lamarea.com

miércoles 18 julio 2018

Opinión

¿Y si eres liberal y no lo sabes?

“El PP no es un partido liberal. Es justo lo contrario: es un partido conservador, clerical (…) y que hunde sus raíces en la Iglesia y la Nobleza, los dos estamentos que constituían las fuerzas reaccionarias a las que se enfrentó el liberalismo”, sostiene el autor

“Los verdaderos liberales nunca excluimos la posibilidad de admitir que nos equivocamos si se nos demuestra con hechos y con argumentos”, dijo la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, en abril de 2013. Ella, como tantos otros conservadores españoles, se define como liberal. Buena parte la propia izquierda española también define así al PP. Pero la palabra liberal no significa necesariamente ni lo que predican los unos ni lo que critican los otros. Aquí se plantean dos preguntas: ¿Cuándo regaló la izquierda española a la derecha el monopolio del uso de un concepto político tan lleno de matices? ¿De verdad el PP es un partido liberal?

No es posible explicar en pocas líneas qué es el liberalismo (y qué implican todas sus derivadas), pero empecemos por aclarar que su variante económica es sólo una más, y no la de mayor importancia, de las muchas que encierra. Es más, ni siquiera hay consenso sobre si en España entendemos por liberalismo económico lo mismo que el resto del mundo. En cualquier caso, casi siempre que alguien de izquierdas emplea aquí esa palabra lo hace aludiendo a sus connotaciones económicas.

En cada tradición política occidental rige un concepto distinto de liberalismo. Emil J. Kirchner, en su obra de 1988 Liberal Parties in Western Europe, llega a afirmar: “Es difícil, si no imposible, llegar a una definición del liberalismo de la que se pueda esperar validez en varios de los diferentes países europeos al mismo tiempo”. Los virajes semánticos del término nos llevan incluso a que en Estados Unidos la palabra liberal signifique exactamente lo contrario de conservador. Para un estadounidense un liberal y un progresista son prácticamente la misma cosa.

El liberalismo nació como oposición al Absolutismo, buscaba eliminar la noción de que el poder es una gracia de Dios que se transmite hereditariamente. En 1660, en su obra Dos tratados sobre el gobierno civil (para algunos, la obra fundacional del liberalismo), John Locke escribió: “Lo que comienza y, de hecho, constituye toda sociedad política no es más que el consentimiento de cualquier número de hombres libres capaces de alcanzar una mayoría para unirse e integrarse en una sociedad. Y esto es lo único que hizo o pudo dar inicio a cualquier gobierno legítimo en el mundo”.

En una carta fechada el 15 de noviembre de 1807, Napoleón escribe: “Los pueblos de Alemania, los de Francia, de Italia, de España, desean la igualdad y quieren ideas liberales”. Ésta es una de las primeras veces que se emplea el término liberal en términos políticos. Los avanzados planteamientos que en aquella época planteaba el código napoleónico chocaban frontalmente con las pretensiones de la Reacción (la nobleza y la jerarquía católica).

Liberalismo e igualdad

Porque el liberalismo se basa en dos pilares: las libertades individuales (de pensamiento, de asociación, de prensa, de expresión, de culto, etcétera) y la igualdad de todos los individuos ante la ley. Esa igualdad ante la ley debe garantizarla un Estado de Derecho, laico por cierto, en el que impere la división de poderes y la democracia representativa. El liberalismo, contrariamente a lo que defiende la derecha española (y a lo que erróneamente ha asumido la izquierda de este país), nunca ha estado reñido con la idea de igualdad (ni de redistribución de la riqueza, ni de igualdad de oportunidades) y tampoco ha estado reñido con la idea de comportamientos colectivos. De hecho el consenso para formar una asamblea es la forma primordial de comportamiento colectivo. Quien se identifique con esos dos pilares antes citados ya debería tener derecho, en España, a definirse como liberal, sin mayores connotaciones. De hecho, una inmensa mayoría de los ciudadanos de izquierdas estarán de acuerdo con estos valores, sin que eso los convierta en neocons, conservadores, neoliberales ni fascistas. El liberalismo (sin connotaciones económicas) es una suerte de condición de posibilidad para la coexistencia de diferentes opciones políticas. Aunque el maniqueísmo sea el deporte nacional español, las personas no somos monolíticas. Según el aspecto de la vida de que se trate, podemos adoptar posturas más afines a una u otra ideología política. Se puede ser ecosocialista en lo económico y ultraconservador en lo moral, por ejemplo. O neoliberal en lo económico y liberal en lo moral. En cualquier caso, aceptar el pluripartidismo y el juego democrático, en realidad, ya nos convierte en liberales.

