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miércoles 22 agosto 2018

LA UNI EN LA CALLE

¿Cómo estudiar la Opinión Pública?

La autora es Profesora en el Departamento de Sociología I de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED

01 mayo 2014
17:18
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¿Cómo estudiar la Opinión Pública?

La pregunta con la que titulamos esta charla no pretende desentrañar los aspectos técnicos de las encuestas de opinión. Más bien, nos servirá para introducir temas de reflexión en torno al concepto de Opinión Pública: ¿es posible pensar en la opinión pública como algo distinto a los resultados de las encuestas?, ¿puede ser registrada a través de otros canales?, ¿es posible relacionar opinión pública y participación?

Los resultados de las encuestas publicados en los medios de comunicación forman parte de la información que consumimos habitualmente. Aparecen como producto de un estudio que termina reflejando el “consenso social”, aquello que “los ciudadanos piensan”. Sin embargo, tampoco resultan extrañas las reticencias que rodean a las encuestas: ciudadanos que no desean atender a un encuestador, negativas a responder determinadas preguntas -“no sabe/no contesta”- falta de credibilidad, etc. Encontramos entonces una situación paradójica: si las encuestas constituyen el método “científico” que permite “dar voz” a la opinión de los ciudadanos ¿a qué se deben esos recelos?

Algunos estudios (CIS) realizados con técnicas cualitativas (grupos de discusión) muestran que la imagen social de las encuestas está bastante deteriorada. Como posibles “sujetos encuestados”, muchos ciudadanos llegan a confundirlas con meras promociones comerciales de muchas compañías; y como consumidores de sus resultados, se perciben vinculadas a intereses estratégicos de partidos, corporaciones o empresas. De ahí que su credibilidad pública sea muy débil. Incluso algunos ciudadanos describen la interacción encuestador-encuestado como una especie de “extracción” -“te chupan la información”, dicen algunos- siendo difícil atribuir a su respuesta un sentido participativo que vaya más allá del mero formalismo o de la empatía con el encuestador, contemplado generalmente como un “trabajador precario”.

Las encuestas son instrumentos de investigación social muy útiles: permiten observar cómo se estructura la sociedad, desvelan desigualdades sociales… Sin embargo, estudios como este y otros indicios ponen en evidencia que, en relación al estudio de la opinión pública, las encuestas son, cuando menos, una herramienta insuficiente. Otros desarrollos teóricos han planteado una forma distinta de entender la opinión pública: no como producto de la suma de opciones de un cuestionario, sino como un proceso en el que distintos colectivos hablan, deliberan, debaten, asumiendo que los ciudadanos tienen capacidad para tomar parte activa en los asuntos públicos.

Desde el enfoque denominado “democracia participativa/deliberativa”, se han generado distintas iniciativas en este sentido (en España fundamentalmente en el ámbito local): presupuestos participativos, debate público, encuestas deliberativas, conferencias de consenso ciudadano, etc. Más allá de las complejidades y límites -que los hay- de estos procesos, algo es común a todos ellos: la presencia de un espacio destinado al intercambio discursivo entre los asistentes, donde se habla, se debate, se expresan e intercambian opiniones y puntos de vista sobre el tema a tratar. Todo un estímulo para re-pensar qué entendemos por opinión pública.

Presenciar algunos de estos procesos me permitió entender que existen muchos grados y matices en la participación: uno de ellos, y no el menos importante, es el de “presenciar el debate”, se intervenga o no verbalmente: escuchar, informarse, convertirse en un observador atento. No se trata solamente de manifestarse o intervenir activamente. Se puede empezar por adquirir consciencia de lo que ocurre, en definitiva, no delegar sistemáticamente en otras instancias la capacidad crítica para el análisis de lo que ocurre en la sociedad. Instituir dinámicas de debate, facilitar los canales que promuevan la presencia -y la escucha atenta- de argumentaciones y opiniones sobre temas que afectan a los ciudadanos es igualmente una forma de generar y consolidar “cultura política”.

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Beatriz Mañas Ramírez es Profesora de “Métodos y Técnicas de Investigación Social” y “Estadística Aplicada a las Ciencias Sociales” en el Departamento de Sociología I de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED. Sus intereses de investigación se relacionan con el estudio de la opinión pública y los procesos de participación ciudadana.

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