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domingo 15 julio 2018

Opinión

Razones para seguir juntos

La escritora y cineasta serbia Jasmina Tesanovic, reconocida pacifista y feminista e impulsora de “Mujeres de Negro” en los Balcanes reflexiona sobre el secesionismo y la situación en Cataluña // Tesanovic fue galardonada en 2004 con el Hiroshima Prize for Peace and Culture. En España, ha publicado “Diarios de Jasmina” (Plaza & Janés).

28 octubre 2012
14:40
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En 2011, Roberto Benigni, el cómico italiano ganador del Oscar, subió a caballo al escenario del festival de San Remo. Luego pronunció un majestuoso discurso sobre la unidad de Italia con motivo de su 150 aniversario. Silvio Berlusconi estaba aún en el poder y muchos miembros de su partido y otros derechistas eran firmes partidarios de la secesión del norte de Italia.

El ideal de la Liga Norte italiana era, y es, liberar al norte de la pobreza y corrupción del sur. Esta noción tenía más sentido antes de que se supiera que también la Liga del Norte era corrupta y cuando el norte de Italia aún tenía algún dinero.

La voz de Benigni temblaba de emoción mientras cantaba el himno nacional “Hermanos de Italia” y luego reprendía a la audiencia de millones de personas que veían el programa con el argumento de que un joven poeta mártir había escrito esa canción y luego dado su vida por la unidad de Italia. ¿Cómo podían los compatriotas de ese poeta arruinar esa hazaña y echar por tierra su nación sólo por un capricho?

Esta frase hizo que asomaran lágrimas a mis ojos. Recordé entonces a mi madre moribunda diciéndome con pasión: “¡No puedes regalar Kosovo sólo porque seas una disidente de Milosevic. Kosovo es el corazón de Serbia. Tú no has luchado por él como hicimos nosotros y también tus abuelos!”.

Pensé que estaba delirando. En realidad, estaba celosa de la preocupación que mostraba por una provincia, Kosovo, en vez de prestarme atención a mí, su única hija. Se supone que en los últimos minutos de su vida, la gente expresa su última voluntad acerca de aquello que más les preocupa.

Pero cuando escribo esto, 13 años después de que mi madre muriera durante otra guerra en una provincia de los Balcanes, el problema de Kosovo no está aún resulto. Kosovo se ha separado de hecho y proclamado unilateralmente su independencia de Serbia, pero, de iure, Serbia no quiere aceptar la pérdida de una parte de su territorio. Como consecuencia, ha sido incluida en la lista negra de aspirantes al ingreso en la UE.

Esta maniobra puede parecer poco importante, ya que la propia UE tiene graves problemas financieros y los miembros ricos y pobres de Europa están inmersos en una lucha norte-sur muy similar a la de la Liga Norte e Italia del Sur. Sin embargo, es un tema importante para Serbia, un país pequeño con un terrible récord en materia de derechos humanos y procesos democráticos.

Trece años después del derrocamiento de Milosevic durante la guerra de Kosovo, su partido y sus aliados han sido reelegidos por los votantes serbios. Los campeones de las mismas ideas nacionalistas que ya costado miles de vida en la región todavía siguen ahí.

Yo no sé mucho de Cataluña. Sé que últimamente muchos catalanes han participado en grandes manifestaciones a favor de la independencia de su región. No he vivido allí; no he hablado con la gente de esa tierra ni he escuchado sus voces ni sus frustraciones.

Sin embargo, sé mucho acerca de la secesión y de la ruptura de naciones desestabilizadas. Hace años, tuve una experiencia desagradable en Barcelona, donde asistía a un acto cultural. Una intelectual local me dijo, con disgusto, que en otras partes de España la gente era menos culta que en Cataluña. Estaba convencida de que Cataluña podría prosperar cuando se liberara de la indeseable compañía de esas zonas atrasadas.

Pero no es así como funciona realmente una cultura. La cultura no surge mientras uno está sentado en restaurantes de lujo, hablando con ricos y famosos. Eso puede ser agradable, pero una cultura nacional surge de los campos y las calles y se vive en el anonimato. La cultura de una nación no es el producto de la riqueza relativa, sino que emerge de las interacciones, en las dificultades, en las emociones y en las diferencias.

Por otra parte, es aburrido e intolerante aferrarse, como hacen algunos, a la exclusividad de un solo idioma, una única religión, etnia y cocina. Ese podría ser el substrato de una aldea rural pero, desde luego, no se corresponde con la cultura atractiva y convincente de una gran ciudad como Barcelona.

