Política – lamarea.com https://www.lamarea.com Periodismo para gente independiente Sat, 23 Jun 2018 12:22:48 +0000 es-ES hourly 1 Los jóvenes que repoblaron Fraguas piden a García-Page retirar la demanda https://www.lamarea.com/2018/06/21/jovenes-repoblaron-fraguas-piden-retirar-demanda/ https://www.lamarea.com/2018/06/21/jovenes-repoblaron-fraguas-piden-retirar-demanda/#comments Thu, 21 Jun 2018 08:20:26 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107917 Repoblamiento Fraguas

Dos años, un mes y 15 días. Es el tiempo que pasarán en la cárcel los seis jóvenes de la Asociación de Repobladores Rurales que en mayo de 2013 decidieron repoblar Fraguas, un pueblo abandonado de la Sierra Norte de Guadalajara, si no hacen frente a las multas que se les han impuesto. El juicio, celebrado el mes pasado y cuya sentencia se ha conocido estos días, ha contado con la Junta de Castilla-La Mancha como acusación, que pide seis meses de prisión por delitos de usurpación del territorio. Posteriormente se sumó un delito contra ordenación del territorio y otro por daños medioambientes. Finalmente, este último fue retirado. Se les demanda 2.700 euros a cada uno.

En un intento de revertir el caso, esta semana se celebró en el Teatro del Barrio de Madrid una rueda de prensa conjunta con algunos de los afectados, que expusieron sus impresiones tras la sentencia. El acto fue organizado por Madres contra la represión. Paloma, en representación del colectivo, mostró su solidaridad con una juventud “criminalizada día tras día”. Desde su punto de vista, considera necesario que se extienda este tipo de iniciativas, sobre todo en lugares como Guadalajara al ser “de las más castigadas por la despoblación” y con gran “paro y precariedad”. Por ello, pidió la “absoluta absolución”.

Erlantz Ibarrondo, abogado de la defensa, cree que la sentencia es un “aviso a navegantes” para “evitar que se reiteren” los actos cometidos. Asegura que la legitimidad está clara en todo momento, pero “lo de la legalidad sí es discutible”. Otro de los aspectos que más ha indignado al letrado ha sido la evolución de las demandas interpuestas. En un principio, apunta, “el procedimiento empezó por un delito de ocupación”, al igual que “las preguntas cuando declaran y el auto de apertura del juicio oral”, y “solo después del recurso del fiscal y de la Junta se modifica y se les acusa de un delito contra la ordenación del territorio”. Ibarrondo ve desproporcionado tratar el delito de ocupación por lo penal porque en el Código Penal “nunca está la usurpación de un monte público”. En cuanto a la ordenación del territorio, asegura que el artículo aplicado del reglamento no fue concebido para sancionar la rehabilitación de un pueblo “por mucho que se haga una interpretación amplia”. 

Asimismo, también se les exige el hacerse cargo de los costes de la demolición del pueblo, que han fijado los peritos en unos 27.000 euros, asegura la asociación. Según el abogado, en la sentencia no aparece reflejada esta parte, que hace que “por vía de responsabilidad civil” no se pueda demoler algo “por lo que he sido condenado”.

Jaime Merino, uno de los integrantes –no condenado- de la Asociación de Repobladores Rurales, defendió el proyecto que desde su organización llevan años desarrollando. “Fraguas lucha contra la despoblación rural” con el único fin de “promocionar y recuperar el mundo rural”, y a pesar de las “muchas trabas administrativas”. Del mismo modo, Merino incidió en la legitimidad de los actos al contar desde un principio con el visto bueno de los antiguos vecinos y vecinas, expulsados de la localidad hace 50 años por decisión de Franco, que ordenó su demolición para la reforestación del monte con pinos.

Isaac Alcázar, uno de los afectados, defendió la inocencia de los suyos y cargó duramente contra el Gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por Emiliano García-Page Sánchez (PSOE). Además, incidió en el vicepresidente segundo, José García Molina, diputado por Podemos, partido que permitió a Page mantener el poder en la comunidad autónoma manchega tras las pasadas elecciones de 2017. El joven condenado recordó la predisposición en los inicios del político morado con la causa de Fraguas. Actualmente, forma parte de esa acusación que, Merino afirma, ya “es bochornosa” tanto si les acaban condenando como si no: “Nadie les quitará la vergüenza de meter a seis jóvenes en la cárcel”. Por otra parte, solicitó que se permita la continuidad del proyecto, así como que reconozcan la incompetencia en el problema de despoblación.

A pesar de las críticas hacia la formación morada, también estuvo presente en la rueda de prensa David Llorente, diputado en las cortes de Castilla-La Mancha por Podemos. Llorente, que se declara en contra de la participación de su partido en el gobierno del PSOE, ve el proyecto que se juzga “una buena idea en el lugar acertado” por ser una de las zonas más despobladas del país. La Junta, asegura, “lleva años gastando millones de dinero público –sobre todo fondos europeos- en políticas de desarrollo rural sin conseguir nada”. Llorente se refirió a la autorización del gobierno manchego para la construcción de una macro granja porcina en un área natural protegida en la misma provincia de Guadalajara. En cuanto al caso de los jóvenes, afirmó que hará todo lo posible desde las Cortes, al mismo tiempo que pidió “retirar la demanda y reconocer Fraguas”.

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Ni los técnicos de la propia Junta ni los miembros del SEPRONA encontraron indicios de daño alguno al entorno natural de la zona, recalcaron desde la asociación. Los arquitectos han sido otras de las voces que se han pronunciado sobre este caso. En un comunicado, dicho colegio ha mostrado su "desolación" y afirman ver con preocupación cómo los pueblos se quedan "vacíos, sin actividad, sin jóvenes y por consiguiente, sin futuro".

La sentencia ya ha sido recurrida por la defensa, que ha asegurado a La Marea que se puede dilatar “hasta ocho meses”. Para hacer frente al montante económico, los condenados están en una fase recaudadora con distintos actos.

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Repoblamiento Fraguas

Dos años, un mes y 15 días. Es el tiempo que pasarán en la cárcel los seis jóvenes de la Asociación de Repobladores Rurales que en mayo de 2013 decidieron repoblar Fraguas, un pueblo abandonado de la Sierra Norte de Guadalajara, si no hacen frente a las multas que se les han impuesto. El juicio, celebrado el mes pasado y cuya sentencia se ha conocido estos días, ha contado con la Junta de Castilla-La Mancha como acusación, que pide seis meses de prisión por delitos de usurpación del territorio. Posteriormente se sumó un delito contra ordenación del territorio y otro por daños medioambientes. Finalmente, este último fue retirado. Se les demanda 2.700 euros a cada uno. En un intento de revertir el caso, esta semana se celebró en el Teatro del Barrio de Madrid una rueda de prensa conjunta con algunos de los afectados, que expusieron sus impresiones tras la sentencia. El acto fue organizado por Madres contra la represión. Paloma, en representación del colectivo, mostró su solidaridad con una juventud “criminalizada día tras día”. Desde su punto de vista, considera necesario que se extienda este tipo de iniciativas, sobre todo en lugares como Guadalajara al ser “de las más castigadas por la despoblación” y con gran “paro y precariedad”. Por ello, pidió la “absoluta absolución”. Erlantz Ibarrondo, abogado de la defensa, cree que la sentencia es un “aviso a navegantes” para “evitar que se reiteren” los actos cometidos. Asegura que la legitimidad está clara en todo momento, pero “lo de la legalidad sí es discutible”. Otro de los aspectos que más ha indignado al letrado ha sido la evolución de las demandas interpuestas. En un principio, apunta, “el procedimiento empezó por un delito de ocupación”, al igual que “las preguntas cuando declaran y el auto de apertura del juicio oral”, y “solo después del recurso del fiscal y de la Junta se modifica y se les acusa de un delito contra la ordenación del territorio”. Ibarrondo ve desproporcionado tratar el delito de ocupación por lo penal porque en el Código Penal “nunca está la usurpación de un monte público”. En cuanto a la ordenación del territorio, asegura que el artículo aplicado del reglamento no fue concebido para sancionar la rehabilitación de un pueblo “por mucho que se haga una interpretación amplia”.  Asimismo, también se les exige el hacerse cargo de los costes de la demolición del pueblo, que han fijado los peritos en unos 27.000 euros, asegura la asociación. Según el abogado, en la sentencia no aparece reflejada esta parte, que hace que “por vía de responsabilidad civil” no se pueda demoler algo “por lo que he sido condenado”. Jaime Merino, uno de los integrantes –no condenado- de la Asociación de Repobladores Rurales, defendió el proyecto que desde su organización llevan años desarrollando. “Fraguas lucha contra la despoblación rural” con el único fin de “promocionar y recuperar el mundo rural”, y a pesar de las “muchas trabas administrativas”. Del mismo modo, Merino incidió en la legitimidad de los actos al contar desde un principio con el visto bueno de los antiguos vecinos y vecinas, expulsados de la localidad hace 50 años por decisión de Franco, que ordenó su demolición para la reforestación del monte con pinos. Isaac Alcázar, uno de los afectados, defendió la inocencia de los suyos y cargó duramente contra el Gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por Emiliano García-Page Sánchez (PSOE). Además, incidió en el vicepresidente segundo, José García Molina, diputado por Podemos, partido que permitió a Page mantener el poder en la comunidad autónoma manchega tras las pasadas elecciones de 2017. El joven condenado recordó la predisposición en los inicios del político morado con la causa de Fraguas. Actualmente, forma parte de esa acusación que, Merino afirma, ya “es bochornosa” tanto si les acaban condenando como si no: “Nadie les quitará la vergüenza de meter a seis jóvenes en la cárcel”. Por otra parte, solicitó que se permita la continuidad del proyecto, así como que reconozcan la incompetencia en el problema de despoblación. A pesar de las críticas hacia la formación morada, también estuvo presente en la rueda de prensa David Llorente, diputado en las cortes de Castilla-La Mancha por Podemos. Llorente, que se declara en contra de la participación de su partido en el gobierno del PSOE, ve el proyecto que se juzga “una buena idea en el lugar acertado” por ser una de las zonas más despobladas del país. La Junta, asegura, “lleva años gastando millones de dinero público –sobre todo fondos europeos- en políticas de desarrollo rural sin conseguir nada”. Llorente se refirió a la autorización del gobierno manchego para la construcción de una macro granja porcina en un área natural protegida en la misma provincia de Guadalajara. En cuanto al caso de los jóvenes, afirmó que hará todo lo posible desde las Cortes, al mismo tiempo que pidió “retirar la demanda y reconocer Fraguas”. [gallery columns="2" size="large" ids="107919,107920"] Ni los técnicos de la propia Junta ni los miembros del SEPRONA encontraron indicios de daño alguno al entorno natural de la zona, recalcaron desde la asociación. Los arquitectos han sido otras de las voces que se han pronunciado sobre este caso. En un comunicado, dicho colegio ha mostrado su "desolación" y afirman ver con preocupación cómo los pueblos se quedan "vacíos, sin actividad, sin jóvenes y por consiguiente, sin futuro". La sentencia ya ha sido recurrida por la defensa, que ha asegurado a La Marea que se puede dilatar “hasta ocho meses”. Para hacer frente al montante económico, los condenados están en una fase recaudadora con distintos actos.

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Esta indignación es de otra clase https://www.lamarea.com/2018/06/18/esta-indignacion-es-de-otra-clase/ https://www.lamarea.com/2018/06/18/esta-indignacion-es-de-otra-clase/#comments Mon, 18 Jun 2018 15:39:04 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107880

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-Recuerda esas historias que usted conoce, tía?

-¿Qué historias?

-Esas historias de la esclavitud…

-¿Qué hay con ellas?

-Va a olvidarlas todas.

-¿Cuándo?

-El día que seamos dueños de todo esto…

-¿Dueños de qué?

-De todo esto… De Bahía… De Brasil…

-¿Cómo es eso, hijo?

-Dueños de los tranvías… de las casas… de la comida…

-¿Cuándo es eso, hijo?

-Cuando no queramos ser más esclavos de los ricos, tía, y terminemos con ellos…

-¿Quién va a hacer hechizo tan grande que los ricos queden pobres?

-Los pobres, por cierto, tía.

Es un diálogo extraído de Sudor, del escritor Jorge Amado. Su idea de revolución de los obreros en el Brasil de principios del siglo XX, la reflexión sobre ricos y pobres, la desigualdad y las clases bien pueden servir para ilustrar el enfoque de este análisis. En los últimos días hemos leído y escuchado testimonios con el siguiente cariz: Yo sí hice mi máster, a mí me costó mucho, no olvido los días en que compaginé trabajo y estudios, ni el orgullo que mis padres, que no pudieron estudiar, sintieron con mi título, nos quieren robar también la universidad, a la que tanto nos costó llegar... ¿Ha habido, entonces, un resurgir de la conciencia de clase a raíz del escándalo de la ya expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes? ¿Ha vuelto para quedarse la reivindicación de la clase obrera tras este culebrón más propio del humor del Mundo Today que de crónicas periodísticas? ¿Será ahora cuando, en mitad de este retroceso de derechos y libertades que afecta incluso a aquellos que se han considerado siempre clase media, digan basta? ¿O, por el contrario, y parafraseando de nuevo los escritos de Amado, seguiremos dejando la revolución de los pobres para ese “algún día” que nunca termina de llegar?

Una decena de voces de clase obrera, de distinto perfil –con estudios y sin ellos– analizan por qué el caso del máster de Cifuentes y Pablo Casado, por encima incluso de otros escándalos de corrupción, ha generado tanta indignación, especialmente entre aquellas personas que proceden de familias cuyos padres y madres no pudieron estudiar o ir a la universidad. Y si, además, esa indignación finalmente tendrá consecuencias o se quedará en agua de borrajas.

Indignación

"Es una vergüenza. Pero es que estamos viviendo lo mismo de antes, cuando les daban el título a cambio de jamones. Y no por ser lumbreras, que algunos eran zoquetes, sino por ser de la familia de señoritos que eran”, cuenta Mari Ángeles Fernández, 74 años, pensionista. Ella no pudo estudiar, pero sí trabajó día y noche para que sus hijos lo hicieran, para que nadie los mirara por encima del hombro. En su salón luce la orla de la pequeña, la primera universitaria de la familia. Ese título, en esa casa, vale más que cualquier fortuna. “El jamón era la versión analógica en el franquismo. El hijo del obrero no podía acceder, y el que podía tenía que ser un lumbreras, mientras otros niños de papá se lo encontraban hecho”, añade la catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha María José Aguilar, también primera universitaria de su familia.

“La gravedad del asunto de Cifuentes está en la perversión de lo público, de la educación pública, el único vehículo por el que los hijos de la clase trabajadora hemos podido tener aspiraciones diferentes a las que, por cuna, nos tocaba vivir. Estos hijos de bien que siempre han comprado títulos y plazas en universidades privadas, ahora ensucian la pública para desprestigiarnos a aquellos que no tenemos otra herramienta para seguir adelante. La educación ha sido el motor de cambio del siglo XX para la clase trabajadora y, especialmente, para las mujeres, y por eso es tan peligrosa”, afirma Penélope Ayas, optometrista de 36 años que hizo un máster como pudo.

Ya lo dejó dicho Lorca.

Puedes seguir leyendo y ver gráficos en Apuntes de Clase.

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-Recuerda esas historias que usted conoce, tía?

-¿Qué historias?

-Esas historias de la esclavitud…

-¿Qué hay con ellas?

-Va a olvidarlas todas.

-¿Cuándo?

-El día que seamos dueños de todo esto…

-¿Dueños de qué?

-De todo esto… De Bahía… De Brasil…

-¿Cómo es eso, hijo?

-Dueños de los tranvías… de las casas… de la comida…

-¿Cuándo es eso, hijo?

-Cuando no queramos ser más esclavos de los ricos, tía, y terminemos con ellos…

-¿Quién va a hacer hechizo tan grande que los ricos queden pobres?

