Sociedad – lamarea.com https://www.lamarea.com Periodismo para gente independiente Wed, 12 Dec 2018 18:57:28 +0000 es-ES hourly 1 Clemente Bernad y Carolina Martínez: “No hay duda de que se trata de un juicio político” https://www.lamarea.com/2018/12/11/clemente-bernad-y-carolina-martinez-no-hay-duda-de-que-se-trata-de-un-juicio-politico/ https://www.lamarea.com/2018/12/11/clemente-bernad-y-carolina-martinez-no-hay-duda-de-que-se-trata-de-un-juicio-politico/#respond Tue, 11 Dec 2018 10:04:54 +0000 https://www.lamarea.com/?p=111165

En 1997, el Arzobispado de Pamplona cedió al Ayuntamiento el Monumento a los Caídos de esa ciudad –su nombre oficial es Navarra a sus Muertos en la Cruzada–, quedándose con el usufructo de la cripta. En aquella cripta, donde estaban enterrados los restos de los militares golpistas Emilio Mola y José Sanjurjo hasta que el consistorio los exhumó en 2016, celebra misas la Hermandad de los Caballeros Voluntarios de la Cruz el día 19 de cada mes. Se trata de una organización creada por excombatientes requetés en 1939 para “mantener íntegramente y con agresividad si fuera preciso, el espíritu que llevó a Navarra a la Cruzada por Dios y por España” (la frase procede de las Reglas y Ceremonial de la Hermandad de la Cruz). De ahí que las misas se celebren los 19 del mes: honran así el 19 de julio de 1936, el día que se perpetró en Navarra el golpe militar –o, como prefiere llamarlo la propia hermandad–, “el alzamiento, hecho histórico insoslayable”.

Las misas honran “a los muertos por Dios y por España, y a sus miembros fallecidos”, a “los que lucharon –y vencieron–en dicha hora”. Las comillas son citas de un artículo publicado en 2005 por José Fermín Garralda Arizcun, doctor en Historia y miembro de la hermandad. En ese texto habla, también, del proyecto de una “nueva evangelización” que “no puede partir de cero”: por eso es tan importante para ellos proteger la cripta del monumento. El pasado 14 de noviembre, Clemente Bernad y Carolina Martínez (él, fotógrafo documentalista; ella, gestora cultural, ambos fundadores de la editorial Alkibla) se sentaron en un juicio frente a la Hermandad de los Caballeros Voluntarios de la Cruz. Se enfrentan a una pena de dos años y seis meses de cárcel acusados de revelación de secretos por haber tratado de filmar la cripta. El juicio fue suspendido, por falta de dos testigos (dos curas que la defensa había llamado a declarar), hasta este 12 de diciembre. Bernad y Martínez responden a esta entrevista en los momentos previos a un acto de apoyo a su causa en el Teatro del Barrio de Madrid.

Esta acusación tiene origen en A sus muertos, un documental que hicieron entre 2015 y 2016 para las jornadas ¿Qué hacemos con el Monumento a los Caídos? ¿Cómo fue la génesis de ese documental?

Carolina Martínez: En Pamplona hay una asociación, ZER, donde varias personas del mundo de la cultura (de la edición, de la historia, de la gestión, del arte) nos preguntamos cuestiones acerca de la ciudad. Desde el principio, el Monumento a los Caídos fue una de nuestras máximas preocupaciones: el segundo monumento de exaltación franquista más grande del Estado es, también, el único en un entorno urbano, en el centro mismo de la ciudad. Así que, para darle forma a ese debate, decidimos hacer unas jornadas para llevar estas cuestiones al espacio público y cada persona asumió un papel. Nosotros, porque es nuestro trabajo, decidimos hacer un documental.

Clemente Bernad: Queríamos abordar el monumento en su conjunto: el interior, el exterior, su relación con la ciudad, etc. En 2015, pedimos permiso al Arzobispado para acceder a la cripta y fotografiarla. Firmamos un contrato con ellos y lo cumplimos. A raíz de esa visita a la cripta decidimos ir a más y hacer un documental. No es un documental narrativo, sino un ejercicio de psicogeografía: pasear por entornos urbanos y plantear algunas preguntas a las personas que están allí. Se trata de mostrar cómo funciona el monumento en el marco de la ciudad. Y, en ese contexto, las misas forman una parte imprescindible de la narración. Las misas han sido denunciadas tanto por el Ayuntamiento de Pamplona como por el Parlamento de Navarra, que instó al gobierno navarro a terminar con ellas.

¿En algún momento pensaron que estaban cometiendo un delito al tratar de grabar la cripta?

C.B.: Esa pregunta nos la hicieron en el juicio también. Y respondimos que, claramente, no. En 2016, pedimos permiso al Ayuntamiento de Pamplona para grabar el interior del monumento y teníamos todos los permisos correspondientes. Un día, bajé al sótano y vi que una rejilla daba a la cripta, justo delante del altar donde se ubica el cura, en la capilla dedicada a Sanjurjo. Era 18 de marzo y decidí instalar una grabadora y una cámara allí porque era justo el día anterior a la celebración de la misa mensual. En ningún momento el Ayuntamiento nos prohibió filmar en ningún lugar del edificio, así que me sentí totalmente legitimado para hacerlo.

La policía tardó un año en citarles a declarar, pero después todo el proceso judicial ha ido muy rápido. ¿Creen que el suyo está siendo un juicio político?

C.M.: Sí, sin duda. La primera vez que nos dimos cuenta de que era un proceso político fue con las preguntas del juez de instrucción. Nos preguntó qué opinábamos de las misas, si éramos partidarios de eliminar el monumento, etc. También se refería siempre a ZER como una “organización” –en realidad, es una asociación– en un claro intento por presentar nuestro caso como un acto de terrorismo y no de documentalismo. Y sigue siendo así. Lo que ha pasado con la Fiscalía va en el mismo sentido: la acusación parte de un miembro de la hermandad que se presenta como damnificado, alegando que hemos violentado su intimidad. La Fiscalía, en lugar de quedarse con la acusación de ese solo ciudadano, dice que en realidad la damnificada es toda la hermandad y se persona en su nombre.

C.B.: Estamos hablando de una entidad fundada en 1939 por requetés y que sigue enalteciendo el golpismo. No hay duda de sus características. La Fiscalía tiene el deber de defender los derechos ciudadanos y el interés público. ¿Qué hace defendiendo a una hermandad que tiene las manos manchadas de sangre?

¿Y cuál ha sido entonces la estrategia del Ministerio Público durante el juicio?

C.B.: Ha tratado de presentar a la hermandad como gente que solo va a rezar a la cripta, es decir, despolitizar esas misas y presentarlas como unas reuniones entre amigos en las que rezan y hablan de su vida familiar. Así, tratan de acusarnos de haber atentado contra la intimidad personal y no la política. Pero estos no son ciudadanos corrientes: este es un espacio público ocupado por una hermandad de dudosa actividad. Si son solo misas, como ellos dicen, ¿por qué las ocultan? Y como el tema de las misas no era suficiente, han hecho hincapié en el agravio personal: han dicho que se sintieron tristísimos, violentados…

C.M.: Yo creo que han sabido jugar su papel de víctimas muy bien. Ellos se sienten víctimas, pero no piensan a cuántas víctimas están humillando diariamente y a las que violentan cada día con esas misas.

Ustedes también han denunciado lo que consideran que son irregularidades del juicio. ¿Pueden poner algunos ejemplos?

C.B.: Para mí la irregularidad más grave es la ausencia del material de la cámara. Yo instalé dos aparatos en aquella rejilla: una grabadora de audio y una cámara. La policía ha recuperado solo el material de audio. Del vídeo no hay nada en el sumario, dicen que aún no les han dado las imágenes. Esto es extraño, sobre todo teniendo en cuenta que en el sumario hay un informe completísimo sobre el audio de esas grabaciones, sí, pero también sobre toda nuestra actividad en redes sociales, conversaciones privadas que han recuperado de tarjetas de memoria borradas, etc. Por eso, la ausencia del material de vídeo de esa cámara es sospechosa. Esa cámara grabó algo que la hermandad y la policía no quieren que veamos. Creemos que eso es cómo se descubrió la cámara, que no están diciendo la verdad, y que ahí hay un misterio intencionado.

C.M.: Además de eso, no han aceptado ninguna de las pruebas que hemos presentado y uno de los testigos pidió protección policial y se la dieron, así que declaró como testigo protegido. Y eso ha sido humillante. Es un ejemplo más de la intención de presentarnos como gente peligrosa, como terroristas.

¿No tendría que ser un juicio clásico de ponderación de derechos, de si prima más el derecho a la información o el derecho a la intimidad?

C.M.: Sí, es algo muy discutido porque los dos son derechos fundamentales: se recogen en los artículos 18 y 20 de la Constitución. Solo prima el derecho a la información cuando aquello de lo que estás informando es de interés general y está contado de forma veraz.

¿Y en su caso lo es?

C.B.: Claro. Porque el documental, que es el marco en el que iban a ir esas imágenes, es totalmente veraz. También es prueba de esa veracidad nuestra trayectoria. Yo llevo 30 años trabajando como documentalista, y esa veracidad está más que garantizada. Y, sobre todo, no hay duda del interés general: hay una polémica social en torno a este monumento desde hace años, y en esa polémica está involucrada, en un sentido u otro, toda la sociedad navarra.

La entrada Clemente Bernad y Carolina Martínez: “No hay duda de que se trata de un juicio político” se publicó primero en lamarea.com.

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En 1997, el Arzobispado de Pamplona cedió al Ayuntamiento el Monumento a los Caídos de esa ciudad –su nombre oficial es Navarra a sus Muertos en la Cruzada–, quedándose con el usufructo de la cripta. En aquella cripta, donde estaban enterrados los restos de los militares golpistas Emilio Mola y José Sanjurjo hasta que el consistorio los exhumó en 2016, celebra misas la Hermandad de los Caballeros Voluntarios de la Cruz el día 19 de cada mes. Se trata de una organización creada por excombatientes requetés en 1939 para “mantener íntegramente y con agresividad si fuera preciso, el espíritu que llevó a Navarra a la Cruzada por Dios y por España” (la frase procede de las Reglas y Ceremonial de la Hermandad de la Cruz). De ahí que las misas se celebren los 19 del mes: honran así el 19 de julio de 1936, el día que se perpetró en Navarra el golpe militar –o, como prefiere llamarlo la propia hermandad–, “el alzamiento, hecho histórico insoslayable”. Las misas honran “a los muertos por Dios y por España, y a sus miembros fallecidos”, a “los que lucharon –y vencieron–en dicha hora”. Las comillas son citas de un artículo publicado en 2005 por José Fermín Garralda Arizcun, doctor en Historia y miembro de la hermandad. En ese texto habla, también, del proyecto de una “nueva evangelización” que “no puede partir de cero”: por eso es tan importante para ellos proteger la cripta del monumento. El pasado 14 de noviembre, Clemente Bernad y Carolina Martínez (él, fotógrafo documentalista; ella, gestora cultural, ambos fundadores de la editorial Alkibla) se sentaron en un juicio frente a la Hermandad de los Caballeros Voluntarios de la Cruz. Se enfrentan a una pena de dos años y seis meses de cárcel acusados de revelación de secretos por haber tratado de filmar la cripta. El juicio fue suspendido, por falta de dos testigos (dos curas que la defensa había llamado a declarar), hasta este 12 de diciembre. Bernad y Martínez responden a esta entrevista en los momentos previos a un acto de apoyo a su causa en el Teatro del Barrio de Madrid.

Esta acusación tiene origen en A sus muertos, un documental que hicieron entre 2015 y 2016 para las jornadas ¿Qué hacemos con el Monumento a los Caídos? ¿Cómo fue la génesis de ese documental?

Carolina Martínez: En Pamplona hay una asociación, ZER, donde varias personas del mundo de la cultura (de la edición, de la historia, de la gestión, del arte) nos preguntamos cuestiones acerca de la ciudad. Desde el principio, el Monumento a los Caídos fue una de nuestras máximas preocupaciones: el segundo monumento de exaltación franquista más grande del Estado es, también, el único en un entorno urbano, en el centro mismo de la ciudad. Así que, para darle forma a ese debate, decidimos hacer unas jornadas para llevar estas cuestiones al espacio público y cada persona asumió un papel. Nosotros, porque es nuestro trabajo, decidimos hacer un documental.

Clemente Bernad: Queríamos abordar el monumento en su conjunto: el interior, el exterior, su relación con la ciudad, etc. En 2015, pedimos permiso al Arzobispado para acceder a la cripta y fotografiarla. Firmamos un contrato con ellos y lo cumplimos. A raíz de esa visita a la cripta decidimos ir a más y hacer un documental. No es un documental narrativo, sino un ejercicio de psicogeografía: pasear por entornos urbanos y plantear algunas preguntas a las personas que están allí. Se trata de mostrar cómo funciona el monumento en el marco de la ciudad. Y, en ese contexto, las misas forman una parte imprescindible de la narración. Las misas han sido denunciadas tanto por el Ayuntamiento de Pamplona como por el Parlamento de Navarra, que instó al gobierno navarro a terminar con ellas.

¿En algún momento pensaron que estaban cometiendo un delito al tratar de grabar la cripta?

C.B.: Esa pregunta nos la hicieron en el juicio también. Y respondimos que, claramente, no. En 2016, pedimos permiso al Ayuntamiento de Pamplona para grabar el interior del monumento y teníamos todos los permisos correspondientes. Un día, bajé al sótano y vi que una rejilla daba a la cripta, justo delante del altar donde se ubica el cura, en la capilla dedicada a Sanjurjo. Era 18 de marzo y decidí instalar una grabadora y una cámara allí porque era justo el día anterior a la celebración de la misa mensual. En ningún momento el Ayuntamiento nos prohibió filmar en ningún lugar del edificio, así que me sentí totalmente legitimado para hacerlo.

La policía tardó un año en citarles a declarar, pero después todo el proceso judicial ha ido muy rápido. ¿Creen que el suyo está siendo un juicio político?

C.M.: Sí, sin duda. La primera vez que nos dimos cuenta de que era un proceso político fue con las preguntas del juez de instrucción. Nos preguntó qué opinábamos de las misas, si éramos partidarios de eliminar el monumento, etc. También se refería siempre a ZER como una “organización” –en realidad, es una asociación– en un claro intento por presentar nuestro caso como un acto de terrorismo y no de documentalismo. Y sigue siendo así. Lo que ha pasado con la Fiscalía va en el mismo sentido: la acusación parte de un miembro de la hermandad que se presenta como damnificado, alegando que hemos violentado su intimidad. La Fiscalía, en lugar de quedarse con la acusación de ese solo ciudadano, dice que en realidad la damnificada es toda la hermandad y se persona en su nombre.

C.B.: Estamos hablando de una entidad fundada en 1939 por requetés y que sigue enalteciendo el golpismo. No hay duda de sus características. La Fiscalía tiene el deber de defender los derechos ciudadanos y el interés público. ¿Qué hace defendiendo a una hermandad que tiene las manos manchadas de sangre?

¿Y cuál ha sido entonces la estrategia del Ministerio Público durante el juicio?

C.B.: Ha tratado de presentar a la hermandad como gente que solo va a rezar a la cripta, es decir, despolitizar esas misas y presentarlas como unas reuniones entre amigos en las que rezan y hablan de su vida familiar. Así, tratan de acusarnos de haber atentado contra la intimidad personal y no la política. Pero estos no son ciudadanos corrientes: este es un espacio público ocupado por una hermandad de dudosa actividad. Si son solo misas, como ellos dicen, ¿por qué las ocultan? Y como el tema de las misas no era suficiente, han hecho hincapié en el agravio personal: han dicho que se sintieron tristísimos, violentados…

C.M.: Yo creo que han sabido jugar su papel de víctimas muy bien. Ellos se sienten víctimas, pero no piensan a cuántas víctimas están humillando diariamente y a las que violentan cada día con esas misas.

Ustedes también han denunciado lo que consideran que son irregularidades del juicio. ¿Pueden poner algunos ejemplos?

