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miércoles 26 septiembre 2018

Sociedad

Quince días para el cierre parcial del Park Güell

La oposición denuncia que el cobro de entrada atenta contra los derechos de la ciudadanía y no servirá para aligerar el problema de la masificación turística

10 octubre 2013
14:42
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Quince días para el cierre parcial del Park Güell
Una de las protestas contra el cierre del Park Güell. ROBERT BONET

Marc Rude // El 25 de octubre es la fecha que ha fijado el Ayuntamiento de Barcelona para levantar las barreras que convertirán buena parte del espacio diseñado por Gaudí en un recinto privatizado y de pago. En mayo ya comenzaron las obras, que ahora se han visibilizado con la instalación de taquillas y controles de acceso. La plataforma Defensem el Park Güell, con el apoyo del tejido asociativo de los barrios de alrededor y con el aval de 70.000 firmas recogidas, quiere detener un proceso que el gobierno municipal ha llevado a cabo “de forma irregular, unilateral y llena de opacidad”. El cierre no servirá -afirman las afectadas- para reducir el impacto de la masificación turística que sufre el parque, a la vez que supone “un atentado contra su uso público y comunitario”.

Después de años de polémica, en diciembre del año pasado el Ayuntamiento presentó el Plan de Actuaciones sobre el Park Güell y entorno, que ha desarrollado -nos explica Laia Vives, miembro de la plataforma- “desde una voluntad de diálogo absolutamente nula“. El debate institucional ha llevado a cabo “de espaldas a la ciudadanía, sin permitir a la opinión pública posicionarse al respecto ni querer escuchar varias alternativas viables surgidas desde los movimientos sociales”.

En los últimos meses, el Distrito ha invitado a los encuentros a algunas entidades que lo han solicitado -no todas-, pero las autoridades se han limitado a “explicar el proyecto y resolver dudas”, en un “falso proceso participativo” en el que se ha usado la “tergiversación de la información de los medios de comunicación” para restar peso a la “fuerte oposición popular de vecindario, entidades y personas afectadas”.

La gestión del espacio cerrado quedará a cargo de B:SM Servicios Municipales, antigua sección de aparcamientos del Ayuntamiento de Barcelona que ahora mismo atraviesa un proceso de privatización, al final del cual estará constituida en un 60% por capital privado. Por el momento no se han hecho públicos estudios de viabilidad económica, presupuestos ni destinos de los beneficios recaudados con las entradas.

Tarifas y trámites para pasear

El área bautizada como “zona monumental” del parque, donde encontramos la escalinata del Dragón y la Sala de las Cien Columnas, quedará encapsulada dentro de un perímetro en el que el paso estará bloqueado por cinco controles de acceso. Para franquear los mismos, el paseante deberá pagar siete u ocho euros -dependiendo de si realiza la reserva anticipadamente-, la entrada estará también limitada a un máximo de 900 personas cada hora. Cien de ellas podrán pasar gratis si se han hecho socias del Club Park Güell, gestión que se tramitará de forma presencial en una oficina de Barcelona, con siete días de antelación. Si la cuota especial está completa, habrá que pagar el ticket.

Sólo el vecindario empadronado en los barrios adyacentes del Coll, Vallcarca, Penitents, la Salud y el Carmel podrá solicitar un carné personal para acceder al recinto de forma gratuita. En Barcelona, según afirmaba la concejala del Distrito de Gracia, Maite Fandos (CiU), vecinas y vecinos “sólo tenemos derecho a usar libremente el parque que nos quede más cerca de casa”.

24 millones de turistas

Los objetivos del plan municipal son, textualmente, “reservar el derecho de los vecinos a disfrutar de un espacio que les es propio, recuperar el espacio para la ciudad y reducir el impacto asociado a la movilidad turística para contribuir a la calidad de vida del vecindario”. “Son totalmente hipócritas” – responde Laia- cuando “es evidente que la voluntad del Ayuntamiento es recaudatoria”, aparte de que “la masificación turística no deja de ser fruto de las políticas institucionales, dentro del modelo de ciudad escaparate”.

Veinticuatro millones de turistas vinieron a Barcelona en 2012 y el Park Güell recibió 9 millones de visitantes durante el mismo período -un incremento del 73% en cinco años- . De estos últimos, según el ayuntamiento, sólo el 2,4% residían en Barcelona, si bien otros estudios indican que un 50% de los barceloneses se acercó al parque a lo largo del año. En todo caso, los impactos negativos del turismo se hacen evidentes en la ciudad.

Una vecina de la calle de Larrard, que va desde la entrada principal del Park Güell hasta la Travessera de Dalt, donde hay una parada del Bus Turístic, se queja de las molestias que sufre: ” La calle está saturada de turistas, masas de guiris entre las que cuesta abrirse paso, incluso para hacer una actividad tan cotidiana como tirar la basura. Al lado de casa sólo hay tiendas donde se venden souvenirs, bares con precios para turistas o cadenas de comida para llevar… El verdadero problema es que todo el barrio está orientado a los guiris… la gente que vivimos no contamos y no existimos”. Grafitis donde se lee “Tourist go home” llenan las paredes y elementos de mobiliario urbano de Larrard.

El cierre, según la plataforma, no aliviará el problema de la masificación. “Nada impedirá que el turista sin entrada pueda circular por el resto del recinto, al tiempo que las taquillas y accesos generarán colas”. Además de romper con el proyecto de Gaudí, que concibió el parque como conjunto, su recuperación como espacio verde queda en entredicho cuando “la propia presencia de controles reafirma la definición del Park Güell como lugar turístico, lo transforma en un parque temático a los ojos del visitante”, afirma Laia.

En el ámbito económico, la plataforma asegura que “el parque ya genera suficientes ingresos para cubrir los gastos derivados de su mantenimiento”. La concejala Fandos calcula que estos son de alrededor 900.000 euros anuales, mientras que el museo Gaudí acoge unas 500.000 visitas anuales que pagan 5,5 euros por cabeza, una facturación de 2,75 millones. En otro caso, la autofinanciación no suele ser un requisito para los parques municipales. Aún así -nos explica Laia- hay otras formas “menos molestas” de fiscalizar y regular el turismo, como el cobro de impuestos a los hoteles y establecimientos que lo explotan o el control de las tour-operadoras que operan en Barcelona.

La plataforma en defensa del Park Güell se movilizará la mañana del 26 de octubre, el día después del levantamiento de las vallas, para continuar rechazando “cualquier tipo de límite y/o cobro por el acceso a cualquier zona del parque” y reivindicando “el acceso universal y anónimo a todo espacio público”. Para más información se puede ver el documental El Dret a Gaudi (r) (El Derecho a disfrutar) [Tráiler], estrenado en las Fiestas de Gracia y que en breve estará disponible en la red.

[Artículo publicado originalmente en La Directa]

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1 comentario

  1. Eric Vázquez Jaenada
    Eric Vázquez Jaenada 10/10/2013, 21:50

    Un espacio público más que pierde Barcelona. Pero no un espacio cualquiera, sino Patrimonio de la Humanidad. ¿Cómo puede permitir la UNESCO que se haga negocio de dicho espacio? Barcelona es la ciudad cultural más cara del mundo. Disfrutar del arte y el patrimonio en Barcelona es un lujo. La Casa Batlló, la Casa Milà, el Pavellón de Alemania… como patrimonio cultural deberían de ser accesibles a la ciudadanía de forma gratuita. ¿Y las personas en situación de desempleo? ¿También deberán de pagar 7 u 8 euros para entrar? Es increíble.

    Responder a este comentario

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