lamarea.com https://www.lamarea.com Periodismo para gente independiente Fri, 20 Jul 2018 16:29:26 +0000 es-ES hourly 1 Noticias climáticas: Unidos Podemos se adelanta y registra su ley de cambio climático https://www.lamarea.com/2018/07/20/noticias-climaticas-unidos-podemos-se-adelanta-al-gobierno-y-registra-su-ley-de-cambio-climatico/ https://www.lamarea.com/2018/07/20/noticias-climaticas-unidos-podemos-se-adelanta-al-gobierno-y-registra-su-ley-de-cambio-climatico/#respond Fri, 20 Jul 2018 15:53:13 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108685 Petr Kratochvil

Unidos Podemos presenta su propuesta de ley de Cambio Climático

El grupo parlamentario Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea registró el jueves su propuesta de ley de Cambio Climático. El texto se presentó en el contexto del 2º Foro del Clima, en el que participaron tanto representantes de los partidos que conforman el grupo morado como algunos de los científicos que han redactado la ley y representantes de grupos de la sociedad civil. Unidos Podemos se adelanta así al Gobierno, que pretende tener el borrador listo antes de que las Cortes se vayan de vacaciones este verano.

La proposición, que servirá como base de negociación de Podemos con el PSOE, plantea que se cierren las centrales nucleares para finales de 2024 y las de carbón para 2025, así como una reducción del 35% de emisiones de CO2 con respecto a niveles de 1990 para finales de la década que viene. La reducción iría creciendo progresivamente hasta alcanzar el 95% a mediados de siglo. Además de esas y otras medidas de adaptación, el texto contiene títulos dedicados a la adaptación, la fiscalidad ambiental, la transición energética y la gobernanza climática.

Desciende la inversión global en renovables

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido de una “preocupante tendencia a la baja” de la inversión en energías renovables a nivel mundial. El organismo ha constatado que el año pasado se gastaron 318.000 millones de dólares menos en este tipo de fuentes de energía, un 7% menos que en 2016. La AIE además afirmó que la tendencia parece estar continuando, y que, de confirmarse, los combustibles fósiles podrían aún mantenerse en el centro de la ecuación de la energía durante años.

En 2017, los combustibles fósiles produjeron casi un 60% de la energía consumida en todo el mundo. Para poder cumplir con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París, esta proporción debería reducirse al 40% para finales de la década que viene. Con este giro, el mercado toma la dirección opuesta.

¡Os estaremos esperando!

El presidente de la tribu Cheyenne River Sioux, pueblo originario de Norteamérica perteneciente a la nación Lakota, contestó la semana pasada con una sola línea a la compañía TransCanada, que construye el polémico oleoducto Keystone XL en el oeste de Canadá. “Os estaremos esperando”, firmaba Harold Frazier, representante de los intereses del grupo indígena, como respuesta a la notificación de la firma, que avisaba a la tribu de que comenzará a acumular materiales de construcción en su territorio. En su cuenta oficial de Twitter, el presidente ha afirmado que la empresa “no es bienvenida” en las tierras de los Cheyenne River Sioux.

La tribu, que también tiene presencia en Estados Unidos, se ha opuesto al oleoducto desde que fue propuesto en 2008. La preocupación principal reside en los derrames y fugas, que podrían contaminar las aguas de la zona. El pueblo Cheyenne River Sioux ya luchó contra el oleoducto Dakota Access en las protestas de Standing Rock, donde el año pasado se vivieron escenas de violencia policial y decenas de arrestos.