-Los pobres, por cierto, tía.

Es un diálogo extraído de Sudor, del escritor Jorge Amado. Su idea de revolución de los obreros en el Brasil de principios del siglo XX, la reflexión sobre ricos y pobres, la desigualdad y las clases bien pueden servir para ilustrar el enfoque de este análisis. En los últimos días hemos leído y escuchado testimonios con el siguiente cariz: Yo sí hice mi máster, a mí me costó mucho, no olvido los días en que compaginé trabajo y estudios, ni el orgullo que mis padres, que no pudieron estudiar, sintieron con mi título, nos quieren robar también la universidad, a la que tanto nos costó llegar... ¿Ha habido, entonces, un resurgir de la conciencia de clase a raíz del escándalo de la ya expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes? ¿Ha vuelto para quedarse la reivindicación de la clase obrera tras este culebrón más propio del humor del Mundo Today que de crónicas periodísticas? ¿Será ahora cuando, en mitad de este retroceso de derechos y libertades que afecta incluso a aquellos que se han considerado siempre clase media, digan basta? ¿O, por el contrario, y parafraseando de nuevo los escritos de Amado, seguiremos dejando la revolución de los pobres para ese “algún día” que nunca termina de llegar?

Una decena de voces de clase obrera, de distinto perfil –con estudios y sin ellos– analizan por qué el caso del máster de Cifuentes y Pablo Casado, por encima incluso de otros escándalos de corrupción, ha generado tanta indignación, especialmente entre aquellas personas que proceden de familias cuyos padres y madres no pudieron estudiar o ir a la universidad. Y si, además, esa indignación finalmente tendrá consecuencias o se quedará en agua de borrajas.

Indignación

"Es una vergüenza. Pero es que estamos viviendo lo mismo de antes, cuando les daban el título a cambio de jamones. Y no por ser lumbreras, que algunos eran zoquetes, sino por ser de la familia de señoritos que eran”, cuenta Mari Ángeles Fernández, 74 años, pensionista. Ella no pudo estudiar, pero sí trabajó día y noche para que sus hijos lo hicieran, para que nadie los mirara por encima del hombro. En su salón luce la orla de la pequeña, la primera universitaria de la familia. Ese título, en esa casa, vale más que cualquier fortuna. “El jamón era la versión analógica en el franquismo. El hijo del obrero no podía acceder, y el que podía tenía que ser un lumbreras, mientras otros niños de papá se lo encontraban hecho”, añade la catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha María José Aguilar, también primera universitaria de su familia.

“La gravedad del asunto de Cifuentes está en la perversión de lo público, de la educación pública, el único vehículo por el que los hijos de la clase trabajadora hemos podido tener aspiraciones diferentes a las que, por cuna, nos tocaba vivir. Estos hijos de bien que siempre han comprado títulos y plazas en universidades privadas, ahora ensucian la pública para desprestigiarnos a aquellos que no tenemos otra herramienta para seguir adelante. La educación ha sido el motor de cambio del siglo XX para la clase trabajadora y, especialmente, para las mujeres, y por eso es tan peligrosa”, afirma Penélope Ayas, optometrista de 36 años que hizo un máster como pudo.

Ya lo dejó dicho Lorca.

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El patriotismo constitucional de Albert Rivera: un complejo de nacionalista pijo https://www.lamarea.com/2018/06/15/el-patriotismo-constitucional-de-albert-rivera-un-complejo-de-nacionalista-pijo/ https://www.lamarea.com/2018/06/15/el-patriotismo-constitucional-de-albert-rivera-un-complejo-de-nacionalista-pijo/#comments Fri, 15 Jun 2018 09:01:40 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107739

A comienzos de Pradial conviene remitirse a Brumario. Decía Karl Marx que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa. Esa es la sensación que el conocimiento de la historia del siglo XX dejan los métodos empleados por Albert Rivera para llegar al poder. La bojiganga patriotera representada con pendones digitales y exaltación chovinista marca el alcance exacto de la tragedia venidera. No se puede esperar de la inanidad ideológica e intelectual de Albert Rivera nada más que la repetición de representaciones del pasado realizando un pastiche con una pátina de modernidad que se parece demasiado a una de las figuras más oscuras de nuestra historia.

Uno de los mitos de la Europa postcrisis es que en España no ha prendido ninguna opción de extrema derecha. Solo la cercanía de los grandes medios de comunicación con Ciudadanos impide que el partido sea catalogado así de forma mayoritaria en la opinión pública. Es debatible si el término científico para denominar a estos partidos es el de extrema derecha, es más extendido el de derecha radical, pero deja poco margen para el debate que la última proclamación nacional-populista de Albert Rivera en la puesta en marcha de su plataforma España Ciudadana esté más cerca de Libertas que de Emmanuel Macron.

Los asesores de Albert Rivera deberían saber que los procesos políticos, los discursos y la escenografía no son exportables. Si intentas plagiar, casi literalmente, el discurso de Barack Obama en la Convención Demócrata de 2004 y trasladarlo a la realidad social española no vas a parecerte al expresidente de EEUU, te pareces más a Unión Patriótica de los años 20. Te pareces más a José Antonio Primo de Rivera. El discurso de Obama era una oda a la diversidad, el de Rivera ha sido un grito a la uniformidad. Un repliegue identitario que busca capitalizar la identidad de España frente la antiespaña.

El líder de Ciudadanos terminó su intervención con un alegato tercerposicionista que intentaba minar cualquier matiz, que buscaba transmitir que los intereses de un empresario y un obrero serán los mismos por el simple hecho de compartir bandera y nación. Un alegato joseantoniano que eliminaba las clases para apelar a la emoción de la patria y que establecía una diferenciación entre buenos y malos españoles, entre ciudadanos que se adhieren a sus formas y símbolos frente a aquellos que tienen otra visión del mundo, del país, y de la vida:

“Cuando viajo por España yo no veo rojos y azules, yo veo españoles. Yo no veo urbanistas o rurales, veo españoles, yo no veo jóvenes o mayores, veo españoles, yo no veo a trabajadores o empresarios, yo veo españoles. Yo no veo a creyentes o agnósticos, yo veo españoles. Por eso, os propongo a todos que a partir de ahora nos pongamos las gafas de la España ciudadana. Unas gafas que permiten unir a la gente. Una visión que no divide sino que une, una visión de la España que suma pero no resta. Una visión de una España futura, que está al llegar, que es la España que viene. Compatriotas, conciudadanos, vamos a por esa España. Vamos a volver a sentirnos orgullosos de ser españoles. Vamos a recuperar la dignidad que nunca debimos perder. Una España de libres e iguales. Ya está aquí la España ciudadana. Únete”.

El 1 de enero de 1935 José Antonio Primo de Rivera hizo una declaración pública a los medios para intentar explicar por qué su proyecto se diferenciaba de los fascismos europeos. Las similitudes discursivas con lo enunciado por el líder de Ciudadanos no son difíciles de encontrar: “Tengo una fe resuelta en la que están vivas todas las fuentes genuinas de España, España ha venido a menos por una triple división, por la división engendrada por los separatistos locales, por la división engendrada entre los partidos, y por la división engendrada por la lucha entre clases. Cuando España encuentre una empresa colectiva que supere todas esas diferencias, España volverá a ser grande como en sus mejores tiempos”.

José Antonio Primo de Rivera en 1935.

No habría ningún problema si las complicidades ideológicas entre Albert Rivera y su primo homónimo no pasaran de calcar un discurso falangista ultranacionalista en un momento puntual de exacerbada emoción patria. Sería irresponsable, pero no preocupante para el futuro. El problema aparece cuando es reiterativo en el tiempo y ocupa el vacío ideológico de un partido oportunista con ambición desmedida.

La masa orteguiana

“¿Qué lee para conformar su pensamiento?”, preguntaba Pepa Bueno a Albert Rivera para cuestionarle sobre cómo conforma esa idea del patriotismo civil que contrapone al nacionalismo. “Desde Popper a Ortega”, contestaba Rivera. Lo cierto es que no aclaró qué ha leído de estos autores, más allá de citarlos porque estuvo en un acto de Mario Vargas Llosa sobre su libro La llamada de la tribu, donde el autor peruano habla de ellos. La mención de Rivera a José Ortega y Gasset como referente aplicada al tema que nos concierne es también definitoria.

La doctrina falangista bebía de dos intelectuales: Eugenio D´Ors y José Ortega y Gasset. Preguntado José Antonio Primo de Rivera por el periodista Francisco Bravo sobre la influencia de estos autores, respondió: “No cabe duda que en Ortega están las raíces intelectuales de nuestra doctrina, en especial en este postulado que yo estimo fundamental de la ‘unidad de destino’, para situar firmemente nuestro Movimiento ante los problemas de la realidad española y el futuro Estado”. Pero no es la única premisa del pensador que comparten los antiguos falangistas y el nuevo ciudadanismo. La soberbia intelectual y la división entre clases de individuos está influida por la doctrina de la masa orteguiana expresada en su obra La rebelión de las masas. Para José Antonio existían unas minorías excelentes que debían encauzar a las masas. Ese pensamiento es radical en la conformación de Ciudadanos, tal y como expresaba Félix de Azúa, uno de los fundadores de la formación naranja en los estadios iniciales del partido: “Las masas agonizan de horror vacui cuando no se les da todo muy evidente”.

No pedir perdón por el pasado

El orgullo de nación se construye obviando la culpa y la responsabilidad sobre los trazos oscuros de la historia de cualquier identidad nacional. El revisionismo y la negación de la memoria histórica construyendo una historia selectiva que incida solo en lo mejor de cada país son preceptos fundamentales del nacionalismo español que nace de la nostalgia del imperio. De épocas pasadas gloriosas y de nuevo aspiracionales. “La España que vuelve a liderar el mundo”, dijo Rivera en su mitin patriotero. Pero hubo en su diatriba una frase perdida con una carga simbólica muy importante en un contexto como el español, que tiene miles de muertos sin desenterrar por los crímenes del franquismo: “No tenemos por qué volver a pedir perdón por nuestro pasado y sentirnos orgullosos”, sentenció el lider de Ciudadanos. La construcción de ese discurso también tiene referentes, y no deja en demasiado buen lugar a quien quiere transmitir que su relato es patriótico pero no nacionalista.

La misma construcción discursiva lógica en un entorno de negación fascista fue realizada por Marine Le Pen el año pasado en fechas previas a las elecciones presidenciales francesas. La candidata xenófoba negó en una entrevista la responsabilidad de Francia en las deportaciones a Auschwitz ocurridas en 1942 en el Velódromo de Invierno. Le Pen añadió que estaba cansada de poner en cuestión al Estado francés poniendo énfasis solo en los “los aspectos históricos más oscuros”, algo necesario para culminar con su conclusión: “Yo quiero que estén orgullosos de ser franceses”.

Poco Habermas y mucho Millán Astray

Bancada de Ciudadanos en el Congreso. DANI GAGO

Por inventar, Ciudadanos no ha inventado ni ese intento vano de darle una pátina de modernidad al ultranacionalismo español. Ponerse camisas blancas y banderas patrias en leds mientras se enfunda la camiseta de la selección, que es el equipo ganador de turno, es lo que Manuel Vázquez Montalbán llamaba nacionalcatolicismo pijo. Lo que venía a ser el intento aznarino de maquetar el rancio abolengo de la idea carcundera de la patria franquista echando “purpurina imperial a la cosa”, y poniéndose la camiseta del Real Madrid, que era el equipo que entonces ganaba.

Albert Rivera e Inés Arrimadas han negado muy ofendidos ser nacionalistas. Lo nuestro es patriotismo civil, han clamado. Supongo y entiendo que confundiéndolo con el patriotismo constitucional elaborado por Jürgen Habermas: una teoría elaborada a partir del Verfassungspatriotismus de Dolf Sternberger. Digo supongo y entiendo porque he intentado con mucha insistencia y poco éxito que algún miembro de Ciudadanos responda a las dudas sobre esta confusión.

El complejo nacionalista patrio de los que quieren declararse españoles sin complejos es muy conocido y tiene referentes. Manuel Vázquez Montalbán, que ya analizó todo Ciudadanos habiendo muerto antes de su eclosión, lo narra en su libro La Aznaridad. En octubre de 2002, José María Aznar se sacó de la manga la idea de colocar una bandera enorme, inmensa, como el imperio español de Felipe II de grande, en la plaza de Colón, a la que se rendiría homenaje cada mes. La idea era una reacción a la deriva soberanista del lehendakari Ibarretxe. La enseña, de 294 metros cuadrados, situada en un mástil de 50 metros de altura y 19 toneladas de peso, fue la respuesta reaccionaria del aznarismo al nacionalismo vasco. La propuesta y la puesta en escena del entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, propició un cachondeo similar al que provocaron las lágrimas de Marta Sánchez en el acto patriotero de Ciudadanos. La pasada de frenada nacionalista de José María Aznar hizo recular al PP y dejar la bandera ondeando sin acto mensual sacramental de exaltación: “Era mucho más inteligente la influencia de Habermas sobre el PP que el retorno a Millán Astray. El patriotismo según Habermas es una cuestión de gentes racionalmente convencidas y, según Millán Astray, ya sabemos lo que es: ‘¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”.

Para Jürgen Habermas, “el patriotismo de la Constitución significa, entre otras cosas, el orgullo de haber logrado superar duraderamente el fascismo”. La construcción del concepto filosófico político nacía precisamente de la necesidad de asirse a unas ideas contrapuestas a las que precisan enarbolar banderas y apelar a la nostalgia de un pasado mejor. Justo lo contrario que hizo Albert Rivera en su mitin al ansiar “una España que vuelva a liderar el mundo”. El concepto de Habermas estaba precisamente indicado para Estados plurales que precisaran una identidad nacional común. Es antagónico para el filósofo alemán construir una idea de patriotismo constitucional apelando a elementos culturales nacionales preexistentes. Antagónico. Para que Albert Rivera lo entienda: no es posible establecer una idea del patriotismo constitucional con la bandera española detrás de tu atril mientras realizas un discurso que habla de adversarios internos.

La idea del patriotismo constitucional es incompatible con la pretensión de arrogársela un solo partido. Porque la esencia del pensamiento de Habermas implica que tiene que ser compartida y construida por todas y todos. No es patrimonio de nadie ni puede ser liderada por ninguna parte de ese todo. Los intentos por patrimonializar de una manera partidista el patriotismo constitucional se remontan, otra vez, a la época de Aznar. En el año 2001, el entonces presidente del gobierno ordenó a FAES, en aquellos años liderada por Esperanza Aguirre, apropiarse del concepto. Este había sido introducido en España por el senador del PSOE Juan José Laborda, que adaptó al contexto nacional el pensamiento de Habermas tras una conferencia del alemán en Madrid en 1991. El pistoletazo de salida lo dio Esperanza Aguirre en un pregón en Ciudad Rodrigo (Salamanca). La entonces presidenta del Senado afirmó: “Nuestro patriotismo es constitucional, fundamentado en el pleno ejercicio de la libertad de los ciudadanos... Tenemos que reivindicar nuestro patriotismo, que viene de las Cortes de Cádiz... Un patriotismo que no es la nostalgia de un pasado quimérico, ni son las ataduras a mitos que chocan con nuestra razón”. FAES organizó unas conferencias para maquillar su discurso nacionalista con el pensamiento del filósofo alemán en las que participaron una panoplia de importantes intelectuales que ahora se encuentran en Ciudadanos o que estuvieron en su formación, como Francesc de Carreras o Félix de Azúa.

