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sábado 22 septiembre 2018

Internacional

La prohibición del ultraderechista NPD divide al gobierno de Merkel

La cámara alta del parlamento alemán, de mayoría ‘rojiverde’, ha pedido al Constitucional que ilegalice el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD), la principal fuerza de ultraderecha, por sus vínculos con grupos neonazis.

02 marzo 2013
21:24
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DÜSSELDORF (ALEMANIA) // El gobierno de centroderecha de la canciller alemana Angela Merkel ha prometido pronunciarse este mes sobre si finalmente apoyará un proceso judicial para prohibir el Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD), la principal formación de ultraderecha. Pero los ministros de los partidos que forman la coalición de gobierno, estos días, están discrepando en público sobre la convenciencia de seguir adelante con el tema. Merkel, siguiendo una táctica habitual en ella, no se pronuncia sobre un asunto que divide a sus ministros.

En diciembre, el Bundesrat, la cámara alta del Parlamento alemán que representa a los estados federados y donde la oposición de socialdemócratas (SPD), los Verdes y Die Linke tiene mayoría, había pedido abrir un proceso en el Tribunal Constitucional para declarar ilegal el NPD. La cámara baja (Bundestag) y el gobierno federal todavía dudan si apuntarse a la petición.

El NPD tiene una larga trayectoria y actualemente está presente en los parlamentos regionales de Mecklemburgo-Antepomerania y Sajonia, dos estados del Este donde la ultraderecha es particularmente fuerte. Se han encontrado nuevamente vínculos directos entre dirigentes del partido y grupos neonazis, en particular Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), una célula terrorista que, entre 2000 y 2007, asesinó a nueve ciudadanos de origen turco y griego y a una agente de policía en diversos lugares del país.

Dos de los tres miembros del grupo se suicidaron cuando fueron acorralados por la policía después de atracar un banco. La tercera, Beate Zschäpe, se sentará en el banquillo este año en lo que la prensa alemana llama  “el juicio del siglo”. Entre los otros acusados está Ralf Wohlleben, un dirigente del NPD que supuestamente compró las pistolas que usaba el trio asesino. Este escándalo ha vuelto a poner en la agenda política la prohibición del NPD, aunque no es la primera vez.

Demasiados agentes infiltrados

Las fuerzas de seguridad creen que tienen pruebas suficientes para convencer a los jueces de cerrar el partido de ultraderecha, pero aún pesa mucho el recuerdo del fiasco de 2003 cuando el gobierno rojiverde de Gerhard Schröder fracasó en su intento de prohibir el NPD. El Tribunal Constitucional rechazó abrir un proceso porque se decubrió que hubo un gran número de agentes de los servicios de seguridad de los diferentes estados federados infiltrados en las filas del partido. Los jueces argumentaron que no se podía delimitar claramente si las actividades anticonstitucionales eran obra de los auténticos dirigentes de ultraderecha o si fueron instigados por los topos.

Esta experiencia nefasta pesa en la valoración de algunos miembros del gobierno que temen que el Estado vuelva a hacer el ridículo en benficio de los neonazis. El lunes, el ministro de Interior, Hans-Peter Friedrich, rompió el silencio y dijo que el gobierno finalemente apoyaría la iniciativa de los estados federados. Pero un día después este dirigente de la Unión Socialcristiana (CSU), el socio de la CDU de Merkel en Baviera, dio marcha atrás porque los liberales del FDP siguen oponiéndose a pedir la prohibición del NDP. “Una derrota en los tribunales sería un triunfo para el NPD sobre el estado de derecho y la democracia”, razonó la ministra de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger del FDP.

Los socialdemócratas no dudan en sacarle los colores al gobierno sobre su indecisión en este asunto. “Ante el Tribunal Constitucional necesitaremos un ministro de Interior muy decidido y no uno que vacila”, dijo el diputado del SPD Thomas Oppermann. Entre los comentaristas alemanes no hay pocos que consideran que los democristianos de Merkel temen que el proceso contra la ultraderecha no les conviene porque podría movilizar a más votantes de la izquierda. En septiembre se celebran elecciones federales.

 

[Más información: Los nazis imponen la ley del odio en un barrio de Berlín, reportaje en la edición de marzo de la revista La Marea, a la venta en kioskos y online]

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Thilo Schäfer

Thilo Schäfer

1 comentario

  1. Flanagan
    Flanagan 03/03/2013, 01:07

    Joder, en Alemania quieren ilegalizarlo y aquí lo tenemos *gobernando* con mayoría absoluta.

    ¡Vente p´Alemania, tío!

    Responder a este comentario

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