Más noticias

Causas y causantes

  • Al menos dos trabajadores de una refinería de Repsol en el yacimiento libio de Sahrara fueron secuestrados el pasado sábado por milicias armadas, según informaron fuentes oficiales del país norteafricano a la Agencia EFE. Uno de los secuestrados es un ingeniero rumano. La refinería fue cerrada y el resto de personal evacuado “por razones de seguridad”.
  • El grupo petrolero chino CNOOP ha mostrado su interés de invertir hasta 3.000 millones de dólares para ampliar sus actividades de extracción en aguas de Nigeria.
  • La central térmica de Anllares (León) será la primera del Estado en cerrar, tras aprobar la CNMC la petición de los propietarios, Endesa y Naturgy (antigua Gas Natural).
  • Un informe del Instituto para la Agricultura y la Política Comercial y la ONG GRAIN afirma que las industrias cárnicas y lácteas pronto superarán a los combustibles fósiles como principales fuentes de gases de efecto invernadero.
  • Ecologistas brasileños denuncian que la deforestación en la enorme sabana del Cerrado, al sur del país, se ha incrementado hasta un 9% en 2017, según informó la revista Nature.
  • Enagás, que ostenta el monopolio del transporte de gas en España, afirmó en una conferencia para analistas que no prevé revisar el valor de ninguno de sus activos, según informó El Periódico de la Energía. El anuncio llega después de que Naturgy redujera en 4.900 millones de euros el valor asignado a sus activos para ajustarlos al nuevo entorno macroeconómico. Tres cuartas partes de esta depreciación se acumulan en las centrales eléctricas de la compañía.
  • El presidente italiano, Sergio Mattarella, ha reafirmado su intención de promover la construcción del gasoducto Transadriático, el extremo occidental del faraónico Corredor Sur de Gas, que llevará gas fósil desde Azerbaiyán a la Unión Europea.
  • Un estudio de la Universidad de Drexel (Estados Unidos) ha concluido que los grupos empresariales más contaminantes gastan 10 veces más en influir a políticos mediante lobbys que los grupos ecologistas.

Luchas

  • Grupos ecologistas británicos se manifestaron el pasado fin de semana en Londres por la visita del presidente de Estados Unidos, el negacionista climático Donald Trump, al Reino Unido.
  • La plataforma activista juvenil Zero Hour concluirá este sábado tres días de protestas en Washington DC (Estados Unidos). Diversos grupos han denunciado que niños y adolescentes serán desproporcionadamente afectados por los efectos del cambio climático a lo largo del siglo.

Impactos

  • La ola de calor que ha afectado al norte de Europa estas últimas dos semanas está empezando a arruinar cosechas en todo el continente, según informa Bloomberg. Este evento meteorológico ha dejado récords de temperatura en todo el mundo, incluyendo la temperatura más alta jamás registrada “de forma fiable” en África y termómetros por encima de los 30 grados en el Círculo Polar Ártico.
  • La posibilidad de que Ciudad del Cabo se quede sin agua (que la urbe sudafricana evitó de manera dramática hace unos meses) se ha triplicado por el cambio climático, y seguirá haciéndose menos probable si el planeta sigue calentándose, según un estudio de World Weather Attribution.
  • A pesar de las templadas temperaturas que hemos tenido en la Península Ibérica, el mes pasado ya es el tercer junio más cálido de la historia a nivel global, empatado con el de 1998. Los dos con mayor temperatura han sido los de 2015 y 2016.
  • Suecia ha pedido ayuda internacional para enfrentarse a los once incendios forestales que devastan el norte del país, incluyendo zonas del Círculo Polar Ártico.
  • La Asociación de ONG de las Islas del Pacífico (PIANGO) ha celebrado la decisión de las Naciones Unidas de reconocer los movimientos migratorios que se producirán por los efectos del cambio climático, así como promover la protección de las personas afectadas. La resolución se acordó la semana pasada en la reunión del Pacto Global sobre Migraciones Seguras, Ordenadas y Regulares.
  • Un estudio realizado a partir de imágenes de satélite avisa de que los glaciares del Ártico canadiense corren el riesgo de desaparecer por completo.

Políticas y diplomacia

  • La Unión Europea y China han firmado un comunicado conjunto sobre cambio climático como parte de la cumbre celebrada en Beijing esta semana. En el texto, ambas partes se comprometen a “liderar la lucha global contra el cambio climático”. Asimismo, la UE ha firmado un tratado comercial con Japón, en el que se ha incluido por primera vez una cláusula para el cumplimiento del Acuerdo de París.
  • El respeto a los derechos de los indígenas, y no convertir la conservación en una fortaleza, es la clave para salvar el planeta, según un informe de la relatora especial de las Naciones Unidas para los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz.
  • El Comisario Europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, ha advertido a la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, con quien se reunió el lunes, de que cerrar las nucleares y el carbón a la vez podría en peligro la reducción de emisiones.
  • La empresa japonesa Itochu Corporation ha demandado al Gobierno español por el hachazo a las renovables, según informa El Periódico de la Energía.

