giro de timón que necesitamos. Debemos aprender a escucharnos y a detectar temas, valores y actitudes colectivos", asegura el autor

Los socios/as escriben

Nicaragua: La corrupción de lo mejor

"Durante estos años en España se hablaba muy poco de Nicaragua. Sólo llegaban el color de las banderas rojinegras y el discurso revolucionario de Ortega".