#Sarajevo

Juan Goytisolo en Sarajevo

"Nunca vi llorar a Juan pero sé que las lágrimas corroían su conciencia. Nunca lo vi quejarse y todavía recuerdo lo triste que se sintió cuando abandonó la ciudad al final de su periplo. Todavía guardo en mi casa las placas de acero de su chaleco antibalas".

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