C.B.: Para mí la irregularidad más grave es la ausencia del material de la cámara. Yo instalé dos aparatos en aquella rejilla: una grabadora de audio y una cámara. La policía ha recuperado solo el material de audio. Del vídeo no hay nada en el sumario, dicen que aún no les han dado las imágenes. Esto es extraño, sobre todo teniendo en cuenta que en el sumario hay un informe completísimo sobre el audio de esas grabaciones, sí, pero también sobre toda nuestra actividad en redes sociales, conversaciones privadas que han recuperado de tarjetas de memoria borradas, etc. Por eso, la ausencia del material de vídeo de esa cámara es sospechosa. Esa cámara grabó algo que la hermandad y la policía no quieren que veamos. Creemos que eso es cómo se descubrió la cámara, que no están diciendo la verdad, y que ahí hay un misterio intencionado.

C.M.: Además de eso, no han aceptado ninguna de las pruebas que hemos presentado y uno de los testigos pidió protección policial y se la dieron, así que declaró como testigo protegido. Y eso ha sido humillante. Es un ejemplo más de la intención de presentarnos como gente peligrosa, como terroristas.

¿No tendría que ser un juicio clásico de ponderación de derechos, de si prima más el derecho a la información o el derecho a la intimidad?

C.M.: Sí, es algo muy discutido porque los dos son derechos fundamentales: se recogen en los artículos 18 y 20 de la Constitución. Solo prima el derecho a la información cuando aquello de lo que estás informando es de interés general y está contado de forma veraz.

¿Y en su caso lo es?

C.B.: Claro. Porque el documental, que es el marco en el que iban a ir esas imágenes, es totalmente veraz. También es prueba de esa veracidad nuestra trayectoria. Yo llevo 30 años trabajando como documentalista, y esa veracidad está más que garantizada. Y, sobre todo, no hay duda del interés general: hay una polémica social en torno a este monumento desde hace años, y en esa polémica está involucrada, en un sentido u otro, toda la sociedad navarra.

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Un 92,9% vota a favor de la república en el referéndum celebrado en Madrid https://www.lamarea.com/2018/12/02/un-92-vota-a-favor-republica-consulta-popular-madrid/ https://www.lamarea.com/2018/12/02/un-92-vota-a-favor-republica-consulta-popular-madrid/#comments Sun, 02 Dec 2018 20:38:39 +0000 https://www.lamarea.com/?p=111008 consulta popular, referendum, monarquía, república

DANI DOMÍNGUEZ Y EDUARDO ROBAINA // "¿Cuál es el modelo de Estado que prefiere para su país?". Esta fue la pregunta que se planteó durante la mañana de hoy en diversos barrios de la Comunidad de Madrid. Las dos únicas opciones posibles: Monarquía o república. El referendo simbólico, organizado por una coordinadora compuesta por múltiples plataformas vecinales, se ha saldado con un 92,9% personas que se mostraban a favor de la república, mientras que un 7,1% se ha decantado por un sistema cuya figura representativa sea el Rey. El número de participantes, según la propia organización, ha sido de 22.361 personas.

El referéndum, carente de validez, dio comienzo a las 10:00 de la mañana y se alargó hasta las 15:00 horas. En total, según la organización, se constituyeron 81 mesas de votación situadas en las calles, repartidas en 50 barrios de Madrid y en 5 municipios de la Comunidad. Al cierre de las urnas se ha lanzado un comunicado en el que se informaba de que la jornada había transcurrido con absoluta tranquilidad, “en un ambiente de alegría durante esta fiesta de la democracia”, la cual ha contado con más de 600 voluntarios.

Para participar en el referéndum solo era necesario ser mayor de 16 años. Debido a la Ley de protección de datos, las personas voluntarias pedían a los votantes que les facilitaran su código postal, su sexo y su franja de edad, un requisito que no seguían estrictamente todas las mesas, y que podía dar lugar a que más de una persona votase en más de una ocasión.

Joe Boeta, responsable de la mesa de votación de la Plaza Manuel Becerra (distrito Salamanca), reseñaba el “buen clima” que se había respirado durante la mañana. “La intención es generar debate. Se ha abierto una crisis de régimen y tenemos derechos a decidir y a opinar sobre la forma de Estado que queremos”, destacaba Boeta. Allí, en uno de los distritos de mayor renta de la capital, se han contabilizado 488 votos, de los cuales 433 tenían marcada la opción república y, 53, Monarquía, además de uno en blanco y otro nulo.

En el otro extremo, en Vallecas, uno de las zonas con menor renta media de la ciudad, el recuento ha sido de 1912 votos para la república y 94 para la monarquía, mientras que se han contabilizado 10 blanco y 6 nulo 6. "A esto hay que sumarle una multa por poner la mesa en la zona de El Pozo", denuncia el responsable de la zona.

Muchos vecinos y vecinas se acercaban a preguntar qué se estaba votando. Otros, sin embargo, venían directos a votar. Nicolás, trabajador de hospital, había salido corriendo al acabar su turno para votar en la mesa instalada en el distrito de Salamanca, llegando pocos minutos antes del su cierre. “Nuestro deseo es construir una república independiente donde se escuche el sentir de la gente. Es un hecho muy importante en la historia de España”, aseguraba este trabajador de la sanidad. En el lado opuesto, una mujer que ha votado a favor de la Monarquía, la única de entre más de 200 que votó esa opción en la mesa constituida junto al metro Portazgo, en Vallecas: “lo importante es poder decidir”, sentenciaba.

La consulta popular ha continuado lo que empezó esta semana la Universidad Autónoma de Madrid y a la que se sumaron distritos como Vicálvaro o Vallecas, este último hace meses. No obstante, éstas no serán la únicas votaciones, ya que está previsto que otras 26 universidades más realicen su propio referéndum en las próximas semanas. La organización, consciente de que carece de validez, asegura que es "la constatación de la voluntad mostrada por miles de personas por ejercer su derecho a decidir sobre esta cuestión, que no fue puesta a debate en la Transición".

La única incidencia reseñable por parte de la organización ocurrió en Alcobendas, donde el Ayuntamiento presidido por el Partido Popular les prohibió cualquier actividad, teniendo los voluntarios que trasladarse a los límites territoriales del municipio, "donde los vecinos han demostrado de manera clara el rechazo a esta imposición antidemocrática". En cuanto a os resultados definitivos desglosados por barrio y municipio, así como algunas características demográficas de las personas votantes, se darán a conocer durante el lunes 3 de diciembre.

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consulta popular, referendum, monarquía, república

DANI DOMÍNGUEZ Y EDUARDO ROBAINA // "¿Cuál es el modelo de Estado que prefiere para su país?". Esta fue la pregunta que se planteó durante la mañana de hoy en diversos barrios de la Comunidad de Madrid. Las dos únicas opciones posibles: Monarquía o república. El referendo simbólico, organizado por una coordinadora compuesta por múltiples plataformas vecinales, se ha saldado con un 92,9% personas que se mostraban a favor de la república, mientras que un 7,1% se ha decantado por un sistema cuya figura representativa sea el Rey. El número de participantes, según la propia organización, ha sido de 22.361 personas. El referéndum, carente de validez, dio comienzo a las 10:00 de la mañana y se alargó hasta las 15:00 horas. En total, según la organización, se constituyeron 81 mesas de votación situadas en las calles, repartidas en 50 barrios de Madrid y en 5 municipios de la Comunidad. Al cierre de las urnas se ha lanzado un comunicado en el que se informaba de que la jornada había transcurrido con absoluta tranquilidad, “en un ambiente de alegría durante esta fiesta de la democracia”, la cual ha contado con más de 600 voluntarios. Para participar en el referéndum solo era necesario ser mayor de 16 años. Debido a la Ley de protección de datos, las personas voluntarias pedían a los votantes que les facilitaran su código postal, su sexo y su franja de edad, un requisito que no seguían estrictamente todas las mesas, y que podía dar lugar a que más de una persona votase en más de una ocasión. Joe Boeta, responsable de la mesa de votación de la Plaza Manuel Becerra (distrito Salamanca), reseñaba el “buen clima” que se había respirado durante la mañana. “La intención es generar debate. Se ha abierto una crisis de régimen y tenemos derechos a decidir y a opinar sobre la forma de Estado que queremos”, destacaba Boeta. Allí, en uno de los distritos de mayor renta de la capital, se han contabilizado 488 votos, de los cuales 433 tenían marcada la opción república y, 53, Monarquía, además de uno en blanco y otro nulo. En el otro extremo, en Vallecas, uno de las zonas con menor renta media de la ciudad, el recuento ha sido de 1912 votos para la república y 94 para la monarquía, mientras que se han contabilizado 10 blanco y 6 nulo 6. "A esto hay que sumarle una multa por poner la mesa en la zona de El Pozo", denuncia el responsable de la zona. Muchos vecinos y vecinas se acercaban a preguntar qué se estaba votando. Otros, sin embargo, venían directos a votar. Nicolás, trabajador de hospital, había salido corriendo al acabar su turno para votar en la mesa instalada en el distrito de Salamanca, llegando pocos minutos antes del su cierre. “Nuestro deseo es construir una república independiente donde se escuche el sentir de la gente. Es un hecho muy importante en la historia de España”, aseguraba este trabajador de la sanidad. En el lado opuesto, una mujer que ha votado a favor de la Monarquía, la única de entre más de 200 que votó esa opción en la mesa constituida junto al metro Portazgo, en Vallecas: “lo importante es poder decidir”, sentenciaba.

La consulta popular ha continuado lo que empezó esta semana la Universidad Autónoma de Madrid y a la que se sumaron distritos como Vicálvaro o Vallecas, este último hace meses. No obstante, éstas no serán la únicas votaciones, ya que está previsto que otras 26 universidades más realicen su propio referéndum en las próximas semanas. La organización, consciente de que carece de validez, asegura que es "la constatación de la voluntad mostrada por miles de personas por ejercer su derecho a decidir sobre esta cuestión, que no fue puesta a debate en la Transición".

La única incidencia reseñable por parte de la organización ocurrió en Alcobendas, donde el Ayuntamiento presidido por el Partido Popular les prohibió cualquier actividad, teniendo los voluntarios que trasladarse a los límites territoriales del municipio, "donde los vecinos han demostrado de manera clara el rechazo a esta imposición antidemocrática". En cuanto a os resultados definitivos desglosados por barrio y municipio, así como algunas características demográficas de las personas votantes, se darán a conocer durante el lunes 3 de diciembre.

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La Comunidad de Madrid adjudicó en 2017 el 99% de los contratos sin concurso en sanidad https://www.lamarea.com/2018/11/30/sanidad-madrilena-adjudico-2017-99-contratos-a-dedo/ https://www.lamarea.com/2018/11/30/sanidad-madrilena-adjudico-2017-99-contratos-a-dedo/#comments Fri, 30 Nov 2018 08:50:22 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110939

Durante 2017, la Comunidad de Madrid asignó a través de la Consejería de Sanidad 571.726 contratos por un importe de 1.492.617.406,10€. La mayoría, 570.031, eran contrataciones menores, es decir, no necesitaban concurso público al no superar los 18.000 euros –en suministros y servicios– o los 50.000 euros –si son obras–. Este tipo de contratos representan un valor del 57% del dinero empleado, o lo que es lo mismo, un 99% sobre el total de contratos tramitados. La otra modalidad de contratación son los contratos mediante concurso de licitación, cifrados en 1.695 y con un valor de 642.069.712,86 euros. Estos datos fueron presentados esta semana en la librería Traficantes de sueños por Audita Sanidad, una organización sin ánimo de lucro formada por un grupo de ciudadanos y ciudadanas.

La mayor parte de los contratos correspondientes a concurso público, 1.502, fueron asignados a la modalidad de suministros, apartado correspondiente, por ejemplo, a los productos farmacéuticos. Dicha cuantía fue de 380.273.767,19€. El siguiente concepto que aglutinó mayor número de adjudicaciones por licitación fue el referido a servicios con 147. Estos trabajos hacen referencia, entre otros, al mantenimiento de equipos sanitarios.

Clece S.A., empresa que gestiona Florentino Pérez a través de ACS, es la que mayor importe de contratación ha obtenido, según estas cifras, al sumar 69.106.410 euros en tres contratos. Otras de las compañías con mayor beneficio ha sido Gilead Sciences SA, encargada de suministrar en nuestro país los fármacos contra la hepatitis C.

En esta lista de las 10 empresas que más dinero han logrado mediante adjudicaciones públicas se encuentra también Indra S.A., quien gestiona desde 2010 el servicio de citas médicas. Esta función ha reportado a la compañía, según apunta el informe, 41 millones de euros en seis años. Hasta ese momento, la gestión la llevaban los propios trabajadores y trabajadoras del SERMA sin ningún tipo de problema que justificara dicha privatización, apuntan los responsables del documento. “No sabemos por qué se les sigue adjudicando”, denunció Vicente Losada en la presentación del informe.

sanidad, comunidad madrid

Desde 2014, año en el que Audita Sanidad empezó a investigar la contratación pública en sanidad, se ha podido comprobar cómo el importe de las contrataciones se ha visto incrementado en varias de las modalidades estudiadas. Ocurre con suministros, que si bien ha disminuido considerablemente respecto al año pasado, la cifra es mayor que en los inicios: 380 millones de euros. Asimismo, es notorio el incremento en servicios, pasando de los 87 millones en 2014 a 185 millones en tan solo cuatro años. En cambio, la gestión de servicios públicos ha disminuido en 64 millones.

Teniendo en consideración el ranking con las 50 empresas que más contrataciones han obtenido, un 45,68% se correspondería al sector farmacéutico, o lo que es lo mismo, 219 millones de euros que se han destinado a estas empresas. Otras de las grandes beneficiadas han sido las empresas de tecnologías médicas, cuyo importe en 2017 fue 39 millones de euros, aglutinando un 8,18% del total de los contratos.

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Los contratos menores, en el punto de mira

“Estamos teniendo contacto con una serie de abogados para ver en qué medida esto puede ser susceptible de ser denunciado ante la fiscalía anticorrupción”, añadió Vicente Losada. Audita Sanidad presentará próximamente un informe cuyo foco de análisis serán los contratos con presuntas ilegalidades cometidas a la hora de fraccionar las contrataciones, pudiendo así adjudicarlas a dedo. Además, este no será el único trabajo que presente la organización. A principios del año que viene difundirán un informe dedicado los lobbies del sector sanitario.

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Durante 2017, la Comunidad de Madrid asignó a través de la Consejería de Sanidad 571.726 contratos por un importe de 1.492.617.406,10€. La mayoría, 570.031, eran contrataciones menores, es decir, no necesitaban concurso público al no superar los 18.000 euros –en suministros y servicios– o los 50.000 euros –si son obras–. Este tipo de contratos representan un valor del 57% del dinero empleado, o lo que es lo mismo, un 99% sobre el total de contratos tramitados. La otra modalidad de contratación son los contratos mediante concurso de licitación, cifrados en 1.695 y con un valor de 642.069.712,86 euros. Estos datos fueron presentados esta semana en la librería Traficantes de sueños por Audita Sanidad, una organización sin ánimo de lucro formada por un grupo de ciudadanos y ciudadanas. La mayor parte de los contratos correspondientes a concurso público, 1.502, fueron asignados a la modalidad de suministros, apartado correspondiente, por ejemplo, a los productos farmacéuticos. Dicha cuantía fue de 380.273.767,19€. El siguiente concepto que aglutinó mayor número de adjudicaciones por licitación fue el referido a servicios con 147. Estos trabajos hacen referencia, entre otros, al mantenimiento de equipos sanitarios. Clece S.A., empresa que gestiona Florentino Pérez a través de ACS, es la que mayor importe de contratación ha obtenido, según estas cifras, al sumar 69.106.410 euros en tres contratos. Otras de las compañías con mayor beneficio ha sido Gilead Sciences SA, encargada de suministrar en nuestro país los fármacos contra la hepatitis C. En esta lista de las 10 empresas que más dinero han logrado mediante adjudicaciones públicas se encuentra también Indra S.A., quien gestiona desde 2010 el servicio de citas médicas. Esta función ha reportado a la compañía, según apunta el informe, 41 millones de euros en seis años. Hasta ese momento, la gestión la llevaban los propios trabajadores y trabajadoras del SERMA sin ningún tipo de problema que justificara dicha privatización, apuntan los responsables del documento. “No sabemos por qué se les sigue adjudicando”, denunció Vicente Losada en la presentación del informe. sanidad, comunidad madrid Desde 2014, año en el que Audita Sanidad empezó a investigar la contratación pública en sanidad, se ha podido comprobar cómo el importe de las contrataciones se ha visto incrementado en varias de las modalidades estudiadas. Ocurre con suministros, que si bien ha disminuido considerablemente respecto al año pasado, la cifra es mayor que en los inicios: 380 millones de euros. Asimismo, es notorio el incremento en servicios, pasando de los 87 millones en 2014 a 185 millones en tan solo cuatro años. En cambio, la gestión de servicios públicos ha disminuido en 64 millones. Teniendo en consideración el ranking con las 50 empresas que más contrataciones han obtenido, un 45,68% se correspondería al sector farmacéutico, o lo que es lo mismo, 219 millones de euros que se han destinado a estas empresas. Otras de las grandes beneficiadas han sido las empresas de tecnologías médicas, cuyo importe en 2017 fue 39 millones de euros, aglutinando un 8,18% del total de los contratos. sanidad, comunidad madrid

Los contratos menores, en el punto de mira

“Estamos teniendo contacto con una serie de abogados para ver en qué medida esto puede ser susceptible de ser denunciado ante la fiscalía anticorrupción”, añadió Vicente Losada. Audita Sanidad presentará próximamente un informe cuyo foco de análisis serán los contratos con presuntas ilegalidades cometidas a la hora de fraccionar las contrataciones, pudiendo así adjudicarlas a dedo. Además, este no será el único trabajo que presente la organización. A principios del año que viene difundirán un informe dedicado los lobbies del sector sanitario.

