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domingo 18 noviembre 2018

Sociedad

El argumentario del PP y el aborto con Hitler y Stalin

El autor hace un repaso histórico por dos de los regímenes más cruentos del siglo XX para desmontar los mitos que comparan los procesos de la prohibición del aborto con las actitudes producidas durante el nazismo o el estalinismo

16 febrero 2014
09:39
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El argumentario del PP y el aborto con Hitler y Stalin

El argumentario del Partido Popular y sus miembros para justificar la ley del aborto se ha establecido en un ámbito que va desde compararlo con la solución final nazi, a llamar terroristas a las mujeres que abortan o a considerar que el incremento de la natalidad que producirá es bueno para la economía. Argumentos, que si se analizan en un contexto historicista muestran el profundo desconocimiento de la problemática del aborto en la historia reciente y las profundas similitudes con las motivaciones que otras prohibiciones del aborto en el pasado siglo tuvieron.

La plétora de declaraciones sobre el aborto que durante estos meses han venido dando los miembros del gobierno y algunos adláteres carecen de ningún fundamento racional. El Partido Popular está en contra del aborto porque es un precepto católico, el lobby del opus y las organizaciones ultracatólicas que están enraizadas en el partido conservador hasta hacerse indistinguibles, intentan imponer una ley del aborto que no atiende a razones, solo a la fe. Es por ello, que cuando se ha intentado razonar el dogma, las declaraciones de los responsables han mostrado el carácter autoritario de una medida de imposición contra las mujeres y de restricción de las libertades fundamentales. En otras ocasiones, las declaraciones de los miembros del PP que se han pronunciado sobre el aborto solo han mostrado ignorancia y desconocimiento de los procesos de prohibición del aborto a lo largo de la historia. Ya que durante los periodos más terribles de la historia reciente el aborto siempre se prohibió, y en ocasiones atendiendo a los mismos razonamientos que los dirigentes del PP han expresado.

Julián Huete Cervigón, vicepresidente de la Diputación de Cuenca (PP)  el pasado día 30 de enero comparó el aborto con el periodo nazi y la solución final. Algo que ya se está convirtiendo en habitual en cualquier debate. Apelar al monstruo de Hitler. “Lo que no vale es decir que si es legal [el aborto] ya está bien. Porque la esclavitud era legal; la solución final de los nazis era legal, los gulags de los soviéticos eran legales… ¿era legal o no era legal, legal o no legal?”. Las comparativas si atendemos a los procesos de la prohibición del aborto en el nazismo o el estalinismo no se sostienen.

El aborto en el periodo nazi

Comparar una ley del aborto con el periodo nazi desde cualquier posición en el debate actual es completamente incoherente. Durante el régimen nazi el aborto fue usado como una herramienta más de represión y de control racial. Michael Burleigh en su obra El Tercer Reich explicaba las motivaciones del aborto en el ideario nacionalsocialista.

“La prohibición del aborto y de los anticonceptivos a los arios se debía a una motivación biológica más que a objeciones morales, ya que esos servicios se dejaban como opciones, junto con la esterilización involuntaria, para los eugénicamente no aptos, germano-árabes, germano-africanos, gitanos y judíos. Esto explica por qué el organismo de la Gestapo responsable de la represión de la homosexualidad y del aborto los vinculase, ya que ambos tenían repercusiones nocivas sobre el índice de natalidad”

Es precisamente porque la prohibición del aborto tiene unas raíces biológicas y racistas que no es comparable con ninguna de las posiciones del enconado debate que se efectúa en la actualidad. En 1933, en el primer año en el poder del partido nazi, el aborto fue prohibido para los alemanes en principio por una motivación demográfica. Los nazis querían aumentar la tasa de natalidad para conseguir un ejercito poderoso en previsión de las necesidades de las ideas de Adolf Hitler. La peculiaridad de esta prohibición del aborto es que en 1934, la Corte de Salud Hereditaria de Hamburgo promulgó que el aborto por razones de salud racial no debía considerarse delito en aplicación de la Ley para la Prevención de Descendencia con Enfermedades Hereditarias (Gesetz zur Verhütung erbkranken Nachwuchses) que Hitler aprobó en julio de 1933.