"No puedo imaginarme que el patriotismo constitucional sea una idea de derechas”, dijo Habermas al ser preguntado sobre el uso de su pensamiento por parte del PP. No solo no es nuevo el intento de Ciudadanos por atribuirse la idea del patriotismo constitucional, es que bebe de lo más reaccionario de nuestra democracia y está creado por los mismos ideólogos que lo hicieron durante el aznarato en favor del PP. Se trata, además, de un intento utilitarista de pervertir el pensamiento de Jürgen Habermas para ocultar su nacionalismo español contraponiéndolo al catalán, de un modo que les permita atacar lo más tóxico del pensamiento nacionalista atribuyéndoselo a los otros, al adversario, mientras ellos patrimonializan los réditos populistas del pensamiento identitario. Ellos, nacionalistas; nosotros, patriotas. Creerse Habermas, ser Millán Astray.

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A comienzos de Pradial conviene remitirse a Brumario. Decía Karl Marx que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa. Esa es la sensación que el conocimiento de la historia del siglo XX dejan los métodos empleados por Albert Rivera para llegar al poder. La bojiganga patriotera representada con pendones digitales y exaltación chovinista marca el alcance exacto de la tragedia venidera. No se puede esperar de la inanidad ideológica e intelectual de Albert Rivera nada más que la repetición de representaciones del pasado realizando un pastiche con una pátina de modernidad que se parece demasiado a una de las figuras más oscuras de nuestra historia.

Uno de los mitos de la Europa postcrisis es que en España no ha prendido ninguna opción de extrema derecha. Solo la cercanía de los grandes medios de comunicación con Ciudadanos impide que el partido sea catalogado así de forma mayoritaria en la opinión pública. Es debatible si el término científico para denominar a estos partidos es el de extrema derecha, es más extendido el de derecha radical, pero deja poco margen para el debate que la última proclamación nacional-populista de Albert Rivera en la puesta en marcha de su plataforma España Ciudadana esté más cerca de Libertas que de Emmanuel Macron.

Los asesores de Albert Rivera deberían saber que los procesos políticos, los discursos y la escenografía no son exportables. Si intentas plagiar, casi literalmente, el discurso de Barack Obama en la Convención Demócrata de 2004 y trasladarlo a la realidad social española no vas a parecerte al expresidente de EEUU, te pareces más a Unión Patriótica de los años 20. Te pareces más a José Antonio Primo de Rivera. El discurso de Obama era una oda a la diversidad, el de Rivera ha sido un grito a la uniformidad. Un repliegue identitario que busca capitalizar la identidad de España frente la antiespaña.

El líder de Ciudadanos terminó su intervención con un alegato tercerposicionista que intentaba minar cualquier matiz, que buscaba transmitir que los intereses de un empresario y un obrero serán los mismos por el simple hecho de compartir bandera y nación. Un alegato joseantoniano que eliminaba las clases para apelar a la emoción de la patria y que establecía una diferenciación entre buenos y malos españoles, entre ciudadanos que se adhieren a sus formas y símbolos frente a aquellos que tienen otra visión del mundo, del país, y de la vida:

“Cuando viajo por España yo no veo rojos y azules, yo veo españoles. Yo no veo urbanistas o rurales, veo españoles, yo no veo jóvenes o mayores, veo españoles, yo no veo a trabajadores o empresarios, yo veo españoles. Yo no veo a creyentes o agnósticos, yo veo españoles. Por eso, os propongo a todos que a partir de ahora nos pongamos las gafas de la España ciudadana. Unas gafas que permiten unir a la gente. Una visión que no divide sino que une, una visión de la España que suma pero no resta. Una visión de una España futura, que está al llegar, que es la España que viene. Compatriotas, conciudadanos, vamos a por esa España. Vamos a volver a sentirnos orgullosos de ser españoles. Vamos a recuperar la dignidad que nunca debimos perder. Una España de libres e iguales. Ya está aquí la España ciudadana. Únete”.

El 1 de enero de 1935 José Antonio Primo de Rivera hizo una declaración pública a los medios para intentar explicar por qué su proyecto se diferenciaba de los fascismos europeos. Las similitudes discursivas con lo enunciado por el líder de Ciudadanos no son difíciles de encontrar: “Tengo una fe resuelta en la que están vivas todas las fuentes genuinas de España, España ha venido a menos por una triple división, por la división engendrada por los separatistos locales, por la división engendrada entre los partidos, y por la división engendrada por la lucha entre clases. Cuando España encuentre una empresa colectiva que supere todas esas diferencias, España volverá a ser grande como en sus mejores tiempos”.

José Antonio Primo de Rivera en 1935.

No habría ningún problema si las complicidades ideológicas entre Albert Rivera y su primo homónimo no pasaran de calcar un discurso falangista ultranacionalista en un momento puntual de exacerbada emoción patria. Sería irresponsable, pero no preocupante para el futuro. El problema aparece cuando es reiterativo en el tiempo y ocupa el vacío ideológico de un partido oportunista con ambición desmedida.

La masa orteguiana

“¿Qué lee para conformar su pensamiento?”, preguntaba Pepa Bueno a Albert Rivera para cuestionarle sobre cómo conforma esa idea del patriotismo civil que contrapone al nacionalismo. “Desde Popper a Ortega”, contestaba Rivera. Lo cierto es que no aclaró qué ha leído de estos autores, más allá de citarlos porque estuvo en un acto de Mario Vargas Llosa sobre su libro La llamada de la tribu, donde el autor peruano habla de ellos. La mención de Rivera a José Ortega y Gasset como referente aplicada al tema que nos concierne es también definitoria.

La doctrina falangista bebía de dos intelectuales: Eugenio D´Ors y José Ortega y Gasset. Preguntado José Antonio Primo de Rivera por el periodista Francisco Bravo sobre la influencia de estos autores, respondió: “No cabe duda que en Ortega están las raíces intelectuales de nuestra doctrina, en especial en este postulado que yo estimo fundamental de la ‘unidad de destino’, para situar firmemente nuestro Movimiento ante los problemas de la realidad española y el futuro Estado”. Pero no es la única premisa del pensador que comparten los antiguos falangistas y el nuevo ciudadanismo. La soberbia intelectual y la división entre clases de individuos está influida por la doctrina de la masa orteguiana expresada en su obra La rebelión de las masas. Para José Antonio existían unas minorías excelentes que debían encauzar a las masas. Ese pensamiento es radical en la conformación de Ciudadanos, tal y como expresaba Félix de Azúa, uno de los fundadores de la formación naranja en los estadios iniciales del partido: “Las masas agonizan de horror vacui cuando no se les da todo muy evidente”.

No pedir perdón por el pasado

El orgullo de nación se construye obviando la culpa y la responsabilidad sobre los trazos oscuros de la historia de cualquier identidad nacional. El revisionismo y la negación de la memoria histórica construyendo una historia selectiva que incida solo en lo mejor de cada país son preceptos fundamentales del nacionalismo español que nace de la nostalgia del imperio. De épocas pasadas gloriosas y de nuevo aspiracionales. “La España que vuelve a liderar el mundo”, dijo Rivera en su mitin patriotero. Pero hubo en su diatriba una frase perdida con una carga simbólica muy importante en un contexto como el español, que tiene miles de muertos sin desenterrar por los crímenes del franquismo: “No tenemos por qué volver a pedir perdón por nuestro pasado y sentirnos orgullosos”, sentenció el lider de Ciudadanos. La construcción de ese discurso también tiene referentes, y no deja en demasiado buen lugar a quien quiere transmitir que su relato es patriótico pero no nacionalista.

La misma construcción discursiva lógica en un entorno de negación fascista fue realizada por Marine Le Pen el año pasado en fechas previas a las elecciones presidenciales francesas. La candidata xenófoba negó en una entrevista la responsabilidad de Francia en las deportaciones a Auschwitz ocurridas en 1942 en el Velódromo de Invierno. Le Pen añadió que estaba cansada de poner en cuestión al Estado francés poniendo énfasis solo en los “los aspectos históricos más oscuros”, algo necesario para culminar con su conclusión: “Yo quiero que estén orgullosos de ser franceses”.

Poco Habermas y mucho Millán Astray

Bancada de Ciudadanos en el Congreso. DANI GAGO

Por inventar, Ciudadanos no ha inventado ni ese intento vano de darle una pátina de modernidad al ultranacionalismo español. Ponerse camisas blancas y banderas patrias en leds mientras se enfunda la camiseta de la selección, que es el equipo ganador de turno, es lo que Manuel Vázquez Montalbán llamaba nacionalcatolicismo pijo. Lo que venía a ser el intento aznarino de maquetar el rancio abolengo de la idea carcundera de la patria franquista echando “purpurina imperial a la cosa”, y poniéndose la camiseta del Real Madrid, que era el equipo que entonces ganaba.

Albert Rivera e Inés Arrimadas han negado muy ofendidos ser nacionalistas. Lo nuestro es patriotismo civil, han clamado. Supongo y entiendo que confundiéndolo con el patriotismo constitucional elaborado por Jürgen Habermas: una teoría elaborada a partir del Verfassungspatriotismus de Dolf Sternberger. Digo supongo y entiendo porque he intentado con mucha insistencia y poco éxito que algún miembro de Ciudadanos responda a las dudas sobre esta confusión.

El complejo nacionalista patrio de los que quieren declararse españoles sin complejos es muy conocido y tiene referentes. Manuel Vázquez Montalbán, que ya analizó todo Ciudadanos habiendo muerto antes de su eclosión, lo narra en su libro La Aznaridad. En octubre de 2002, José María Aznar se sacó de la manga la idea de colocar una bandera enorme, inmensa, como el imperio español de Felipe II de grande, en la plaza de Colón, a la que se rendiría homenaje cada mes. La idea era una reacción a la deriva soberanista del lehendakari Ibarretxe. La enseña, de 294 metros cuadrados, situada en un mástil de 50 metros de altura y 19 toneladas de peso, fue la respuesta reaccionaria del aznarismo al nacionalismo vasco. La propuesta y la puesta en escena del entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, propició un cachondeo similar al que provocaron las lágrimas de Marta Sánchez en el acto patriotero de Ciudadanos. La pasada de frenada nacionalista de José María Aznar hizo recular al PP y dejar la bandera ondeando sin acto mensual sacramental de exaltación: “Era mucho más inteligente la influencia de Habermas sobre el PP que el retorno a Millán Astray. El patriotismo según Habermas es una cuestión de gentes racionalmente convencidas y, según Millán Astray, ya sabemos lo que es: ‘¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”.

Para Jürgen Habermas, “el patriotismo de la Constitución significa, entre otras cosas, el orgullo de haber logrado superar duraderamente el fascismo”. La construcción del concepto filosófico político nacía precisamente de la necesidad de asirse a unas ideas contrapuestas a las que precisan enarbolar banderas y apelar a la nostalgia de un pasado mejor. Justo lo contrario que hizo Albert Rivera en su mitin al ansiar “una España que vuelva a liderar el mundo”. El concepto de Habermas estaba precisamente indicado para Estados plurales que precisaran una identidad nacional común. Es antagónico para el filósofo alemán construir una idea de patriotismo constitucional apelando a elementos culturales nacionales preexistentes. Antagónico. Para que Albert Rivera lo entienda: no es posible establecer una idea del patriotismo constitucional con la bandera española detrás de tu atril mientras realizas un discurso que habla de adversarios internos.

La idea del patriotismo constitucional es incompatible con la pretensión de arrogársela un solo partido. Porque la esencia del pensamiento de Habermas implica que tiene que ser compartida y construida por todas y todos. No es patrimonio de nadie ni puede ser liderada por ninguna parte de ese todo. Los intentos por patrimonializar de una manera partidista el patriotismo constitucional se remontan, otra vez, a la época de Aznar. En el año 2001, el entonces presidente del gobierno ordenó a FAES, en aquellos años liderada por Esperanza Aguirre, apropiarse del concepto. Este había sido introducido en España por el senador del PSOE Juan José Laborda, que adaptó al contexto nacional el pensamiento de Habermas tras una conferencia del alemán en Madrid en 1991. El pistoletazo de salida lo dio Esperanza Aguirre en un pregón en Ciudad Rodrigo (Salamanca). La entonces presidenta del Senado afirmó: “Nuestro patriotismo es constitucional, fundamentado en el pleno ejercicio de la libertad de los ciudadanos... Tenemos que reivindicar nuestro patriotismo, que viene de las Cortes de Cádiz... Un patriotismo que no es la nostalgia de un pasado quimérico, ni son las ataduras a mitos que chocan con nuestra razón”. FAES organizó unas conferencias para maquillar su discurso nacionalista con el pensamiento del filósofo alemán en las que participaron una panoplia de importantes intelectuales que ahora se encuentran en Ciudadanos o que estuvieron en su formación, como Francesc de Carreras o Félix de Azúa.

"No puedo imaginarme que el patriotismo constitucional sea una idea de derechas”, dijo Habermas al ser preguntado sobre el uso de su pensamiento por parte del PP. No solo no es nuevo el intento de Ciudadanos por atribuirse la idea del patriotismo constitucional, es que bebe de lo más reaccionario de nuestra democracia y está creado por los mismos ideólogos que lo hicieron durante el aznarato en favor del PP. Se trata, además, de un intento utilitarista de pervertir el pensamiento de Jürgen Habermas para ocultar su nacionalismo español contraponiéndolo al catalán, de un modo que les permita atacar lo más tóxico del pensamiento nacionalista atribuyéndoselo a los otros, al adversario, mientras ellos patrimonializan los réditos populistas del pensamiento identitario. Ellos, nacionalistas; nosotros, patriotas. Creerse Habermas, ser Millán Astray.

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Marcelino Camacho, la historia de una figura necesaria https://www.lamarea.com/2018/06/12/marcelino-camacho-la-historia-de-una-figura-necesaria/ https://www.lamarea.com/2018/06/12/marcelino-camacho-la-historia-de-una-figura-necesaria/#comments Tue, 12 Jun 2018 21:18:23 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107620 Lo posible y lo necesario

Julián Ariza fue uno de los primeros en llegar a un cine que estaba vacío. Alguna tienda abierta, en concreto una librería que invitaba a entrar en soledad, por curiosidad lectora o simplemente para resguardarse de una lluvia que no era bienvenida en el mes de junio. Se sentó en una especie de sala de espera que difería de cualquier cine que conozcamos. Como si se hubiese quedado anclada en unos años en los que no habíamos escuchado hablar del HD. Una pequeña barra en la que reposaba una máquina de palomitas apagada. Una despensa con algunas latas de refresco. Y una estantería a modo de biblioteca renovable: “Coja un libro y deje otro”, rezaba el cartel. Pero añadía una norma: si el libro tenía un papel dentro, no se podía coger porque significaba que alguien lo estaba leyendo.

Ariza llegó a plantearse que se había equivocado de lugar hasta que, poco a poco, empezaron a llegar más personas. A las 11 iba a comenzar el pase privado de Lo posible y lo necesario, un documental sobre la vida de Marcelino Camacho producido por la cooperativa de cine creada con el mismo nombre. Por eso Julián Ariza estaba allí, el primero, como tantas otras veces había estado al lado de su amigo. Algunos besos y abrazos en la puerta de la sala. Una propiedad efímera.

-Oye, pues sales muy bien en la película. Actúas como si fueses un actor-, le dijeron a Julián Ariza antes de empezar.
-Yo hice lo que me dijeron-, respondió él con naturalidad.

Comenzamos a entrar en la sala. En desorden. “Aquí no hay protocolo. Que cada uno se siente donde quiera”, dijo alguien a lo lejos. Y así fue. No hubo presentación. No era necesario porque la mayoría de los presentes aparecían en el filme. Primero se apagó la luz, luego las voces y, finalmente, se encendió la pantalla. Allí apareció la casa natal del fundador de Comisiones Obreras. La “casilla” de La Rasa (Soria), donde nació. Merece el diminutivo que él mismo usaba. Una estancia pequeña, al contrario que su figura.

Alejado de pomposidad, el director, Adolfo Dufour, cuenta la historia del sindicalista a través de archivos de hemeroteca y las aportaciones dramatizadas de Carlos Olalla en el papel de Marcelino, y de Gloria Vega en el de Josefina. Ambos, un escenario y un violoncello. Lo necesario para retratar la vida de un hombre que necesitó poco para sí mismo porque lo dio todo para el resto.