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Dossier #LaMarea66: La urgencia de los matices https://www.lamarea.com/2018/11/29/dossier-lamarea66-la-urgencia-de-los-matices/ https://www.lamarea.com/2018/11/29/dossier-lamarea66-la-urgencia-de-los-matices/#respond Thu, 29 Nov 2018 11:44:43 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110908

Puedes comprar #LaMarea66 en nuestra tienda online. Si lo prefieres, puedes suscribirte a nuestra revista mensual aquí. ¡Muchas gracias! ¡Y muchas gracias por hacer posible #PorTodas!

¿Vivimos en una sociedad polarizada? ¿Cómo influyen las redes sociales en el enfrentamiento? ¿Qué papel juega la proliferación de los canales de difusión de las fake news? ¿Está siendo el periodismo responsable? Estas son algunas preguntas que nos hicieron plantearnos el dossier de #LaMarea66, en un tiempo en el que el diálogo parece haber salido de nuestros diccionarios. El reforzamiento de las ideas de nuestro propio grupo sin tener en cuenta o, al menos, escuchar la otra parte –el sesgo de entregrupo, del que habla en estas páginas David García, investigador del Complexity Science  Hub de Viena– nos indican que lo más probable es que todo vaya incluso a peor. No estamos hablando de ser equidistantes –este medio nunca lo ha sido–, pero sí apelamos a la necesidad de pensar y buscar puntos en común.

En este número, además, avanzamos una primera parte sobre las puertas giratorias de la banca. Nos centramos en BBVA, Banco Sabadell y Caixabank. Y nos adentramos, por otra parte, en los lobbies de la industria alimentaria.

En Rutas de la memoria, a través de la fotografía de Álvaro Minguito, nos vamos este mes hasta Valdenoceda, en Burgos, donde una antigua fábrica de seda se convirtió en un lugar de hambre y muerte. Y publicamos también una entrevista con Clemente Bernad y Carolina Martínez, acusados de revelación de secretos por la Hermandad de los Caballeros Voluntarios de la Cruz. En Internacional, incluimos un reportaje sobre la incidencia del VIH en las mujeres en Kenia.

En Cultura, además del relato mensual de Isaac RosaUn cuento de miedo, no se lo pierdan– entrevistamos a Elvira Lindo tras la publicación de 30 maneras de quitarse el sombrero, y a Cristina Patiño Eirín, que ha reunido en El encaje roto (Contraseña), una antología de cuentos de Emilia Pardo Bazán sobre la violencia contra las mujeres.

Queríamos, por supuesto, agradecer el apoyo que habéis dado a #PorTodas. Casi 3.000 personas, con aportaciones que rozan los 90.000 euros en total, financiarán esta investigación periodística sobre la violencia machista. Ya hemos tenido la primera reunión de trabajo. ¡Estamos deseando comenzar!

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#PorTodas, una remontada épica https://www.lamarea.com/2018/11/28/portodas-una-remontada-epica/ https://www.lamarea.com/2018/11/28/portodas-una-remontada-epica/#respond Wed, 28 Nov 2018 10:36:20 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110893

Las cifras oficiales de crímenes machistas en España, al cierre de esta edición, ascienden a 45 en 2018. Y a un total de 973 desde que empezaron a registrarse en el año 2003. La normalización de estos datos en la prensa cotidiana es el motor de #PorTodas, la investigación que está a punto de despegar en La Marea. Con casi 90.000 euros en total, alrededor de 3.000 personas –con aportaciones desde un euro–han apoyado este proyecto a través de la plataforma de crowdfunding Goteo.org, lo que indica la necesidad y la demanda por parte de la sociedad de un periodismo independiente, comprometido y escrito a fuego lento. ¿Qué ocurre cuando se descuelgan los lazos morados? ¿Qué cambia en la sociedad y en el entorno más próximo a una víctima de violencia de género?

El equipo de periodistas y personas colaboradoras de La Marea reunido en torno a #PorTodas tiene un año por delante para desarrollar una investigación compleja, distribuida geográficamente por toda España e inédita en el panorama periodístico. El trabajo documentará cada uno de los 55 crímenes oficiales de 2014, cuyas historias serán revisadas una por una cuando se cumplen cinco años del asesinato de esas mujeres. No vale la última hora. Necesitamos otra forma de informar sobre la violencia machista, como ha puesto de manifiesto esta campaña de micromecenazgo, que ha sido vertiginosa.

Cinco días antes de que se cumpliesen los 40 de plazo para recaudar la financiación mínima necesaria –70.702 euros–, apenas se alcanzaba el 55%. Es cierto que la campaña fue lanzada al inicio de un puente festivo y La Marea tuvo bloqueada, por error, la cuenta de Twitter en ese primer tirón. Pero ¿era esto suficiente explicación? Desde Goteo.org también se preguntaban por qué un proyecto mediático de tal magnitud estaba experimentando dificultades desde el primer momento. “Los datos ayudan a evaluar cómo responde la comunidad y al revisarlos nos llegamos a preguntar si el tema, que debería ser tan transversal y prioritario, en realidad acababa chocando con barreras en nuestras propias comunidades”, asegura Manuela Frudà, asesora de campañas en la plataforma.

La gran remontada, cuando el desánimo acechaba, comenzó el penúltimo fin de semana, aunque aún con cierta timidez. Las gentes de Ctxt.es habían pedido en Twitter a su comunidad que, si pensaban suscribirse a este medio digital, no lo hicieran en el mes de diciembre, sino que invirtieran esa cantidad en apoyar el proyecto de La Marea. Asimismo, volvieron a adherirse a #PorTodas durante las I Jornadas Feministas que organizaron los días 8 y 9 de noviembre en Zaragoza. Ese encuentro sirvió también para que numerosas feministas descubrieran el proyecto y decidieran apoyarlo en público.

Pero todo arrancó en serio el 14 de noviembre, tras el acto celebrado la noche antes en el Teatro del Barrio, en Madrid, en el que las colaboradoras y periodistas del proyecto se subieron al escenario y hablaron. Y explicaron que #PorTodas no solo quiere contar el número de víctimas sino también contar sus historias. "María ahora es una cifra, un dato para las noticias / "No saben qué ha podido pasar" /  "Era una pareja de lo más normal" / "¿Y quién se lo iba a imaginar?"  / "Parece mentira, ha vuelto a pasar" / María tiene mil nombres, mil caras y mucho por contar", resumió en una canción Miguel Rabaneda, una letra que compuso hace casi una década por la que no ha pasado el tiempo. Al día siguiente, el mismo Teatro del Barrio, gestionado por una cooperativa hermana, se implicaba aún más en el proyecto con una donación de 500 euros. Y, a partir de entonces, la curva de donaciones se transformó casi en una vertical ascendente. Finalmente, tras 40 días, #PorTodas superaba en casi 10.000 euros el presupuesto mínimo necesario para hacer el proyecto realidad.

El aluvión de aportaciones vino acompañado de cientos de mensajes de apoyo: de periodistas y medios de comunicación aliados, de personas anónimas e influyentes. Pero, sobre todo, de donantes que han hecho que el equipo de La Marea se estremezca en varias ocasiones. Ocurrió, por ejemplo, con el mensaje de Sandra: “Mi madre, mi hermana y yo apoyamos #PorTodas con este granito de arena como supervivientes de la violencia machista”. Ocurrió también con el de este o esta donante anónima: “A mi hija Silvia (…) también la asesinaron. La mataron de una paliza. Totalmente desprotegida”. Nos sobrecogió este otro de Azahara Ruiz Pérez: "Siento muchísimo la aportación tan chiquita que he hecho [10 euros]. Soy periodista y en mi casa hemos sufrido violencia machista, por lo que este proyecto me emociona especialmente por la parte que me toca [...]". Y este de Paula García Viana: "Uno de los primeros sueldos de becaria mejor gastados. Esta 'intento' de periodista os da las gracias por hacerle recuperar la fe en la profesión".

Pocas horas antes de lograr el objetivo, María Fernanda Ampuero avisó a las decenas de miles de personas que firmaron su petición contra las violencias machistas en Change.org de la existencia de #PorTodas. Ese último viernes de campaña para lograr el importe mínimo, también recibimos llamadas de gente que se ofrecía a aportar parte de sus ahorros para asegurar que lo consiguiéramos y no perdiéramos lo acumulado hasta entonces. Queremos agradecerles de nuevo su apoyo, aunque decidimos que debíamos seguir sumando, como hormigas. Nunca tuvimos plan B, lo cual es, probablemente, una insensatez, hay que admitirlo.

La mayoría de las aportaciones son cantidades pequeñas y esa es una de las cosas que hacen grande este proyecto –"Más barato que Netflix y más útil que un minuto de silencio", expresó otro donante–. Pero en esos momentos finales, cuando algunas compañeras aún pensaban que se podía perder todo lo recaudado, entraba alguna donación con más de dos cifras que reconfortaba también bastante. Una de ellas fue realizada por Calala Fondo de Mujeres: 1.600 euros.

Ayudaron mucho también, durante esta remontada épica, los whatsapp enviados por las familias y amistades de las periodistas de #PorTodas. "¡Que lo vais a conseguir!", "Yo creo que llegan, eh. Están remontando", "Pendiente por si hay que poner algo más". "Súper emocionante esta semana. ¡No me despego de ese termómetro!". Se admitía la obsesión por actualizar la página casi compulsivamente. "Aquí celebrando que apenas nos faltan 1.800 euros para que el éxito de #PorTodas de @lamarea_com sea una realidad. Aquí emocionadas en @teatrobarrio con @avriluka y @magdabandera dándole a F5", escribía en Twitter una de las periodistas, Noemí López Trujillo. Desde Sevilla, la compañera Olivia Carballar, lanzaba esto otro tuit: "Me debato entre ponerme a limpiar, leer un rato o irme a la cama del tirón. Pero estoy pegada a esta pantalla. ¿Lo conseguiremos? #PorTodas".

Y a las 9.28 horas del sábado, a poco menos de dos días para que terminase el plazo, llegó una captura de pantalla al grupo de Telegram de las colaboradoras del proyecto enviada por la directora de La Marea, Magda Bandera: 70.787 euros. Solo minutos antes, había escrito otro mensaje: "Anoche mataron a una mujer en Palma. Se me ha cortado el cuerpo".

#PorTodas es también una apuesta por la formación y sensibilización en el tratamiento de la violencia machista. Como paso previo, La Marea realizó, en colaboración con Oxfam Intermón, un taller online –informarsobreviolenciamachista.com– sobre cómo hacer periodismo con perspectiva de género. Esta ONG acaba de contratar talleres formativos por un total de 900 euros, en el marco de la campaña #PorTodas. También lo han hecho la Facultad de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández, y RTVE, que ha destinado 1.500 euros a una serie de ponencias para reflexionar sobre el papel que podemos tener los medios de comunicación para luchar contra la violencia machista.

Algunas expresiones como “crimen pasional” están prácticamente en desuso, pero aún es habitual encontrar en los medios informaciones que abordan la violencia de género desde el sensacionalismo, que culpan o revictimizan a las mujeres. “Estamos en un momento periodístico en el que echamos de menos temas y prácticas que no tienen cabida en la mayoría de medios y nos alegramos cuando hay proyectos independientes que se arriesgan a contarlo”, explica Clara Jiménez, cofundadora de Maldita.es.

En su opinión, estos gestos forman parte del cambio de paradigma de los modelos periodísticos y tiene que ver con una transformación generacional. “Los grandes medios no concebían un diálogo con sus lectores/as ni con otros medios. La proliferación de muchos pequeños medios pasa por una comunicación multidireccional con las audiencias y con una conciencia del entorno en el que convivimos”, asegura Jiménez. Maldita.es, un medio digital de reciente creación centrado en la verificación de datos, retrasó la salida de su propia campaña de crowdfunding para convertirse en una fundación de interés público en Goteo.org hasta que #PorTodas superó la primera fase de financiación. La misma complicidad existió desde incluso antes de iniciar la campaña con nuestras queridas compañeras de Carro de combate, que en el momento de escribir estas líneas siguen necesitando ayuda para obtener el importe óptimo para seguir elaborando sus informes sobre consumo responsable, medio ambiente y derechos humanos.

Durante la campaña ha resucitado una máxima que no siempre se pone en práctica, pero que, cuando lo hace, refleja la importancia del compañerismo entre medios: cooperar, no competir. Han sido muchos los que han dedicado espacio en sus páginas, en sus  programas de televisión y en sus podcast (entre los que queremos destacar la complicidad de Carne Cruda y a Barbijaputa) a hablar de #PorTodas. El periodismo independiente siempre gana cuando hay solidaridad y teje redes. ¡Muchas gracias!


Mayoría de mujeres

Al finalizar la primera ronda de financiación, el pasado 18 de noviembre, 2.624 donantes habían aportado 80.332 euros. De estos mecenas, 1.437 eran mujeres, 823 eran hombres y los 364 restantes se correspondían con perfiles anónimos. Por otro lado, más de la mitad de las donaciones (el 53,2% de las aportaciones) las habían ingresado mujeres: un total de 42.722 euros. Los hombres habían donado 24.866 euros (el 31%) y 12.744 euros (el 15,8%) provenían de aportes anónimos.

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Las cifras oficiales de crímenes machistas en España, al cierre de esta edición, ascienden a 45 en 2018. Y a un total de 973 desde que empezaron a registrarse en el año 2003. La normalización de estos datos en la prensa cotidiana es el motor de #PorTodas, la investigación que está a punto de despegar en La Marea. Con casi 90.000 euros en total, alrededor de 3.000 personas –con aportaciones desde un euro–han apoyado este proyecto a través de la plataforma de crowdfunding Goteo.org, lo que indica la necesidad y la demanda por parte de la sociedad de un periodismo independiente, comprometido y escrito a fuego lento. ¿Qué ocurre cuando se descuelgan los lazos morados? ¿Qué cambia en la sociedad y en el entorno más próximo a una víctima de violencia de género?

El equipo de periodistas y personas colaboradoras de La Marea reunido en torno a #PorTodas tiene un año por delante para desarrollar una investigación compleja, distribuida geográficamente por toda España e inédita en el panorama periodístico. El trabajo documentará cada uno de los 55 crímenes oficiales de 2014, cuyas historias serán revisadas una por una cuando se cumplen cinco años del asesinato de esas mujeres. No vale la última hora. Necesitamos otra forma de informar sobre la violencia machista, como ha puesto de manifiesto esta campaña de micromecenazgo, que ha sido vertiginosa.