Buenas noticias

Ciencia

  • Un estudio publicado esta semana en Environmental Research Letters explora varias vías inclusivas para alcanzar los objetivos climáticos de 1,5ºC y 2ºC sin que aumente la escasez de alimentos.
  • El aislamiento biológico de la Antártida se verá comprometido por las mayores tormentas y el calentamiento asociados al cambio climático, según un informe publicado en Nature, lo que podría facilitar que especies invasoras se establecieran en el continente helado.
  • También en Nature se ha publicado un estudio que detalla una hoja de ruta para alcanzar el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París (1,5ºC de calentamiento medio sobre niveles preindustriales) sin el uso de tecnologías de emisiones negativas, mediante la reducción de la demanda.
  • La ralentización de las Circulación de Retorno del Atlántico Meridional, que se había asociado al cambio climático, podrían deberse a causas naturales, según un estudio de la Universidad de Washington y la Universidad Oceánica China. Si esto es así se evitarían las catastróficas consecuencias de su colapso, pero contribuiría al calentamiento global.

Tecnología y renovables

  • El primer tren impulsado por hidrógeno del mundo echará a andar en Alemania en septiembre.
  • Un grupo de investigadores asociados a las Naciones Unidas ha pedido a la comunidad internacional que invierta en la investigación de modos de refrigeración sostenibles y accesibles a todos los sectores de la sociedad.
  • Las compañías Hive Energy y Nexer Renovables quieren construir en Badajoz una de las mayores centrales solares fotovoltaicas de España, según informa El Periódico de la Energía.

La entrada Noticias climáticas: Unidos Podemos se adelanta y registra su ley de cambio climático se publicó primero en lamarea.com.

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Petr Kratochvil

Unidos Podemos presenta su propuesta de ley de Cambio Climático

El grupo parlamentario Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea registró el jueves su propuesta de ley de Cambio Climático. El texto se presentó en el contexto del 2º Foro del Clima, en el que participaron tanto representantes de los partidos que conforman el grupo morado como algunos de los científicos que han redactado la ley y representantes de grupos de la sociedad civil. Unidos Podemos se adelanta así al Gobierno, que pretende tener el borrador listo antes de que las Cortes se vayan de vacaciones este verano. La proposición, que servirá como base de negociación de Podemos con el PSOE, plantea que se cierren las centrales nucleares para finales de 2024 y las de carbón para 2025, así como una reducción del 35% de emisiones de CO2 con respecto a niveles de 1990 para finales de la década que viene. La reducción iría creciendo progresivamente hasta alcanzar el 95% a mediados de siglo. Además de esas y otras medidas de adaptación, el texto contiene títulos dedicados a la adaptación, la fiscalidad ambiental, la transición energética y la gobernanza climática.

Desciende la inversión global en renovables

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido de una “preocupante tendencia a la baja” de la inversión en energías renovables a nivel mundial. El organismo ha constatado que el año pasado se gastaron 318.000 millones de dólares menos en este tipo de fuentes de energía, un 7% menos que en 2016. La AIE además afirmó que la tendencia parece estar continuando, y que, de confirmarse, los combustibles fósiles podrían aún mantenerse en el centro de la ecuación de la energía durante años. En 2017, los combustibles fósiles produjeron casi un 60% de la energía consumida en todo el mundo. Para poder cumplir con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París, esta proporción debería reducirse al 40% para finales de la década que viene. Con este giro, el mercado toma la dirección opuesta.

¡Os estaremos esperando!

El presidente de la tribu Cheyenne River Sioux, pueblo originario de Norteamérica perteneciente a la nación Lakota, contestó la semana pasada con una sola línea a la compañía TransCanada, que construye el polémico oleoducto Keystone XL en el oeste de Canadá. “Os estaremos esperando”, firmaba Harold Frazier, representante de los intereses del grupo indígena, como respuesta a la notificación de la firma, que avisaba a la tribu de que comenzará a acumular materiales de construcción en su territorio. En su cuenta oficial de Twitter, el presidente ha afirmado que la empresa “no es bienvenida” en las tierras de los Cheyenne River Sioux. La tribu, que también tiene presencia en Estados Unidos, se ha opuesto al oleoducto desde que fue propuesto en 2008. La preocupación principal reside en los derrames y fugas, que podrían contaminar las aguas de la zona. El pueblo Cheyenne River Sioux ya luchó contra el oleoducto Dakota Access en las protestas de Standing Rock, donde el año pasado se vivieron escenas de violencia policial y decenas de arrestos.

