lamarea.com

miércoles 25 abril 2018

Los socios/as escriben

Autoproducció i reforma elèctrica (I)

El socio Jordi Ortiz analiza la situación legal actual y les intenciones del gobierno español respecto a la autoproducción y la reforma eléctrica.

02 diciembre 2013
17:34
Compartir

[Al final del text es pot llegir l’article en valencià]

Hace unos meses, Marc Vives, compañero del grupo local de Barcelona de Som Energia, escribió una carta a la redacción de La Marea. En ella, “proponía” que la gente que cogemos la bici como medio de transporte paguemos por ello a las empresas de transporte municipal y metropolitano. Con toda la razón, igualaba esta propuesta a la intención del gobierno español de hacernos pagar a la distribuidora eléctrica por la electricidad producida en casa. Y es que desde hace unos meses está causando una gran conmoción en el sector de las energías renovables la llamada reforma eléctrica, concretada en dos acciones legislativas promovidas por el gobierno, la Ley del sector eléctrico y el Real decreto de autoconsumo. Estos proyectos legislativos, de aprobarse y mantenerse en su forma actual, penalizarán mucho la autoproducción eléctrica en el estado español.

En este texto, en parte artículo de análisis y en parte artículo de opinión, resumiré algunos aspectos esenciales de estas leyes, por lo que me basaré en la ponencia de Dolors Clavell i Nadal, presentada en una jornada autoformativa organizada por el del grupo local de Barcelona de Som Energia el pasado sábado 23 de noviembre, con gran éxito de convocatoria (¡más de 200 personas!) y enorme interés de contenidos. Dejo para un segundo artículo muy próximo tanto las propuestas que estamos haciendo desde los movimientos por la soberanía energética respecto al modelo eléctrico a largo plazo como la movilización civil que estamos realizando a corto plazo.

¿Cuál es el marco legal vigente de autoproducción eléctrica?

La autoproducción eléctrica es el equivalente eléctrico a cultivarme yo mismo las lechugas y zanahorias para comérmelas en casa. Como forma de producción para consumo local, consiste en generar electricidad a partir de fuentes renovables en casa -o en el propio negocio- y así disminuir mi dependencia de la electricidad de la red eléctrica o incluso independizarme de la red. Hace 21 años, cuando apareció nombrada por vez primera en un texto legislativo en la ley 38/1992, la autoproducción era prácticamente una cuestión de militancia o se realizaba para disponer de electricidad en lugares aislados donde la red eléctrica no llegaba, como un refugio de montaña.

En la ley 54/1997 se traspuso el proceso de liberalización y privatización de gestión de servicios básicos del proceso de Maastricht a la legislación eléctrica española y supuso el comienzo del proceso de transición de un mercado eléctrico regulado por el estado a otro basado teóricamente en el libre mercado. Tanto esta ley como otros textos legislativos posteriores (RD 1955/2000, RD 842/2002, RD 314/2006) han ido regulando parcialmente la autoproducción eléctrica. Mientras tanto, la producción eléctrica basada en fuentes renovables ha ido aumentado espectacularmente de forma paralela a la bajada en el precio de sus tecnologías, en un círculo virtuoso de mutua retroalimentación.

La regulación legislativa más explícita para promover la autoproducción eléctrica fue el RD 1699/2011, aprobado por el gobierno de Rodríguez Zapatero como transposición de directivas de la Unión Europea, en una de sus últimas actuaciones. Este real decreto ponía les bases para regular la autoproducción eléctrica para pequeños consumos (en la propia casa) y estipulaba que había que aprobar las condiciones específicas de regulación en un plazo de 4 meses. Este último paso, sin embargo no se ha producido hasta ahora, por lo que el actual gobierno español incumple, curiosamente, la legislación vigente. Actualmente, por lo tanto, quienes tenemos en casa una placa de autoproducción estamos en un limbo legal.

“Què volen aquesta gent?” / ¿Qué quiere esta gente?