Cinco días antes de que se cumpliesen los 40 de plazo para recaudar la financiación mínima necesaria –70.702 euros–, apenas se alcanzaba el 55%. Es cierto que la campaña fue lanzada al inicio de un puente festivo y La Marea tuvo bloqueada, por error, la cuenta de Twitter en ese primer tirón. Pero ¿era esto suficiente explicación? Desde Goteo.org también se preguntaban por qué un proyecto mediático de tal magnitud estaba experimentando dificultades desde el primer momento. “Los datos ayudan a evaluar cómo responde la comunidad y al revisarlos nos llegamos a preguntar si el tema, que debería ser tan transversal y prioritario, en realidad acababa chocando con barreras en nuestras propias comunidades”, asegura Manuela Frudà, asesora de campañas en la plataforma.

La gran remontada, cuando el desánimo acechaba, comenzó el penúltimo fin de semana, aunque aún con cierta timidez. Las gentes de Ctxt.es habían pedido en Twitter a su comunidad que, si pensaban suscribirse a este medio digital, no lo hicieran en el mes de diciembre, sino que invirtieran esa cantidad en apoyar el proyecto de La Marea. Asimismo, volvieron a adherirse a #PorTodas durante las I Jornadas Feministas que organizaron los días 8 y 9 de noviembre en Zaragoza. Ese encuentro sirvió también para que numerosas feministas descubrieran el proyecto y decidieran apoyarlo en público.

Pero todo arrancó en serio el 14 de noviembre, tras el acto celebrado la noche antes en el Teatro del Barrio, en Madrid, en el que las colaboradoras y periodistas del proyecto se subieron al escenario y hablaron. Y explicaron que #PorTodas no solo quiere contar el número de víctimas sino también contar sus historias. "María ahora es una cifra, un dato para las noticias / "No saben qué ha podido pasar" /  "Era una pareja de lo más normal" / "¿Y quién se lo iba a imaginar?"  / "Parece mentira, ha vuelto a pasar" / María tiene mil nombres, mil caras y mucho por contar", resumió en una canción Miguel Rabaneda, una letra que compuso hace casi una década por la que no ha pasado el tiempo. Al día siguiente, el mismo Teatro del Barrio, gestionado por una cooperativa hermana, se implicaba aún más en el proyecto con una donación de 500 euros. Y, a partir de entonces, la curva de donaciones se transformó casi en una vertical ascendente. Finalmente, tras 40 días, #PorTodas superaba en casi 10.000 euros el presupuesto mínimo necesario para hacer el proyecto realidad.

El aluvión de aportaciones vino acompañado de cientos de mensajes de apoyo: de periodistas y medios de comunicación aliados, de personas anónimas e influyentes. Pero, sobre todo, de donantes que han hecho que el equipo de La Marea se estremezca en varias ocasiones. Ocurrió, por ejemplo, con el mensaje de Sandra: “Mi madre, mi hermana y yo apoyamos #PorTodas con este granito de arena como supervivientes de la violencia machista”. Ocurrió también con el de este o esta donante anónima: “A mi hija Silvia (…) también la asesinaron. La mataron de una paliza. Totalmente desprotegida”. Nos sobrecogió este otro de Azahara Ruiz Pérez: "Siento muchísimo la aportación tan chiquita que he hecho [10 euros]. Soy periodista y en mi casa hemos sufrido violencia machista, por lo que este proyecto me emociona especialmente por la parte que me toca [...]". Y este de Paula García Viana: "Uno de los primeros sueldos de becaria mejor gastados. Esta 'intento' de periodista os da las gracias por hacerle recuperar la fe en la profesión".

Pocas horas antes de lograr el objetivo, María Fernanda Ampuero avisó a las decenas de miles de personas que firmaron su petición contra las violencias machistas en Change.org de la existencia de #PorTodas. Ese último viernes de campaña para lograr el importe mínimo, también recibimos llamadas de gente que se ofrecía a aportar parte de sus ahorros para asegurar que lo consiguiéramos y no perdiéramos lo acumulado hasta entonces. Queremos agradecerles de nuevo su apoyo, aunque decidimos que debíamos seguir sumando, como hormigas. Nunca tuvimos plan B, lo cual es, probablemente, una insensatez, hay que admitirlo.

La mayoría de las aportaciones son cantidades pequeñas y esa es una de las cosas que hacen grande este proyecto –"Más barato que Netflix y más útil que un minuto de silencio", expresó otro donante–. Pero en esos momentos finales, cuando algunas compañeras aún pensaban que se podía perder todo lo recaudado, entraba alguna donación con más de dos cifras que reconfortaba también bastante. Una de ellas fue realizada por Calala Fondo de Mujeres: 1.600 euros.

Ayudaron mucho también, durante esta remontada épica, los whatsapp enviados por las familias y amistades de las periodistas de #PorTodas. "¡Que lo vais a conseguir!", "Yo creo que llegan, eh. Están remontando", "Pendiente por si hay que poner algo más". "Súper emocionante esta semana. ¡No me despego de ese termómetro!". Se admitía la obsesión por actualizar la página casi compulsivamente. "Aquí celebrando que apenas nos faltan 1.800 euros para que el éxito de #PorTodas de @lamarea_com sea una realidad. Aquí emocionadas en @teatrobarrio con @avriluka y @magdabandera dándole a F5", escribía en Twitter una de las periodistas, Noemí López Trujillo. Desde Sevilla, la compañera Olivia Carballar, lanzaba esto otro tuit: "Me debato entre ponerme a limpiar, leer un rato o irme a la cama del tirón. Pero estoy pegada a esta pantalla. ¿Lo conseguiremos? #PorTodas".

Y a las 9.28 horas del sábado, a poco menos de dos días para que terminase el plazo, llegó una captura de pantalla al grupo de Telegram de las colaboradoras del proyecto enviada por la directora de La Marea, Magda Bandera: 70.787 euros. Solo minutos antes, había escrito otro mensaje: "Anoche mataron a una mujer en Palma. Se me ha cortado el cuerpo".

#PorTodas es también una apuesta por la formación y sensibilización en el tratamiento de la violencia machista. Como paso previo, La Marea realizó, en colaboración con Oxfam Intermón, un taller online –informarsobreviolenciamachista.com– sobre cómo hacer periodismo con perspectiva de género. Esta ONG acaba de contratar talleres formativos por un total de 900 euros, en el marco de la campaña #PorTodas. También lo han hecho la Facultad de Periodismo de la Universidad Miguel Hernández, y RTVE, que ha destinado 1.500 euros a una serie de ponencias para reflexionar sobre el papel que podemos tener los medios de comunicación para luchar contra la violencia machista.

Algunas expresiones como “crimen pasional” están prácticamente en desuso, pero aún es habitual encontrar en los medios informaciones que abordan la violencia de género desde el sensacionalismo, que culpan o revictimizan a las mujeres. “Estamos en un momento periodístico en el que echamos de menos temas y prácticas que no tienen cabida en la mayoría de medios y nos alegramos cuando hay proyectos independientes que se arriesgan a contarlo”, explica Clara Jiménez, cofundadora de Maldita.es.

En su opinión, estos gestos forman parte del cambio de paradigma de los modelos periodísticos y tiene que ver con una transformación generacional. “Los grandes medios no concebían un diálogo con sus lectores/as ni con otros medios. La proliferación de muchos pequeños medios pasa por una comunicación multidireccional con las audiencias y con una conciencia del entorno en el que convivimos”, asegura Jiménez. Maldita.es, un medio digital de reciente creación centrado en la verificación de datos, retrasó la salida de su propia campaña de crowdfunding para convertirse en una fundación de interés público en Goteo.org hasta que #PorTodas superó la primera fase de financiación. La misma complicidad existió desde incluso antes de iniciar la campaña con nuestras queridas compañeras de Carro de combate, que en el momento de escribir estas líneas siguen necesitando ayuda para obtener el importe óptimo para seguir elaborando sus informes sobre consumo responsable, medio ambiente y derechos humanos.

Durante la campaña ha resucitado una máxima que no siempre se pone en práctica, pero que, cuando lo hace, refleja la importancia del compañerismo entre medios: cooperar, no competir. Han sido muchos los que han dedicado espacio en sus páginas, en sus  programas de televisión y en sus podcast (entre los que queremos destacar la complicidad de Carne Cruda y a Barbijaputa) a hablar de #PorTodas. El periodismo independiente siempre gana cuando hay solidaridad y teje redes. ¡Muchas gracias!


Mayoría de mujeres

Al finalizar la primera ronda de financiación, el pasado 18 de noviembre, 2.624 donantes habían aportado 80.332 euros. De estos mecenas, 1.437 eran mujeres, 823 eran hombres y los 364 restantes se correspondían con perfiles anónimos. Por otro lado, más de la mitad de las donaciones (el 53,2% de las aportaciones) las habían ingresado mujeres: un total de 42.722 euros. Los hombres habían donado 24.866 euros (el 31%) y 12.744 euros (el 15,8%) provenían de aportes anónimos.

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https://www.lamarea.com/2018/11/28/portodas-una-remontada-epica/feed/ 0
“Hemos asumido que un mar nos haga el trabajo sucio” https://www.lamarea.com/2018/11/27/hemos-asumido-que-un-mar-nos-haga-el-trabajo-sucio/ https://www.lamarea.com/2018/11/27/hemos-asumido-que-un-mar-nos-haga-el-trabajo-sucio/#comments Tue, 27 Nov 2018 13:53:16 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110859 javier gallego, crudo

Los hermanos Javier Gallego Crudo y Juan Gallego vuelven a colaborar juntos en Como si nunca hubieran sido, un cómic que refleja el naufragio de una balsa de inmigrantes en el mar mediterráneo. Una imagen pocas veces captada por las cámaras, que los trazos de Juan Gallego se encargan de recrear para hacer real una situación que se repite con demasiada normalidad en nuestras aguas. El cómic ilustra el poema homónimo de Javier Gallego Crudo, publicado en 2016 dentro del poemario El grito en el cielo.

El objetivo de las pinceladas en blanco y negro de Juan Gallego es claro: eliminar de nuestras mentes el color de los cuerpos que fallecen buscando un futuro mejor, que huyen de la guerra y la desesperación. Y la limpieza de unas aguas que esconden el problema, haciéndolo desaparecer de la manera más silenciosa posible. “Ya quisiera Trump tener un mar”, comenta Juan Gallego.

Las palabras de Javier Gallego Crudo encuentran así un nuevo cauce para llegar a las conciencias adormecidas de una población siempre en peligro de caer en las redes del monstruo del fascismo, fáciles de abrazar y perversas a la hora de criminalizar a las víctimas de la desgracia.

Hablamos con ellos acerca de esta conjunción de caracteres, de lenguajes y de conciencias críticas.

El cómic recoge un poema que se escribió en 2016. Ahora estamos en 2018. ¿No ha habido ningún avance en este tema, seguimos igual que estábamos?

Javier Gallego Crudo: De hecho, te diría que ha habido un retroceso. Que antes esto se hablaba de una manera más humanitaria, solidaria, “hay que recogerlos, hay que ayudarlos, hay que refugiar”. Y ahora, como decía ayer en la presentación David Noguera, el presidente de Médicos Sin Fronteras, el mensaje que ellos reciben como organización de ayuda y salvamento es el contrario. Reciben insultos en las redes sin parar. Les llaman “negreros”, “traficantes de personas”, “pijo progres”, “si tanto los queréis, metedlos en vuestra casa”, “estáis colaborando con las mafias que trafican con gente”... ese es el mensaje. Que tiene que ver con los mensajes de odio, racismo y xenofobia que se están extendiendo por todo el mundo.

Una vez que pasó la ola (nunca mejor dicho) del escándalo por la fotografía de Aylan, que creo que fue el último momento de pico de interés por parte de la sociedad, entró todo en una especie de silencio, y lo que hay ahora son mensajes como: “Aquí no puede venir nadie más”, “hay una invasión”, “'cuidao' con el efecto llamada”... De hecho, los partidos de la derecha española están trabajando mucho en ese sentido: la palabra “invasión”, la fotografía de diez africanos en una valla, como si fueran hordas que están viniendo a nuestro país. Los partidos de derechas están jugando mucho a ir a la frontera sur, a decir que aquí no puede venir más gente, que esto es un efecto llamada, que hay que ponerse duros, etc, etc. Creo que hemos retrocedido. Quizá sea más necesario este cómic y este poema que cuando se escribió. Es necesario porque hay una crisis migratoria y un genocidio. Se están muriendo miles de personas, aquí en la fosa común del Mediterráneo.

De hecho, las imágenes del cómic son bastante explícitas en ese sentido. Se ve en una de las viñetas un mar que es, en realidad, un cementerio.

Juan Gallego: Es que es demencial. Es demencial, en ese sentido, cómo hemos asumido que un mar nos haga el trabajo sucio. Tenemos un problema, y ese problema se lo traga el mar como si nunca hubiera sido.

Ahora mismo, las cámaras de los telediarios se encuentran en la frontera de México con EE.UU. Allí los soldados portan armas para acabar a tiro limpio el problema, pero aquí tenemos un mar que te permite limpiar tu conciencia.

J.G.C. Es verdad que te hace el trabajo sucio, pero de una manera muy limpia.

J.G. Ya le gustaría a Trump tener un mar.

J.G.C. De hecho, este cómic, si puede tener un cierto interés, es porque pone imagen a aquello que no hemos visto. Ese momento en el que naufragan, en el que se hunden y desaparecen y no queda nada más que restos, no hay imágenes. De hecho, los datos de salvamento llegan después, cuando alguien ha visto una barca que va a la deriva, o cuando quedan algunos cuerpos flotando en la superficie… y no tenemos imágenes de esos naufragios, que son constantes. Entonces, creo que Juan ha hecho un gran ejercicio de imaginación y documentación para poder poner imagen a aquello que no hemos visto.

Por ejemplo, hay una viñeta en concreto que a mí me ha sobrecogido: en la que los pescadores se encuentran un cuerpo en la red de arrastre.

J.G. Yo no encontré ninguna imagen de ese momento en concreto, por lo que la hice de cabeza. Pero lo que sí salió fue la noticia. Y no suena nada improbable. Esas redes son inmensas y van arrastrando todo lo que se encuentre en el fondo.

J.G.C. Todo lo que se encuentra en el poema está basado en noticias que han aparecido. Dice un verso: “También en las redes de los pescadores” porque yo había oído la noticia de que se había encontrado un cuerpo en ese estado. Igual que el cuerpo que se encontró en los arrecifes, entre rocas, que está plasmado también. Todo lo que se encuentra en el poema está basado en noticias, tanto como aquel primer titular que dio origen al poema, “podrían haber muerto mil personas en el Mediterráneo”. ¿Cómo que “podrían”? O han muerto, o no han muerto. Pero claro, es que no sabemos nada. De ahí proviene el poema y el libro, de la incertidumbre total de las vidas y las muertes de estas personas. Ni siquiera sabemos si existen, si murieron, como se llamaban, quiénes eran…

Y en realidad, te da igual, porque es un problema que viene de África y con tal de que no te afecte a ti… De hecho, hay otra imagen bastante perturbadora, que es la de los cuerpos muertos en la playa.

J.G. De esas hay varias. La que yo he hecho es una composición. Al final es gente relajada, tomando el sol… y viendo esto ahí. Que yo no me explico cómo te puede apetecer seguir tomando el sol viendo eso.

J.G.C. Yo creo, además, que estas fotografías de los bañistas tienen que ver con esta deshumanización. Es como ver un pescado. No los ves como seres humanos, sino como pescado. Por eso no reaccionas. Esas personas no existen para ti. No te han hablado de ellas como personas, te han hablado de ellos como víctimas, como personas que vienen a invadirte, como 'el otro', como el desconocido.

También tiene mucho que ver el racismo, porque no estás viendo una personas, estás viendo un 'negro'.

J.G. Exacto.

J.G.C. De hecho, en el cómic hay un aspecto muy interesante, que es que el cómic se cierra con las caras de aquellos que “podrían haber desaparecido”. Y algunas de las caras que ha dibujado Juan son de personas conocidas.