Con estas herramientas, el largometraje se divide en dos partes. Al principio, mediante el testimonio de familiares y amigos, recrea la primera etapa de la vida de Marcelino Camacho: su infancia, su juventud, su lucha en favor de la República, su exilio, el día que conoció a su compañera de vida, Josefina Sámper, su vuelta a España y las dificultades en Madrid… Una hora que se pasa casi sin querer, donde conoces al Marcelino Camacho más desconocido.

La segunda parte presenta a una figura mucho más política. Y su fondo. Porque Camacho no se convierte en un referente del sindicalismo por su oratoria. Detrás hay una historia de sacrificios, de fatigas, de creación de conciencia política. La plantilla de Perkins, la empresa donde trabajó Marcelino Camacho después de volver a España, le reconocen sus esfuerzos para crear un pensamiento crítico en ellos.

La cárcel es uno de los grandes varapalos en su vida, pero no le pilló por sorpresa. Ni a él ni a Josefina. Ya habían dado la señal de una casa de Carabanchel porque sabían que de esta forma iban a poder estar cerca. No tardó mucho en salir, pero el proceso 1.001 volvió a meterle entre rejas. Catorce años en total le costó la lucha. Una lucha en la que Josefina siempre estaría codo con codo, levantándose de madrugada para cocinar comida para todos los presos. Una comida que, en ocasiones, Marcelino no pudo probar por encontrarse en huelga de hambre. Y entre medias, amenazas, ilusiones y desilusiones. Esta segunda parte no se podría entender sin las aportaciones de su hija Yenia, pero sobre todo, de Marcel, quien compartió celda con su padre.

Marcelino nunca sintió especial apego por sus cargos políticos. Con integridad, renunció a su escaño como diputado del PCE dos años después de haber sido elegido, y con el puño en alto abandonó la presidencia de Comisiones Obreras. Punto final.
Las luces se volvieron a encender. Ahora tampoco hubo palabras al público. Tan solo abrazos, besos y muchas felicitaciones. Lo necesario, porque con pocos medios habían logrado lo imposible. Un imposible que era necesario para dar a conocer la historia de quien trató de poner los cimientos de un país que se desmoronaba, y cuyos escombros siempre caían encima de los que más sufrían. La figura de ese hombre con jersey rojo al que hasta el mismo rey tuvo que darle las gracias.

El legado

Esta película-documental es un homenaje a la vida y la trayectoria del dirigente de CCOO el año en el que se cumple un centenario de su nacimiento. “Marcelino es el símbolo de un periodo largo y duro que comprende desde el inicio de la Guerra Civil hasta el final de la dictadura. Es la historia de una lucha”, aseguraba Julián Ariza hablando de su amigo. La historia de Marcelino Camacho es la historia de una gran parte del siglo XX en España. “Con este documental no solo se conoce a Marcelino, sino también la historia de un periodo de miseria, de dificultad y de persecución”, añadía.

Pero, ¿cuál es su huella 100 años después? Para su hijo Marcel, su padre nos legó una forma de lucha. “Era un rebelde que perseguía un ideal, que no se conformaba porque quería transformar la realidad. Era indomable a la vez que respetuoso con sus compañeros y sus contrincantes. Es un ser necesario”. Un espíritu que se echa en falta. Y avisaba a la sociedad actual: “En todas las épocas es necesario salir a la calle”. Para que no nos domen, ni nos doblen, ni nos domestiquen.

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Lo posible y lo necesario

Julián Ariza fue uno de los primeros en llegar a un cine que estaba vacío. Alguna tienda abierta, en concreto una librería que invitaba a entrar en soledad, por curiosidad lectora o simplemente para resguardarse de una lluvia que no era bienvenida en el mes de junio. Se sentó en una especie de sala de espera que difería de cualquier cine que conozcamos. Como si se hubiese quedado anclada en unos años en los que no habíamos escuchado hablar del HD. Una pequeña barra en la que reposaba una máquina de palomitas apagada. Una despensa con algunas latas de refresco. Y una estantería a modo de biblioteca renovable: “Coja un libro y deje otro”, rezaba el cartel. Pero añadía una norma: si el libro tenía un papel dentro, no se podía coger porque significaba que alguien lo estaba leyendo. Ariza llegó a plantearse que se había equivocado de lugar hasta que, poco a poco, empezaron a llegar más personas. A las 11 iba a comenzar el pase privado de Lo posible y lo necesario, un documental sobre la vida de Marcelino Camacho producido por la cooperativa de cine creada con el mismo nombre. Por eso Julián Ariza estaba allí, el primero, como tantas otras veces había estado al lado de su amigo. Algunos besos y abrazos en la puerta de la sala. Una propiedad efímera. -Oye, pues sales muy bien en la película. Actúas como si fueses un actor-, le dijeron a Julián Ariza antes de empezar. -Yo hice lo que me dijeron-, respondió él con naturalidad. Comenzamos a entrar en la sala. En desorden. “Aquí no hay protocolo. Que cada uno se siente donde quiera”, dijo alguien a lo lejos. Y así fue. No hubo presentación. No era necesario porque la mayoría de los presentes aparecían en el filme. Primero se apagó la luz, luego las voces y, finalmente, se encendió la pantalla. Allí apareció la casa natal del fundador de Comisiones Obreras. La “casilla” de La Rasa (Soria), donde nació. Merece el diminutivo que él mismo usaba. Una estancia pequeña, al contrario que su figura. Alejado de pomposidad, el director, Adolfo Dufour, cuenta la historia del sindicalista a través de archivos de hemeroteca y las aportaciones dramatizadas de Carlos Olalla en el papel de Marcelino, y de Gloria Vega en el de Josefina. Ambos, un escenario y un violoncello. Lo necesario para retratar la vida de un hombre que necesitó poco para sí mismo porque lo dio todo para el resto. Con estas herramientas, el largometraje se divide en dos partes. Al principio, mediante el testimonio de familiares y amigos, recrea la primera etapa de la vida de Marcelino Camacho: su infancia, su juventud, su lucha en favor de la República, su exilio, el día que conoció a su compañera de vida, Josefina Sámper, su vuelta a España y las dificultades en Madrid… Una hora que se pasa casi sin querer, donde conoces al Marcelino Camacho más desconocido. La segunda parte presenta a una figura mucho más política. Y su fondo. Porque Camacho no se convierte en un referente del sindicalismo por su oratoria. Detrás hay una historia de sacrificios, de fatigas, de creación de conciencia política. La plantilla de Perkins, la empresa donde trabajó Marcelino Camacho después de volver a España, le reconocen sus esfuerzos para crear un pensamiento crítico en ellos. La cárcel es uno de los grandes varapalos en su vida, pero no le pilló por sorpresa. Ni a él ni a Josefina. Ya habían dado la señal de una casa de Carabanchel porque sabían que de esta forma iban a poder estar cerca. No tardó mucho en salir, pero el proceso 1.001 volvió a meterle entre rejas. Catorce años en total le costó la lucha. Una lucha en la que Josefina siempre estaría codo con codo, levantándose de madrugada para cocinar comida para todos los presos. Una comida que, en ocasiones, Marcelino no pudo probar por encontrarse en huelga de hambre. Y entre medias, amenazas, ilusiones y desilusiones. Esta segunda parte no se podría entender sin las aportaciones de su hija Yenia, pero sobre todo, de Marcel, quien compartió celda con su padre. Marcelino nunca sintió especial apego por sus cargos políticos. Con integridad, renunció a su escaño como diputado del PCE dos años después de haber sido elegido, y con el puño en alto abandonó la presidencia de Comisiones Obreras. Punto final. Las luces se volvieron a encender. Ahora tampoco hubo palabras al público. Tan solo abrazos, besos y muchas felicitaciones. Lo necesario, porque con pocos medios habían logrado lo imposible. Un imposible que era necesario para dar a conocer la historia de quien trató de poner los cimientos de un país que se desmoronaba, y cuyos escombros siempre caían encima de los que más sufrían. La figura de ese hombre con jersey rojo al que hasta el mismo rey tuvo que darle las gracias.

El legado

Esta película-documental es un homenaje a la vida y la trayectoria del dirigente de CCOO el año en el que se cumple un centenario de su nacimiento. “Marcelino es el símbolo de un periodo largo y duro que comprende desde el inicio de la Guerra Civil hasta el final de la dictadura. Es la historia de una lucha”, aseguraba Julián Ariza hablando de su amigo. La historia de Marcelino Camacho es la historia de una gran parte del siglo XX en España. “Con este documental no solo se conoce a Marcelino, sino también la historia de un periodo de miseria, de dificultad y de persecución”, añadía. Pero, ¿cuál es su huella 100 años después? Para su hijo Marcel, su padre nos legó una forma de lucha. “Era un rebelde que perseguía un ideal, que no se conformaba porque quería transformar la realidad. Era indomable a la vez que respetuoso con sus compañeros y sus contrincantes. Es un ser necesario”. Un espíritu que se echa en falta. Y avisaba a la sociedad actual: “En todas las épocas es necesario salir a la calle”. Para que no nos domen, ni nos doblen, ni nos domestiquen.

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Privilegios masculinos: Respuestas íntegras del test #AMíTampoco https://www.lamarea.com/2018/06/11/respuestas-integras-del-test-amitampoco/ https://www.lamarea.com/2018/06/11/respuestas-integras-del-test-amitampoco/#respond Mon, 11 Jun 2018 21:24:45 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107439

El 98% de hombres que respondieron el test #AMíTampoco, una encuesta realizada por LaMarea58 sobre privilegios masculinos, aseguró no sentir miedo a ser agredido sexualmente al volver a casa solo de noche. El 93% afirmó no haber sufrido una agresión por parte de una mujer. Al 91% nunca le han preguntado en una entrevista de trabajo si piensa tener hijos/as. Y la mayoría de los que tienen hijos/as nunca ha pedido una jornada reducida para poder conciliar. Un 72% nunca ha sufrido acoso sexual por parte de una mujer, pero casi el 52% afirma haber vivido algún momento en el que la acosada era una mujer. Solo el 14% dice que ha cobrado menos que una compañera por igual trabajo y el 91% cree que nadie asocia su éxito profesional a relaciones sexuales con mujeres con poder. En resumen: el 93% no se siente discriminado por ser hombre.

El cuestionario, que preguntaba sobre aspectos que afectan a diario a las mujeres, fue respondido online por 3.769 hombres de manera anónima entre los días 1 y 5 de marzo de 2018. Aquí os dejamos las respuestas íntegras de más de 60 hombres seleccionados por su proyección pública: desde el ámbito político (el ahora ministro José Luis Ábalos, los líderes de Podemos e Izquierda Unida...), mediático (Jordi Évole, Joaquín Estefanía, Nacho Escolar...), cultural (Antonio Muñoz Molina, Alberto San Juan, Antonio de la Torre...), jurídico (Joaquim Bosch, Antonio Garrigues..), sindical y social (los líderes de los sindicatos mayoritarios, representantes de ONG...). No es una muestra representativa en términos sociológicos. Pero nos invita a reflexionar.

Test #AMíTampoco

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El 98% de hombres que respondieron el test #AMíTampoco, una encuesta realizada por LaMarea58 sobre privilegios masculinos, aseguró no sentir miedo a ser agredido sexualmente al volver a casa solo de noche. El 93% afirmó no haber sufrido una agresión por parte de una mujer. Al 91% nunca le han preguntado en una entrevista de trabajo si piensa tener hijos/as. Y la mayoría de los que tienen hijos/as nunca ha pedido una jornada reducida para poder conciliar. Un 72% nunca ha sufrido acoso sexual por parte de una mujer, pero casi el 52% afirma haber vivido algún momento en el que la acosada era una mujer. Solo el 14% dice que ha cobrado menos que una compañera por igual trabajo y el 91% cree que nadie asocia su éxito profesional a relaciones sexuales con mujeres con poder. En resumen: el 93% no se siente discriminado por ser hombre. El cuestionario, que preguntaba sobre aspectos que afectan a diario a las mujeres, fue respondido online por 3.769 hombres de manera anónima entre los días 1 y 5 de marzo de 2018. Aquí os dejamos las respuestas íntegras de más de 60 hombres seleccionados por su proyección pública: desde el ámbito político (el ahora ministro José Luis Ábalos, los líderes de Podemos e Izquierda Unida...), mediático (Jordi Évole, Joaquín Estefanía, Nacho Escolar...), cultural (Antonio Muñoz Molina, Alberto San Juan, Antonio de la Torre...), jurídico (Joaquim Bosch, Antonio Garrigues..), sindical y social (los líderes de los sindicatos mayoritarios, representantes de ONG...). No es una muestra representativa en términos sociológicos. Pero nos invita a reflexionar. Test #AMíTampoco

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Los retos de À Punt para no repetir Canal 9 https://www.lamarea.com/2018/06/10/los-retos-de-a-punt-para-no-repetir-canal-9/ https://www.lamarea.com/2018/06/10/los-retos-de-a-punt-para-no-repetir-canal-9/#comments Sun, 10 Jun 2018 10:59:12 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107531 À Punt comienza a emitir en junio.

El 29 de noviembre de 2013 Canal 9 se fundió a negro. La decisión del entonces presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, de cerrar los medios de comunicación públicos valencianos tras la anulación judicial del ERE que había echado a la calle a un millar de periodistas, ha mantenido durante más de cuatro años y medio a la audiencia huérfana de información de proximidad, de productos audiovisuales realizados por empresas arraigadas en el territorio y sin uno de los principales canales de difusión y promoción del valenciano y de vertebración de la Comunidad Valenciana.

Pero el apagón mediático ha ido mucho más allá de las históricas instalaciones situadas en el municipio de Burjassot. La desaparición de Canal 9 y Ràdio 9, junto con la gran crisis que afecta a los medios de comunicación, abocó a miles de personas al paro, truncó las esperanzas de las últimas promociones de periodistas y cerró la posibilidad de marcar una agenda comunicativa propia. Ahora la ciudadanía valenciana asiste entre la expectación y el desconocimiento a la puesta en marcha de las nuevas radio y televisión públicas, que bajo la marca À Punt Mèdia tratarán de cumplir con un servicio público de calidad y de recuperar el prestigio entre una audiencia que en los últimos años de emisión de Canal 9 había obtenido sus peores índices. En su último ejercicio, el share fue del 4,60%.

Este domingo 10 de junio se pondrá punto final a las pruebas técnicas que se han desarrollado en las últimas seis semanas y los espectadores podrán ver la programación completa. À Punt televisión se presenta como la guinda (la radio y la web funcionan des de finales de 2017) de un pastel que ha estado a punto de atragantársele en muchas ocasiones al  Govern del Botànic. Los tres partidos que hicieron posible el cambio político después de 20 años de gobierno ininterrumpido del PP en la Generalitat, el PSPV-PSOE del president Ximo Puig, Compromís con Mónica Oltra en la vicepresidencia y Podem, incluían entre sus compromisos electorales la recuperación de RTVV. 

Sin embargo, el camino para conseguirlo ha sido complicado, ya que las discrepancias en algunos puntos de la legislación han sido motivo de fricciones importantes. Sobre todo las relativas a la condiciones de retorno de la antigua plantilla, ya que se consideraban ventajosas y que darían prioridad a profesionales que habían participado por acción o por omisión en la etapa en que la manipulación, la censura, la discriminación y falta de pluralidad fueron la seña de identidad del ente.