Nada más llegar al gobierno, el Sr. Rajoy ya mostró sus intenciones en política energética. La primera medida política de su gobierno fue la retirada de las primas a la producción de las renovables con el decreto RDL1/2012, con lo que se paralizaba el proceso de renovación del sistema de producción eléctrica español, que estaba dando un paso de gigante para ser más sostenible ambientalmente y más soberano (menos dependiente de combustibles fósiles de necesaria importación), además de favorecer el desarrollo de una industria tecnológicamente avanzada en que España era puntera a nivel mundial, como se comenta muy bien en el dossier central del número de noviembre de Alternativas Económicas.

Después de estar casi dos años negándose a regular la autoproducción eléctrica y con un borrador anterior de real decreto de autoconsumo que de repente desapareció, desde julio han movido ficha, al presentar los anteproyectos de la Ley del sector eléctrico y Real decreto de autoconsumo. Supongo que, en este tiempo, tenían cosas más interesantes que hacer. Como hipótesis no contrastable empíricamente, propongo que quizá querrían acordar con el Sr. Aznar, la Sra. Salgado o el Sr. González la forma de adaptar más la legislación eléctrica al interés de las empresas del actual oligopolio eléctrico, en las que estos señores son consejeros. Parece que incumplir, mientras tanto, la legislación vigente no les importaba mucho.

Finalmente se han decido a mover ficha y por vía de urgencia. El pasado 19 de noviembre, la mayoría absoluta del PP en el Congreso de los diputados aprobó la Ley del sector eléctrico. No hubo espacio para el debate, ni con la oposición política ni con los diferentes sectores implicados en el tema; sólo ofrecieron negociación al PNV y CiU, partidos de clase (capitalista). Ahora debe pasar por el senado y, si no cambian los ritmos, es de esperar su aprobación definitiva en febrero del 2014.

Estos posibles cambios legislativos, entre otras cosas, pondrían muchas dificultades a que yo en casa tenga una placa fotovoltaica que disminuya mi dependencia eléctrica de la red, principalmente porque me hace pagar el peaje de apoyo. Este concepto de peaje de apoyo es un caso único en la legislación mundial; ¡en esto sí que somos innovadores! Como explicaba Marc muy gráficamente en su carta a la redacción, consiste en hacerme pagar un dinero, no queda claro por ahora cuánto, por la electricidad que produzco en mi casa para entregarlos a la empresa privada que gestiona de forma monopolística la distribución eléctrica (los cables eléctricos de media y baja tensión y los contadores) en mi localidad de residencia, incluso por la electricidad que genero en mi casa para consumo propio y que, por tanto, no inyecto en la red eléctrica.

Además, la propuesta de reforma obliga a las instalaciones preexistentes a inscribirse en un registro en un término de 2 meses. Por favor, quienes tenéis en casa plantadas unas matas de tomate, id a informar a la consejería de agricultura -¡es broma, no lo hagáis!-. Y esta reforma eléctrica no regula el balance neto, es decir, la diferencia en un tiempo determinado (un mes, un año…) entre la electricidad que yo he inyectado en la red en los momentos que he producido con mis placas fotovoltaicas más de lo que he consumido en casa y lo que he consumido de la red cuando mi autoproducción era menor que mi consumo y por tanto he tenido que coger de la red.

Esta reforma va acompañada de un régimen de inspecciones y de multas de hasta 6 millones de euros y que, de hecho, supondrían, de multa, como máximo el 10% del importe neto de la cifra de negocios.

La tecnología para hacer producción eléctrica en casa basada en fuentes renovables se ha abaratado una barbaridad en los últimos años. Nuestro grado de dependencia de la red como pequeños productores?consumidores puede disminuir mucho en los próximos años. Esto probablemente implicará a largo plazo, que haya que cerrar una parte significativa de las grandes centrales tradicionales de producción eléctrica, basadas en combustibles contaminantes, no renovables y de los que no disponemos en nuestra geografía en cantidades y calidades suficientes (gas, uranio, carbón…).