J.G. Sí, son conocidos. He mezclado caras de gente que he visto en fotos, en pateras, pero también cogí conscientemente fotografías de allegados míos. Amigos, familia… las entremezclé. Me parecía como una metáfora o un juego interno mío, que no son los otros, somos nosotros mismos. Porque las circunstancias que te llevan a hacer esa travesía son demenciales. Y yo hay veces que, buscando material, veía fotos de padres con niñas y niños de la edad de mis hijas y yo pensaba, ¿cómo de mal tiene que estar mi vida para que yo decida que me voy con mis hijas a jugármela de esta manera? Que es una tirada de dados donde las posibilidades de perder son máximas. De perder dramáticamente. Me resultaba inconcebible. Entonces, que no seamos ni mínimamente capaces de empatizar con esa gente… no podemos hacer la vista gorda a eso.

No solo que no te importe, sino que también saques provecho de esa gente, como en la viñeta con el hombre que está contando los billetes.

J.G.C. De la miseria humana siempre va a haber tiburones aprovechándose. Esto es así. Y del más débil es de quien es más fácil sacar provecho. No solo habría que salvar a estas personas de morir, sino que habría que salvar a estas personas de ser tratados como esclavos o trozos de carne… que están en países donde se pueden controlar.

J.G. Es algo que está ocurriendo ya a escala de industria.

En ese sentido, los políticos también se convierten en asesinos en cierta forma, aprovechándose de la inmigración para ganar votos.

J.G.C. La utilización que se hace de las víctimas de cualquier tipo, desde el terrorismo a esto, que es otra forma de terror, me parece indigna, pero es que es algo que ocurre con constancia. La derecha y ultraderecha se aprovechan de ese discurso, se aprovechan de muertos. Se levantan encima de una pila de muertos.

Incluso podemos encontrar noticias que dicen, como ya explicaba Crudo antes, que las ayudas de Salvamento lo que provocan es que las mafias echen menos gasolina a las barcas.

J.G. Eso a mí me suena a “no se lo doy porque luego se lo gasta en vino” (risas). O sea, ya sabes tú lo que va a hacer con el dinero. Qué máquina. Mira, tú ayuda, y se intentará que esa ayuda se aproveche de la mejor manera posible. Es muy cómodo decir “no, yo no ayudo porque va a pasar esto, esto y esto”. Porque ya lo has decidido tú.

J.G.C. Es que, si tanto problema tienes con que las mafias se aprovechen de las personas, pues no votes a partidos que dejan que eso ocurra. Movilízate y ayuda a las organizaciones que están luchando contra esto día tras día. Que son los que están ayudando precisamente a que esta gente no muera. Tu discursito para aliviarte y aliviar tu conciencia está muy bien, pero para aliviarte ya está el retrete. La sociedad está para participar. Y al final, lo que se está haciendo es demonizar al que ayuda a la víctima y demonizar a la víctima.

J.G. Al final se trata de encontrar una excusa para poder minimizar esto y seguir.

J.G.C. Hay un discurso para tratar de criminalizar a las organizaciones humanitarias que están tratando de solucionar el problema. Porque ellos son los que están haciendo el trabajo que no está haciendo el gobierno, y eso en cierta manera les pone en evidencia. Si esas organizaciones desaparecen, ya ni siquiera hay crítica. Entonces, el discurso racista y xenófobo ha ganado. Habría vencido completamente, Ya nadie te diría “oiga, usted debería estar haciendo algo”.

No entiendo por qué es tan complicado dejarles pasar. Van a pasar de todos modos. ¿Tan difícil sería prescindir de las fronteras?

J.G.C. Es un problema muy complejo. Hay una cosa que está estudiadísima, y yo que he leído sobre estas cuestiones, y es que no van a dejar de venir. Aunque estén muriendo, no van a dejar de venir. No existe eso del 'efecto llamada'. Vienen porque les están azuzando por detrás, vienen porque están huyendo. El problema es que detrás no pueden vivir. Entonces se juegan la propia vida por intentar vivir mejor. A pesar de todas las políticas de cerrar fronteras, poner muros más altos… han seguido viniendo. A pesar de que siguen muriendo, siguen viniendo.

Los países en los que vivimos se han construido todos en base a la inmigración. De hecho somos países de migrantes. Aquí ha habido hambruna, ha habido guerras, y la gente ha emigrado. Evidentemente, hay que saber gestionar esos flujos y buscar la manera de ordenarlo para que vayan donde haya más trabajo, donde se les pueda atender mejor, donde puedan servir mejor. Contribuir más a esa sociedad a la que llega. Porque en muchos casos son personas que vienen muy bien formados. Que parece que son un grupo de analfabetos que han venido aquí sin saber hacer nada. Son gente muy dispuesta. Además, me acuerdo de un artículo muy interesante que leí sobre inmigración que dice que, quien emigra, lo hace para mejorar. Lo hace para prosperar. Y quien quiere prosperar, hace prosperar un país. Porque vas a esforzarte, y vas a ayudar a que el país también mejore. De hecho, todos los estudios indican que la inmigración que se produce en flujos controlados, mejora la economía de los países. EE. UU. es un país que está hecho completamente de inmigración. Aquel que viene de la nada y lo quiere todo va a trabajar el doble que el que ya lo tiene todo.

J.G. La historia de la humanidad es la historia de la inmigración. Y ahora parece que “ya estamos todos colocados, donde te haya tocado, allí te quedas”. Y luego es una pena, porque incluso alcaldes de pueblos despoblados de Castilla y León han dicho “que aquí tenemos sitio, que vengan aquí”. Y no se hace nada.

J.G.C. En Italia hay un pueblo que se llama Riace, cuyo alcalde es un personaje espectacular, ahora mismo perseguido por Salvini y acusado de tráfico de personas. Pero él tenía un pueblo que estaba deprimido. Y él dijo, pues toda esta gente que está viniendo, que vengan para acá. Ahora es un pueblo que tiene paro cero, que ha subido la renta per cápita y ha solucionado todos los problemas que tenían, tanto de infraestructuras (colegios, hospitales…) Y este hombre lo ha recuperado todo con inmigración. Es el ejemplo de que se puede hacer.

¿Y por qué no se hace?

J.G.C. Pues porque no interesa. Porque, como antes comentábamos, da votos agitar el miedo al otro, al que viene de fuera.

J.G. El miedo siempre ha dado votos. Decir “yo voy a ser el que viene a protegerte de los millones de peligros que te acechan”. Y este es muy vendible.

J.G.C. Y es que el otro no da votos. Hubo un tiempo, justo antes de la crisis, que hubo una fuerte inmigración latinoamericana, porque aquí había gente que no quería hacer ciertos trabajos. Y aun así eso no daba votos. Y había un cierto discurso xenófobo. Decir “vamos a abrir los brazos…” eso no da votos.

¿Entonces es todo una cuestión de poder?

J.G.C. Yo creo que sí, básicamente.

¿Dónde ha quedado la humanidad, entonces?

J.G.C. Pues la humanidad ha estado muy malita desde siempre. Hay veces que rectifica y da coletazos y avanzamos. Ahora se defienden los derechos humanos mucho más que hace décadas o hace siglos. Pero todavía tenemos que avanzar mucho más. También nosotros, como sociedad, tenemos que darnos cuenta de que tenemos poder. El poder no está solo arriba, también está abajo. Es una tarea colectiva. Uno de los impulsos de este cómic fue decir “sí que puedes colaborar, sí que puedes levantarte, sí que puedes hacer cosas, sí que puedes pensar y votar en consecuencia, sí que puedes ir en contra de esos discursos anti humanitarios”. Porque es verdad que la tendencia natural es dejarse ir. Por eso creo que está bien expresar esto desde el cómic, desde el cine, desde la literatura, la música… son distintas formas de que la gente tenga una conciencia.

Dicen que esto supone el fin de la Unión Europea. Que no ha demostrado estar a la altura de los ideales por los que se construyó.

J.G.C. La Unión Europea, de hecho, surge como respuesta a la desintegración de Europa que supuso la Segunda Guerra Mundial. Era un volver a los valores que nos construyeron como civilización. Y es verdad que esos valores se están volviendo a desintegrar. Que no ha habido la respuesta que debiera haber habido y que estamos en un momento crucial de encrucijada entre volver al fascismo o conseguir mantenernos en un proceso civilizatorio y de progreso. Y si no reaccionamos como sociedad, nos va a tragar. E igual en unos años estamos nosotros como los sirios.

¿Ustedes cómo veis el futuro?

J.G. Yo tengo dos niñas pequeñas. Quiero creer que al final reaccionaremos. Me parecería tristísimo que tipos como Pablo Casado, que son además unos ignorantes, destruyan esto.

J.G.C. Yo soy bastante pesimista. Hemos ido como asombrándonos hasta el punto de que ya ni nos asombre el discurso más fascista, reaccionario, racista, xenófobo… al que ha llegado a convertirse en presidente del gobierno de las grandes potencias. Trump, que era un personaje de la televisión, de millonario excéntrico y matón, sea presidente de la primera potencia mundial. Bolsonaro, que era un político marginal en Brasil, que decía tales barbaridades que la gente no pensaba que fuera a llegar a ningún lado… se ha convertido en el presidente de la primera potencia de Latinoamérica. Pues yo estoy muy preocupado porque pienso que hemos ido aceptando que estas cosas pasen. Pero es que ha sucedido. Y se ha convertido en una amenaza real que está ahí. Y si no reaccionamos y si no dejamos de hablar de ellos como “estos locos que han perdido la cabeza”, vamos a perder todos la cabeza. Porque no sería la primera vez que la civilización pierde la cabeza.

La entrada “Hemos asumido que un mar nos haga el trabajo sucio” se publicó primero en lamarea.com.