De hecho, la Unió de Periodistes Valencians presentó un primer recurso contra el baremo utilizado para cubrir las bolsas de trabajo temporal que se han convocado desde la Corporación para poner en marcha los servicios públicos y que entre las medidas cautelares solicitaba la suspensión de la convocatoria. “Nosotros hubiéramos querido que la contratación temporal de los periodistas se hubiera hecho de otra manera. Entendemos que ha sido una oportunidad perdida, puesto que se podía haber aprovechado la puesta en marcha para hacer una plantilla donde todos los profesionales hubieran tenido las mismas oportunidades de acceso. Consideramos que los periodistas que no habían trabajado previamente en RTVV no han tenido las mismas posibilidades de entrar en À Punt”, expresa la presidenta de la Unió, Noa de la Torre.

La directora general de À Punt, Empar Marco, miembro de la Unió, ha tenido que defenderse de estas críticas desde que fuera elegida el 24 de marzo de 2016. Y siempre se ha mostrado contundente respecto a su responsabilidad en la elección de los miembros de la actual plantilla. “Ustedes aprobaron en la ley por la disposición novena una preferencia de los extrabajadores de la antigua RTVV. Nosotros nos hemos basado en esa preferencia que establecieron en la ley para el baremo”, se defendía durante una comparecencia en la Comisión de la Radiotelevisión y el Espacio Comunicativo de les Corts. El resultado final y según las estimaciones d’À Punt es que el 75% de los contratos corresponden a antiguos trabajadores.

Nombres y caras conocidas de la historia de Canal 9 han tenido opción de formar parte del grueso de la plantilla. Es el caso de los redactores Genar Martí, Albert Vicent, Sergi Capelo, Elpídia Bellver (conductora del programa infomativo de la radio Les notícies del matí), Matilde Alcaraz, Jordi Carrascosa, Lola Bañón, Josep Grau, Xavier Carrau, Xavier Rubert, Natxo Lara (hasta hace poco era jefe de prensa del conseller de Economía Rafel Climent) y de los meteorólogos Victoria Roselló, Lluís Obiols y Joan Carles Fortea. 

Los retos

Uno de los que ha vuelto hace un mes a la que fue su casa durante una década es el periodista y profesor Carlos López Olano, autor del libro de reciente publicación RTVV: paradigma de la triple crisis de las televisiones públicas, donde entre otras cuestiones revisa la historia del ente y señala algunos de los errores que no debería cometer À Punt. El primero de ellos,no gastar como si no hubiera un mañana”. Cuando el PP llegó al gobierno en 1995 la deuda era de 22 millones de euros. La cifra llegó a los 1.200 en el año del cierre. “Canal 9 duró mucho porque se endeudó por encima de sus posibilidades y pudo hacerlo porque Eduardo Zaplana impulsó un cambio en la ley”, recuerda López, a la vez que confía en la buena gestión de la nueva dirección, que manejará un presupuesto de 50 millones de euros.

La segunda advertencia insta a mantener la independencia de los diferentes poderes. En este punto la coincidencia es plena con la presidenta de la Unió de Periodistes. “El principal reto de À Punt es huir de la manipulación, la censura y la falta de pluralismo que se practicó durante años. Tiene que demostrar que se puede hacer una radiotelevisión pública sin estar sometido al poder político, que no es un nuevo medio manipulado. Tiene que regirse por criterios profesionales y periodísticos en todos sus ámbitos”, indica De la Torre.

Para ello la ley ha previsto algunos mecanismos de control como el Consell de la Ciutadania, del cual es miembro José Ignacio Pastor. Este órgano se encargará de canalizar la quejas y sugerencias del público, así como de la elaboración de un informe trimestral de la programación. “La ciudadanía ha de verse reflejada en À Punt con toda su diversidad y su complejidad. Todas la voces tienen que tener cabida”, indica Pastor, quien también señala la creación del Comité de Informativos como una de las herramientas fundamentales para garantizar la pluralidad en el ente.

Y por último, tener muy claro que el servicio público ha de estar por encima de la audiencia. Y ello supone el compromiso claro y unívoco por una programación íntegramente en valenciano y que vertebre el territorio. “Los medios de comunicación públicos son necesarios siempre, pero sobre todo cuando se trata de autonomías con una lengua propia. La Comunidad Valenciana era una anomalía en este sentido”, recuerda De la Torre. “Que la lengua de À Punt sea el valenciano es un valor añadido y que a su vez nos acerca a otros medios de comunicación públicos”, expresa Pastor, en clara referencia al acuerdo de reciprocidad que hay pendiente de poner en marcha con la televisión de las Islas Baleares (IB3) y de Cataluña (TV3).

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À Punt comienza a emitir en junio.

El 29 de noviembre de 2013 Canal 9 se fundió a negro. La decisión del entonces presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, de cerrar los medios de comunicación públicos valencianos tras la anulación judicial del ERE que había echado a la calle a un millar de periodistas, ha mantenido durante más de cuatro años y medio a la audiencia huérfana de información de proximidad, de productos audiovisuales realizados por empresas arraigadas en el territorio y sin uno de los principales canales de difusión y promoción del valenciano y de vertebración de la Comunidad Valenciana.

Pero el apagón mediático ha ido mucho más allá de las históricas instalaciones situadas en el municipio de Burjassot. La desaparición de Canal 9 y Ràdio 9, junto con la gran crisis que afecta a los medios de comunicación, abocó a miles de personas al paro, truncó las esperanzas de las últimas promociones de periodistas y cerró la posibilidad de marcar una agenda comunicativa propia. Ahora la ciudadanía valenciana asiste entre la expectación y el desconocimiento a la puesta en marcha de las nuevas radio y televisión públicas, que bajo la marca À Punt Mèdia tratarán de cumplir con un servicio público de calidad y de recuperar el prestigio entre una audiencia que en los últimos años de emisión de Canal 9 había obtenido sus peores índices. En su último ejercicio, el share fue del 4,60%.

Este domingo 10 de junio se pondrá punto final a las pruebas técnicas que se han desarrollado en las últimas seis semanas y los espectadores podrán ver la programación completa. À Punt televisión se presenta como la guinda (la radio y la web funcionan des de finales de 2017) de un pastel que ha estado a punto de atragantársele en muchas ocasiones al  Govern del Botànic. Los tres partidos que hicieron posible el cambio político después de 20 años de gobierno ininterrumpido del PP en la Generalitat, el PSPV-PSOE del president Ximo Puig, Compromís con Mónica Oltra en la vicepresidencia y Podem, incluían entre sus compromisos electorales la recuperación de RTVV. 

Sin embargo, el camino para conseguirlo ha sido complicado, ya que las discrepancias en algunos puntos de la legislación han sido motivo de fricciones importantes. Sobre todo las relativas a la condiciones de retorno de la antigua plantilla, ya que se consideraban ventajosas y que darían prioridad a profesionales que habían participado por acción o por omisión en la etapa en que la manipulación, la censura, la discriminación y falta de pluralidad fueron la seña de identidad del ente.

De hecho, la Unió de Periodistes Valencians presentó un primer recurso contra el baremo utilizado para cubrir las bolsas de trabajo temporal que se han convocado desde la Corporación para poner en marcha los servicios públicos y que entre las medidas cautelares solicitaba la suspensión de la convocatoria. “Nosotros hubiéramos querido que la contratación temporal de los periodistas se hubiera hecho de otra manera. Entendemos que ha sido una oportunidad perdida, puesto que se podía haber aprovechado la puesta en marcha para hacer una plantilla donde todos los profesionales hubieran tenido las mismas oportunidades de acceso. Consideramos que los periodistas que no habían trabajado previamente en RTVV no han tenido las mismas posibilidades de entrar en À Punt”, expresa la presidenta de la Unió, Noa de la Torre.

La directora general de À Punt, Empar Marco, miembro de la Unió, ha tenido que defenderse de estas críticas desde que fuera elegida el 24 de marzo de 2016. Y siempre se ha mostrado contundente respecto a su responsabilidad en la elección de los miembros de la actual plantilla. “Ustedes aprobaron en la ley por la disposición novena una preferencia de los extrabajadores de la antigua RTVV. Nosotros nos hemos basado en esa preferencia que establecieron en la ley para el baremo”, se defendía durante una comparecencia en la Comisión de la Radiotelevisión y el Espacio Comunicativo de les Corts. El resultado final y según las estimaciones d’À Punt es que el 75% de los contratos corresponden a antiguos trabajadores.

Nombres y caras conocidas de la historia de Canal 9 han tenido opción de formar parte del grueso de la plantilla. Es el caso de los redactores Genar Martí, Albert Vicent, Sergi Capelo, Elpídia Bellver (conductora del programa infomativo de la radio Les notícies del matí), Matilde Alcaraz, Jordi Carrascosa, Lola Bañón, Josep Grau, Xavier Carrau, Xavier Rubert, Natxo Lara (hasta hace poco era jefe de prensa del conseller de Economía Rafel Climent) y de los meteorólogos Victoria Roselló, Lluís Obiols y Joan Carles Fortea. 

Los retos

Uno de los que ha vuelto hace un mes a la que fue su casa durante una década es el periodista y profesor Carlos López Olano, autor del libro de reciente publicación RTVV: paradigma de la triple crisis de las televisiones públicas, donde entre otras cuestiones revisa la historia del ente y señala algunos de los errores que no debería cometer À Punt. El primero de ellos,no gastar como si no hubiera un mañana”. Cuando el PP llegó al gobierno en 1995 la deuda era de 22 millones de euros. La cifra llegó a los 1.200 en el año del cierre. “Canal 9 duró mucho porque se endeudó por encima de sus posibilidades y pudo hacerlo porque Eduardo Zaplana impulsó un cambio en la ley”, recuerda López, a la vez que confía en la buena gestión de la nueva dirección, que manejará un presupuesto de 50 millones de euros.

La segunda advertencia insta a mantener la independencia de los diferentes poderes. En este punto la coincidencia es plena con la presidenta de la Unió de Periodistes. “El principal reto de À Punt es huir de la manipulación, la censura y la falta de pluralismo que se practicó durante años. Tiene que demostrar que se puede hacer una radiotelevisión pública sin estar sometido al poder político, que no es un nuevo medio manipulado. Tiene que regirse por criterios profesionales y periodísticos en todos sus ámbitos”, indica De la Torre.

Para ello la ley ha previsto algunos mecanismos de control como el Consell de la Ciutadania, del cual es miembro José Ignacio Pastor. Este órgano se encargará de canalizar la quejas y sugerencias del público, así como de la elaboración de un informe trimestral de la programación. “La ciudadanía ha de verse reflejada en À Punt con toda su diversidad y su complejidad. Todas la voces tienen que tener cabida”, indica Pastor, quien también señala la creación del Comité de Informativos como una de las herramientas fundamentales para garantizar la pluralidad en el ente.

Y por último, tener muy claro que el servicio público ha de estar por encima de la audiencia. Y ello supone el compromiso claro y unívoco por una programación íntegramente en valenciano y que vertebre el territorio. “Los medios de comunicación públicos son necesarios siempre, pero sobre todo cuando se trata de autonomías con una lengua propia. La Comunidad Valenciana era una anomalía en este sentido”, recuerda De la Torre. “Que la lengua de À Punt sea el valenciano es un valor añadido y que a su vez nos acerca a otros medios de comunicación públicos”, expresa Pastor, en clara referencia al acuerdo de reciprocidad que hay pendiente de poner en marcha con la televisión de las Islas Baleares (IB3) y de Cataluña (TV3).

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“La educación emocional, unida a los cuidados, es necesaria para hacer justicia” https://www.lamarea.com/2018/06/09/la-educacion-emocional-unida-a-los-cuidados-es-necesaria-para-hacer-justicia/ https://www.lamarea.com/2018/06/09/la-educacion-emocional-unida-a-los-cuidados-es-necesaria-para-hacer-justicia/#comments Sat, 09 Jun 2018 10:32:21 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107535

En el discurso de Glòria Poyatos es muy difícil encontrar un solo argumento sin un ejemplo que lo sostenga. “Soy muy práctica”, dice. Antes que abogada y jueza, trabajó donde pudo para pagarse sus estudios: en una pizzería, en una pastelería, en el campo, vendiendo piscinas… “Y eso te da una visión de la sociedad mucho más amplia que si vives en una burbuja. Es más fácil entender a una persona a la que le han hecho firmar hojas en blanco como exigencia para poder contratarla si a ti te lo han hecho antes. A mí esa experiencia me ha servido mucho para tomar decisiones judiciales y en mi trayectoria como abogada. Ahí ves cómo operan las discriminaciones y la mayor vulnerabilidad de las mujeres en un mercado de trabajo construido a nuestras espaldas, donde el concepto de trabajo productivo ha despreciado históricamente  el trabajo de los cuidados”, reflexiona la presidenta de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

También ello, defiende, debería incorporarse a la carrera judicial: “Actualmente, la educación emocional, que también se adquiere cuidando, carece de valor curricular en la carrera judicial y en otros estamentos, pero vivimos en un mundo globalizado donde ya se está valorando, y cada vez más, esta inteligencia no académica porque aumenta las habilidades humanas para trabajar en equipo y capacita para la toma de decisiones con impacto humano. Esto está muy vinculado a la práctica de cuidar. Por eso es importante empezar a visibilizarlo y que sea un requisito indispensable para acceder a la carrera judicial y promocionar. La inteligencia emocional es una cualidad imprescindible para hacer justicia. Además, este reconocimiento curricular de los cuidados propugna la corresponsabilidad y camina hacia la igualdad real”, prosigue en una charla telefónica con La Marea.

Poyatos, cuyo padre y cuya madre no estudiaron –”en mi casa no había ni un libro ni me leyeron un cuento”– define la Justicia con tres verbos: reconocer derechos a quien se les niega socialmente, redistribuir con equidad y perspectiva de género y representar la mirada completa de la sociedad. “¿Qué si no la igualdad puede ser la finalidad de la Justicia?”, añade. Acaba de regresar de Buenos Aires (Argentina), donde ha participado en un congreso junto con 1.000 juezas de 78 países, entre ellas, varias perseguidas políticamente, exiliadas y otras, como las paquistaníes, que salían de su país por primera vez. “Esta otra parte del mundo ni siquiera ha conquistado la igualdad jurídica. Y te explican cómo en sus países, cuando hay una sospecha de adulterio, el padre, el abuelo o el marido pueden acabar con la vida de la mujer sin que eso sea castigado penalmente; o te dicen con una normalidad increíble que en sus países, en los procedimientos judiciales, la palabra de un hombre solo se puede contradecir con la palabra de otro hombre o de dos mujeres”.

Y aquí está La Manada.

Me llevé algunas sentencias para demostrar cómo opera el estereotipo y cómo se franquean. Y entre ellas estaba la de La Manada, que ha dado la vuelta al mundo. Pero hay más, como aquella de la violación de una chica por accidente en Inglaterra. O el juez de Portugal que dijo que el adulterio es un gravísimo atentado contra el honor y la dignidad de un hombre y recurre a la Biblia, donde se castiga a la mujer adúltera hasta la muerte, para justificar la violencia contra las mujeres. Eso está en una resolución de un juez europeo.

¿Qué conclusiones extrae de ese congreso?

Un congreso de este tipo sirve para darte cuenta de que la discriminación de género no es un monopolio de ningún país, se reproduce en todos los rincones del mundo. Y sirve también para darte cuenta de que la resistencia existente en la carrera judicial a juzgar con perspectiva de género, que es el camino desde la Justicia para conquistar la igualdad real, es también un problema global. En este tipo de congresos se produce algo extraordinario, una experiencia vital enriquecedora a través de un intercambio de información judicial potentísimo, no solo para analizar un problema común a todos los países, sino también para buscar herramientas transformativas y propuestas efectivas hacia un cambio en la cultura judicial, que convierta la Justicia en promotora hacia un Estado realmente social y democrático de derecho pero sobre todo un Estado igualitario. Una sociedad que mide con el mismo rasero a los desiguales genera más desigualdad.

¿Cuáles son esas medidas?

