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viernes 23 febrero 2018

Sociedad

Cuatro cerebros que pueden cambiar España

Un remedio contra muchos tipos de cáncer, un internet imposible de espiar, fármacos activados con luz y corazones irrompibles. La historia de cuatro investigadores jóvenes en España que pueden cambiar el futuro

24 mayo 2014
11:10
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Cuatro cerebros que pueden cambiar España
La investigadora Laura Soucek. / VHIO

Nuño Dominguez // Laura Soucek se ha labrado una prometedora carrera yendo a contracorriente. Durante su etapa de estudiante en Roma le enseñaron que desactivar el MyC, un gen clave en el desarrollo de todos los tumores conocidos, era inviable. Ese gen está también relacionado con muchos procesos fisiológicos claves por lo que anularlo sería muy peligroso. Aún así, Soucek se puso manos a la obra y, a los 20 años, desarrolló la primera molécula conocida capaz de desactivar este gen en animales vivos. “Se suponía que interferir con este gen causa la muerte de las células sanas, pero resultó que era un dogma porque nadie lo había probado antes”, explica Soucek, una experta en biología y genética que hoy lidera un proyecto en España para desarrollar una nueva terapia contra el cáncer basada en la molécula que desarrolló en su época de estudiante de biología. El año pasado Soucek, que trabaja en el Instituto de Oncología Vall d’Hebron de Barcelona, fue seleccionada por la Unión Europea dentro de uno de sus programas más competitivos y destinado a financiar investigaciones que pueden puede cambiar el futuro de la tecnología, la comunicación o la medicina. Estas son las mentes que hay detrás de esos proyectos.

Nada es imposible

La segunda vez que a Laura Soucek le dijeron que su estrategia era imposible, ella volvió a cuestionarlo. En concreto le dijeron que su molécula capaz de anular el gen MyC nunca podría convertirse en un fármaco. Pero intentarlo merecía la pena. Según ella no se conoce ningún tipo de tumor humano en el que MyC no intervenga para favorecer la expansión acelerada de la enfermedad. En los últimos años su equipo ha demostrado en ratones transgénicos que esa molécula hace desaparecer, por ejemplo, tumores galopantes de pulmón en ratones sin efectos secundarios preocupantes. Gracias al programa Consolidator Grant del Consejo de Investigación Europeo, dependiente de la UE, Soucek y su equipo han recibido 1,7 millones de euros para la fase pre-clínica de su inhibidor de MyC, es decir, para intentar transformar su molécula en un fármaco en cinco años.“Tenemos una esperanza enorme porque estamos muy cerca de poder marcar la diferencia en la calidad de vida de los pacientes”, explica.

El hombre que no teme a los espías

En septiembre de 2013, una nueva revelación de documentos de Edward Snowden reveló que la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) recomendaba sistemas para encriptar las comunicaciones de los que previamente ya conocía debilidades. Esto permitía a sus espías desvelar el contenido de millones de comunicaciones encriptadas. Estos sistemas se basan en generadores de números aleatorios porque, en teoría, si el sistema no es predecible, no puede ser hackeado.

La brecha de seguridad originada por la NSA generó una ola de indignación en todo el mundo y puso en evidencia que algunos sistemas de encriptación usados en comercios electrónicos, bancos, casinos, y casi cualquier comunicación actual podían tener una “puerta de atrás” por la que se cuelan los espías de EEUU. Hoy, en España, hay un hombre que tiene la clave para que ni siquiera la NSA pueda espiar las comunicaciones. Su nombre es Antonio Acín y dirige un equipo de teoría de la comunicación cuántica en el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona.

En la actualidad, Acín está desarrollando un nuevo sistema para encriptarinformación usando la física cuántica y que permite al usuario no tener que confiar en ningún fabricante al que, posiblemente, le hayan hackeado el sistema. “Ha habido investigadores que han demostrado que los actuales sistemas de encriptación cuántica son vulnerables. Lo que nosotros proponemos es un nuevo sistema que se certifica a sí mismo y que te avisa si ha sido hackeado”, explica Acín. Su equipo también está desarrollando nuevos generadores de números aleatorios que “podrían ser ya comercializables si hubiera interés”. Y esa es la cuestión. “Es importante saber si realmente queremos un mundo con comunicaciones imposibles de hackear en el que no haya nadie que nos pueda espiar”, advierte.

Corazones rotos

Si cortas el corazón con unas tijeras a un pez cebra, el órgano vuelve a crecer incluso en adultos. Esta capacidad de regeneración llamó atención de Nadia Mercader, una investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, en Madrid. La experta demostró después que los peces cebra, uno de los modelos animales más usados para investigar enfermedades, también pueden reponerse de una lesión cardíaca similar a un infarto humano.

Mercader estudia ahora el mecanismo genético que aporta esa protección a los peces cebra, con los que compartimos 70% de la información genética y más del 80% de los genes responsables de enfermedades. Su trabajo puede ayudar a generar mamíferos con corazones capaces de curar las heridas de un infarto y que, tal vez, puedan mostrar el camino hacia un corazón humano regenerable. “Queremos entender cómo ocurre este proceso en la naturaleza y queremos copiarlo, con la idea de extrapolarlo en humanos a largo plazo”, asegura.

Calmar el dolor con luz

¿Le duelen las articulaciones? Un rayo de luz láser puede bastar para calmarle. Ese es el objetivo que persigue Manuel Arruebo, investigador del Instituto de Nanociencia de Aragón (INA) de la Universidad de Zaragoza. Su tecnología, también apoyada por una Consolidator Grant en 2013, se podría usar para tratar enfermedades de dolor crónico como la ciática.

La luz láser activaría unas nanopartículas previamente inyectadas al paciente. Al recibir la luz láser, estas liberarían el analgésico solo en las dosis y zonas donde se lo necesita. Un sistema similar permite ya atacar selectivamente tumores humanos. “Espero desarrollar una nueva tecnología que administrará los fármacos de una manera mínimamente invasiva, solo con una inyección y en muchos casos sin cirugía, y solo cuando los pacientes lo necesitan realmente”, ha dicho Arruebo. “Los pacientes podrán controlar y aliviar mejor su dolor, lo que mejorará sensiblemente su calidad de vida”, añade.

Este artículo de Materia se publicó originalmente en el Heraldo de Madrid

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2 comentarios

  1. Tinejo
    Tinejo 24/05/2014, 15:06

    Qué aristocrática minoría, y eso con un gobierno en desbandada presupuestaria frente al talento real, a aquello que puede crear economía de verdad, progreso con mayúsculas.

    http://casaquerida.com/2014/05/24/candidatos-encapotados/

    Responder a este comentario
  2. remigio III
    remigio III 24/05/2014, 12:51

    Se imaginan todo lo que se rompió con el franquismo? Se imaginan si tuviéramos un gobierno “normal” en lugar de una mafia donde estaríamos respecto al mundo? Piensen los jóvenes lumbreras que se nos están marchando, igual que con el franquismo . Nuestros mejores cerebros se fueron para sobrevivir…imponieron su grito de guerra !!muera la inteligencia¡¡ Lo consiguieron. Realmente somos una desgracia mundial tiendo como tenemos potencial para ser de los mejores.

    Responder a este comentario

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