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domingo 27 mayo 2018

Economía

¿Por qué aumenta el pago por intereses de deuda si la prima de riesgo continúa cayendo?

Alegrémonos, pues, de la caída de la prima de riesgo; pero en absoluto pensemos que los problemas se han evaporado, afirma el economista

<em>¿Por qué aumenta el pago por intereses de deuda si la prima de riesgo continúa cayendo?</em>
110830 MADRID sede de la bolsa de mercados y valores de madrid PUBLICO FERNANDO SANCHEZ

A pesar de que el coste de financiación para el Tesoro español es muy bajo en la actualidad, los intereses destinados a pagar la deuda pública han aumentado un 6,6% con respecto al año anterior (en el que el coste de financiarse –el tipo de interés o la prima de riesgo– era bastante más elevado). Este hecho podría parecer a primera vista contradictorio: si endeudarse es ahora más barato, ¿por qué pagamos más dinero por habernos endeudado? Sin embargo, un análisis más completo del la cuestión revela que no hay ninguna contradicción y que de hecho el asunto es bastante simple.

Cuando el Tesoro necesita dinero para cubrir los gastos que no cubre con los ingresos públicos, necesita endeudarse. Para ello lo que hace es vender títulos de deuda pública a inversionistas privados, de forma que, por ejemplo, a cambio de recibir 1000 euros el Tesoro, éste se compromete a devolver al inversionista 1050 euros una vez transcurra un año. En realidad no es más que un préstamo que le conceden los inversionistas privados al Estado, lo que ocurre es que las condiciones y otras características de este “préstamo” hacen que reciba otro nombre: compra y venta de títulos de deuda pública. El Tesoro puede decidir por cuánto tiempo se endeuda con cada inversionista privado, es decir, puede decidir cuándo va a tener que devolver el dinero que le prestaron. En nuestro ejemplo hemos supuesto que el plazo sería un año, pero el Estado podría endeudarse para sólo 3 meses, o para 10 años, o incluso para más años.

La cantidad de dinero tomado prestado (el principal) se devuelve al final del plazo establecido, pero los intereses se pagan cada año. Si el Estado se endeuda por 10.000 euros durante 10 años, y el tipo de interés es del 5%, cada año tendrá que pagar 500 euros. A los diez años el Tesoro habrá pagado 5000 euros en concepto de intereses (500 euros cada año durante 10 años), y además tendrá que devolver los 10.000 euros que le prestaron (si no tiene dinero lo que hará será pedir el dinero prestado a otro inversionista, con quien volverá a endeudarse en otras condiciones y en otro periodo de tiempo).

Cuando el tipo de interés (o la prima de riesgo) estuvo muy elevado (entre 2011 y 2013), el Tesoro no tuvo más remedio que endeudarse a un coste muy alto. Eso sí, se buscó que el plazo del “préstamo” fuese lo menor posible. Cuando sabes que cada año vas a pagar mucho, lo que te conviene es que pagues durante menos años. Lo contrario ocurre cuando el coste de financiarse es bajo (como en la actualidad): si sabes que cada año vas a pagar poco en concepto de intereses, lo que te conviene es endeudarte durante muchos años. De hecho, el Tesoro anunció el pasado miércoles 11 de junio que se iba a endeudar en una cuantía importante (56.000 millones de euros) con un plazo de 10 años aprovechando que el coste de financiación actual es bajo.

Pues bien, en la actualidad el Estado todavía tiene contraídos “préstamos” caros, con lo cual todavía está pagando por aquellos intereses elevados. La nueva financiación que está pidiendo ahora sí será más barata, pero el efecto no se notará hasta que pase al menos un año (puesto que los intereses se pagan al año). Es decir, que el Tesoro todavía está pagando intereses elevados porque los “préstamos” antiguos todavía siguen vigentes, mientras que los nuevos todavía no han tenido tiempo de hacerse notar.

Ahora bien, el efecto comentado es importante pero queda totalmente eclipsado por otro efecto de mucha mayor intensidad: la cuantía total de intereses que paga hoy día el Estado también es mayor que hace un año simplemente porque la cantidad de deuda total es mayor. Imaginemos que el Estado se financió a un tipo medio del 5%, teniendo una deuda de 1000. La cuantía total de intereses sería de 50 (5% de 1000). Si al año siguiente el Estado logra reducir el tipo medio al 3%, pero al mismo tiempo la deuda se ha incrementado hasta 2000, la cuantía total de intereses sería de 60. Por lo tanto, el Tesoro estaría pagando más intereses que antes a pesar de haber reducido el coste de financiación. Es esto precisamente lo que ocurre hoy día porque la deuda pública española alcanza ya el nivel del 100% sobre el PIB, cuando al inicio de la crisis estaba en el 36%.

Esto último es muy importante tenerlo en cuenta a la hora de calibrar la reducción de la prima de riesgo. Sin dejar de ser ésta una noticia positiva para el Tesoro español, lo cierto es que ello no impide que el pago anual en concepto de intereses sea todavía estratosférico (e incluso ascendente). Y es esta variable la verdaderamente importante, porque es dinero que el Estado tendrá que recaudar de algún sitio para poder satisfacer los pagos contraídos con los acreedores financieros. Alegrémonos, pues, de la caída de la prima de riesgo; pero en absoluto pensemos que los problemas se han evaporado.

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