Más noticias

Causas y causantes
  • Al menos dos trabajadores de una refinería de Repsol en el yacimiento libio de Sahrara fueron secuestrados el pasado sábado por milicias armadas, según informaron fuentes oficiales del país norteafricano a la Agencia EFE. Uno de los secuestrados es un ingeniero rumano. La refinería fue cerrada y el resto de personal evacuado “por razones de seguridad”.
  • El grupo petrolero chino CNOOP ha mostrado su interés de invertir hasta 3.000 millones de dólares para ampliar sus actividades de extracción en aguas de Nigeria.
  • La central térmica de Anllares (León) será la primera del Estado en cerrar, tras aprobar la CNMC la petición de los propietarios, Endesa y Naturgy (antigua Gas Natural).
  • Un informe del Instituto para la Agricultura y la Política Comercial y la ONG GRAIN afirma que las industrias cárnicas y lácteas pronto superarán a los combustibles fósiles como principales fuentes de gases de efecto invernadero.
  • Ecologistas brasileños denuncian que la deforestación en la enorme sabana del Cerrado, al sur del país, se ha incrementado hasta un 9% en 2017, según informó la revista Nature.
  • Enagás, que ostenta el monopolio del transporte de gas en España, afirmó en una conferencia para analistas que no prevé revisar el valor de ninguno de sus activos, según informó El Periódico de la Energía. El anuncio llega después de que Naturgy redujera en 4.900 millones de euros el valor asignado a sus activos para ajustarlos al nuevo entorno macroeconómico. Tres cuartas partes de esta depreciación se acumulan en las centrales eléctricas de la compañía.
  • El presidente italiano, Sergio Mattarella, ha reafirmado su intención de promover la construcción del gasoducto Transadriático, el extremo occidental del faraónico Corredor Sur de Gas, que llevará gas fósil desde Azerbaiyán a la Unión Europea.
  • Un estudio de la Universidad de Drexel (Estados Unidos) ha concluido que los grupos empresariales más contaminantes gastan 10 veces más en influir a políticos mediante lobbys que los grupos ecologistas.
Luchas
  • Grupos ecologistas británicos se manifestaron el pasado fin de semana en Londres por la visita del presidente de Estados Unidos, el negacionista climático Donald Trump, al Reino Unido.
  • La plataforma activista juvenil Zero Hour concluirá este sábado tres días de protestas en Washington DC (Estados Unidos). Diversos grupos han denunciado que niños y adolescentes serán desproporcionadamente afectados por los efectos del cambio climático a lo largo del siglo.
Impactos
  • La ola de calor que ha afectado al norte de Europa estas últimas dos semanas está empezando a arruinar cosechas en todo el continente, según informa Bloomberg. Este evento meteorológico ha dejado récords de temperatura en todo el mundo, incluyendo la temperatura más alta jamás registrada “de forma fiable” en África y termómetros por encima de los 30 grados en el Círculo Polar Ártico.
  • La posibilidad de que Ciudad del Cabo se quede sin agua (que la urbe sudafricana evitó de manera dramática hace unos meses) se ha triplicado por el cambio climático, y seguirá haciéndose menos probable si el planeta sigue calentándose, según un estudio de World Weather Attribution.
  • A pesar de las templadas temperaturas que hemos tenido en la Península Ibérica, el mes pasado ya es el tercer junio más cálido de la historia a nivel global, empatado con el de 1998. Los dos con mayor temperatura han sido los de 2015 y 2016.
  • Suecia ha pedido ayuda internacional para enfrentarse a los once incendios forestales que devastan el norte del país, incluyendo zonas del Círculo Polar Ártico.
  • La Asociación de ONG de las Islas del Pacífico (PIANGO) ha celebrado la decisión de las Naciones Unidas de reconocer los movimientos migratorios que se producirán por los efectos del cambio climático, así como promover la protección de las personas afectadas. La resolución se acordó la semana pasada en la reunión del Pacto Global sobre Migraciones Seguras, Ordenadas y Regulares.
  • Un estudio realizado a partir de imágenes de satélite avisa de que los glaciares del Ártico canadiense corren el riesgo de desaparecer por completo.
Políticas y diplomacia
  • La Unión Europea y China han firmado un comunicado conjunto sobre cambio climático como parte de la cumbre celebrada en Beijing esta semana. En el texto, ambas partes se comprometen a “liderar la lucha global contra el cambio climático”. Asimismo, la UE ha firmado un tratado comercial con Japón, en el que se ha incluido por primera vez una cláusula para el cumplimiento del Acuerdo de París.
  • El respeto a los derechos de los indígenas, y no convertir la conservación en una fortaleza, es la clave para salvar el planeta, según un informe de la relatora especial de las Naciones Unidas para los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz.
  • El Comisario Europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, ha advertido a la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, con quien se reunió el lunes, de que cerrar las nucleares y el carbón a la vez podría en peligro la reducción de emisiones.
  • La empresa japonesa Itochu Corporation ha demandado al Gobierno español por el hachazo a las renovables, según informa El Periódico de la Energía.
Buenas noticias Ciencia
  • Un estudio publicado esta semana en Environmental Research Letters explora varias vías inclusivas para alcanzar los objetivos climáticos de 1,5ºC y 2ºC sin que aumente la escasez de alimentos.
  • El aislamiento biológico de la Antártida se verá comprometido por las mayores tormentas y el calentamiento asociados al cambio climático, según un informe publicado en Nature, lo que podría facilitar que especies invasoras se establecieran en el continente helado.
  • También en Nature se ha publicado un estudio que detalla una hoja de ruta para alcanzar el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París (1,5ºC de calentamiento medio sobre niveles preindustriales) sin el uso de tecnologías de emisiones negativas, mediante la reducción de la demanda.
  • La ralentización de las Circulación de Retorno del Atlántico Meridional, que se había asociado al cambio climático, podrían deberse a causas naturales, según un estudio de la Universidad de Washington y la Universidad Oceánica China. Si esto es así se evitarían las catastróficas consecuencias de su colapso, pero contribuiría al calentamiento global.
Tecnología y renovables
  • El primer tren impulsado por hidrógeno del mundo echará a andar en Alemania en septiembre.
  • Un grupo de investigadores asociados a las Naciones Unidas ha pedido a la comunidad internacional que invierta en la investigación de modos de refrigeración sostenibles y accesibles a todos los sectores de la sociedad.
  • Las compañías Hive Energy y Nexer Renovables quieren construir en Badajoz una de las mayores centrales solares fotovoltaicas de España, según informa El Periódico de la Energía.