Cuando mi antiguo país se desmoronó en los primeros años noventa, todo empezó con la secesión de Eslovenia, la zona más rica de la antigua Yugoslavia. Eslovenia es hoy uno de los países más pequeños del mundo y, según las normas arrogantes de la Unión Europa, está lejos de ser rico.

Croacia siguió a Eslovenia por la senda de la secesión, después Bosnia y ¿Kosovo? Cada uno de ellos encontró buenas razones para no seguir juntos en un estado más grande: políticas, económicas, religiosas, étnicas. Una vez que la casa está en llama es fácil hallar razones que justifiquen la huida. Pero mientras cada uno de esos países estaba ocupado encontrando sacrosantas razones para abogar por sus nuevas micronacionalidades, las habituales razones de la realpolitik, el poder y la búsqueda del mejor botín, eran lo que estaba detrás. Es más, el cruel autoritarismo de siempre, que había afligido Yugoslovia, se mantenía con más y mejores armas.

En Yugoslavia, muchos bienes y aspiraciones culturales y políticas se habían visto aplastados rápidamente por la guerra. Una parte importante de la población provenía de matrimonios mixtos que luego tuvieron que ver con horror cómo aspectos vitales de su propia personalidad eran cercenados por las nuevas ideologías nacionalistas. Estas personas tuvieron que cambiar de alfabeto, hablar de otra forma, echar abajo monumentos, negar a miembros de su propia familia y vender o abandonar sus hogares ahora que estaban en territorio ajeno.

Y a la hora de aplicar los derechos humanos y democráticos, esos nuevos estados eran tierra estéril. Sus dirigentes eran aficionados en el poder que hicieron todo lo posible para obtener la lealtad de la maltratada población local con una nueva iconografía de banderas, símbolos, uniformes, divisas.

La democracia precisa de la diferencia

La “liberación nacional” no trajo consigo la liberación personal. Nuevas élites de poder ejercieron en nuevos parlamentos nacionales, pero para los individuos lo que hubo fue represión. Porque sólo cuando las diferencias se confrontan en un espacio libre puede existir una auténtica democracia.

La homogeneización perpetrada sea en nombre de quien sea y la abolición de las diferencias se convierten así en un único objetivo. En esas asfixiantes sociedades, que se asemejan a espejos de sí mismas, no hace falta ni salir de la cama: todo es predecible y está ya dicho, hecho y visto.

Muchos ciudadanos de la antigua Yugoslavia piensan igual que yo. Todos nosotros imaginamos que ya en aquella época éramos mayoría, pero las minorías nacionalistas eran más fuertes, violentas y osadas. Yugoslavia pudo haber entrado en la UE en lugar de balcanizarse en pequeñas entidades.

Esos microestados son hoy independientes en teoría pero, en la práctica, son estados clientes de la Unión Europea, Rusia o la OTAN. Están al mando de pequeñas camarillas de gente extravagante y corrupta que tienden a enviar el botín al extranjero, de la misma manera que tradicionalmente se ha hecho en el Tercer Mundo.

Las ideas populistas y los individuos armados a menudo ganan porque son agresivos. También son apasionados, hacen promesas sencillas y tildan cualquier otra posibilidad de una vida mejor de utopía. Lo último que pueden garantizar es una cultura floreciente: sólo pueden ofrecer un plato cocinado en casa cuyos ingredientes han crecido en el patio de atrás.

No sé cuántos ex yugoslavos todavía están de duelo por nuestra fallida federación. Personalmente, no soy una “Yugonostálgica” porque no disfruto viviendo con alguien que ya no quiere vivir conmigo.

Sin embargo, mi corazón todavía sangra cuando viajo a regiones que una vez consideré mi hogar donde han prohibido mi acento, donde me prohíben hablar. Todavía tengo familia allí, por supuesto, pues nadie es étnicamente puro en un país donde todos vivimos juntos durante siglos. Todos los pueblos de la ex Yugoslavia comparten un acervo histórico y cultural.

La palabra cultura no quiere decir ser rico ni famoso, sino que es mucho más peligrosa. Está más allá de idiomas acogedores y de platos caseros. Es un estado de la mente; es como montar un caballo salvaje que podría quizás vivir en tu establo pero que te lleva por caminos inexplorados.

¿Cuál es el beneficio de atomizar el mundo? ¿Qué utilidad tiene levantar muros, construir diferencias, aplicar ideologías, enfrentar a las religiones, imponer el control a través del lenguaje? Ya hemos tenido muchas experiencias de todo ello.