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javier gallego, crudo

Los hermanos Javier Gallego Crudo y Juan Gallego vuelven a colaborar juntos en Como si nunca hubieran sido, un cómic que refleja el naufragio de una balsa de inmigrantes en el mar mediterráneo. Una imagen pocas veces captada por las cámaras, que los trazos de Juan Gallego se encargan de recrear para hacer real una situación que se repite con demasiada normalidad en nuestras aguas. El cómic ilustra el poema homónimo de Javier Gallego Crudo, publicado en 2016 dentro del poemario El grito en el cielo. El objetivo de las pinceladas en blanco y negro de Juan Gallego es claro: eliminar de nuestras mentes el color de los cuerpos que fallecen buscando un futuro mejor, que huyen de la guerra y la desesperación. Y la limpieza de unas aguas que esconden el problema, haciéndolo desaparecer de la manera más silenciosa posible. “Ya quisiera Trump tener un mar”, comenta Juan Gallego. Las palabras de Javier Gallego Crudo encuentran así un nuevo cauce para llegar a las conciencias adormecidas de una población siempre en peligro de caer en las redes del monstruo del fascismo, fáciles de abrazar y perversas a la hora de criminalizar a las víctimas de la desgracia. Hablamos con ellos acerca de esta conjunción de caracteres, de lenguajes y de conciencias críticas. El cómic recoge un poema que se escribió en 2016. Ahora estamos en 2018. ¿No ha habido ningún avance en este tema, seguimos igual que estábamos? Javier Gallego Crudo: De hecho, te diría que ha habido un retroceso. Que antes esto se hablaba de una manera más humanitaria, solidaria, “hay que recogerlos, hay que ayudarlos, hay que refugiar”. Y ahora, como decía ayer en la presentación David Noguera, el presidente de Médicos Sin Fronteras, el mensaje que ellos reciben como organización de ayuda y salvamento es el contrario. Reciben insultos en las redes sin parar. Les llaman “negreros”, “traficantes de personas”, “pijo progres”, “si tanto los queréis, metedlos en vuestra casa”, “estáis colaborando con las mafias que trafican con gente”... ese es el mensaje. Que tiene que ver con los mensajes de odio, racismo y xenofobia que se están extendiendo por todo el mundo. Una vez que pasó la ola (nunca mejor dicho) del escándalo por la fotografía de Aylan, que creo que fue el último momento de pico de interés por parte de la sociedad, entró todo en una especie de silencio, y lo que hay ahora son mensajes como: “Aquí no puede venir nadie más”, “hay una invasión”, “'cuidao' con el efecto llamada”... De hecho, los partidos de la derecha española están trabajando mucho en ese sentido: la palabra “invasión”, la fotografía de diez africanos en una valla, como si fueran hordas que están viniendo a nuestro país. Los partidos de derechas están jugando mucho a ir a la frontera sur, a decir que aquí no puede venir más gente, que esto es un efecto llamada, que hay que ponerse duros, etc, etc. Creo que hemos retrocedido. Quizá sea más necesario este cómic y este poema que cuando se escribió. Es necesario porque hay una crisis migratoria y un genocidio. Se están muriendo miles de personas, aquí en la fosa común del Mediterráneo. De hecho, las imágenes del cómic son bastante explícitas en ese sentido. Se ve en una de las viñetas un mar que es, en realidad, un cementerio. Juan Gallego: Es que es demencial. Es demencial, en ese sentido, cómo hemos asumido que un mar nos haga el trabajo sucio. Tenemos un problema, y ese problema se lo traga el mar como si nunca hubiera sido. Ahora mismo, las cámaras de los telediarios se encuentran en la frontera de México con EE.UU. Allí los soldados portan armas para acabar a tiro limpio el problema, pero aquí tenemos un mar que te permite limpiar tu conciencia. J.G.C. Es verdad que te hace el trabajo sucio, pero de una manera muy limpia. J.G. Ya le gustaría a Trump tener un mar. J.G.C. De hecho, este cómic, si puede tener un cierto interés, es porque pone imagen a aquello que no hemos visto. Ese momento en el que naufragan, en el que se hunden y desaparecen y no queda nada más que restos, no hay imágenes. De hecho, los datos de salvamento llegan después, cuando alguien ha visto una barca que va a la deriva, o cuando quedan algunos cuerpos flotando en la superficie… y no tenemos imágenes de esos naufragios, que son constantes. Entonces, creo que Juan ha hecho un gran ejercicio de imaginación y documentación para poder poner imagen a aquello que no hemos visto. Por ejemplo, hay una viñeta en concreto que a mí me ha sobrecogido: en la que los pescadores se encuentran un cuerpo en la red de arrastre. J.G. Yo no encontré ninguna imagen de ese momento en concreto, por lo que la hice de cabeza. Pero lo que sí salió fue la noticia. Y no suena nada improbable. Esas redes son inmensas y van arrastrando todo lo que se encuentre en el fondo. J.G.C. Todo lo que se encuentra en el poema está basado en noticias que han aparecido. Dice un verso: “También en las redes de los pescadores” porque yo había oído la noticia de que se había encontrado un cuerpo en ese estado. Igual que el cuerpo que se encontró en los arrecifes, entre rocas, que está plasmado también. Todo lo que se encuentra en el poema está basado en noticias, tanto como aquel primer titular que dio origen al poema, “podrían haber muerto mil personas en el Mediterráneo”. ¿Cómo que “podrían”? O han muerto, o no han muerto. Pero claro, es que no sabemos nada. De ahí proviene el poema y el libro, de la incertidumbre total de las vidas y las muertes de estas personas. Ni siquiera sabemos si existen, si murieron, como se llamaban, quiénes eran… Y en realidad, te da igual, porque es un problema que viene de África y con tal de que no te afecte a ti… De hecho, hay otra imagen bastante perturbadora, que es la de los cuerpos muertos en la playa. J.G. De esas hay varias. La que yo he hecho es una composición. Al final es gente relajada, tomando el sol… y viendo esto ahí. Que yo no me explico cómo te puede apetecer seguir tomando el sol viendo eso. J.G.C. Yo creo, además, que estas fotografías de los bañistas tienen que ver con esta deshumanización. Es como ver un pescado. No los ves como seres humanos, sino como pescado. Por eso no reaccionas. Esas personas no existen para ti. No te han hablado de ellas como personas, te han hablado de ellos como víctimas, como personas que vienen a invadirte, como 'el otro', como el desconocido. También tiene mucho que ver el racismo, porque no estás viendo una personas, estás viendo un 'negro'. J.G. Exacto. J.G.C. De hecho, en el cómic hay un aspecto muy interesante, que es que el cómic se cierra con las caras de aquellos que “podrían haber desaparecido”. Y algunas de las caras que ha dibujado Juan son de personas conocidas. J.G. Sí, son conocidos. He mezclado caras de gente que he visto en fotos, en pateras, pero también cogí conscientemente fotografías de allegados míos. Amigos, familia… las entremezclé. Me parecía como una metáfora o un juego interno mío, que no son los otros, somos nosotros mismos. Porque las circunstancias que te llevan a hacer esa travesía son demenciales. Y yo hay veces que, buscando material, veía fotos de padres con niñas y niños de la edad de mis hijas y yo pensaba, ¿cómo de mal tiene que estar mi vida para que yo decida que me voy con mis hijas a jugármela de esta manera? Que es una tirada de dados donde las posibilidades de perder son máximas. De perder dramáticamente. Me resultaba inconcebible. Entonces, que no seamos ni mínimamente capaces de empatizar con esa gente… no podemos hacer la vista gorda a eso. No solo que no te importe, sino que también saques provecho de esa gente, como en la viñeta con el hombre que está contando los billetes. J.G.C. De la miseria humana siempre va a haber tiburones aprovechándose. Esto es así. Y del más débil es de quien es más fácil sacar provecho. No solo habría que salvar a estas personas de morir, sino que habría que salvar a estas personas de ser tratados como esclavos o trozos de carne… que están en países donde se pueden controlar. J.G. Es algo que está ocurriendo ya a escala de industria. En ese sentido, los políticos también se convierten en asesinos en cierta forma, aprovechándose de la inmigración para ganar votos. J.G.C. La utilización que se hace de las víctimas de cualquier tipo, desde el terrorismo a esto, que es otra forma de terror, me parece indigna, pero es que es algo que ocurre con constancia. La derecha y ultraderecha se aprovechan de ese discurso, se aprovechan de muertos. Se levantan encima de una pila de muertos. Incluso podemos encontrar noticias que dicen, como ya explicaba Crudo antes, que las ayudas de Salvamento lo que provocan es que las mafias echen menos gasolina a las barcas. J.G. Eso a mí me suena a “no se lo doy porque luego se lo gasta en vino” (risas). O sea, ya sabes tú lo que va a hacer con el dinero. Qué máquina. Mira, tú ayuda, y se intentará que esa ayuda se aproveche de la mejor manera posible. Es muy cómodo decir “no, yo no ayudo porque va a pasar esto, esto y esto”. Porque ya lo has decidido tú. J.G.C. Es que, si tanto problema tienes con que las mafias se aprovechen de las personas, pues no votes a partidos que dejan que eso ocurra. Movilízate y ayuda a las organizaciones que están luchando contra esto día tras día. Que son los que están ayudando precisamente a que esta gente no muera. Tu discursito para aliviarte y aliviar tu conciencia está muy bien, pero para aliviarte ya está el retrete. La sociedad está para participar. Y al final, lo que se está haciendo es demonizar al que ayuda a la víctima y demonizar a la víctima. J.G. Al final se trata de encontrar una excusa para poder minimizar esto y seguir. J.G.C. Hay un discurso para tratar de criminalizar a las organizaciones humanitarias que están tratando de solucionar el problema. Porque ellos son los que están haciendo el trabajo que no está haciendo el gobierno, y eso en cierta manera les pone en evidencia. Si esas organizaciones desaparecen, ya ni siquiera hay crítica. Entonces, el discurso racista y xenófobo ha ganado. Habría vencido completamente, Ya nadie te diría “oiga, usted debería estar haciendo algo”. No entiendo por qué es tan complicado dejarles pasar. Van a pasar de todos modos. ¿Tan difícil sería prescindir de las fronteras? J.G.C. Es un problema muy complejo. Hay una cosa que está estudiadísima, y yo que he leído sobre estas cuestiones, y es que no van a dejar de venir. Aunque estén muriendo, no van a dejar de venir. No existe eso del 'efecto llamada'. Vienen porque les están azuzando por detrás, vienen porque están huyendo. El problema es que detrás no pueden vivir. Entonces se juegan la propia vida por intentar vivir mejor. A pesar de todas las políticas de cerrar fronteras, poner muros más altos… han seguido viniendo. A pesar de que siguen muriendo, siguen viniendo. Los países en los que vivimos se han construido todos en base a la inmigración. De hecho somos países de migrantes. Aquí ha habido hambruna, ha habido guerras, y la gente ha emigrado. Evidentemente, hay que saber gestionar esos flujos y buscar la manera de ordenarlo para que vayan donde haya más trabajo, donde se les pueda atender mejor, donde puedan servir mejor. Contribuir más a esa sociedad a la que llega. Porque en muchos casos son personas que vienen muy bien formados. Que parece que son un grupo de analfabetos que han venido aquí sin saber hacer nada. Son gente muy dispuesta. Además, me acuerdo de un artículo muy interesante que leí sobre inmigración que dice que, quien emigra, lo hace para mejorar. Lo hace para prosperar. Y quien quiere prosperar, hace prosperar un país. Porque vas a esforzarte, y vas a ayudar a que el país también mejore. De hecho, todos los estudios indican que la inmigración que se produce en flujos controlados, mejora la economía de los países. EE. UU. es un país que está hecho completamente de inmigración. Aquel que viene de la nada y lo quiere todo va a trabajar el doble que el que ya lo tiene todo. J.G. La historia de la humanidad es la historia de la inmigración. Y ahora parece que “ya estamos todos colocados, donde te haya tocado, allí te quedas”. Y luego es una pena, porque incluso alcaldes de pueblos despoblados de Castilla y León han dicho “que aquí tenemos sitio, que vengan aquí”. Y no se hace nada. J.G.C. En Italia hay un pueblo que se llama Riace, cuyo alcalde es un personaje espectacular, ahora mismo perseguido por Salvini y acusado de tráfico de personas. Pero él tenía un pueblo que estaba deprimido. Y él dijo, pues toda esta gente que está viniendo, que vengan para acá. Ahora es un pueblo que tiene paro cero, que ha subido la renta per cápita y ha solucionado todos los problemas que tenían, tanto de infraestructuras (colegios, hospitales…) Y este hombre lo ha recuperado todo con inmigración. Es el ejemplo de que se puede hacer. ¿Y por qué no se hace? J.G.C. Pues porque no interesa. Porque, como antes comentábamos, da votos agitar el miedo al otro, al que viene de fuera. J.G. El miedo siempre ha dado votos. Decir “yo voy a ser el que viene a protegerte de los millones de peligros que te acechan”. Y este es muy vendible. J.G.C. Y es que el otro no da votos. Hubo un tiempo, justo antes de la crisis, que hubo una fuerte inmigración latinoamericana, porque aquí había gente que no quería hacer ciertos trabajos. Y aun así eso no daba votos. Y había un cierto discurso xenófobo. Decir “vamos a abrir los brazos…” eso no da votos. ¿Entonces es todo una cuestión de poder? J.G.C. Yo creo que sí, básicamente. ¿Dónde ha quedado la humanidad, entonces? J.G.C. Pues la humanidad ha estado muy malita desde siempre. Hay veces que rectifica y da coletazos y avanzamos. Ahora se defienden los derechos humanos mucho más que hace décadas o hace siglos. Pero todavía tenemos que avanzar mucho más. También nosotros, como sociedad, tenemos que darnos cuenta de que tenemos poder. El poder no está solo arriba, también está abajo. Es una tarea colectiva. Uno de los impulsos de este cómic fue decir “sí que puedes colaborar, sí que puedes levantarte, sí que puedes hacer cosas, sí que puedes pensar y votar en consecuencia, sí que puedes ir en contra de esos discursos anti humanitarios”. Porque es verdad que la tendencia natural es dejarse ir. Por eso creo que está bien expresar esto desde el cómic, desde el cine, desde la literatura, la música… son distintas formas de que la gente tenga una conciencia. Dicen que esto supone el fin de la Unión Europea. Que no ha demostrado estar a la altura de los ideales por los que se construyó. J.G.C. La Unión Europea, de hecho, surge como respuesta a la desintegración de Europa que supuso la Segunda Guerra Mundial. Era un volver a los valores que nos construyeron como civilización. Y es verdad que esos valores se están volviendo a desintegrar. Que no ha habido la respuesta que debiera haber habido y que estamos en un momento crucial de encrucijada entre volver al fascismo o conseguir mantenernos en un proceso civilizatorio y de progreso. Y si no reaccionamos como sociedad, nos va a tragar. E igual en unos años estamos nosotros como los sirios. ¿Ustedes cómo veis el futuro? J.G. Yo tengo dos niñas pequeñas. Quiero creer que al final reaccionaremos. Me parecería tristísimo que tipos como Pablo Casado, que son además unos ignorantes, destruyan esto. J.G.C. Yo soy bastante pesimista. Hemos ido como asombrándonos hasta el punto de que ya ni nos asombre el discurso más fascista, reaccionario, racista, xenófobo… al que ha llegado a convertirse en presidente del gobierno de las grandes potencias. Trump, que era un personaje de la televisión, de millonario excéntrico y matón, sea presidente de la primera potencia mundial. Bolsonaro, que era un político marginal en Brasil, que decía tales barbaridades que la gente no pensaba que fuera a llegar a ningún lado… se ha convertido en el presidente de la primera potencia de Latinoamérica. Pues yo estoy muy preocupado porque pienso que hemos ido aceptando que estas cosas pasen. Pero es que ha sucedido. Y se ha convertido en una amenaza real que está ahí. Y si no reaccionamos y si no dejamos de hablar de ellos como “estos locos que han perdido la cabeza”, vamos a perder todos la cabeza. Porque no sería la primera vez que la civilización pierde la cabeza.

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Las ayudas que salen de Andalucía https://www.lamarea.com/2018/11/26/las-ayudas-que-salen-de-andalucia/ https://www.lamarea.com/2018/11/26/las-ayudas-que-salen-de-andalucia/#respond Mon, 26 Nov 2018 09:46:34 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110879

El especial ‘Andalucía sin tópicos’ está publicado en LaMarea65. Aquí puedes leer ‘Verdades malas y verdades buenas’. Aquí, contra el tópico de la Andalucía atrasada, la entrevista con Clara Grima. Y aquí, contra el tópico de la Andalucía analfabeta, la entrevista con Isabel Martín.

To el mundo cuenta sus penas pidiendo la comprensión. Quien cuenta sus alegrías no comprende al que sufrió”, cantaba Lole Montoya con Manuel Molina a la guitarra. The Doors, Janis Joplin y The Beatles sonaban tanto en su casa como el cante jondo de sus mayores y cuando fueron ellos, Lole y Manuel, los que se pusieron a crear, a finales de los años 60, un nuevo flamenco vanguardista floreció de sus gargantas y dedos, con el dibujo de la Andalucía que había terminado de expoliar el franquismo. Y seguía aquella muchacha de pantalones acampanados y mirada hacia el corazón: “De lo que pasa en el mundo por Dios que no entiendo na. El cardo siempre gritando y la flor siempre callá. Que grite la flor y que se calle el cardo. Y todo aquel que sea mi enemigo que sea mi hermano…”. Y la flor empezó a hablar, en formas de masivas manifestaciones por la democracia, por la autonomía y por el trabajo que se le había arrebatado a un pueblo tan rico culturalmente  como pobre entonces de estómago.

Y desde aquella época, este pueblo que no cuenta sus alegrías, sino que las celebra, y que no llora sus penas, sino que las canta, no ha hecho más que versarlas y combatirlas, respectivamente, a través de las creaciones de sus numerosos artistas e intelectuales, de sus jornaleros y jornaleras a través de organizaciones como el Sindicato Andaluz de Trabajadores, de las barricadas en los astilleros, de sus masivas manifestaciones en defensa de su sanidad y educación públicas, de su feminismo rebelde con performances como la procesión del coño insumiso, y de las investigaciones y denuncias de organizaciones tan referenciadas a nivel estatal como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA).

Si en el resto del Estado podemos rastrear desde el punto de vista jurídico qué ilegalidades se han cometido en nuestra frontera sur desde el año 2000, es gracias a los informes que el equipo de personas voluntarias de APDHA elabora anualmente, de sus denuncias, y de la independencia que les permite rechazar lo siguiente: “Que la atención a las personas que llegan a los puertos tras ser rescatadas sean atendidas por la Cruz Roja. Este servicio debería ser público porque al derivarlo parece que asistirles sea una cuestión de caridad, cuando tratar a estas personas como a seres humanos es un deber del Estado”. Lo explica Ana Rosado, trabajadora social, investigadora del último informe y activista de APDHA desde 2013, dedicación que ha compatibilizado en estos años con trabajos vinculados con los feminismos, el trabajo en prisiones y la atención a las personas migrantes en situación administrativa irregular que, tras el apartheid sanitario decretado por el gobierno de Rajoy en 2012, encontraban dificultades para ser atendidas en los centros de salud. La Junta de Andalucía, no obstante, no aplicó la normativa, ahora revocada por el gobierno de Pedro Sánchez.

Como otros miembros de su asociación, Ana Rosado ha pasado los últimos meses muchas horas fiscalizando el trato dispensado a las personas supervivientes de las pateras. El 1 de noviembre se cumplían 30 años desde que apareció el primer cadáver resultante de un naufragio de una patera en las costas andaluzas. Pese a ello, “sigue sin haber un sistema de acogida. Lo que tenemos es un protocolo de derivación, detención y expulsión de personas que no han cometido ningún delito, solo la falta administrativa de no entrar por un punto habilitado”.

La derogación de la llamada Ley Mordaza ha sido otro de los objetivos de los últimos años, contra la que han convocado numerosas manifestaciones, que han terminado con multas para algunos de sus integrantes: “Es normal que haya que comunicar las concentraciones, pero no que las tengan que autorizar: eso es un derecho constitucional”, recuerda Rosado.  Andalucía, con 8.206 manifestaciones, seguida de Madrid, con 3.627, y de Galicia, con 3.525, fueron las comunidades autónomas donde más manifestaciones se celebraron en 2017, según datos del Ministerio del Interior, que al cierre de esta edición no había aportado información de Cataluña y el País Vasco. También fue Andalucía donde más se limitaron, hasta las 303, muy por delante del resto.

Una de las riquezas de APDHA es su diversidad: quienes tienen más veteranía trabajan codo con codo con los más jóvenes, y desde un feminismo transversal y andaluz, que Rosado define como “aquel que nace de la experiencia de las mujeres de la casa, del patio de vecinas y del pueblo gitano”. “Un feminismo que nace de las resistencias de este pueblo. Cuando peor lo ha pasado mi madre es cuando más se ha reído, y eso no es porque seamos indoloras, sino porque somos resilientes. ‘Esto es lo que tengo, pues p’alante’. Y sí, parte de nuestra idiosincrasia es nuestra alegría por la vida”, explica de un tirón, con su acento chiclanero, esta mujer también Máster en estudios de género, identidades y ciudadanía.

Una cultura de la alegría a la que ha tenido que contestar a menudo cuando da conferencias sobre políticas migratorias más arriba de Despeñaperros.  Una andaluzfobia que también se manifiesta en el estigma de vago, sobre el que no tiene dudas: “Gente en los bares la he visto en todos lados y viajo mucho. Pero también he visto salir a mi padre de casa todos los días a las cuatro de la mañana y volver a las doce de la noche. Y mi madre ha trabajado toda la vida en la casa y cosiendo para la calle. El andaluz lo que está es harto de que lo exploten. Vivir le gusta a todo el mundo”.

La entrada Las ayudas que salen de Andalucía se publicó primero en lamarea.com.

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El especial ‘Andalucía sin tópicos’ está publicado en LaMarea65. Aquí puedes leer ‘Verdades malas y verdades buenas’. Aquí, contra el tópico de la Andalucía atrasada, la entrevista con Clara Grima. Y aquí, contra el tópico de la Andalucía analfabeta, la entrevista con Isabel Martín.