El actual gobierno español, que no quiere que se cierren las nucleares ni las térmicas (adivinad quiénes son sus propietarios), intenta imposibilitar la autoproducción eléctrica con viabilidad económica de forma legal, en hogares conectados a la red eléctrica. Al proteger la sostenibilidad económica no del sistema sino del oligopolio eléctrico, ¿estarían pensando el Sr. Rajoy y/o el Sr. Soria en su futuro, cuando se jubilen como miembros del consejo de ministros?

Lo curioso es que con esta reforma eléctrica no se enfrentan sólo a la industria de las renovables, a los movimientos ecologistas y a otra gente que quizá no les importe mucho, sino también a los suyos. Por ejemplo, entra en contradicción con la Ley 8/2013 del Ministerio de Fomento sobre rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Asimismo, fue duramente criticada por las Comisiones nacionales de la energía y de la competencia, antes que éstas fueran liquidadas, perdón, integradas en la nueva Comisión nacional de los mercados y la competencia el pasado 7 de octubre de 2013. També puede contradecir, como explicaré en el siguiente artículo, decisiones de la Unión Europea.

Y, para no complicar más el tema, no entraré en otros aspectos de la reforma eléctrica que van más allá de la autoproducción, como las políticas retroactivas de eliminación de ayudas a la producción eléctrica con fuentes renovables (¡viva la incertidumbre jurídica!) o el cambio en las tarifas eléctricas que van en la dirección de implantar una tarifa plana eléctrica en el hogar y que nos desincentivan como personas consumidoras unos hábitos de eficiencia y ahorro eléctricos.

¿Y qué pequeñas o grandes cosas podemos hacer la ciudadanía? Explicaré las propuestas de los movimientos que promovemos la soberanía energética en el siguiente artículo.

—————————————

Fa uns mesos, Marc Vives, company del grup local de Barcelona de Som Energia, escrigué una carta a la redacció de La Marea. En ella, “proposava” que la gent que agafem la bici com a mitjà de transport paguem per açò a les empreses de transport municipal i metropolità. Amb tota la raó, igualava esta proposta a la intenció del govern espanyol de fer?nos pagar a la distribuïdora elèctrica per l’electricitat produïda a casa. I és que des de fa uns mesos està causant una gran commoció en el sector de les energies renovables l’anomenada reforma elèctrica, concretada en dues accions legislatives promogudes pel govern, la Ley del sector eléctrico i el Real decreto de autoconsumo. Estos projectes legislatius, d’aprovar?se i mantenir?se en la seua forma actual, penalitzaran molt l’autoproducció elèctrica a l’estat espanyol.

En este text, en part article d’anàlisi i en part article d’opinió, resumiré alguns aspectes essencials d’estes lleis, per la qual cosa em basaré en la ponència de Dolors Clavell i Nadal, presentada a una jornada autoformativa organitzada pel del grup local de Barcelona de Som Energia el passat dissabte 23 de novembre, amb gran èxit de convocatòria (més de 200 persones!) i enorme interés de continguts. Deixe per un segon article molt pròxim tant les propostes que estem els moviments per la sobirania energètica respecte al model elèctric que plantegem a llarg termini com la mobilització civil que estem realitzant a curt termini.

Quin és el marc legal vigent d’autoproducció elèctrica?

L’autoproducció elèctrica és l’equivalent elèctric a plantar?me jo mateix les lletugues i safanòries per menjar?me?les a casa. Com a forma de producció per consum local, consisteix en generar electricitat a partir de fonts renovables a casa -o al propi negoci- i així disminuir la meua dependència de l’electricitat de la xarxa elèctrica o, fins i tot, independitzar?me’n de la xarxa. Fa 21 anys, quan apareix esmentada per primera vegada en un text legislatiu a la llei 38/1992, l’autoproducció era pràcticament una qüestió de militància o es realitzava per disposar d’electricitat en llocs aïllats on la xarxa elèctrica no arribava, com ara un refugi de muntanya.