La mayor parte de la izquierda española, sin embargo, tiene urticaria a la palabra liberal, en buena medida porque las variantes económicas del liberalismo (sobre todo la defensa a ultranza de la propiedad privada) han ido ganando protagonismo y relegando otras connotaciones del término.

Haría falta un riguroso análisis historiográfico de cómo el uso del término ha sido entregado en España en monopolio a la derecha. Evidentemente en ese análisis dos momentos contribuirían a explicar dicho secuestro. Uno, en la Guerra Civil. Veamos el prólogo de A sangre y fuego, obra capital del periodista Manuel Chaves Nogales sobre la contienda: “Yo era eso que los sociólogos llaman un pequeñoburgués liberal, ciudadano de una república democrática y parlamentaria. (…) Antifascista y antirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes conmociones y aguardaba trabajando, confiado en el curso fatal de las leyes de la evolución. Todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido siempre algo tan pernicioso como cualquier reaccionario”. Cuando estalla la Guerra Civil, el republicano y liberal Chaves Nogales se ve obligado a exiliarse: lo querían fusilar ambos bandos. Frente a los totalitarismos, el liberalismo siempre es visto como el enemigo a batir.

El segundo momento que quizá explica la monopolización del término por la derecha habrá que encontrarlo en la Transición. En los setenta el término neoliberalismo cala en España importado desde Chile, allí es usado por la izquierda para definir las políticas económicas de Estados Unidos que llevan y sustentan al dictador Pinochet en el poder. El presidente Reagan y, en Reino Unido, Margaret Thatcher (la amiga de Pinochet), desmantelan el sector público, desregulan los mercados y aplican esa excrecencia neoliberal llamada monetarismo (la misma que Montoro aplica ahora a las personas, devaluándolas, en lugar de a la moneda).

Así, hasta nuestros días, en España el término liberal pasa a significar casi en exclusiva neoliberal. Sin embargo, de vez en cuando todavía asoma algún uso genuino del término, sin connotaciones económicas. El pasado 29 de diciembre, al hilo de la ley mordaza que prepara el ministro Jorge Fernández Díaz, el escritor Javier Marías decía en El País Semanal: “No les extrañe que dentro de poco el iluminado Fernández y su jefe Rajoy saquen una nueva Ley de Prensa que deje en liberal la hoy vigente en Venezuela”. Aquí Marías emplea la palabra liberal en puridad, sin ninguna connotación económica.

¿Es liberal el PP?

Pero vayamos a la segunda pregunta que motiva este artículo: ¿Es liberal el PP? Defiende la desregulación de los mercados, las privatizaciones y el adelgazamiento del sector público. El PP es liberal en lo económico (aunque ya apuntamos en el artículo El capitalismo real también existe que los neoliberales suspenden la libertad de mercado cuando los privilegios de los pudientes se ven amenazados). Sin embargo, en lo que respecta a la igualdad ante la ley y a las libertades individuales, el partido de Rajoy está lejos del liberalismo.

Para el PP no todos los ciudadanos son iguales ante la ley (contraviniendo otro de los pilares del liberalismo). Si por el Gobierno del PP fuera, los ciudadanos homosexuales no tendrían derecho a casarse.