To el mundo cuenta sus penas pidiendo la comprensión. Quien cuenta sus alegrías no comprende al que sufrió”, cantaba Lole Montoya con Manuel Molina a la guitarra. The Doors, Janis Joplin y The Beatles sonaban tanto en su casa como el cante jondo de sus mayores y cuando fueron ellos, Lole y Manuel, los que se pusieron a crear, a finales de los años 60, un nuevo flamenco vanguardista floreció de sus gargantas y dedos, con el dibujo de la Andalucía que había terminado de expoliar el franquismo. Y seguía aquella muchacha de pantalones acampanados y mirada hacia el corazón: “De lo que pasa en el mundo por Dios que no entiendo na. El cardo siempre gritando y la flor siempre callá. Que grite la flor y que se calle el cardo. Y todo aquel que sea mi enemigo que sea mi hermano…”. Y la flor empezó a hablar, en formas de masivas manifestaciones por la democracia, por la autonomía y por el trabajo que se le había arrebatado a un pueblo tan rico culturalmente  como pobre entonces de estómago.

Y desde aquella época, este pueblo que no cuenta sus alegrías, sino que las celebra, y que no llora sus penas, sino que las canta, no ha hecho más que versarlas y combatirlas, respectivamente, a través de las creaciones de sus numerosos artistas e intelectuales, de sus jornaleros y jornaleras a través de organizaciones como el Sindicato Andaluz de Trabajadores, de las barricadas en los astilleros, de sus masivas manifestaciones en defensa de su sanidad y educación públicas, de su feminismo rebelde con performances como la procesión del coño insumiso, y de las investigaciones y denuncias de organizaciones tan referenciadas a nivel estatal como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA).

Si en el resto del Estado podemos rastrear desde el punto de vista jurídico qué ilegalidades se han cometido en nuestra frontera sur desde el año 2000, es gracias a los informes que el equipo de personas voluntarias de APDHA elabora anualmente, de sus denuncias, y de la independencia que les permite rechazar lo siguiente: “Que la atención a las personas que llegan a los puertos tras ser rescatadas sean atendidas por la Cruz Roja. Este servicio debería ser público porque al derivarlo parece que asistirles sea una cuestión de caridad, cuando tratar a estas personas como a seres humanos es un deber del Estado”. Lo explica Ana Rosado, trabajadora social, investigadora del último informe y activista de APDHA desde 2013, dedicación que ha compatibilizado en estos años con trabajos vinculados con los feminismos, el trabajo en prisiones y la atención a las personas migrantes en situación administrativa irregular que, tras el apartheid sanitario decretado por el gobierno de Rajoy en 2012, encontraban dificultades para ser atendidas en los centros de salud. La Junta de Andalucía, no obstante, no aplicó la normativa, ahora revocada por el gobierno de Pedro Sánchez.

Como otros miembros de su asociación, Ana Rosado ha pasado los últimos meses muchas horas fiscalizando el trato dispensado a las personas supervivientes de las pateras. El 1 de noviembre se cumplían 30 años desde que apareció el primer cadáver resultante de un naufragio de una patera en las costas andaluzas. Pese a ello, “sigue sin haber un sistema de acogida. Lo que tenemos es un protocolo de derivación, detención y expulsión de personas que no han cometido ningún delito, solo la falta administrativa de no entrar por un punto habilitado”.

La derogación de la llamada Ley Mordaza ha sido otro de los objetivos de los últimos años, contra la que han convocado numerosas manifestaciones, que han terminado con multas para algunos de sus integrantes: “Es normal que haya que comunicar las concentraciones, pero no que las tengan que autorizar: eso es un derecho constitucional”, recuerda Rosado.  Andalucía, con 8.206 manifestaciones, seguida de Madrid, con 3.627, y de Galicia, con 3.525, fueron las comunidades autónomas donde más manifestaciones se celebraron en 2017, según datos del Ministerio del Interior, que al cierre de esta edición no había aportado información de Cataluña y el País Vasco. También fue Andalucía donde más se limitaron, hasta las 303, muy por delante del resto.

Una de las riquezas de APDHA es su diversidad: quienes tienen más veteranía trabajan codo con codo con los más jóvenes, y desde un feminismo transversal y andaluz, que Rosado define como “aquel que nace de la experiencia de las mujeres de la casa, del patio de vecinas y del pueblo gitano”. “Un feminismo que nace de las resistencias de este pueblo. Cuando peor lo ha pasado mi madre es cuando más se ha reído, y eso no es porque seamos indoloras, sino porque somos resilientes. ‘Esto es lo que tengo, pues p’alante’. Y sí, parte de nuestra idiosincrasia es nuestra alegría por la vida”, explica de un tirón, con su acento chiclanero, esta mujer también Máster en estudios de género, identidades y ciudadanía.

Una cultura de la alegría a la que ha tenido que contestar a menudo cuando da conferencias sobre políticas migratorias más arriba de Despeñaperros.  Una andaluzfobia que también se manifiesta en el estigma de vago, sobre el que no tiene dudas: “Gente en los bares la he visto en todos lados y viajo mucho. Pero también he visto salir a mi padre de casa todos los días a las cuatro de la mañana y volver a las doce de la noche. Y mi madre ha trabajado toda la vida en la casa y cosiendo para la calle. El andaluz lo que está es harto de que lo exploten. Vivir le gusta a todo el mundo”.

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Clara Grima: “Yo reivindico los lunares con la cabeza llena de números y grafos” https://www.lamarea.com/2018/11/20/clara-grima-yo-reivindico-los-lunares-con-la-cabeza-llena-de-numeros-y-grafos/ https://www.lamarea.com/2018/11/20/clara-grima-yo-reivindico-los-lunares-con-la-cabeza-llena-de-numeros-y-grafos/#comments Tue, 20 Nov 2018 22:37:24 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110816 andalucía sin tópicos

El especial ‘Andalucía sin tópicos’ está publicado en LaMarea65. Aquí puedes leer 'Verdades malas y verdades buenas'.

Hoy la Clari se ha arreglado un poquito –dice ella–, con blusa verde, gafas negras, chaqueta roja y una pinza en su pelo, también rojo, que se quita para hacerse la foto de esta entrevista. La que se arregla de verdad para ir a la Universidad es su madre, Trini, que tiene artrosis de tantas escaleras como ha limpiado. “Para ella es como venir al templo del saber”, prosigue la Clari en su despacho. La Clari, como la conocían en el barrio de Coria del Río (Sevilla) donde se crió –azotado por las drogas en los 80–, es Clara Grima. Y está sentada en un despacho de la Universidad de Sevilla gracias a las casas que su madre limpió y a las manos manchadas de grasa de su padre, Salvador, mecánico tornero. Clara Grima es doctora en Matemáticas, divulgadora científica, autora de diversos libros, del blog científico para niños y niñas Mati y sus mateaventuras. Clara Grima preside la Comisión de Divulgación de la Real Sociedad Matemática Española, acaba de ser galardonada con el Premio Especial del Jurado en los Premios Prisma, uno de los más prestigiosos en la divulgación científica en España, y acaba también de descubrir, en el equipo liderado por el biólogo celular Luisma Escudero, una nueva forma geométrica. Se llama escutoide. El hallazgo ha dado la vuelta al mundo en los principales medios de comunicación. “Más  repercusión internacional es imposible, pero no sé si hubiera tenido más repercusión nacional si el hallazgo se hubiera producido en Madrid o Barcelona. No lo sé, eh”, duda.

Dejemos a los niños (y a las niñas) de Castilla y León y Andalucía en paz. ¿Cómo le explicaría a la exministra de Agricultura Isabel García Tejerina, para que lo entienda, qué es un escutoide?

Pues no sé si se va a enterar [risas]. El escutoide es la forma geométrica que hemos descubierto aquí en Andalucía. El líderdel grupo, Luisma Escudero, se puso a mirar en el microscopio los epitelios, que son los tejidos que cubren casi todos nuestros órganos, y sospechó que no era verdad lo que venía en todos los libros, porque hasta ahora se pensaba que esos epitelios estaban formados por unas cajitas, por unos prismas. A él, que es bastante escéptico y con bastante pensamiento crítico, como debe ser un científico, no le cuadraba. Observó que había dos cajitas pegadas y que por debajo se habían separado. Es decir, no podía ser un prisma, se había metido algo por en medio. A ver, para que lo entienda Tejerina. A diferencia del prisma, las tapas del escutoide no tienen que tener el mismo número de lados arriba y abajo. Es algo así como un prisma que alguien ha retorcido, y ese giro hace que se peguen unos con otros, lo que da consistencia y elasticidad a los tejidos, porque los tejidos no son planos. ¡Imagina para recubrir un hígado! En resumen, es como un prismita que se ha enrollado con otros escutoides para hacer un tejido resistente y consistente. Y eso lo ha hecho la naturaleza.

Y todo esto, andaluz, andaluz…

Sí, y con pocos recursos. Yo sí soy fija de la Universidad y otro miembro del equipo, Alberto Márquez. Pero Luisma Escudero tiene una beca Ramón y Cajal. Y el único que no está en Andalucía, no porque no quiera sino porque es un cerebro fugado, es Javier Buceta. Es decir, es un equipo con pocos medios y con gente que tiene contratos nada estables, pero gente con muchas ganas y tesón. Gente que ni siquiera tiene buenas condiciones de trabajo, y desde Andalucía se ha sacado esto. Luisma hizo unos escutoides con plastilina de su hija Margarita porque ni siquiera tenemos impresoras 3D. Estamos muy orgullosos. Hemos abierto una puerta y, como pasa en ciencia, abres una puerta y te encuentras un pasillo infinito con más puertas.

Algo así sucede para llegar a su despacho. Muy al fondo, en una segunda planta, hay una puerta distinta a todas las demás. “We can do it!”, se puede leer en un pequeño cartel con un dibujo de Mati, la protagonista de su blog –ilustrado por Raquel García, catalana–. Su brazo, doblado con el puño en alto, tiene tatuado el número pi. Tras esa puerta se abre una habitación llena de fotos de sus hijos, de color, de dibujos infantiles… Hay una maceta, libros y una señal que avisa de que no hay magia ni discriminación que valga: “Soy mujer y hago ciencia“. Punto. Sobre la mesa, junto a un ordenador austero y un jarabe antitusivo, luce un pequeño cuadro con la ecuación de Euler, en punto de cruz, que le regaló su amiga Mamen. “El Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla (IMUS) tiene investigadores en los primeros puestos, una posición a nivel mundial muy importante, y en Medicina somos punteros en muchos terrenos, a pesar de los recortes de Mariano Rajoy y demás. El PP cortó el grifo. Y la ciencia no es darle a un botón. Venga, toma un montón de millones ahora e investiga… Ahora hay que volver a arrancar el coche. Y es verdad que tenemos trabajos precarios, pero también tenemos los mejores hospitales. Mira, también está la candidatura de Granada para el acelerador de partículas”, recuerda.

¿Por qué entonces sigue recayendo sobre Andalucía la etiqueta de ‘atrasada’?

Un problema es que, a veces, lo creemos nosotros mismos, estamos un poco acomplejados. Y luego está el comodín del informe PISA. Tú trae a un niño sueco y lo sientas donde estudian mis hijos, en un aula cinco horas sin aire acondicionado y lo pones a estudiar, y luego le haces el PISA. Yo acabo de venir de lo Premios Princesa de Asturias, donde he sido jurado en Investigación Científica y Técnica –fue galardonado el biólogo sueco Svante Pääbo–, y he ido vestida de rojo con lunares blancos, presumiendo de ser andaluza –muestra la foto en el móvil–. Y había gente que me miraba como diciendo ‘¿y esta?’. Pues, digo, yo reivindico los lunares con la cabeza llena de números y grafos.

También se sigue asociando el humor o la gracia a la falta de rigor. ¿A usted le han dicho que es andaluza con tono despectivo?

Lo uno y lo otro. Es decir, a veces me han dicho, ‘ay, me ha encantado tu conferencia, claro, como eres andaluza y tienes ese arte…’. Y también me ha ocurrido lo contrario: ‘Te ha salido demasiado campechana la intervención, como eres andaluza…’. ¡Pero es que en Andalucía hay gente saboría! Yo no es que sea más simpática o dicharachera o espontánea o metepatas por ser andaluza. Mi hermana es andaluza como yo, nos queremos con locura, pero no se le ocurriría hablar como yo hablo. A mí me llaman del gabinete del Ministerio y, al colgar, digo ‘venga, un besito’. Básicamente porque se me olvida con quién estaba hablando [risas]. A mi hermana nunca se le ocurriría despedirse con un besito de alguien a quien no conoce. No obstante, también te digo que en mis clases de álgebra no se ríe ni dios. A veces digo una chorrada, no se ríen porque van que no pueden y me entra más la risa por el ridículo que he hecho [más risas].

Y entonces Clara Grima, que de niña escribía poemas cuando se enfadaba, dice que antes que matemática quería ser cantante de copla. Y luego Madonna. Y luego filósofa –afirma que su profesor de Filosofía, Antonio Hurtado, fue fundamental en esa primera parte de su educación–. Y luego periodista. Hasta que se enamoró, por fin, de las matemáticas: “Siempre me gustaron, no había que estudiar ni aprenderse nombres, aprendías la regla y jugabas, deducías”.

¿Fue duro estudiar la carrera?

Yo venía con un expediente magnífico, era la empollona del instituto y suspendí los primeros parciales. Después de llorar, me limpié los mocos y p’alante. Lo que sí recuerdo también es que todas mis amigas tenían dinero para ropa, para salir… Y a mí se me iba todo el presupuesto en el autobús y en las fotocopias. ‘Ya tendrás’, me decía mi madre, que fue muy pesada y nunca me dejó abandonar. Vosotras no vais a limpiar escaleras ni a llevar una babuchas en el bolso. Somos cuatro hermanas y dos hermanos. De todos, cinco somos universitarios y uno es empresario, y le va muy bien.

Sobre la mesa también hay una foto en blanco y negro: es ella de niña, con su mano sobre el pecho de su madre, un gesto que aún hoy, solo con verlo, la tranquiliza. “A mis hijos –protagonistas también del blog– le encantan las matemáticas, pero igual me salen físicos, ¿te imaginas? [risas]. No sé. Uno se llama Salvador, por mi padre. Y el otro Ventura, por su bisabuelo paterno, Ventura Márquez Sicilia. “Él se fue de las Minas de Riotinto, en Huelva, porque no quería trabajar en la mina y terminó siendo concejal de Esplugas de Llobregat. Un andaluz que terminó en Cataluña, rojo, en el 36, y se pasó muchos años en la sombra. Tuvo mucho reconocimiento en Francia y poco en España, por cierto”.

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andalucía sin tópicos

El especial ‘Andalucía sin tópicos’ está publicado en LaMarea65. Aquí puedes leer 'Verdades malas y verdades buenas'.

Hoy la Clari se ha arreglado un poquito –dice ella–, con blusa verde, gafas negras, chaqueta roja y una pinza en su pelo, también rojo, que se quita para hacerse la foto de esta entrevista. La que se arregla de verdad para ir a la Universidad es su madre, Trini, que tiene artrosis de tantas escaleras como ha limpiado. “Para ella es como venir al templo del saber”, prosigue la Clari en su despacho. La Clari, como la conocían en el barrio de Coria del Río (Sevilla) donde se crió –azotado por las drogas en los 80–, es Clara Grima. Y está sentada en un despacho de la Universidad de Sevilla gracias a las casas que su madre limpió y a las manos manchadas de grasa de su padre, Salvador, mecánico tornero. Clara Grima es doctora en Matemáticas, divulgadora científica, autora de diversos libros, del blog científico para niños y niñas Mati y sus mateaventuras. Clara Grima preside la Comisión de Divulgación de la Real Sociedad Matemática Española, acaba de ser galardonada con el Premio Especial del Jurado en los Premios Prisma, uno de los más prestigiosos en la divulgación científica en España, y acaba también de descubrir, en el equipo liderado por el biólogo celular Luisma Escudero, una nueva forma geométrica. Se llama escutoide. El hallazgo ha dado la vuelta al mundo en los principales medios de comunicación. “Más  repercusión internacional es imposible, pero no sé si hubiera tenido más repercusión nacional si el hallazgo se hubiera producido en Madrid o Barcelona. No lo sé, eh”, duda.