El corpus jurídico sobre el aborto continúo con un anuncio del gobierno que permitía que una mujer judía pudiera abortar en cualquier fase de la gestación porque eso repercutía en el bien de Alemania. Curiosamente la libertad del aborto en la Alemania nazi era para los judíos, que tenían permitido abortar en cualquier momento, mientras que para los alemanes estaba prohibido, incluso en 1943 se incluyó la pena de muerte para las arias que abortaran.

La comparativa del aborto en el periodo nazi se hace insostenible desde cualquier punto de vista actual debido precisamente a las motivaciones biológicas y racistas que Burleigh expone. A pesar de esta visión del aborto, durante el gobierno nazi, las campañas de prohibición del aborto venían acompañadas de una campaña de promoción de la natalidad.

En 1935 se estableció en Alemania la asociación llamada Lebensborn que tenía como objetivo ampliar la raza aria, primero en ese país, y después en otros Noruega, Dinamarca u Holanda. El programa asistía a las mujeres arias y a los niños nacidos y proveía de hogares de acogida, maternidades, asistencia financiera a las mujeres de los miembros de las SS y a madres solteras. También se creó una seria de orfanatos que buscaban criar a los niños huérfanos arios para darlos en adopción a familias “válidas”. Este mismo programa tenía la misma peculiaridad motivacional que las leyes nazis del aborto. Ya que el programa incluía una rama eugenésica que practicaba eutanasias a niños nacidos y que era inservibles para el Reich, esos niños eran llevados a hospitales llamados “Centros de tratamiento especial” para realizar las llamadas “matanzas de misericordia”. Se calcula que más de 70.000 niños y adultos enfermos o con malformaciones fueron asesinados en estos programas en los centros de Hadamar, Grafeneck, Bamdenburg, Berthein, Bemburg y Sonnestein. Plan basado en las ideas del Lebensunwertes Lebens, vidas indignas de vivirse.

“Porque dios no quiere que la gente enferma se reproduzca”, decía esta cartel del Ministerio de Propaganda nazi.

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Incluso en los programas más crueles y reaccionarios antiabortistas existían programas que ayudaban a los niños ya nacidos de las mujeres que no podían abortar. No solo en la Alemania nazi sino también el periodo comunista de Stalin. La argumentación de la prohibición del aborto en la Rusia de Stalin estaba en la misma línea de la excusa dada por el Ministerio de Justicia de Gallardón hace unos días en los que aseguraba que la reforma del aborto sería bueno para la economía porque aumentaría la natalidad.

El aborto en la Rusia de Stalin

Stalin promulgó en junio de 1936 una ley que prohibía el aborto para aumentar la natalidad a la vez que creaba una red de jardines de infancia y guarderías. La prohibición del aborto vino acompañada de la instauración de un régimen de subvenciones que llegaban a los 2.000 rublos en el séptimo hijo y a 5.000 en el undécimo.

La ley de Stalin tenía como motivación el incremento de la población para favorecer sus planes quinquenales. El aborto era gratuito y legal desde la época de Lenin. La gran cantidad de fuentes sin explotar en el año 1936 impulsó esta reforma legal de carácter demográfico para conseguir llegar a 1968 en trescientos millones de habitantes. El plan, según contaba Fernando Ossorio en un reportaje de la revista Mundo Gráfico de 1937, invertiría millones de rublos en la creación de una vasta red de jardines de infancia y dispensarios infantiles. Algo muy habitual en la URSS ya que era normal que mientras los hombres y las mujeres trabajaban los niños se quedaron a cargo de guarderías en los centros de trabajo, como esta de la fábrica Kalilo en Moscú.