Por ejemplo, un protocolo para juzgar con perspectiva de género. El de México es el primero que existe en el mundo. No tenía efectos vinculantes porque la Justicia debe ser independiente. Sin embargo, ahora sí es vinculante porque el Tribunal Supremo lo ha integrado en sus propias sentencias y lo ha convertido así en jurisprudencia. Es decir, todos los jueces y juezas jerárquicamente inferiores tienen que seguir ese criterio. Eso es maravilloso, porque es una forma muy rápida de integrar la perspectiva de género en la justicia, compatibilizándolo con la correspondiente formación judicial en género personalizada y permanente. La Corte Suprema de Perú, por ejemplo, ha establecido criterios vinculantes que deben seguir los jueces y juezas en la impartición de justicia en casos de feminicidios.

Una sentencia de la que usted fue ponente dio la razón a una mujer porque la empresa ni siquiera había cumplido su propio plan de discriminación positiva. ¿Es posible que otros jueces o juezas hubieran dado la razón a la empresa?

Totalmente, es muy difícil de ver. Te tienes que poner las gafas antiprejuicios. Es dificilísimo juzgar con perspectiva de género aun para la gente formada, porque la estereotipia opera de una forma muy soterrada y hoy las discriminaciones son indirectas, no son directas. Hay tres verbos que definen muy bien lo que es juzgar con perspectiva de género, que es detectar, corregir y compensar. Son los mismos pasos que tiene que dar un cirujano o cirujana cuando practica una intervención quirúrgica. Tenemos que practicar cirugía de género.  

Siempre se ha dicho que hay una justicia para ricos y otra para pobres. Da la sensación de que hay una justicia para hombres y otra para mujeres.

La Justicia es un estamento desconocido y muchas veces ininteligible, en la aplicación e interpretación de un derecho con severas carencias de la perspectiva femenina, tanto en el fondo como en la forma. Tenemos un derecho que tiene género, que se ha forjado a espaldas de las mujeres, y te pongo ejemplos. El estándar de diligencia civil es el del buen padre de familia, sigue ahí. El artículo 149 del Código Penal describe en masculino el delito de mutilación genital (“el que causare a otro”),  a pesar de que solo se puede cometer con las mujeres. El estándar de diligencia en el Código de Comercio es el del buen empresario. O peor todavía, tienes una Constitución que en el artículo 1 proclama como valor superior la igualdad y un poco más adelante, en el 57, dice que da prevalencia al varón en la sucesión en la Corona sin explicar por qué. Fíjate la bipolaridad, ya incluida en la propia Constitución. Y tenemos una jurisprudencia que también tiene género, y es masculino.

La foto de la apertura del año judicial, la comisión inicial para abordar la revisión de delitos sexuales tras la sentencia de La Manada…

La jurisprudencia se ha esculpido históricamente por hombres, porque ese ha sido y sigue siendo el sexo del Tribunal Supremo. Actualmente solo hay 12 magistradas de un total de 83 integrantes. Hasta hace solo unos meses no había ninguna mujer en la Sala Civil del Supremo, que es donde  se resuelven los recursos en el ámbito de familia. Y fíjate la contradicción: las mujeres encabezamos en este país las estadísticas que miden el tiempo dedicado a los cuidados familiares, en cambio no tenemos nada que decir en la sala que resuelve los recursos en materia de familia. Lo mismo ocurre con el Constitucional. Es una anomalía democrática que redunda en la calidad de la Justicia, porque no representa la mirada completa de una sociedad. Con un ejemplo a la inversa se ve más clara la anomalía: imaginemos un Constitucional compuesto solo por mujeres y que tiene que decidir sobre la constitucionalidad de una ley que establece la castración química en delitos sexuales. Quizá la decisión no sería la misma si el tribunal estuviera compuesto por hombres. Por eso es una excentricidad democrática que en breve el TC se tenga que pronunciar sobre la constitucionalidad de la Ley del Aborto formado mayoritariamente por hombres [10 hombres y 2 mujeres] . No obstante, tan negativa es la masculinización de la cúspide judicial como su completa feminización, porque pierdes la mirada de la otra parte. Asegurar el  equilibrio de ambos sexos es, desde mi punto de vista, lo más democrático y representativo de la diversidad social.

¿Reformar leyes o cambiar las mentalidades?

Ambas cosas. Porque conforme vamos caminando te das cuenta de que las leyes todavía abrazan estereotipos pero es muy sutil. Los estereotipos son inmunes a las leyes, pero quienes usamos las leyes no somos inmunes a los estereotipos. Los jueces y juezas nacemos en la misma sociedad en la que inhalamos esos machismos desde todos los ámbitos sociales. Nos han educado para ser machistas a hombres y mujeres. Y cuando el estereotipo traspasa nuestro tejido perceptivo ya no tenemos conciencia de su existencia, es como nuestra forma de pensar y no lo percibimos como un problema. Se naturaliza en las propias sentencias.

¿Hay que cambiar la tipificación de delitos sexuales?

Sí. Separar la violencia y la falta de consentimiento es introducir un estereotipo en la redacción del tipo. Ese estereotipo es el consentimiento sexual implícito y permanente en las mujeres y las niñas. Ese es un mito histórico que estaba dentro de nuestras leyes de forma muy clara hasta el siglo pasado y todavía hay reminiscencia en el artículo que regula los abusos sexuales. En el caso de La Manada, estamos ante una interpretación jurídica del concepto “intimidación”, mecánica y sin perspectiva de género que aplica criterios genéricos sin tener en cuenta las especiales circunstancias del caso concreto, que se describe con  espeluznante detalle en la sentencia.

La primera ley que lleva el nuevo Gobierno al Congreso es sobre la formación en violencia de género de los jueces y juezas. Hace poco el anterior demostró su falta de compromiso real con el capítulo de la financiación del Pacto de Estado.

Este tipo de actuaciones [del gobierno del PP] es lo que sostiene la violencia de género en su cara más atroz. Hemos disociado la acción y la dicción. Decimos que somos iguales pero no actuamos como si lo fuésemos. Y volvemos a los estereotipos. Ellos se construyen mediante el aprendizaje observacional. Y si dices una cosa pero haces otra, en el imaginario social queda lo segundo. Si actúas banalizando la violencia de género, estás dando un mensaje de naturalización de la violencia de género. Si permites anuncios que cosifican a las mujeres, estás creando un caldo de cultivo para que se produzca la violencia sexual. Si tratas de manera diferente los permisos de maternidad y paternidad, estás enviando un mensaje que retroalimenta el rol de las mujeres cuidadoras y de los hombres que sostienen la casa. Y si tienes una foto de la Justicia sin mujeres, a pesar de que son mayoría en la carrera, retroalimentas el mensaje de que los hombres son mejores intelectualmente. Todo ello es una mullida base que sostiene el asesinato de las mujeres.

¿Hay una apuesta real de la educación en igualdad?

Se ha incumplido la Ley de Igualdad y de Género por parte del Gobierno en lo referente también a la coeducación. Los jóvenes son seres del presente que ya pueden ayudar a cambiar la sociedad y son dúctiles en valores. La educación es la vacuna contra las violencias de género. En el programa que impulsamos desde nuestra asociación, Educando en Justicia Igualitaria, hay jóvenes que te dejan descolocada. Una chica, por ejemplo, me dejó bloqueada a mí y al resto del equipo judicial cuando preguntó que por qué se asesinaban a mujeres que tenían órdenes de protección acordadas judicialmente. Con toda la lógica del mundo. 

La entrada “La educación emocional, unida a los cuidados, es necesaria para hacer justicia” se publicó primero en lamarea.com.

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En el discurso de Glòria Poyatos es muy difícil encontrar un solo argumento sin un ejemplo que lo sostenga. “Soy muy práctica”, dice. Antes que abogada y jueza, trabajó donde pudo para pagarse sus estudios: en una pizzería, en una pastelería, en el campo, vendiendo piscinas… “Y eso te da una visión de la sociedad mucho más amplia que si vives en una burbuja. Es más fácil entender a una persona a la que le han hecho firmar hojas en blanco como exigencia para poder contratarla si a ti te lo han hecho antes. A mí esa experiencia me ha servido mucho para tomar decisiones judiciales y en mi trayectoria como abogada. Ahí ves cómo operan las discriminaciones y la mayor vulnerabilidad de las mujeres en un mercado de trabajo construido a nuestras espaldas, donde el concepto de trabajo productivo ha despreciado históricamente  el trabajo de los cuidados”, reflexiona la presidenta de la Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE), magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

También ello, defiende, debería incorporarse a la carrera judicial: “Actualmente, la educación emocional, que también se adquiere cuidando, carece de valor curricular en la carrera judicial y en otros estamentos, pero vivimos en un mundo globalizado donde ya se está valorando, y cada vez más, esta inteligencia no académica porque aumenta las habilidades humanas para trabajar en equipo y capacita para la toma de decisiones con impacto humano. Esto está muy vinculado a la práctica de cuidar. Por eso es importante empezar a visibilizarlo y que sea un requisito indispensable para acceder a la carrera judicial y promocionar. La inteligencia emocional es una cualidad imprescindible para hacer justicia. Además, este reconocimiento curricular de los cuidados propugna la corresponsabilidad y camina hacia la igualdad real”, prosigue en una charla telefónica con La Marea.

Poyatos, cuyo padre y cuya madre no estudiaron –”en mi casa no había ni un libro ni me leyeron un cuento”– define la Justicia con tres verbos: reconocer derechos a quien se les niega socialmente, redistribuir con equidad y perspectiva de género y representar la mirada completa de la sociedad. “¿Qué si no la igualdad puede ser la finalidad de la Justicia?”, añade. Acaba de regresar de Buenos Aires (Argentina), donde ha participado en un congreso junto con 1.000 juezas de 78 países, entre ellas, varias perseguidas políticamente, exiliadas y otras, como las paquistaníes, que salían de su país por primera vez. “Esta otra parte del mundo ni siquiera ha conquistado la igualdad jurídica. Y te explican cómo en sus países, cuando hay una sospecha de adulterio, el padre, el abuelo o el marido pueden acabar con la vida de la mujer sin que eso sea castigado penalmente; o te dicen con una normalidad increíble que en sus países, en los procedimientos judiciales, la palabra de un hombre solo se puede contradecir con la palabra de otro hombre o de dos mujeres”.

Y aquí está La Manada.

Me llevé algunas sentencias para demostrar cómo opera el estereotipo y cómo se franquean. Y entre ellas estaba la de La Manada, que ha dado la vuelta al mundo. Pero hay más, como aquella de la violación de una chica por accidente en Inglaterra. O el juez de Portugal que dijo que el adulterio es un gravísimo atentado contra el honor y la dignidad de un hombre y recurre a la Biblia, donde se castiga a la mujer adúltera hasta la muerte, para justificar la violencia contra las mujeres. Eso está en una resolución de un juez europeo.

¿Qué conclusiones extrae de ese congreso?

Un congreso de este tipo sirve para darte cuenta de que la discriminación de género no es un monopolio de ningún país, se reproduce en todos los rincones del mundo. Y sirve también para darte cuenta de que la resistencia existente en la carrera judicial a juzgar con perspectiva de género, que es el camino desde la Justicia para conquistar la igualdad real, es también un problema global. En este tipo de congresos se produce algo extraordinario, una experiencia vital enriquecedora a través de un intercambio de información judicial potentísimo, no solo para analizar un problema común a todos los países, sino también para buscar herramientas transformativas y propuestas efectivas hacia un cambio en la cultura judicial, que convierta la Justicia en promotora hacia un Estado realmente social y democrático de derecho pero sobre todo un Estado igualitario. Una sociedad que mide con el mismo rasero a los desiguales genera más desigualdad.

¿Cuáles son esas medidas?

Por ejemplo, un protocolo para juzgar con perspectiva de género. El de México es el primero que existe en el mundo. No tenía efectos vinculantes porque la Justicia debe ser independiente. Sin embargo, ahora sí es vinculante porque el Tribunal Supremo lo ha integrado en sus propias sentencias y lo ha convertido así en jurisprudencia. Es decir, todos los jueces y juezas jerárquicamente inferiores tienen que seguir ese criterio. Eso es maravilloso, porque es una forma muy rápida de integrar la perspectiva de género en la justicia, compatibilizándolo con la correspondiente formación judicial en género personalizada y permanente. La Corte Suprema de Perú, por ejemplo, ha establecido criterios vinculantes que deben seguir los jueces y juezas en la impartición de justicia en casos de feminicidios.

Una sentencia de la que usted fue ponente dio la razón a una mujer porque la empresa ni siquiera había cumplido su propio plan de discriminación positiva. ¿Es posible que otros jueces o juezas hubieran dado la razón a la empresa?

Totalmente, es muy difícil de ver. Te tienes que poner las gafas antiprejuicios. Es dificilísimo juzgar con perspectiva de género aun para la gente formada, porque la estereotipia opera de una forma muy soterrada y hoy las discriminaciones son indirectas, no son directas. Hay tres verbos que definen muy bien lo que es juzgar con perspectiva de género, que es detectar, corregir y compensar. Son los mismos pasos que tiene que dar un cirujano o cirujana cuando practica una intervención quirúrgica. Tenemos que practicar cirugía de género.  

Siempre se ha dicho que hay una justicia para ricos y otra para pobres. Da la sensación de que hay una justicia para hombres y otra para mujeres.

La Justicia es un estamento desconocido y muchas veces ininteligible, en la aplicación e interpretación de un derecho con severas carencias de la perspectiva femenina, tanto en el fondo como en la forma. Tenemos un derecho que tiene género, que se ha forjado a espaldas de las mujeres, y te pongo ejemplos. El estándar de diligencia civil es el del buen padre de familia, sigue ahí. El artículo 149 del Código Penal describe en masculino el delito de mutilación genital (“el que causare a otro”),  a pesar de que solo se puede cometer con las mujeres. El estándar de diligencia en el Código de Comercio es el del buen empresario. O peor todavía, tienes una Constitución que en el artículo 1 proclama como valor superior la igualdad y un poco más adelante, en el 57, dice que da prevalencia al varón en la sucesión en la Corona sin explicar por qué. Fíjate la bipolaridad, ya incluida en la propia Constitución. Y tenemos una jurisprudencia que también tiene género, y es masculino.

La foto de la apertura del año judicial, la comisión inicial para abordar la revisión de delitos sexuales tras la sentencia de La Manada…

La jurisprudencia se ha esculpido históricamente por hombres, porque ese ha sido y sigue siendo el sexo del Tribunal Supremo. Actualmente solo hay 12 magistradas de un total de 83 integrantes. Hasta hace solo unos meses no había ninguna mujer en la Sala Civil del Supremo, que es donde  se resuelven los recursos en el ámbito de familia. Y fíjate la contradicción: las mujeres encabezamos en este país las estadísticas que miden el tiempo dedicado a los cuidados familiares, en cambio no tenemos nada que decir en la sala que resuelve los recursos en materia de familia. Lo mismo ocurre con el Constitucional. Es una anomalía democrática que redunda en la calidad de la Justicia, porque no representa la mirada completa de una sociedad. Con un ejemplo a la inversa se ve más clara la anomalía: imaginemos un Constitucional compuesto solo por mujeres y que tiene que decidir sobre la constitucionalidad de una ley que establece la castración química en delitos sexuales. Quizá la decisión no sería la misma si el tribunal estuviera compuesto por hombres. Por eso es una excentricidad democrática que en breve el TC se tenga que pronunciar sobre la constitucionalidad de la Ley del Aborto formado mayoritariamente por hombres [10 hombres y 2 mujeres] . No obstante, tan negativa es la masculinización de la cúspide judicial como su completa feminización, porque pierdes la mirada de la otra parte. Asegurar el  equilibrio de ambos sexos es, desde mi punto de vista, lo más democrático y representativo de la diversidad social.

¿Reformar leyes o cambiar las mentalidades?