Otro ejemplo: estos días está de actualidad la anunciada reforma de Gallardón de la Ley del Aborto. Las ciudadanas pierden su derecho a decidir si quieren o no dar a luz. Una de las máximas del liberalismo es la de que la libertad de un ciudadano acaba donde empieza la de otro. Que yo sepa, la decisión de una mujer de interrumpir el embarazo no coarta la libertad de ningún ciudadano ni obliga a ninguna otra persona a hacer lo mismo. Los dirigentes del PP, autodenominados liberales, están entrando a saco, siguiendo los dictados de la jerarquía católica, en la sacrosanta libertad individual de las ciudadanas que deseen interrumpir su embarazo.

¿Y qué ocurre respecto al carácter laico del Estado de Derecho? Veamos sólo un ejemplo de los muchos que hay sobre Esperanza Aguirre. Entre 2003 y 2009, siendo presidenta de la Comunidad de Madrid, los fondos para la educación privada concertada (en su inmensa mayoría católica) subieron un 92% frente al 30% de gasto en educación pública. Para un “verdadero liberal”, como se declara Aguirre, en ningún caso la Administración debería subvencionar con dinero público ninguna forma de proselitismo religioso. También podríamos hablar de la presencia de símbolos religiosos en las escuelas públicas, por cuya permanencia siempre aboga el PP, o de la Ley de Educación de José Ignacio Wert. Cuando el ministro de Educación fue nombrado en el cargo, su perfil en el diario El Mundo contenía esta frase sobre él: “Quien lo conoce, además, señala que es el ministro menos ideologizado: de corte liberal moderado y talante abierto”. Este ministro supuestamente liberal ha decidido que la asignatura de religión vuelva a ser evaluable. No es que los liberales sean derechistas, es que ni Wert ni Aguirre son liberales.

¿Qué podemos decir de las libertades civiles: reunión, manifestación, expresión…? Podemos citar la Ley de Seguridad que prepara el Gobierno, una norma que violará la presunción de inocencia de los ciudadanos y que los privará de la tutela judicial efectiva al ser obligados a hacer frente a sanciones económicas incluso antes de que un juez se haya pronunciado. Los liberales de cualquier país europeo se echarían las manos a la cabeza ante semejante norma.

En cuanto a la separación de poderes, no se puede decir que el PP (ni el PSOE) abogue por una despolitización de los órganos judiciales. Un Tribunal Constitucional paralizado en tanto que no tuvo mayoría conservadora o fiscales de nombramiento político haciendo tareas de abogados defensores de las castas en el poder son prueba de ello.

¿Y la democracia representativa? Parece claro que el voto ciudadano ha sido vaciado de valor: los Gobiernos españoles han transferido gustosos a la Comisión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional el timón de la política económica del país. Además, el partido en el Gobierno ha violado una tras otra todas las promesas electorales con las que logró la mayoría absoluta, escupiendo sobre el mismo concepto de contrato social que en cada convocatoria electoral reeditan los ciudadanos y sus representantes.

No, el PP no es un partido liberal. Es justo lo contrario: es un partido conservador, clerical, que nunca consiguió abandonar ese franquismo sociológico que pervive en cierta parte de la sociedad española y que hunde sus raíces en la Iglesia y la Nobleza, los dos estamentos que constituían las fuerzas reaccionarias a las que se enfrentó el liberalismo. En el PP abundan los casos de clientelismo, caciquismo y nepotismo: restos de una tradición caudillista y feudal, profundamente antiliberal. Lo que sucede Galicia y Castellón son sólo dos ejemplos.