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No me daba tiempo https://www.lamarea.com/2018/07/19/no-me-daba-tiempo/ https://www.lamarea.com/2018/07/19/no-me-daba-tiempo/#respond Thu, 19 Jul 2018 10:57:17 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108652

Lo recomiendo a todas horas y a quien quiera escucharme: Contra el tiempo (2016), de Luciano Concheiro, es un libro buenísimo. Lo encontré en la estantería de N. una noche de malestar. Llevaba un año allí, subrayado de forma convulsa por J., al que pertenece y a quien debo una respuesta a un mensaje desde hace meses, pero me fijé en su lomo la noche de aquel día, y no otra. Destilé su esencia en zigzag y escribí un tuit: “Habla de la aceleración (económica, política, social, física) como rasgo definitorio de nuestra época y de cómo la velocidad imposibilita hilvanar un relato coherente de nuestras vidas”. Este mensaje era, a su vez, una respuesta a un fogonazo anterior: “Cada vez hay más señales que constatan la provisionalidad (personal, laboral, cultural, ecológica, democrática) como nueva constante. Qué paradoja”, producto destilado de otros dos libros: Nueva ilustración radical (2017), de Marina Garcés, y No tengo tiempo (2018), de Jorge Moruno. Del segundo extraje una cita: 

“¿Por qué todo es coyuntura? Así es imposible programar nada, anticiparse o pensar en alguna forma de estabilidad”.

Llevo un año sin hacer planes a medio o largo plazo. No me da tiempo a pensar, hay cosas que debo resolver antes. Cosas urgentes. Ahora, esta noche, mañana al despertar, el fin de semana. Este y el siguiente y el siguiente, porque cuando no llenas tu tiempo con algo (un acto afirmativo, deliberado, aunque sea llenarlo de nada, de mirar al techo), algo lo invade. El trabajo, habitualmente. Hacerlo, pero sobre todo pensar en él, pensarlo en círculos. Qué curiosa esa expresión: “No me da tiempo, no me da la vida”. ¿No me lo da quién? No me daba tiempo a ir al gimnasio hasta que me apunté. No me daba tiempo a quedar con amigas hasta que me llamaron al orden. L. fue mamá en diciembre y aún no conozco al bebé. 

Voy corriendo para llegar puntual a mi entierro. No sé si esta frase la leí o se me acaba de ocurrir. Vivo la cosas como si estuviese de camino a otra parte. “Un día me agobié repasando las fotos del móvil, pasó todo tan deprisa que no pude disfrutarlo. Cuando las veo lo recuerdo, pero siento como si no hubiese estado allí del todo”, le cuento a A. Otras veces, la realidad se vuelve tan densa, tan intensa, que se convierte en un decorado y aparezco en la sala del VAR revisando mis propias jugadas. La música me ayuda a entender algunas cosas. “Hace poco volví a escuchar una canción que me gustaba y sentí que iba muy despacio. No la recordaba tan lenta”, le explico a L. en una escala internacional, una máquina del tiempo. “La que va a otra velocidad soy yo. Parece que voy en un coche que va frenando y mi cuerpo va hacia delante y la canción tira de mí hacia atrás”.