Se diría que el comité del premio Nobel me ha escuchado este año. La UE ha ganado el premio Nobel de la Paz. Una recompensa bastante pequeña por la tarea de mantener las guerras fuera de Europa durante 60 años. Por supuesto, este premio deja al margen y obvia las guerras de la ex Yugoslavia, que no tuvieron lugar fuera de Europa, sino solamente fuera de la Unión Europea.

Las grietas de la balcanización de Europa son las nuevas hendiduras que se extienden por el sur de Europa: Grecia, Italia, España, Portugal. En lugar de alabar la desintegración de los estados –esa balcanización de las naciones- yo presto mi voz a la europeización de los Balcanes. Espero que Europa –la parte que abarca el premio Nobel- no deje de existir antes de que Serbia y Kosovo se las apañen para unirse a ella.

Eso sería marcar una diferencia. Y por fin mi madre y yo estaríamos de acuerdo.

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Jasmina Tesanovic

Jasmina Tesanovic

16 comentarios

  1. cazuma
    cazuma 02/12/2012, 03:52

    Querida Yasmina:
    Su artículo me ha dado que pensar, y sobre todo recodar.No me atreveré a dar mi opinión sobre Yugoslavia puesto que desconozco gran parte de su historia.Pero creo que los motivos por los que este maravilloso país se desintegró no guardan demasiada relación con el conflicto España versus Catalunña, Euskadi, Galicia,…En su articulo usted cuenta cosas que yo he vivido aquí. Quizá le sorprenda,pero yo me he sentido privado de poder expresarme en libertad en mi propia lengua materna, mis padres y abuelos no tuvieron la suerte de poder estudiarla. Estaba prohibido hablarla en la calle, en el trabajo, solo se podía utilizar en casa, por supuesto las publicaciones que pudiera haber en nuestra lengua eran clandestinas. Aquel que osara hacer uso de ella en público tenia un problema grande, en ocasiones hasta la prisión.¿Historias similares verdad?.Usted nos habla del nacionalismo ramplante corrupto y criminal, creame, pero es que aquí esto ya lo hemos padecido desde hace años por lo menos cuarenta añoa y si lo analizamos con detenimiento pude que llega hasta trescientos…Ese nacionalismo repugnante que muchos todavía ejercen se llama “UNA , GRANDE Y LIBRE” o “FRANQUISMO”.Por cierto, ellos nos llamaban separatistas y secesionistas. La consecución de esa “GRAN ESPAÑA” ha supuesto el sometimiento y la aniquilación de personas e identidades culturales que tenían la desgracia de encontrarse bajo esa demarcación nacional. Siempre se habla de los nacionalismos perifériocos pero no del central, del dominante ,del expansivo del, español, que en gran parte se basa en la ausencia de la otra identidad. Para ser yo tú no puedes ser, ausencia presencia.EL poeta palestino Mahmud Dawix lo define muy bien en su libro “la presencia de la ausencia” . En esta península sabemos más de lo que parece. Se de gente que mis características culturales e históricas les parece que son un capricho, una necedad y una inutilidad que hay que “superar” en el mejor de los casos y erradicar en el peor. No soy catalán, soy del País Valenciano, de padre andaluz y madre valenciana, Nunca ha supuesto esto un problema. Ni aquí ni en Cataluña, buena parte de familia andaluza emigró también a Cataluña y hablan catalán sin problemas y están integrados incluso hay más de un independentista. Cuando uno es maltratado no parece razonable permanecer en la misma “casa”. Todas las identidades tienen el mismo valor. Para ser YO tú también tienes que ser TÚ. Aceptar esto es la verdadera democracia.Si para conseguir esto Cataluña tiene que independizarse bienvenida sea. Abrazaré al Estado hermano como abrazo a los andaluces o a los manchegos. Yasmin, la hermandad se siente con y sin rallas. De Grecia me separan kilómetros y rallas y no por eso dejo de tenerla presente en mis pensamientos o Palestina, Egipto y los Balcanes. No nos engañemos, el problema no hemos sido solo nosotros, ha sido esta Europa del capital, que ha permitido y patrocionado atrocidades fura y dentro de sus fronteras como vuestra Guerra y en el pasado nuestra Guerra Civil. No hay que olvidar que los que ahora dicen ser el alma de Europa no hace tanto la estaban incendiando. Ellos alimentaron los rescoldos de tu guerra y mi guerra por intereses económicos, que esto no vuelva a pasar….Salut i diversitat!!!!