Dejemos a los niños (y a las niñas) de Castilla y León y Andalucía en paz. ¿Cómo le explicaría a la exministra de Agricultura Isabel García Tejerina, para que lo entienda, qué es un escutoide?

Pues no sé si se va a enterar [risas]. El escutoide es la forma geométrica que hemos descubierto aquí en Andalucía. El líderdel grupo, Luisma Escudero, se puso a mirar en el microscopio los epitelios, que son los tejidos que cubren casi todos nuestros órganos, y sospechó que no era verdad lo que venía en todos los libros, porque hasta ahora se pensaba que esos epitelios estaban formados por unas cajitas, por unos prismas. A él, que es bastante escéptico y con bastante pensamiento crítico, como debe ser un científico, no le cuadraba. Observó que había dos cajitas pegadas y que por debajo se habían separado. Es decir, no podía ser un prisma, se había metido algo por en medio. A ver, para que lo entienda Tejerina. A diferencia del prisma, las tapas del escutoide no tienen que tener el mismo número de lados arriba y abajo. Es algo así como un prisma que alguien ha retorcido, y ese giro hace que se peguen unos con otros, lo que da consistencia y elasticidad a los tejidos, porque los tejidos no son planos. ¡Imagina para recubrir un hígado! En resumen, es como un prismita que se ha enrollado con otros escutoides para hacer un tejido resistente y consistente. Y eso lo ha hecho la naturaleza.

Y todo esto, andaluz, andaluz…

Sí, y con pocos recursos. Yo sí soy fija de la Universidad y otro miembro del equipo, Alberto Márquez. Pero Luisma Escudero tiene una beca Ramón y Cajal. Y el único que no está en Andalucía, no porque no quiera sino porque es un cerebro fugado, es Javier Buceta. Es decir, es un equipo con pocos medios y con gente que tiene contratos nada estables, pero gente con muchas ganas y tesón. Gente que ni siquiera tiene buenas condiciones de trabajo, y desde Andalucía se ha sacado esto. Luisma hizo unos escutoides con plastilina de su hija Margarita porque ni siquiera tenemos impresoras 3D. Estamos muy orgullosos. Hemos abierto una puerta y, como pasa en ciencia, abres una puerta y te encuentras un pasillo infinito con más puertas.

Algo así sucede para llegar a su despacho. Muy al fondo, en una segunda planta, hay una puerta distinta a todas las demás. “We can do it!”, se puede leer en un pequeño cartel con un dibujo de Mati, la protagonista de su blog –ilustrado por Raquel García, catalana–. Su brazo, doblado con el puño en alto, tiene tatuado el número pi. Tras esa puerta se abre una habitación llena de fotos de sus hijos, de color, de dibujos infantiles… Hay una maceta, libros y una señal que avisa de que no hay magia ni discriminación que valga: “Soy mujer y hago ciencia“. Punto. Sobre la mesa, junto a un ordenador austero y un jarabe antitusivo, luce un pequeño cuadro con la ecuación de Euler, en punto de cruz, que le regaló su amiga Mamen. “El Instituto de Matemáticas de la Universidad de Sevilla (IMUS) tiene investigadores en los primeros puestos, una posición a nivel mundial muy importante, y en Medicina somos punteros en muchos terrenos, a pesar de los recortes de Mariano Rajoy y demás. El PP cortó el grifo. Y la ciencia no es darle a un botón. Venga, toma un montón de millones ahora e investiga… Ahora hay que volver a arrancar el coche. Y es verdad que tenemos trabajos precarios, pero también tenemos los mejores hospitales. Mira, también está la candidatura de Granada para el acelerador de partículas”, recuerda.

¿Por qué entonces sigue recayendo sobre Andalucía la etiqueta de ‘atrasada’?

Un problema es que, a veces, lo creemos nosotros mismos, estamos un poco acomplejados. Y luego está el comodín del informe PISA. Tú trae a un niño sueco y lo sientas donde estudian mis hijos, en un aula cinco horas sin aire acondicionado y lo pones a estudiar, y luego le haces el PISA. Yo acabo de venir de lo Premios Princesa de Asturias, donde he sido jurado en Investigación Científica y Técnica –fue galardonado el biólogo sueco Svante Pääbo–, y he ido vestida de rojo con lunares blancos, presumiendo de ser andaluza –muestra la foto en el móvil–. Y había gente que me miraba como diciendo ‘¿y esta?’. Pues, digo, yo reivindico los lunares con la cabeza llena de números y grafos.

También se sigue asociando el humor o la gracia a la falta de rigor. ¿A usted le han dicho que es andaluza con tono despectivo?

Lo uno y lo otro. Es decir, a veces me han dicho, ‘ay, me ha encantado tu conferencia, claro, como eres andaluza y tienes ese arte…’. Y también me ha ocurrido lo contrario: ‘Te ha salido demasiado campechana la intervención, como eres andaluza…’. ¡Pero es que en Andalucía hay gente saboría! Yo no es que sea más simpática o dicharachera o espontánea o metepatas por ser andaluza. Mi hermana es andaluza como yo, nos queremos con locura, pero no se le ocurriría hablar como yo hablo. A mí me llaman del gabinete del Ministerio y, al colgar, digo ‘venga, un besito’. Básicamente porque se me olvida con quién estaba hablando [risas]. A mi hermana nunca se le ocurriría despedirse con un besito de alguien a quien no conoce. No obstante, también te digo que en mis clases de álgebra no se ríe ni dios. A veces digo una chorrada, no se ríen porque van que no pueden y me entra más la risa por el ridículo que he hecho [más risas].

Y entonces Clara Grima, que de niña escribía poemas cuando se enfadaba, dice que antes que matemática quería ser cantante de copla. Y luego Madonna. Y luego filósofa –afirma que su profesor de Filosofía, Antonio Hurtado, fue fundamental en esa primera parte de su educación–. Y luego periodista. Hasta que se enamoró, por fin, de las matemáticas: “Siempre me gustaron, no había que estudiar ni aprenderse nombres, aprendías la regla y jugabas, deducías”.

¿Fue duro estudiar la carrera?

Yo venía con un expediente magnífico, era la empollona del instituto y suspendí los primeros parciales. Después de llorar, me limpié los mocos y p’alante. Lo que sí recuerdo también es que todas mis amigas tenían dinero para ropa, para salir… Y a mí se me iba todo el presupuesto en el autobús y en las fotocopias. ‘Ya tendrás’, me decía mi madre, que fue muy pesada y nunca me dejó abandonar. Vosotras no vais a limpiar escaleras ni a llevar una babuchas en el bolso. Somos cuatro hermanas y dos hermanos. De todos, cinco somos universitarios y uno es empresario, y le va muy bien.

Sobre la mesa también hay una foto en blanco y negro: es ella de niña, con su mano sobre el pecho de su madre, un gesto que aún hoy, solo con verlo, la tranquiliza. “A mis hijos –protagonistas también del blog– le encantan las matemáticas, pero igual me salen físicos, ¿te imaginas? [risas]. No sé. Uno se llama Salvador, por mi padre. Y el otro Ventura, por su bisabuelo paterno, Ventura Márquez Sicilia. “Él se fue de las Minas de Riotinto, en Huelva, porque no quería trabajar en la mina y terminó siendo concejal de Esplugas de Llobregat. Un andaluz que terminó en Cataluña, rojo, en el 36, y se pasó muchos años en la sombra. Tuvo mucho reconocimiento en Francia y poco en España, por cierto”.

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#PorTodas: ¡¡¡Lo habéis conseguido!!! https://www.lamarea.com/2018/11/17/portodas-lo-habeis-conseguido/ https://www.lamarea.com/2018/11/17/portodas-lo-habeis-conseguido/#comments Sat, 17 Nov 2018 08:37:45 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110752

Y a falta de dos días para concluir la primera ronda, tenemos que comunicar lo siguiente: ¡¡¡Lo hemos conseguido, lo habéis conseguido!!! Las aportaciones de más de 2.000 personas al proyecto #PorTodas han superado ya los 70.702 euros mínimos necesarios para llevar a cabo esta investigación periodística sobre la violencia machista que estamos impulsando desde La Marea. Como ya sabéis, lo que queremos no es solo contabilizar los asesinatos de mujeres, contar la última hora, sino contar sus historias en profundidad, realizar un seguimiento de los casos, darles continuidad y detectar con ello en qué ha fallado el sistema antes y después.

¿Qué sucede después de un asesinato machista? ¿Por qué rara vez sabemos qué condena se le impuso al asesino? ¿Recibieron las hijas o hijos de la víctima algún tipo de ayuda? ¿Aumentó el Ayuntamiento el presupuesto para proteger a las mujeres amenazadas de su municipio o adoptó otro tipo de medida? En resumen: ¿Qué ocurre después de quitarnos el lazo morado el 25-N, después del minuto de silencio, cuando los medios dejan de informar? ¿Cómo deben informar los medios de comunicación?

“Estamos muy felices e impresionadas. Agradecemos a todas las personas que han aportado su granito, desde un euro, el esfuerzo que han hecho para que este proyecto se haga realidad. Y una cosa muy importante: lo que indica este apoyo enorme es que la sociedad demanda otro tipo de información sobre violencia machista, nos exige que hagamos un seguimiento y que controlemos de manera continuada qué hacen las administraciones para erradicar la violencia de género. No olvidemos que anoche mismo un hombre asesinó a una mujer en Palma”, explica la directora de La Marea, Magda Bandera.

El proyecto comenzará con la investigación de los casos de las 55 mujeres asesinadas en 2014, según las cifras oficiales. Desde entonces, han transcurrido cinco años, un tiempo adecuado para poder investigar con perspectiva cada historia en concreto. 

En #PorTodas ya están trabajando más de 30 periodistas. Además de Bandera, coordinadora del proyecto, escribirán Olivia Carballar, Patricia Simón, Noemí López Trujillo y Alba Mareca, entre otras periodistas especializadas en género. Una vez logrado el primer objetivo, mantendremos el crowdfunding puesto en marcha en la plataforma goteo.org. ¡Ahora toca llegar a los 90.000!

¡Muchísimas gracias, mecenas!

La entrada #PorTodas: ¡¡¡Lo habéis conseguido!!! se publicó primero en lamarea.com.

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Y a falta de dos días para concluir la primera ronda, tenemos que comunicar lo siguiente: ¡¡¡Lo hemos conseguido, lo habéis conseguido!!! Las aportaciones de más de 2.000 personas al proyecto #PorTodas han superado ya los 70.702 euros mínimos necesarios para llevar a cabo esta investigación periodística sobre la violencia machista que estamos impulsando desde La Marea. Como ya sabéis, lo que queremos no es solo contabilizar los asesinatos de mujeres, contar la última hora, sino contar sus historias en profundidad, realizar un seguimiento de los casos, darles continuidad y detectar con ello en qué ha fallado el sistema antes y después.

¿Qué sucede después de un asesinato machista? ¿Por qué rara vez sabemos qué condena se le impuso al asesino? ¿Recibieron las hijas o hijos de la víctima algún tipo de ayuda? ¿Aumentó el Ayuntamiento el presupuesto para proteger a las mujeres amenazadas de su municipio o adoptó otro tipo de medida? En resumen: ¿Qué ocurre después de quitarnos el lazo morado el 25-N, después del minuto de silencio, cuando los medios dejan de informar? ¿Cómo deben informar los medios de comunicación?

“Estamos muy felices e impresionadas. Agradecemos a todas las personas que han aportado su granito, desde un euro, el esfuerzo que han hecho para que este proyecto se haga realidad. Y una cosa muy importante: lo que indica este apoyo enorme es que la sociedad demanda otro tipo de información sobre violencia machista, nos exige que hagamos un seguimiento y que controlemos de manera continuada qué hacen las administraciones para erradicar la violencia de género. No olvidemos que anoche mismo un hombre asesinó a una mujer en Palma”, explica la directora de La Marea, Magda Bandera.

El proyecto comenzará con la investigación de los casos de las 55 mujeres asesinadas en 2014, según las cifras oficiales. Desde entonces, han transcurrido cinco años, un tiempo adecuado para poder investigar con perspectiva cada historia en concreto. 

En #PorTodas ya están trabajando más de 30 periodistas. Además de Bandera, coordinadora del proyecto, escribirán Olivia Carballar, Patricia Simón, Noemí López Trujillo y Alba Mareca, entre otras periodistas especializadas en género. Una vez logrado el primer objetivo, mantendremos el crowdfunding puesto en marcha en la plataforma goteo.org. ¡Ahora toca llegar a los 90.000!

¡Muchísimas gracias, mecenas!

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#PorTodas: 55 asesinatos en el año en que se batió un récord de denuncias https://www.lamarea.com/2018/11/13/portodas-55-asesinatos-en-el-ano-en-que-se-batio-un-record-de-denuncias/ https://www.lamarea.com/2018/11/13/portodas-55-asesinatos-en-el-ano-en-que-se-batio-un-record-de-denuncias/#comments Tue, 13 Nov 2018 07:56:19 +0000 https://www.lamarea.com/?p=110708 Manifestación contra las violencias machistas el 7 de noviembre de 2016 en Madrid.

Apoya y difunde #PorTodas, una investigación periodística sobre la violencia de género.

LUCÍA MOS // 55 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas en 2014, según indican las cifras del Ministerio de Igualdad. Aquel año se batió el récord de denuncias por violencia de género desde 2007. De todas las asesinadas, 17 (el 31%) habían presentado al menos una denuncia que, sin embargo, no sirvió para salvar su vida. Diez mujeres habían solicitado medidas de protección y nueve de ellas las obtuvieron. Los mismos datos revelan, sin embargo, que tan solo cuatro de ellas estaban protegidas por las autoridades en el momento del asesinato. Al menos en dos de esos cuatro casos (sobre uno de ellos no consta esta información), los asesinos quebrantaron las medidas protectoras.

El Informe sobre víctimas mortales de la violencia de género correspondiente a 2014, realizado por el Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), arroja luz sobre las circunstancias particulares de las víctimas de 2014, aunque sus datos no están actualizados hasta la fecha. Por ejemplo, una de ellas denunció hasta en cuatro ocasiones antes de que la mataran. Cuatro asesinadas denunciaron tres veces y otras dos mujeres presentaron dos denuncias. Las víctimas restantes, solo una.

Además, como contamos en un artículo anterior, en tres casos, los agresores habían seguido programas de reeducación. ¿Quién protege a las víctimas de la violencia de género si fallan las medidas impulsadas por el propio Estado? ¿De qué herramientas disponen las mujeres para evitar su asesinato? ¿Sirve de algo poner una, dos, tres o hasta cuatro denuncias?

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Manifestación contra las violencias machistas el 7 de noviembre de 2016 en Madrid.

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LUCÍA MOS // 55 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas en 2014, según indican las cifras del Ministerio de Igualdad. Aquel año se batió el récord de denuncias por violencia de género desde 2007. De todas las asesinadas, 17 (el 31%) habían presentado al menos una denuncia que, sin embargo, no sirvió para salvar su vida. Diez mujeres habían solicitado medidas de protección y nueve de ellas las obtuvieron. Los mismos datos revelan, sin embargo, que tan solo cuatro de ellas estaban protegidas por las autoridades en el momento del asesinato. Al menos en dos de esos cuatro casos (sobre uno de ellos no consta esta información), los asesinos quebrantaron las medidas protectoras. El Informe sobre víctimas mortales de la violencia de género correspondiente a 2014, realizado por el Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), arroja luz sobre las circunstancias particulares de las víctimas de 2014, aunque sus datos no están actualizados hasta la fecha. Por ejemplo, una de ellas denunció hasta en cuatro ocasiones antes de que la mataran. Cuatro asesinadas denunciaron tres veces y otras dos mujeres presentaron dos denuncias. Las víctimas restantes, solo una. Además, como contamos en un artículo anterior, en tres casos, los agresores habían seguido programas de reeducación. ¿Quién protege a las víctimas de la violencia de género si fallan las medidas impulsadas por el propio Estado? ¿De qué herramientas disponen las mujeres para evitar su asesinato? ¿Sirve de algo poner una, dos, tres o hasta cuatro denuncias? Apoya y difunde #PorTodas, una investigación periodística sobre la violencia de género.

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