Trenzo tuits y conversaciones para poner en orden mis ideas, fabricar una cuerda, un “relato coherente” al que amarrarme. Qué hora es ya, se me ha pasado el día sin hacer nada. ¿Cuando pierdo el tiempo dónde va, quién se lo lleva? Multitasking, fragmentación brutal de la atención. Salto de esta página a Telegram buscando una conversación. Alguien me ha escrito, respondo, resuelvo. Aprovecho el viaje y reviso Gmail, Facebook, Twitter, algún periódico. Me entretengo un rato. Vuelvo a Telegram. ¿Por qué vine aquí? No lo recuerdo. Vuelvo a la página. ¿Por dónde iba? Buscaba una conversación. Y entro en bucle. Telegram tiene buena culpa de esto: es la oficina total, la farmacia de guardia de Podemos. “¿Por qué la gente me escribe a estas horas?”, le digo a A. un viernes a las once y media de la noche. “Porque respondes”, me dice. Y yo respondo mientras me censura con la mirada. 

“En la era de la satisfacción instantánea y la información total, la frustración se convierte en una de las fuentes más potentes de drama”, escribe D. T. Max en un artículo sobre SKAM, una serie para adolescentes que se desarrolla en Facebook e Instagram. Queremos algo y lo queremos ahora. Confundimos nuestros deseos con derechos mientras convierten nuestros derechos en deseos. Queremos cerveza a las tres de la mañana y llamamos a un rider; queremos calor y estimulamos la pantalla en busca de crushes; odiamos la publicidad de Spotify porque nos obliga a esperar; nos jode el modo aleatorio de la cuenta gratuita porque no nos deja elegir. Con esta canción no puedo correr. 

Sigo con el reportaje de D. T. Max: “La serie es adictiva del mismo modo que las redes sociales lo son. Si te pierdes muchos detalles, sentirás como si hubieses sido obligado a sentarte solo en la cafetería del colegio”. Esto tiene un nombre, FOMO (fear of missing out), y es el miedo a perderte algo de toda la vida, pero ahora se cuentan tantas cosas a la vez, y en tantas plataformas distintas, que es materialmente imposible enterarse de todo. ¿Viste el vídeo aquel…? No es que el pasado fuese un tiempo menos fragmentado o vacío, sino que los canales para representar la experiencia humana, especialmente la individual, eran limitados. Ahora no lo son y vivimos en la era de la opinión y la anécdota, del instante, de la obsolescencia de los hechos y la precariedad de las certezas. 

Otro tuit: “Hablemos de la caducidad de las verdades. De cosas que de repente ya no son (sin ser entonces mentira; simplemente se esfuman) y sobre las que hemos construido edificios. Qué hacemos con eso”. Hay verdades constantes y verdades provisionales. Las primeras, como las leyes de la física, encajan en la tercera definición de la RAE: “Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna”. Las segundas, en la segunda acepción: “Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa”. ¿Qué ocurre cuando lo que se dice y lo que se hace responde a un estado transitorio? Avanzamos sobre la ficción de que las cosas permanecerán, al menos lo suficiente como para que nuestras decisiones nos reporten algún beneficio. ¿Haríamos lo mismo si supiésemos cuánto va a durar, como en aquel capítulo de Black Mirror que predecía la duración de las relaciones de pareja? ¿El tiempo es un gasto o una inversión?

Y de repente un hiato, un imprevisto, un contratiempo, “un suceso inoportuno que obstaculiza o impide el curso normal de algo”. Los desastres impugnan el tiempo, lo someten al curso de la fatalidad. Hace dos años, la vida de D. y su familia empezó a medirse en ciclos de quimio, en la pérdida de peso y cabello de su hija. “Los días avanzan sin darme cuenta y afuera suceden cosas en el mundo, en la casa. Catástrofes grandes o pequeñas que importan poco dentro de este habitáculo en que vivimos ahora. […] Hoy pesas 28 kilos”. Hoy la niña ya no pesa, y yo no he encontrado el momento de escribirle a D. que lo siento. Y lo siento.