Cuando los dirigentes del PP usan la palabra liberal saben que lo están haciendo torticeramente, conquistando milímetro a milímetro un campo de batalla semántico que todavía, débilmente, conserva algo de la dignidad democrática progresista. Pero da igual, la mayor parte de la izquierda española (la izquierda democrática, pluripartidista, laica y tolerante) ha decidido por mera ignorancia regalar el patrimonio del liberalismo a la derecha. Pronto las palabras trabajador, libertad y progreso correrán la misma suerte y caerán en manos de la derecha (ya hay algunos ejemplos de dirigentes del PP reclamándolas para ellos y de izquierdistas renegando de la palabra progreso). Mientras tanto la izquierda liberal en España –que ni siquiera sabe que lo es– seguirá dejándose robar palabras sin poder articular un relato alternativo al de la neolengua conservadora, al del ultracapitalismo clerical, ni al de los rampantes totalitarismos de variado cuño.

¿Sabes que 'La Marea' rechaza la publicidad sexista y la del Ibex35?

Un medio debe ser tan libre como coherente.

Protege nuestra independencia.

SuscríbeteHaz una donación

Toño Fraguas

Toño Fraguas

19 comentarios

  1. RespuestasVeganas.Org
    RespuestasVeganas.Org 23/08/2017, 15:45

    La derecha antepone la propiedad privada al derecho a la salud/vida. Por eso consideran que se debe ayudar por caridad (o solidaridad), no por obligación a quien tiene derecho a la salud/vida. Por eso priorizan la sanidad privada (privilegio) y la sanidad pública (derecho) les molesta.

    Existe derecha conservadora y derecha liberal. La derecha conservadora es el poder antiguo: reyes y clero. La derecha liberal (comerciantes) vence a la derecha conservadora en la Revolución Francesa (1789) utilizando para ello a las masas populares. Es el comienzo del capitalismo.

    La única izquierda que existe es la izquierda socialista, la cual elimina o convierte en algo marginal las empresas privadas. Un país de izquierdas, una república socialista, es un país con empresas públicas y servicios públicos que garantizan unos mínimos a la población.

    Querer llamar “izquierda” a la derecha liberal es una manera de engañar a la gente y de llevarlos a un régimen bipartidista como el estadounidense, en el que se alternan en el poder un partido de derecha conservadora y un partido de derecha liberal.

    Responder a este comentario
  2. Ingenuo
    Ingenuo 12/01/2014, 21:10

    En teoría podemos asumir ese concepto ambivalente del liberal: social, económico. Pero cuando vemos al ser humano eligiendo entre los dos ámbitos, pronto nos llega el análisis sociológico a decirnos que la conducta liberal, si te va muy bien económicamente, tiene mucha más fuerza que la del ámbito social. ¿No será que la fuerza de vivir holgadamente nos hace encerrarnos en defensores de una LIBERTAD descafeinada, donde los que las pasan putas es debido a circunstancias ajenas a nuestro liberalismo honrado…?

    Responder a este comentario
  3. benicadell
    benicadell 04/01/2014, 21:48

    de liberales nada.estan entre el neoliberalismo y el fascismo.toca hacer doctrina y despertar las conciencias en el ascensor ,en el bar ,en la oficina parada de autobus etc etc.El pp a la ley de darwin le ha dado la vuelta y esta poniendola en práctica.

    Responder a este comentario
  4. Chorche
    Chorche 04/01/2014, 17:39

    A ver si Aguirre os va a engañar ahora haciéndose pasar por progre como en su dia supo engañar Gallardón.

    Responder a este comentario
  5. Chorche
    Chorche 04/01/2014, 17:36

    Dios nos libre de liberales de la catadura de Aguirre a la que Díaz-Ferrán y otros empresarios del más ultra neoliberalismo calificaban de “cojonuda”. Y es que era y sigue siendo la más entusiasta defensora del neoliberalismo y la favorita para que defienda sus intereses.
    Así que ese “bicho”, si por liberal se entiende demócrata, ni demócrata ni liberal.

    Responder a este comentario
  6. Antonio
    Antonio 02/01/2014, 21:00

    Las ideas en este mundo capitalista están corrompidas y me indigna que se considere liberal alguien que defiende las parejas homosexuales porque lo considera una oportunidad de negocio y no un derecho humano

    Responder a este comentario
  7. jav
    jav 02/01/2014, 11:36

    El pp no será liberal no. Pero el psoe ni es obrero ni socialista.