Ambas cosas. Porque conforme vamos caminando te das cuenta de que las leyes todavía abrazan estereotipos pero es muy sutil. Los estereotipos son inmunes a las leyes, pero quienes usamos las leyes no somos inmunes a los estereotipos. Los jueces y juezas nacemos en la misma sociedad en la que inhalamos esos machismos desde todos los ámbitos sociales. Nos han educado para ser machistas a hombres y mujeres. Y cuando el estereotipo traspasa nuestro tejido perceptivo ya no tenemos conciencia de su existencia, es como nuestra forma de pensar y no lo percibimos como un problema. Se naturaliza en las propias sentencias.

¿Hay que cambiar la tipificación de delitos sexuales?

Sí. Separar la violencia y la falta de consentimiento es introducir un estereotipo en la redacción del tipo. Ese estereotipo es el consentimiento sexual implícito y permanente en las mujeres y las niñas. Ese es un mito histórico que estaba dentro de nuestras leyes de forma muy clara hasta el siglo pasado y todavía hay reminiscencia en el artículo que regula los abusos sexuales. En el caso de La Manada, estamos ante una interpretación jurídica del concepto “intimidación”, mecánica y sin perspectiva de género que aplica criterios genéricos sin tener en cuenta las especiales circunstancias del caso concreto, que se describe con  espeluznante detalle en la sentencia.

La primera ley que lleva el nuevo Gobierno al Congreso es sobre la formación en violencia de género de los jueces y juezas. Hace poco el anterior demostró su falta de compromiso real con el capítulo de la financiación del Pacto de Estado.

Este tipo de actuaciones [del gobierno del PP] es lo que sostiene la violencia de género en su cara más atroz. Hemos disociado la acción y la dicción. Decimos que somos iguales pero no actuamos como si lo fuésemos. Y volvemos a los estereotipos. Ellos se construyen mediante el aprendizaje observacional. Y si dices una cosa pero haces otra, en el imaginario social queda lo segundo. Si actúas banalizando la violencia de género, estás dando un mensaje de naturalización de la violencia de género. Si permites anuncios que cosifican a las mujeres, estás creando un caldo de cultivo para que se produzca la violencia sexual. Si tratas de manera diferente los permisos de maternidad y paternidad, estás enviando un mensaje que retroalimenta el rol de las mujeres cuidadoras y de los hombres que sostienen la casa. Y si tienes una foto de la Justicia sin mujeres, a pesar de que son mayoría en la carrera, retroalimentas el mensaje de que los hombres son mejores intelectualmente. Todo ello es una mullida base que sostiene el asesinato de las mujeres.

¿Hay una apuesta real de la educación en igualdad?

Se ha incumplido la Ley de Igualdad y de Género por parte del Gobierno en lo referente también a la coeducación. Los jóvenes son seres del presente que ya pueden ayudar a cambiar la sociedad y son dúctiles en valores. La educación es la vacuna contra las violencias de género. En el programa que impulsamos desde nuestra asociación, Educando en Justicia Igualitaria, hay jóvenes que te dejan descolocada. Una chica, por ejemplo, me dejó bloqueada a mí y al resto del equipo judicial cuando preguntó que por qué se asesinaban a mujeres que tenían órdenes de protección acordadas judicialmente. Con toda la lógica del mundo. 

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No es un gobierno de izquierdas, por eso es inteligente https://www.lamarea.com/2018/06/07/no-es-un-gobierno-de-izquierdas-por-eso-es-inteligente/ https://www.lamarea.com/2018/06/07/no-es-un-gobierno-de-izquierdas-por-eso-es-inteligente/#comments Thu, 07 Jun 2018 09:33:51 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107487

La expulsión de Mariano Rajoy del gobierno por sorpresa, con una moción de censura fulgurante, había elevado el ánimo de la izquierda española hasta situarla en una burbuja naíf que creía que con Pedro Sánchez se iba a tomar el palacio de invierno, comenzaría a fluir el vino de las bodegas regias y el monarca estaría ya camino de Cartagena. ¡Qué escándalo, qué escándalo, Pedro Sánchez ha elegido un gobierno que gusta a Ana Patricia Botín y no al Comité Central!, gritaba el capitán Renault mientras cerraba el consejo de ministras con Màxim Huerta en el Ministerio de Cultura.

La izquierda todavía no ha asumido que es minoría y que sus postulados no se van a ver representados en un gobierno en España en muchos años. Les queda empujar y tirar para sacar el máximo de un gobierno que, en condiciones normales, siempre estará más próximo a Ciudadanos que a Unidos Podemos.

Pedro Sánchez no es de izquierdas, asúmanlo pronto y se llevarán menos disgustos. Es un socioliberal moderado con un vacío ideológico proclive a ser rellenado por el primer asesor que le asegure mantenerse en el poder. Habrá medidas progresistas en lo social, civil y cultural, claro, no es el PP. Esa falta de armazón ideológico ha sido tremendamente útil para sus ambiciones, le ha sido muy sencillo adaptarse a lo que precisaba en cada momento para, desde la irrelevancia, destruido por su partido y con la brunete mediática y económica en su contra, lograr una gesta épica. Solo hace dos semanas se le apodaba “El desaparecido”. Sin escaño en el Congreso y con una nimia aparición en los medios, las encuestas le auguraban unos resultados electorales que le depararían la misma importancia parlamentaria que en la actualidad tiene Ciudadanos. Un partido comparsa con el mismo poder pero menos engreído. Ahora, casi sin quererlo, es el presidente del Gobierno habiendo expulsado a Rajoy, dejando noqueado a Rivera y con Unidos Podemos con una debilidad parlamentaria y de liderazgo que solo le permitirá ser conciencia crítica de un gobierno poderoso que cuenta con el apoyo de medios hasta de la derecha más reaccionaria y que incluye: ¡A un astronauta!

La jugada ha sido brillante, una estrategia política que ha fulminado a todos sus adversarios y que a día de hoy le asegura ganar unas elecciones que puede convocar cuando mejor le convenga. Atentos a las próximas encuestas.

Pedro Sánchez ha elegido un gabinete con una brillantez política incuestionable. Es prácticamente perfecto a efectos políticos, de imagen y comunicativos. El presidente del Gobierno había llegado al poder con las trompetas del apocalipsis sonando desde todos los ámbitos que tienen la capacidad para influir en la opinión pública, el sector económico, los medios de comunicación y su hasta hoy brazo político en el Congreso alertaban de un gobierno apoyado por “populistas, proetarras y secesionistas”. La situación no era fácil para el presidente. Sin embargo, en 72 horas vertiginosas de nombramientos ministeriales ha eliminado todas esas proclamas catastrofistas y ha logrado el apoyo mayoritario de las fuerzas vivas que dan el plácet para gobernar.

Albert Rivera a estas alturas todavía sigue agazapado en un rincón lamiéndose las heridas al ver pasar de largo, al menos de momento, su sillón en La Moncloa. Eso, solamente eso, es una buena noticia para los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. La situación política actual era dramática para las clases populares, un sociópata liberal que tiene como fe suprema el darwinismo social maquillado en esa ideología falsaria de la cultura del esfuerzo estaba en posición de gobernar con una mayoría apoyada en los conservadores posfranquistas. Era una urgencia democrática para cualquiera con una ideología progresista hacer un frente común para evitar esa catástrofe. Esa es la batalla que toca dar a la izquierda parlamentaria y extraparlamentaria hasta las próximas elecciones: evitar por todos los medios la victoria de Ciudadanos. Por eso es inteligente y una buena noticia el gobierno que ha nombrado Pedro Sánchez. Aunque a la izquierda no le guste, y precisamente por eso. 

Sánchez no busca el favor de los que jamás le votarán en la izquierda del panorama electoral, sino de sus potenciales votantes huidos a Ciudadanos y de las potentes y fructíferas adhesiones de la oligarquía. Que Arnaldo Otegi esté escocido con el nombramiento de Grande Marlaska en Interior es una buena noticia para Sánchez. Que Quim Torra tenga los pelos de punta con Borrell en Exteriores es una grandísima noticia para Pedro Sánchez. Que Ana Patricia Botín haya saludado con entusiasmo a Nadia Calviño en Economía es una grandérrima noticia para Sánchez. Que los editoriales de El País hayan dado el visto bueno a Pedro Sánchez es definitivo. Esto es política, y el líder del PSOE ha demostrado una visión inteligente de este país y su coyuntura. Si eres de izquierdas no tiene por qué gustarte, pero si no lo entiendes el problema es tuyo, y puede que de la izquierda; y eso es otra espléndida noticia para Pedro Sánchez.

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La expulsión de Mariano Rajoy del gobierno por sorpresa, con una moción de censura fulgurante, había elevado el ánimo de la izquierda española hasta situarla en una burbuja naíf que creía que con Pedro Sánchez se iba a tomar el palacio de invierno, comenzaría a fluir el vino de las bodegas regias y el monarca estaría ya camino de Cartagena. ¡Qué escándalo, qué escándalo, Pedro Sánchez ha elegido un gobierno que gusta a Ana Patricia Botín y no al Comité Central!, gritaba el capitán Renault mientras cerraba el consejo de ministras con Màxim Huerta en el Ministerio de Cultura.

La izquierda todavía no ha asumido que es minoría y que sus postulados no se van a ver representados en un gobierno en España en muchos años. Les queda empujar y tirar para sacar el máximo de un gobierno que, en condiciones normales, siempre estará más próximo a Ciudadanos que a Unidos Podemos.

Pedro Sánchez no es de izquierdas, asúmanlo pronto y se llevarán menos disgustos. Es un socioliberal moderado con un vacío ideológico proclive a ser rellenado por el primer asesor que le asegure mantenerse en el poder. Habrá medidas progresistas en lo social, civil y cultural, claro, no es el PP. Esa falta de armazón ideológico ha sido tremendamente útil para sus ambiciones, le ha sido muy sencillo adaptarse a lo que precisaba en cada momento para, desde la irrelevancia, destruido por su partido y con la brunete mediática y económica en su contra, lograr una gesta épica. Solo hace dos semanas se le apodaba “El desaparecido”. Sin escaño en el Congreso y con una nimia aparición en los medios, las encuestas le auguraban unos resultados electorales que le depararían la misma importancia parlamentaria que en la actualidad tiene Ciudadanos. Un partido comparsa con el mismo poder pero menos engreído. Ahora, casi sin quererlo, es el presidente del Gobierno habiendo expulsado a Rajoy, dejando noqueado a Rivera y con Unidos Podemos con una debilidad parlamentaria y de liderazgo que solo le permitirá ser conciencia crítica de un gobierno poderoso que cuenta con el apoyo de medios hasta de la derecha más reaccionaria y que incluye: ¡A un astronauta!

La jugada ha sido brillante, una estrategia política que ha fulminado a todos sus adversarios y que a día de hoy le asegura ganar unas elecciones que puede convocar cuando mejor le convenga. Atentos a las próximas encuestas.

Pedro Sánchez ha elegido un gabinete con una brillantez política incuestionable. Es prácticamente perfecto a efectos políticos, de imagen y comunicativos. El presidente del Gobierno había llegado al poder con las trompetas del apocalipsis sonando desde todos los ámbitos que tienen la capacidad para influir en la opinión pública, el sector económico, los medios de comunicación y su hasta hoy brazo político en el Congreso alertaban de un gobierno apoyado por “populistas, proetarras y secesionistas”. La situación no era fácil para el presidente. Sin embargo, en 72 horas vertiginosas de nombramientos ministeriales ha eliminado todas esas proclamas catastrofistas y ha logrado el apoyo mayoritario de las fuerzas vivas que dan el plácet para gobernar.

Albert Rivera a estas alturas todavía sigue agazapado en un rincón lamiéndose las heridas al ver pasar de largo, al menos de momento, su sillón en La Moncloa. Eso, solamente eso, es una buena noticia para los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. La situación política actual era dramática para las clases populares, un sociópata liberal que tiene como fe suprema el darwinismo social maquillado en esa ideología falsaria de la cultura del esfuerzo estaba en posición de gobernar con una mayoría apoyada en los conservadores posfranquistas. Era una urgencia democrática para cualquiera con una ideología progresista hacer un frente común para evitar esa catástrofe. Esa es la batalla que toca dar a la izquierda parlamentaria y extraparlamentaria hasta las próximas elecciones: evitar por todos los medios la victoria de Ciudadanos. Por eso es inteligente y una buena noticia el gobierno que ha nombrado Pedro Sánchez. Aunque a la izquierda no le guste, y precisamente por eso. 

Sánchez no busca el favor de los que jamás le votarán en la izquierda del panorama electoral, sino de sus potenciales votantes huidos a Ciudadanos y de las potentes y fructíferas adhesiones de la oligarquía. Que Arnaldo Otegi esté escocido con el nombramiento de Grande Marlaska en Interior es una buena noticia para Sánchez. Que Quim Torra tenga los pelos de punta con Borrell en Exteriores es una grandísima noticia para Pedro Sánchez. Que Ana Patricia Botín haya saludado con entusiasmo a Nadia Calviño en Economía es una grandérrima noticia para Sánchez. Que los editoriales de El País hayan dado el visto bueno a Pedro Sánchez es definitivo. Esto es política, y el líder del PSOE ha demostrado una visión inteligente de este país y su coyuntura. Si eres de izquierdas no tiene por qué gustarte, pero si no lo entiendes el problema es tuyo, y puede que de la izquierda; y eso es otra espléndida noticia para Pedro Sánchez.

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Un gobierno ‘revolucionario’ del PSOE en nueve apuntes https://www.lamarea.com/2018/06/06/un-gobierno-revolucionario-del-psoe-en-nueve-apuntes/ https://www.lamarea.com/2018/06/06/un-gobierno-revolucionario-del-psoe-en-nueve-apuntes/#comments Wed, 06 Jun 2018 13:05:06 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107451

"Pedro Sánchez se derrumba y confiesa que es actor", decía el Mundo Today estos días. El titular humorístico puede resumir la revolución que están suponiendo los gestos y nombramientos del nuevo presidente del Gobierno y que está sorprendiendo en distintos ámbitos, dentro y fuera de la política. Estos son los nueve puntos que están provocando perplejidad –y en muchos casos ilusión– amplificados tras una oscura legislatura y media de recortes y retroceso con el Gobierno del PP.

1. Moción de censura. De una semana a otra, el dirigente socialista, que había perdido las elecciones dos veces consecutivas y había sobrevivido a la embestida del aparato de su propio partido, logró sumar apoyos y echar a un presidente como Mariano Rajoy, que resistió hasta el último minuto.

2. Sin crucifijo ni Biblia. Habrá que esperar a ver qué decisión toma sobre el Concordato de la Santa Sede. Pero empezar, empezó bien. El nuevo presidente de España, un país aconfesional por definición jurídica, prometió su cargo delante de un ejemplar de la Constitución. Nada más y nada menos.

3. Mujeres al poder. La sorpresa –o decepción– hubiera sido que el Gobierno de Pedro Sánchez no fuera paritario. Lo que tampoco se esperaba es que la mayoría de los ministerios, por ahora, estuvieran capitaneados por mujeres. Y la mayoría de los ministerios con poder (Hacienda, Economía, Justicia...). De momento, suena bastante bien.

4. Puentes con el aparato. El nombramiento de la consejera andaluza María Jesús Montero como ministra de Hacienda ha supuesto, al menos en apariencia, un mensaje de entendimiento con la presidenta de la Junta y su rival en las últimas primarias, Susana Díaz. (Aunque el nuevo ministro de Agricultura, Luis Planas, fue quien se presentó a las primarias por la secretaria general del PSOE de Andalucía).

5. Un mensaje a Cataluña... y a España. El primero que censuró el nombramiento de Josep Borrell como ministro de Exteriores fue el expresident Carles Puigdemont. Como era previsible, no ha gustado nada en el sector independentista. Pero Sánchez sí ha mandado un mensaje a los que decían, incluso dentro de su propio partido, que estaba rendido a ellos.