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  2. Nasi
    Nasi 07/11/2012, 00:40

    Claro que preferiría un Mundo sin fronteras.
    Pero en su defecto, prefiero un mundo con las fronteras reales, que le corresponden a cada pueblo-nación y no fronteras existentes por “otros”, no muy claros, intereses…

    Responder a este comentario
  3. Nasi
    Nasi 07/11/2012, 00:38

    Me olvidé.
    Claro que preferiría un Mundo sin fronteras.
    Pero en su defecto, prefiero un mundo con las fronteras reales, que le corresponden a cada pueblo-nación y no fronteras existentes por “otros” intereses…

    Responder a este comentario
  4. Nasi
    Nasi 07/11/2012, 00:26

    Jasmina Tesanovic, eres Serbia no?

    Pues Iberia no es los Balcanes en casi ningún sentido.
    Me pregunto si conoces la Eslovenia profunda y la Catalunya profunda.

    Casi la única comparación con la Ex-Yugoslavia sería la de una prepotente aunque pobre Serbia, manteniendo encadenada a la pequeña Eslovenia, sólo para ordeñar su riqueza.

    Eslovenia es una Nación propia, pequeña pero completa, como Catalunya y ambas tienen en común, demasiados años de ser ordeñadas por “Entidades” depredadoras y despreciativas a la vez.

    Excepto que Eslovenia ya consiguió su independencia, por los pelos, justo antes de la guerra de los Balcanes. Pero cataluña aún sigue atada por esa “Entidad”.

    La UE ha ganado otro “sospechoso” premio Nobel de la Paz de los Nórdicos a una entidad cada día más germanizada.

    El Cuarto-Reich-Económico germano ya ha salido del armario y abiertamente va cobrando más liderazgo, poder y riqueza mientras se lo quita a los Mediterráneos…despiadadamente, como le caracteriza.

    Catalunya independiente, fuera de la UE y de la OTAN

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  5. Torroella
    Torroella 02/11/2012, 23:11

    “Yo no sé mucho de Cataluña… No he vivido allí; no he hablado con la gente de esa tierra ni he escuchado sus voces ni sus frustraciones”. Hágalo, señora, antes de publicar comparaciones ofensivas: nada tiene que ver el drama yugoslavo con el conflicto Cataluña-España. Ni por sus causas, ni por sus maneras, ni desdeluego por su inevitable solución democrática. Cataluña tampoco es Eslovenia. Viaje y lo verá (si no lleva venda).

    Responder a este comentario
  6. ramon
    ramon 01/11/2012, 13:05

    hola,
    admiro la lucha de las mujeres de negro, pero creo que esta persona se ha metido en un fregao que desconoce y le va a traer dolores de cabeza;
    pero sobretodo no responde a que haria si una mayoria decide libremente la independencia. Estaria bien que contestara a esto.
    saludos

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  7. Eric Vázquez Jaenada
    Eric Vázquez Jaenada 31/10/2012, 12:24

    La mayoría de los Estados del mundo se han independizado. Desde Noruega a Estonia, pasando por Estados Unidos, Irlanda, Argentina, Brasil y la India.

    Quiénes arremeten contra el derecho a la autodeterminación son los mismos que arremeten contra la voz del pueblo.

    Saludos desde Alemania.

    Responder a este comentario
  8. gatopeich
    gatopeich 30/10/2012, 11:40

    Nacionalismo o patriotismo español, catalan, yugoslavo, kosovar, yanqui… Carísima tontería.

    Responder a este comentario
    • idiazabal
      idiazabal 02/11/2012, 12:38

      Ya, pero el ministro de turno que impone el suyo en educación y falsificación de la historia siempre resulta ser nacionalista español.

      Si en vez de respeto hay… demonización crónica y continuada desde la inmensos medios del estado a pueblos que encima expolian… ¿Qué queda salvo la autodeterminación de quien quiere ser “homogeneizado” hasta la extinción cultural?