    Responder a este comentario
    • jav
      jav 02/01/2014, 12:19

      Y el pueblo que es? liberal? socialista? comunista?. Yo creo que el pueblo solo es consumista, individualista y patriotista. Tenemos lo que merecemos, o mejor dicho, lo que la mayoría merece.

      Responder a este comentario
      • Asven
        Asven 28/03/2014, 14:09

        Lo dices como si fuera malo el capitalismo. A mi me parece estupendisimo que la gente sea individualista, consumista y patriota. Y liberal por supuesto. En lo economico y en lo social. Como tiene que ser. Una sociedad libre y abierta al progreso y a las oportunidades.

        Responder a este comentario
  8. OneDude
    OneDude 02/01/2014, 01:28

    Gran artículo. Sobre esto he discutido últimamente con bastantes amigos para los que ser liberal ya sólo está restringido a los secuaces de Nosferatu, pero hay que analizar a qué se aplica la libertad.

    En este sentido echo en falta un análisis de cómo la libertad aplicada al capital (liberalismo económico) es incompatible con la libertad aplicada a los derechos individuales (liberalismo social) porque creo que la sociedad debe ser consciente de que el capital y el individuo son sujetos antagónicos en cuanto al disfrute de libertad: cuanta más disfruta uno menos tiene el otro inevitablemente.

    Ser liberal no es malo si damos libertad al sujeto que lo merece.

    Responder a este comentario
    • Arinago
      Arinago 01/06/2014, 15:34

      En absoluto, el liberalismo económico sí puede ser compatible con el liberalismo social, y a los liberal demócratas me remito. El problema es que aquí en España no hay liberal demócratas (o socioliberales), y por tanto se relaciona con liberalismo a una corriente exclusiva del liberalismo económico como son los austriacos. Y a partir de ahi, todo el monte es orégano, y todos somos austriacos.

      Responder a este comentario
  9. Benito
    Benito 01/01/2014, 23:41

    Para que se lo envíes a tu compañero Felipe.

    Responder a este comentario
  10. María
    María 01/01/2014, 22:11

    Ya, Christian, ya, ya te veo.

    Responder a este comentario
  11. Pepe
    Pepe 01/01/2014, 21:36

    Hay que distinguir entre liberalismo político (democracia, laicidad y Estado de Derecho) y liberalismo económico (capitalismo). Desde la revolución liberal / burguesa del siglo XVIII siempre se han vendido en un mismo pack y eso no tiene porque ser así tal y como expresa el artículo.

    Es muy recomendable la lectura del libro “Educación para la ciudadanía. Democracia, capitalismo y Estado de derecho” de la editorial AKAL para profundizar sobre ello.

    Uno de las grandes errores pasados y actuales de la izquierda ha sido hacer esa misma asociación y caer en conductas autoritarias derivado de ello. Y eso nos debería llevar a formular la siguiente pregunta: ¿Es posible alcanzar un socialismo en libertad sin que termine siendo derrocado por un golpe de Estado (como ha venido sucediendo historicamente)?

    Responder a este comentario
    • Asven
      Asven 28/03/2014, 14:18

      Me da la risa cuando dices que la burguesia ha pretendido vender que las libertades sociales y economicas van en un mismo pack. No pretendas jugar a la alquimia en politica ni adulterar a tu conveniencia una ideologia de mas de 200 años. El liberalismo es lo que es: una ideologia que siempre ha apostado por la libertad, individual sobre todo, la igualdad de oportunidades (pues sin esta no hay libertad individual posible, la igualdad ante la ley, y la democracia. Para aquellos que creen en el progreso humano, que creen en la libertad del individuo, y que esta no se limita solo a una acepcion sino a todo: libre en lo social, libre en lo politico, libre en lo economico. Si no existe una sola de estas libertades no es posible defender la libertad, pues poca libertad puede haber en un pais que niegue a sus ciudadanos poder montar negocios sin que el estado te explote como ahora, o sin que una pareja de homosexuales puedan casarse, como ahora tambien. Y los verdaderos liberales (que por cierto muchos tambien se preocuparon de mejorar condiciones laborales de los obreros, aunque eso si, sin negar la libertad de mercado) siempre supieron que el socialismo no era mas que una mera regresion al regimen que derrumabron, el Antiguo Regimen de los tiranos y la nobleza. Asi que menos socialismo y mas libertad -social, politica, y economica-. Y a ver si nace un partido que defienda todo esto (de manera coherente claro).