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Las medidas incluían la penalización del aborto mediante unas cargas económicas. Además se fomentaban las familias numerosas con subvenciones importantes a partir del séptimo hijo. La medida tuvo contestación entre la población proletaria ya que consideraban que a partir del tercer hijo la vida social del obrero se dificultaba de manera inasumible. Hace pocas fechas cuando el gobierno de Vladimir Putin quiso prohibir el aborto nuevamente, La directora del Departamento de Ayuda Médica a la Infancia y Asistencia al Parto del Ministerio de Sanidad de Rusia, Valentina Shirokova, se acordó de las graves consecuencias que este programa de Stalin tuvo en la práctica y que podrían aplicarse a cualquier periodo en el que el aborto se prohibió.

“Si tomamos unas medidas tan drásticas, nos toparemos con la situación que se vivió en la URSS entre 1937 y 1953, cuando los abortos fueron prohibidos. La prohibición vino acompañada por casos de infanticidio y de fallecimientos de las mujeres embarazadas”.

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Antonio Maestre

Antonio Maestre

Periodista y Documentalista. Aspirante a imitador de Günter Wallraff.

2 comentarios

  1. ArroyoClaro
    ArroyoClaro 16/02/2014, 21:10

    La gente del Opus que conozco tiene de todo menos fe.
    Suele ser gente con poder, con dinero, fría, calculadora y traidora.
    De sadismo y perfidia refinados: Mientras por delante te están dedicando su mejor sonrisa te están atacando,con determinadas prácticas, como solo ellos saben hacerlo, por la espalda.
    Tengo entendido que al beato Escrivá lo canonizaron a cambio de donar una considerable cifra al Vaticano que en aquel momento tenía un problema gordo con su banca.
    Yo diría que al Opus, secta negra, no le mueve la fe si no el dinero.
    Una asociación de mafiosos capitalistas disfrazados de piadosos.
    No dudo de que entre ellos haya tambien gente de buena fe.

    Responder a este comentario
  2. Flanagan
    Flanagan 16/02/2014, 11:56

    Como aquel charlatán del sermón de la castaña, los talibanes peperos opusantro siniestrísimus creen que tienen la obligación de enviar a los humanos a los *bienaventurados campos del Señor*. (fin de la cita y cacahuetes pal chimpas)

    Pero primero hay que cuestionarse cual es la moral o mas bien la ética, concepto que solo puede ser humano, vivo y natural, de un *Señor* tan viejo que nunca podría ser a imagen y semejanza del hombre o viceversa, ya que su existencia presumiblemente estaba mas cerca de mantener la forma de los tiranosaurios que la de Apolo o Marilyn Monroe.

    Alguien que se perdía y era hallado en el Templo, no sabía que el Hombre apareció tardíamente en el Cuaternario, última época geológica en la que aún nos encontramos.

    No hay material pensante en ninguna caja crane-asna de estos peperos iluminados por la batuta de los ateos papas y obispos castradores de mentes, esclavizadores de cuerpos y conciencias.

    Nacer bajo el peso de estas religiones parasitarias es adquirir una enfermedad crónica para toda la vida y desde luego haberla jodido certeramente porque después de la muerte se acaba la historieta.

    Por menos de lo que ha hecho Gallardonio canonizaron a un petardo acéfalo inventor de la mafia blanca y autor de un librito repugnante repleto de sandeces a acatar obligatoriamente, titulado CAMINO. Recuerdo en los años sesenta que el Consulado Español en Rabat lo regalaba a los españoles residentes la mayor parte republicanos escapados de España para no ser fusilados por Franco, y también que fue motivo de indignación de tal calibre que hubo apedreamiento de la Embajada Española en el quartier Agdal.

    Reflexionemos, meditemos íntimamante intentando imaginar la imagen de un Señor que permite los desahucios, la esclavitud, las masacres, las guerras, las pandemias, la miseria y que nos proporciona mas momentos de pavor y miseria que de felicidad, y lo que veremos como imagen será mas parecido a Gozilla que a esa representación *divina* de los frescos de la Capilla Sixtina.

    Con los festivos dioses del Monte Parnasso, divertidos, folladores y bromistas; vivíamos mejor. (fin de la cita)

    Responder a este comentario

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