Amb la llei 54/1997 es transposà el procés de liberalització i privatització de gestió de serveis bàsics del procés de Maastricht a la legislació elèctrica espanyola i suposà el començament de procés de transició d’un mercat elèctric regulat per l’estat a un altre basat teòricament en el lliure mercat. Tant esta llei com altres textos legislatius posteriors (RD 1955/2000, RD 842/2002, RD 314/2006) han anat regulant parcialment l’autoproducció elèctrica. Mentrestant, la producció elèctrica basada en fonts renovables ha anat augmentat espectacularment de forma paral·lela a la baixada en el preu de les seues tecnologies, en un cercle virtuós de mútua retroalimentació.

La regulació legislativa més explícita per promoure l’autoproducció elèctrica en fou el RD 1699/2011, aprovat pel govern de Rodríguez Zapatero com a transposició de directives de la Unió Europea, en una de les seues últimes actuacions. Este reial decret posava les bases per regular l’autoproducció elèctrica per consums menuts (a casa pròpia) i estipulava que s’havia d’aprovar les condicions específiques de regulació en un termini de 4 mesos. Este últim pas, però, fins ara no s’ha produït, de forma que l’actual govern espanyol incompleix, curiosament, la legislació vigent. Actualment, doncs, qui tenim a casa una placa d’autoproducció estem en un limb legal.

Què volen aquesta gent?

Només arribar al govern, el Sr. Rajoy ja mostrà les seues intencions en política energètica. La primera mesura política del seu govern fou la retirada de les primes a la producció de les renovables amb el decret RDL1/2012, amb la qual cosa es paralitzava el procés de renovació del sistema de producció elèctrica espanyol, que estava donant un pas de gegant per esdevenir més sostenible ambientalment i més sobirà (menys dependent de combustibles fòssils de necessària importació), a més d’afavorir el desenvolupament d’una indústria tecnològicament avançada en què Espanya era puntera a nivell mundial, com es comenta molt bé el dossier central del número de novembre d’Alternativas Económicas.

Després d’estar quasi dos anys negant?se a regular l’autoproducció elèctrica i amb un esborrany anterior de reial decret d’autoconsum que de sobte desaparegué, des de juliol han mogut fitxa, en presentar els avantprojectes de la Ley del sector eléctrico i Real decreto de autoconsumo. Supose que, en este temps, tenien coses més interessants que fer. Com a hipòtesi no contrastable empíricament, propose que potser voldrien acordar amb el Sr. Aznar, la Sra. Salgado o el Sr. González la forma d’adaptar la legislació elèctrica a l’interés de les empreses de l’actual oligopoli elèctric, en les quals estos senyors són consellers. Pareix que incomplir, mentrestant, la legislació vigent no els importava molt.

A la fi han decidit moure fitxa i per via d’urgència. El passat 19 de novembre, la majoria absoluta del PP al Congrés dels diputats aprovà la Ley del sector eléctrico. No hi hagué espai pel debat, ni amb l’oposició política ni amb els diferents sectors implicats en el tema; només oferiren negociació a PNV i CiU, partits de classe (capitalista). Ara ha de passar pel senat i, si no canvien els ritmes, és d’esperar la seua aprovació definitiva en febrer del 2014.

Estos possibles canvis legislatius, entre altres coses, posarien moltes dificultats a què jo a casa tinga una placa fotovoltaica que disminuïsca la meua dependència elèctrica de la xarxa, principalment perquè em fa pagar el peatge de suport. Este concepte de peatge de suport és un cas únic en la legislació mundial; en açò sí que som innovadors! Com explicava Marc molt gràficament en la seua carta a la redacció, consisteix en fer?me pagar uns diners, no queda clar per ara quants, per l’electricitat que produïsc a ma casa per donar?los a l’empresa privada que gestiona de forma monopolística la distribució elètrica (els cables elèctrics de mitja i baixa tensió i la immensa majoria de comptadors) a la meua localitat de residència, fins i tot per l’electricitat que genere a ma casa per consum propi i que, per tant, no injecte a la xarxa elèctrica.