      Responder a este comentario
      • Kilki
        Kilki 18/04/2015, 17:41

        Apoyo totalmente cada punto citado. A muchos nos gustaria que hubiera un partido realmente liberal en todas sus vertientes. Si se analiza el pasado, el presente, la politica y la sociedad internacional etc, el sentido comun acaba por llevarte a defender el liberalismo como la mejor opcion hacia un progreso comun.

        Responder a este comentario
  12. Christian
    Christian 01/01/2014, 18:30

    En el PP hay dos vertientes: los liberales y los conservadores. Es un partido de derechas pero, siguiendo la gráfica de Nolan, Esperanza está en un lado distinto, puesto que ella sí apoya el matrimonio homosexual (por ejemplo). De ahí su encontronazo con el partido, que es, por tradición, de derechas y autoritarista. No es excluyente ser de derechas y liberal, como tampoco es excluyente ser de izquierdas y autoritarista (PSOE, IU, PCE, etc.). Por desgracia, la mayoría de partidos se mueven en esta franja de ideología social. Por suerte, existen otras izquierdas como Equo, de corte liberal (sólo en lo social, aclaro) en contraposición al casi fascismo que roza cierta agrupación de izquierdas.

    Responder a este comentario
    • Alejandro
      Alejandro 03/01/2014, 21:42

      Entre el cuerpo central de tu discurso, “el PSOE siendo de izquierdas” y “el casi fascismo de izquierdas” no sé si un pulpo en un garaje estaría más perdido que tú en la ciencia política.

      Responder a este comentario
  13. María
    María 01/01/2014, 16:06

    Que se definan cómo quieran Aguirre, su colega Aznar y demás delincuentes de su especie, creo que sólo pueden engañar a lxs más terriblemente ingenuos. Todos les vemos las orejas de lobos-lacayos del capitalismo (neoliberalismo o Mercados llamado actualmente) más salvaje e inhumano, con el añadido que traen consigo de representar los “valores más rancio y representativos” de la derecha española: caciquismo, francofascimo, francocatolicismo.
    Dando por hecho que neoliberalismo no es lo mismo que liberalismo, entre liberal y libertario apuesto por los
    libertarios que siempre han estado en las luchas sociales en el lado del pueblo, de la ciudadanía.

    Responder a este comentario

Escribir un comentario

No se publicará tu dirección de email.
Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

LM62 – Julio/Agosto 2018

Cómprala 4 €

Última hora

Tus artículos

El circo de la miseria

Jon Baldwin reflexiona sobre los medios de comunicación de masas en el caso de los seiscientos inmigrantes que llegaron a bordo del Aquarius: "estos seiscientos son los primeros seiscientos, que yo recuerde, convertidos en atracción de circo, en carnaza mediática".

Los socios/as escriben

A quienes están por venir: ¡salud y revolución! (y 7)

En la séptima y última entrega de su serie de ficción, Álex Gaita nos trae unos extractos del Cuaderno de Información y Logística del colectivo Shevek de preparación para el Servicio Exterior.

Ya tenemos anarquismo, ¿cómo repartimos los cuidados? (6)

En la sexta y penúltima entrega de su serie de ficción, Álex Gaita nos trae unos extractos del Cuaderno de Convivencia de la biblioteca y centro social Emma Goldman, en Nuevo Tecpatán.