      Responder a este comentario
  9. viejoviejo
    viejoviejo 29/10/2012, 21:29

    Viejoviejo.
    -Solidaridad para con todos los sufrientes-

    Hablando de naciones pequeñas o grandes,los hechos demuestran felicidades y calvarios para las dos clases.No hay cuestión. Es más,ahora mismo,una de las causas que tiene al mundo entero metido en un inadmisible empobrecimiento general,rayano con la impotencia el crimen y la codicia, no es sino la malvenida y artificial globalizacion universal impuesta por el capitalismo, el principal motivo de la actual caos general.Hasta tal punto, que uno de los caminos a seguir para empezar a remediar el desastre de este armageddon de los que se quieren adueñar del mundo, tendrá que empezar por unidades de convivencia mas pequeña que la de los actuales estados.La union no puede llegar mas que por el respeto, y el sentimiento de libertad de los pueblos que voluntariamente quieran formar dicha union, y nunca, como pasa ahora, con estados plurinacionales levantados por la fuerza y la opresion de los mas fuertes contra los mas débiles. Imponer el nacionalismo omnipotente de los estados contra el nacionalismo sometido de los pueblos, es evidente que no funciona para lograr una normal convivencia.Yugoslavia, es un ejemplo mas de hasta donde se ha llegado.La Union Soviética,otro. Canada, está en puertas,y asi hasta… No hay imperio que no caiga. Es evidente que estamos en la hora de la verdad,que la Globalizacion, es un disparate, salvo para las mafias politicas, militares,religiosas,y financieras que jamas habian soñado llegar hasta donde han llegado.

    Responder a este comentario
  10. Juanfri
    Juanfri 29/10/2012, 13:37

    El asunto es complejo.
    Pienso se trata de equilibrar el RESPETO hacia los grupos homogéneos que tienenen un común sentimiento de nación y viceversa con quienes no lo tenemos.
    “Seamos cada uno para poder ser nosotros” sería mi lema preferido. El respeto tanto a los diferentes como hacia los homogéneros garantiza una buena convivencia donde las cesiones de soberanía sean VOLUNTARIAS y nunca impuestas y al revés la recuperación de soberanía tampoco sea ni penalizada ni obstaculizada para las comunidades que mayoritariamente así lo decidan.
    Los pueblos tienen derecho a ejecutar sus propias experiencias por negativas que puedan parecernos, la inteligencia colectiva terminará dando con la fórmula adecuada.
    Por último, creo que la autora olvida que la UE NO es una Federación y que las decisiones de su Comisión y su Parlamento son JAMÁS consultadas al pueblo, como por ejemplo su criminal política económica Neoliberal o sus intervenciones en otros países, por no decir de la antidemocrática y asesina OTAN que al mando de Javier Solana bombardeó la TV de su país y la Embajada de China allí porque un Medio estaba informando.

    Responder a este comentario
  11. Shazam
    Shazam 29/10/2012, 01:33

    El nacionalismo es nacionalismo. Que no me vengan contar que existe un nacionalismo bueno y uno malo. Leo lo que cuentan algunos hoy en día en Cataluña y a mí me recuerda efectivamente lo que se leía hace años cuando empezo el rollo en Yougoslavia.
    Siempre es lo mismo. Primero hay que designar a un enemigo, a un malo y explicar lo bien que se estaría sin este malo. Luego, con tal de luchar contra el malo todo vale. Y claro, no puede haber compasión para las voces disidentes, para los que intenten matizar algo : sin piedad par los trahidores que no apoyan la lucha sagrada. Y eso nunca acaba. Sencillamente porqué cuando se empieza a funcionar de esa manera, siempre se necesita a algún malo a quien hecharle la culpa… El nacionalismo se nutre de victimismo.
    El comentario sobre el intelectual de Barcelona que se queja que en el resto de España la gente sea menos culta es bastante llamativo. Imagino que ese intelectual es de aquellos que también se queja diariamente del desprecio que sufren los catalanes por parte del resto de España…
    O sea que primero explico hasta que punto los otros son ignorantes, bastos, cafres, etc. Luego los acuso de despreciarme. Vaya, vaya…

    Responder a este comentario
    • idiazabal
      idiazabal 02/11/2012, 12:47

      Hombre, yo diría que tienes un ojo finísimo para captar las vigas en ojo ajeno y una ceguera proverbial (española, diría) para negarte a ver la paja en el tuyo.
      ¿O es que acaso niegas la demonización de lo vasco o catalán que se ha desarrollado con profusión desde los inmensos y exclusivos medios del estado durante décadas, por no decir siglos?

      Responder a este comentario
  12. omoscon
    omoscon 28/10/2012, 21:20

    Jo-der, comparar España con Yugoslavia espero que no sea una amenaza. Ni una simple alusión a la violencia “nacionalista” del estado Yugoslavo (al servicio exclusivo, en su etapa final, de los serbios). Espero que los españoles no sean como ellos. En cualquier caso, como gallego, leyendo estas opiniones, me dan ganas de ser independista.

    Responder a este comentario
  13. Maspublico
    Maspublico 28/10/2012, 18:45

    Gracias por avisar, 4lex. Ya lo hemos cambiado.

    Responder a este comentario
  14. 4lex
    4lex 28/10/2012, 17:37

    En el resumen de portada:
    En Espa?a -> En España

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