6. La bendición de Ana Botín. "En un momento clave para la Unión Europea, tener a Nadia Calviño como nuestra nueva ministra de Economía es una garantía de que España seguirá aumentando su peso en las instituciones europeas". Es el mensaje de la presidenta del Banco Santander. En algunos círculos aprovecharon para recordar a la derecha que España no se hunde. En otros círculos, la bendición no es tan buena señal.

7. ¡Igualdad, Cultura* y Transición Energética! No solo ha recuperado el ministerio que el propio Zapatero, a pesar de haberlo creado, eliminó. Pedro Sánchez volverá a dar entidad a la Cultura -veremos de qué forma- con la creación de un ministerio propio y parece que dará relevancia al cambio climático y lo que ello supone.

8. Un astronauta en el Gobierno. El nombre de Pedro Duque como ministro de Ciencia, Investigación y Universidades ha sido, quizá, lo que más ha sorprendido (leer de nuevo el asterisco final). "Jomío, te recuerdes que los cargos los carga el diablo. Suerte", ha reproducido en su perfil de Twitter con una viñeta de Forges. "Ojalá estuviera mi madre", ha escrito. El Mundo Today ya lo predijo, aunque lo hizo ministro de Exteriores con Rajoy.

9. Un Gobierno competente y preparado... con 84 diputados. La duda ahora, entre los más ilusionados e ilusionadas, es la capacidad de actuación que tendrá este Gobierno con la representación más baja que ha tenido el PSOE en el Congreso. Habrá que esperar si la supuesta revolución es una revolución de verdad.

*Aún no se conocía el nombramiento de Maxim Huerta como ministro de Cultura. 

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"Pedro Sánchez se derrumba y confiesa que es actor", decía el Mundo Today estos días. El titular humorístico puede resumir la revolución que están suponiendo los gestos y nombramientos del nuevo presidente del Gobierno y que está sorprendiendo en distintos ámbitos, dentro y fuera de la política. Estos son los nueve puntos que están provocando perplejidad –y en muchos casos ilusión– amplificados tras una oscura legislatura y media de recortes y retroceso con el Gobierno del PP. 1. Moción de censura. De una semana a otra, el dirigente socialista, que había perdido las elecciones dos veces consecutivas y había sobrevivido a la embestida del aparato de su propio partido, logró sumar apoyos y echar a un presidente como Mariano Rajoy, que resistió hasta el último minuto. 2. Sin crucifijo ni Biblia. Habrá que esperar a ver qué decisión toma sobre el Concordato de la Santa Sede. Pero empezar, empezó bien. El nuevo presidente de España, un país aconfesional por definición jurídica, prometió su cargo delante de un ejemplar de la Constitución. Nada más y nada menos. 3. Mujeres al poder. La sorpresa –o decepción– hubiera sido que el Gobierno de Pedro Sánchez no fuera paritario. Lo que tampoco se esperaba es que la mayoría de los ministerios, por ahora, estuvieran capitaneados por mujeres. Y la mayoría de los ministerios con poder (Hacienda, Economía, Justicia...). De momento, suena bastante bien. 4. Puentes con el aparato. El nombramiento de la consejera andaluza María Jesús Montero como ministra de Hacienda ha supuesto, al menos en apariencia, un mensaje de entendimiento con la presidenta de la Junta y su rival en las últimas primarias, Susana Díaz. (Aunque el nuevo ministro de Agricultura, Luis Planas, fue quien se presentó a las primarias por la secretaria general del PSOE de Andalucía). 5. Un mensaje a Cataluña... y a España. El primero que censuró el nombramiento de Josep Borrell como ministro de Exteriores fue el expresident Carles Puigdemont. Como era previsible, no ha gustado nada en el sector independentista. Pero Sánchez sí ha mandado un mensaje a los que decían, incluso dentro de su propio partido, que estaba rendido a ellos. 6. La bendición de Ana Botín. "En un momento clave para la Unión Europea, tener a Nadia Calviño como nuestra nueva ministra de Economía es una garantía de que España seguirá aumentando su peso en las instituciones europeas". Es el mensaje de la presidenta del Banco Santander. En algunos círculos aprovecharon para recordar a la derecha que España no se hunde. En otros círculos, la bendición no es tan buena señal. 7. ¡Igualdad, Cultura* y Transición Energética! No solo ha recuperado el ministerio que el propio Zapatero, a pesar de haberlo creado, eliminó. Pedro Sánchez volverá a dar entidad a la Cultura -veremos de qué forma- con la creación de un ministerio propio y parece que dará relevancia al cambio climático y lo que ello supone. 8. Un astronauta en el Gobierno. El nombre de Pedro Duque como ministro de Ciencia, Investigación y Universidades ha sido, quizá, lo que más ha sorprendido (leer de nuevo el asterisco final). "Jomío, te recuerdes que los cargos los carga el diablo. Suerte", ha reproducido en su perfil de Twitter con una viñeta de Forges. "Ojalá estuviera mi madre", ha escrito. El Mundo Today ya lo predijo, aunque lo hizo ministro de Exteriores con Rajoy. 9. Un Gobierno competente y preparado... con 84 diputados. La duda ahora, entre los más ilusionados e ilusionadas, es la capacidad de actuación que tendrá este Gobierno con la representación más baja que ha tenido el PSOE en el Congreso. Habrá que esperar si la supuesta revolución es una revolución de verdad. *Aún no se conocía el nombramiento de Maxim Huerta como ministro de Cultura. 

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María Jesús Montero, Lina Gálvez… ¡y Soledad Gallego Díaz! https://www.lamarea.com/2018/06/05/maria-jesus-montero-lina-galvez-y-soledad-gallego-diaz/ https://www.lamarea.com/2018/06/05/maria-jesus-montero-lina-galvez-y-soledad-gallego-diaz/#comments Tue, 05 Jun 2018 15:51:32 +0000 https://www.lamarea.com/?p=107422

"¿Y qué importa al resto de España la consejera de Salud de Andalucía?", se quejó un periodista del periódico en el que trabajaba cuando el mismo periódico, Público, abogó por llevar a doble página, allá por 2008, una entrevista que la delegación andaluza había realizado a María Jesús Montero, hoy futura ministra de Hacienda en el Gobierno de Pedro Sánchez.

Su departamento saltó a la prensa nacional con una ley pionera en España de muerte digna. Pero no había sido la primera. Investigación con células madre, ley de genética, píldora postcoital, humanización del parto, atención bucodental gratuita, libre elección de médico, transparencia en las listas de espera, la vacuna contra el cáncer de útero..."Si se usa la energía nuclear para curar, ¿por qué no la marihuana?", reflexionaba en aquella entrevista. Entonces todavía gobernaba Zapatero y no había crisis, ni recesión, como él prefirió llamar a la crisis que dio paso al gobierno de Rajoy.

Años más tarde, en 2013, cuando el PP ya estaba en la Moncloa y la crisis campaba a sus anchas entre la ciudadanía, Montero volvía derruida de cada Consejo Interterritorial. "Veo a la ministra [Ana Mato] que no entiende del sistema sanitario. Lo que dice es un poco lo que le cuentan los demás, los asesores y lo único que parece querer es que acabe pronto el consejo interterritorial para poder contar fuera que no ha habido ningún problema. Es como si la dinámica del cambio del modelo estuviera fuera del propio ministerio. Esto es lo que me da miedo", me contaba en otra entrevista, en mitad de la preparación de una ley de blindaje de la sanidad pública en Andalucía.

"La mejor garantía de la igualdad de oportunidades es que un banquero esté acostado al lado de la cama de una persona sin recursos. Cuando el sistema empieza a hablar de personas aseguradas, empezamos a decir ¿por qué estamos hablando de asegurados si hemos migrado del sistema de aseguramiento a un sistema de financiación vía impuestos? Y, por tanto, esto ¿qué tiene que ver con la crisis? ¿Por qué con motivo de la crisis se hace un real decreto –el que priva de la sanidad primaria a la población migrante– que vuelve al concepto del aseguramiento de la seguridad social?", se preguntaba indignada. Luego, antes de las primeras protestas de la marea blanca por el deterioro de la sanidad, fue nombrada consejera de Hacienda en el primer gobierno de Susana Díaz. En uno y otro departamento siempre ha seguido la misma ruta: la defensa de lo público.

Hace justo unos días, un compañero me decía que generalmente, cuando entrevistamos a mujeres, solemos preguntar cosas relacionadas con la desigualdad de género. O al menos, en mucha mayor proporción que cuando entrevistamos a los hombres. Y es verdad. Ocurre con frecuencia. No recuerdo, sin embargo, haber leído titulares de María Jesús Montero sobre igualdad. Aunque es feminista y madre de dos hijas: "¿Después de esta sentencia qué le aconsejamos a nuestras hijas si desgraciadamente se ven en esta situación?", escribió en Twitter tras la sentencia de La Manada. Traigo este análisis a colación porque más allá de que el gobierno sea paritario o vuelva el Ministerio de Igualdad, la revolución de estos nombramientos reside, desde mi punto de vista, en la incorporación de mujeres feministas en carteras poderosas.

En La Marea, la última vez que entrevistamos a Lina Gálvez, catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide, no fue para hablar de igualdad –en el sentido literal y específico–. Hablamos con ella de pensiones: “Lo que busca todo este modelo [del gobierno del PP], esta etapa neoliberal del capitalismo, es una menor intervención del Estado. Quieren un Estado que favorezca sus intereses, un modelo de Estado con leyes que les interesen. Si deterioras lo público, fomentas indirectamente lo privado. Y hay muchos intereses detrás de los fondos privados de pensiones. Lo que no se le dice a la gente es que esos fondos también pueden no ser sostenibles, porque esos fondos invierten en bolsa, y la bolsa no siempre va bien”, reflexionaba. Esto decía sobre neofascismos en este encuentro organizado por La Marea en Sevilla junto al líder de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, y la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. Ahora Gálvez será consejera de Universidad y Conocimiento en el gobierno de Susana Díaz tras la remodelación resultante de la salida de Montero.

Tanto Gálvez como Montero no solo son dos cracks en sus áreas de conocimiento, sino que saben lo que supone ser mujer en esta sociedad. Y esto sí que es feminizar la política. ¿Puede alguien gobernar el país mejor que mujeres como ellas? ¿Puede alguien dirigir El País mejor que Soledad Gallego Díaz? De ella no hace falta decir nada más (que periodismo). "De alguna forma, se sienten más cómodos entre ellos. Y como, al fin y al cabo, esta es una profesión terriblemente absorbente donde el trabajo supone la mayor parte de tu vida, es lógico que la comodidad sea un factor determinante. '¿Acaso pretendes que existan cuotas, como en el Parlamento?', ironizan algunos compañeros míos. 'No –les contesto– por eso precisamente me irrita tanto que os reservéis precisamente el 85% del cupo'", contaba la periodista en El 4º poder: ¿Un poder de mujeres? Que alguien me pellizque, por favor.

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"¿Y qué importa al resto de España la consejera de Salud de Andalucía?", se quejó un periodista del periódico en el que trabajaba cuando el mismo periódico, Público, abogó por llevar a doble página, allá por 2008, una entrevista que la delegación andaluza había realizado a María Jesús Montero, hoy futura ministra de Hacienda en el Gobierno de Pedro Sánchez. Su departamento saltó a la prensa nacional con una ley pionera en España de muerte digna. Pero no había sido la primera. Investigación con células madre, ley de genética, píldora postcoital, humanización del parto, atención bucodental gratuita, libre elección de médico, transparencia en las listas de espera, la vacuna contra el cáncer de útero..."Si se usa la energía nuclear para curar, ¿por qué no la marihuana?", reflexionaba en aquella entrevista. Entonces todavía gobernaba Zapatero y no había crisis, ni recesión, como él prefirió llamar a la crisis que dio paso al gobierno de Rajoy. Años más tarde, en 2013, cuando el PP ya estaba en la Moncloa y la crisis campaba a sus anchas entre la ciudadanía, Montero volvía derruida de cada Consejo Interterritorial. "Veo a la ministra [Ana Mato] que no entiende del sistema sanitario. Lo que dice es un poco lo que le cuentan los demás, los asesores y lo único que parece querer es que acabe pronto el consejo interterritorial para poder contar fuera que no ha habido ningún problema. Es como si la dinámica del cambio del modelo estuviera fuera del propio ministerio. Esto es lo que me da miedo", me contaba en otra entrevista, en mitad de la preparación de una ley de blindaje de la sanidad pública en Andalucía. "La mejor garantía de la igualdad de oportunidades es que un banquero esté acostado al lado de la cama de una persona sin recursos. Cuando el sistema empieza a hablar de personas aseguradas, empezamos a decir ¿por qué estamos hablando de asegurados si hemos migrado del sistema de aseguramiento a un sistema de financiación vía impuestos? Y, por tanto, esto ¿qué tiene que ver con la crisis? ¿Por qué con motivo de la crisis se hace un real decreto –el que priva de la sanidad primaria a la población migrante– que vuelve al concepto del aseguramiento de la seguridad social?", se preguntaba indignada. Luego, antes de las primeras protestas de la marea blanca por el deterioro de la sanidad, fue nombrada consejera de Hacienda en el primer gobierno de Susana Díaz. En uno y otro departamento siempre ha seguido la misma ruta: la defensa de lo público. Hace justo unos días, un compañero me decía que generalmente, cuando entrevistamos a mujeres, solemos preguntar cosas relacionadas con la desigualdad de género. O al menos, en mucha mayor proporción que cuando entrevistamos a los hombres. Y es verdad. Ocurre con frecuencia. No recuerdo, sin embargo, haber leído titulares de María Jesús Montero sobre igualdad. Aunque es feminista y madre de dos hijas: "¿Después de esta sentencia qué le aconsejamos a nuestras hijas si desgraciadamente se ven en esta situación?", escribió en Twitter tras la sentencia de La Manada. Traigo este análisis a colación porque más allá de que el gobierno sea paritario o vuelva el Ministerio de Igualdad, la revolución de estos nombramientos reside, desde mi punto de vista, en la incorporación de mujeres feministas en carteras poderosas. En La Marea, la última vez que entrevistamos a Lina Gálvez, catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide, no fue para hablar de igualdad –en el sentido literal y específico–. Hablamos con ella de pensiones: “Lo que busca todo este modelo [del gobierno del PP], esta etapa neoliberal del capitalismo, es una menor intervención del Estado. Quieren un Estado que favorezca sus intereses, un modelo de Estado con leyes que les interesen. Si deterioras lo público, fomentas indirectamente lo privado. Y hay muchos intereses detrás de los fondos privados de pensiones. Lo que no se le dice a la gente es que esos fondos también pueden no ser sostenibles, porque esos fondos invierten en bolsa, y la bolsa no siempre va bien”, reflexionaba. Esto decía sobre neofascismos en este encuentro organizado por La Marea en Sevilla junto al líder de IU en Andalucía, Antonio Maíllo, y la líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez. Ahora Gálvez será consejera de Universidad y Conocimiento en el gobierno de Susana Díaz tras la remodelación resultante de la salida de Montero. Tanto Gálvez como Montero no solo son dos cracks en sus áreas de conocimiento, sino que saben lo que supone ser mujer en esta sociedad. Y esto sí que es feminizar la política. ¿Puede alguien gobernar el país mejor que mujeres como ellas? ¿Puede alguien dirigir El País mejor que Soledad Gallego Díaz? De ella no hace falta decir nada más (que periodismo). "De alguna forma, se sienten más cómodos entre ellos. Y como, al fin y al cabo, esta es una profesión terriblemente absorbente donde el trabajo supone la mayor parte de tu vida, es lógico que la comodidad sea un factor determinante. '¿Acaso pretendes que existan cuotas, como en el Parlamento?', ironizan algunos compañeros míos. 'No –les contesto– por eso precisamente me irrita tanto que os reservéis precisamente el 85% del cupo'", contaba la periodista en El 4º poder: ¿Un poder de mujeres? Que alguien me pellizque, por favor.

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