A més, la proposta de reforma obliga a les instal·lacions pre?existents a inscriure’s en un registre en un termini de 2 mesos. Per favor, la gent que teniu a casa plantades unes tomaqueres, aneu a informar-ne la conselleria d’agricultura –és broma, no ho feu!-. I esta reforma elèctrica no regula el balanç net, ço és, la diferència durant un temps determinat (un mes, un any…) entre l’electricitat que jo he injectat a la xarxa en els moments que jo he produït amb les meues plaques fotovoltaiques més del que he consumit a casa i el que he consumit de la xarxa quan la meua autoproducció era menor que el meu consum i per tant n’he agafat de la xarxa.

Esta reforma va acompanyada d’un règim d’inspeccions i de multes de fins a 6 milions d’euros i que, de fet, suposarien, de multa, com a màxim el 10% de l’import net de la xifra de negocis.

La tecnologia per fer producció elèctrica a casa basada en fonts renovables s’ha abaratit una barbaritat en els últims anys. El nostre grau de dependència de la xarxa com a xicotets productors?consumidors pot disminuir molt en els pròxims anys. Açò probblament implicarà a llarg termini, que s’hagen de tancar una part significativa de les grans centrals tradicionals de producció elèctrica, basades en combustibles contaminants, no renovables i dels quals no disposem a la nostra geografia en quantitats i qualitats suficients (gas, urani, carbó…).

L’actual govern espanyol, que no vol que es tanquen les nuclears ni les tèrmiques (endevineu quins en són els propietaris), intenta impossibilitar l’autoproducció elèctrica amb viabilitat econòmica de forma legal, en llars connectades a la xarxa elèctrica. En protegir la sostenibilitat econòmica no del sistema sinó de l’oligopoli elèctric, estarien pensant el Sr. Rajoy i/o el Sr. Soria en el seu futur, una vegada es jubilen com a membres del consell de ministres?

El curiós és que amb esta reforma elèctrica no s’enfronten només a la indústria de les renovables, als moviments ecologistes i a altra gent que potser no els importe molt, sinó també als seus. Per exemple, entra en contradicció amb la Ley 8/2013 del Ministeri de Foment sobre rehabilitació, regeneració i renovació urbanes. Així mateix, fou durament criticada per les Comissions nacionals de l’energia i de la competència, abans que estes comissions foren liquidades, perdó, integrades en la nova Comissió Nacional dels Mercats i la Competència el passat 7 d’octubre de 2013. També pot contradir, com explicaré en el següent article, decisions de la Unió Europea.

I, per no fer més complicat el tema, no entraré en altres aspectes de la reforma elèctrica que van més enllà de l’autoproducció, com les polítiques retroactives d’eliminació d’ajudes a la producció elèctrica amb fonts renovables (visca la incertesa jurídica!) o el canvi en les tarifes elèctriques que van en la direcció d’implantar una tarifa plana elèctrica a la llar i que ens desincentiven com a persones consumidores uns hàbits d’eficiència i estalvi elèctrics.

I quines xicotetes o grans coses podem fer la ciutadania? Explicaré les propostes dels moviments que promovem la sobirania energètica en el següent article.

 

¿Sabes que 'La Marea' rechaza la publicidad sexista y la del Ibex35?

Un medio debe ser tan libre como coherente.

Protege nuestra independencia.

SuscríbeteHaz una donación

Jordi Ortiz

Jordi Ortiz

1 comentario

  1. Arkadi
    Arkadi 28/01/2014, 08:31

    Muy buen articulo Jordi. Me ha aclarado muchas cosas que no ponía en orden. A la par que me ha cabreado más todavía.

    Responder a este comentario

Escribir un comentario

No se publicará tu dirección de email.
Los campos obligatorios están marcados con *

_blank

LM59 – Abril 2018

mi master - la marea

Última hora

Tus artículos

¿Dónde está mi derecho a decidir?

"Se trata de hacer valer una más que dañada democracia, que parece que nunca acaba de despertar"

Los socios/as escriben

Voces de los migrados y migradas desde Berlín

Algunas reflexiones en un acto organizado por el círculo de Podemos Berlín y Podemos Andalucía.