Cuando me enteré, redimensioné algunas cosas. “Hay que parar en la cuneta a revisar lo que hemos creído”, dice una canción de Standstill. Hay que parar para seguir, y aprender a detenerse en movimiento. Contra el tiempo también habla de esto, de la necesidad de contemplar y celebrar lo aparentemente nimio. El autor lo llama Filosofía práctica del instante. Aún no he llegado a esa parte. No me he dado tiempo.

La entrada No me daba tiempo se publicó primero en lamarea.com.

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Lo recomiendo a todas horas y a quien quiera escucharme: Contra el tiempo (2016), de Luciano Concheiro, es un libro buenísimo. Lo encontré en la estantería de N. una noche de malestar. Llevaba un año allí, subrayado de forma convulsa por J., al que pertenece y a quien debo una respuesta a un mensaje desde hace meses, pero me fijé en su lomo la noche de aquel día, y no otra. Destilé su esencia en zigzag y escribí un tuit: “Habla de la aceleración (económica, política, social, física) como rasgo definitorio de nuestra época y de cómo la velocidad imposibilita hilvanar un relato coherente de nuestras vidas”. Este mensaje era, a su vez, una respuesta a un fogonazo anterior: “Cada vez hay más señales que constatan la provisionalidad (personal, laboral, cultural, ecológica, democrática) como nueva constante. Qué paradoja”, producto destilado de otros dos libros: Nueva ilustración radical (2017), de Marina Garcés, y No tengo tiempo (2018), de Jorge Moruno. Del segundo extraje una cita:  “¿Por qué todo es coyuntura? Así es imposible programar nada, anticiparse o pensar en alguna forma de estabilidad”. Llevo un año sin hacer planes a medio o largo plazo. No me da tiempo a pensar, hay cosas que debo resolver antes. Cosas urgentes. Ahora, esta noche, mañana al despertar, el fin de semana. Este y el siguiente y el siguiente, porque cuando no llenas tu tiempo con algo (un acto afirmativo, deliberado, aunque sea llenarlo de nada, de mirar al techo), algo lo invade. El trabajo, habitualmente. Hacerlo, pero sobre todo pensar en él, pensarlo en círculos. Qué curiosa esa expresión: “No me da tiempo, no me da la vida”. ¿No me lo da quién? No me daba tiempo a ir al gimnasio hasta que me apunté. No me daba tiempo a quedar con amigas hasta que me llamaron al orden. L. fue mamá en diciembre y aún no conozco al bebé.  Voy corriendo para llegar puntual a mi entierro. No sé si esta frase la leí o se me acaba de ocurrir. Vivo la cosas como si estuviese de camino a otra parte. “Un día me agobié repasando las fotos del móvil, pasó todo tan deprisa que no pude disfrutarlo. Cuando las veo lo recuerdo, pero siento como si no hubiese estado allí del todo”, le cuento a A. Otras veces, la realidad se vuelve tan densa, tan intensa, que se convierte en un decorado y aparezco en la sala del VAR revisando mis propias jugadas. La música me ayuda a entender algunas cosas. “Hace poco volví a escuchar una canción que me gustaba y sentí que iba muy despacio. No la recordaba tan lenta”, le explico a L. en una escala internacional, una máquina del tiempo. “La que va a otra velocidad soy yo. Parece que voy en un coche que va frenando y mi cuerpo va hacia delante y la canción tira de mí hacia atrás”. Trenzo tuits y conversaciones para poner en orden mis ideas, fabricar una cuerda, un “relato coherente” al que amarrarme. Qué hora es ya, se me ha pasado el día sin hacer nada. ¿Cuando pierdo el tiempo dónde va, quién se lo lleva? Multitasking, fragmentación brutal de la atención. Salto de esta página a Telegram buscando una conversación. Alguien me ha escrito, respondo, resuelvo. Aprovecho el viaje y reviso Gmail, Facebook, Twitter, algún periódico. Me entretengo un rato. Vuelvo a Telegram. ¿Por qué vine aquí? No lo recuerdo. Vuelvo a la página. ¿Por dónde iba? Buscaba una conversación. Y entro en bucle. Telegram tiene buena culpa de esto: es la oficina total, la farmacia de guardia de Podemos. “¿Por qué la gente me escribe a estas horas?”, le digo a A. un viernes a las once y media de la noche. “Porque respondes”, me dice. Y yo respondo mientras me censura con la mirada.  “En la era de la satisfacción instantánea y la información total, la frustración se convierte en una de las fuentes más potentes de drama”, escribe D. T. Max en un artículo sobre SKAM, una serie para adolescentes que se desarrolla en Facebook e Instagram. Queremos algo y lo queremos ahora. Confundimos nuestros deseos con derechos mientras convierten nuestros derechos en deseos. Queremos cerveza a las tres de la mañana y llamamos a un rider; queremos calor y estimulamos la pantalla en busca de crushes; odiamos la publicidad de Spotify porque nos obliga a esperar; nos jode el modo aleatorio de la cuenta gratuita porque no nos deja elegir. Con esta canción no puedo correr.  Sigo con el reportaje de D. T. Max: “La serie es adictiva del mismo modo que las redes sociales lo son. Si te pierdes muchos detalles, sentirás como si hubieses sido obligado a sentarte solo en la cafetería del colegio”. Esto tiene un nombre, FOMO (fear of missing out), y es el miedo a perderte algo de toda la vida, pero ahora se cuentan tantas cosas a la vez, y en tantas plataformas distintas, que es materialmente imposible enterarse de todo. ¿Viste el vídeo aquel…? No es que el pasado fuese un tiempo menos fragmentado o vacío, sino que los canales para representar la experiencia humana, especialmente la individual, eran limitados. Ahora no lo son y vivimos en la era de la opinión y la anécdota, del instante, de la obsolescencia de los hechos y la precariedad de las certezas.  Otro tuit: “Hablemos de la caducidad de las verdades. De cosas que de repente ya no son (sin ser entonces mentira; simplemente se esfuman) y sobre las que hemos construido edificios. Qué hacemos con eso”. Hay verdades constantes y verdades provisionales. Las primeras, como las leyes de la física, encajan en la tercera definición de la RAE: “Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna”. Las segundas, en la segunda acepción: “Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa”. ¿Qué ocurre cuando lo que se dice y lo que se hace responde a un estado transitorio? Avanzamos sobre la ficción de que las cosas permanecerán, al menos lo suficiente como para que nuestras decisiones nos reporten algún beneficio. ¿Haríamos lo mismo si supiésemos cuánto va a durar, como en aquel capítulo de Black Mirror que predecía la duración de las relaciones de pareja? ¿El tiempo es un gasto o una inversión? Y de repente un hiato, un imprevisto, un contratiempo, “un suceso inoportuno que obstaculiza o impide el curso normal de algo”. Los desastres impugnan el tiempo, lo someten al curso de la fatalidad. Hace dos años, la vida de D. y su familia empezó a medirse en ciclos de quimio, en la pérdida de peso y cabello de su hija. “Los días avanzan sin darme cuenta y afuera suceden cosas en el mundo, en la casa. Catástrofes grandes o pequeñas que importan poco dentro de este habitáculo en que vivimos ahora. […] Hoy pesas 28 kilos”. Hoy la niña ya no pesa, y yo no he encontrado el momento de escribirle a D. que lo siento. Y lo siento. Cuando me enteré, redimensioné algunas cosas. “Hay que parar en la cuneta a revisar lo que hemos creído”, dice una canción de Standstill. Hay que parar para seguir, y aprender a detenerse en movimiento. Contra el tiempo también habla de esto, de la necesidad de contemplar y celebrar lo aparentemente nimio. El autor lo llama Filosofía práctica del instante. Aún no he llegado a esa parte. No me he dado tiempo.

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Nicaragua y el eterno dilema de la izquierda https://www.lamarea.com/2018/07/19/nicaragua-y-el-eterno-dilema-de-la-izquierda/ https://www.lamarea.com/2018/07/19/nicaragua-y-el-eterno-dilema-de-la-izquierda/#comments Thu, 19 Jul 2018 09:17:03 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108660 Una manifestante sostiene un cartel que compara al presidente Daniel Ortega con el dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Foto: Reuters / Jorge Cabrera.

Emilio Polo* // Miguel se empezó a interesar por Nicaragua en los años ochenta del siglo pasado. Fue en la universidad. Una de sus mejores amigas durante esos años le hablaba sobre la revolución sandinista. Miguel, además, gracias a su militancia en el partido, conoció a muchas personas que habían pasado por Nicaragua y le hablaban de cómo un pueblo empobrecido y oprimido logró vencer al ogro, Somoza, y echarlo para siempre. Le fascinaba acercarse a la historia de resistencia de un movimiento popular frente a las múltiples acometidas de la administración norteamericana para derrocarle. Qué importante era para el imaginario colectivo pensar que lo allí ocurrido podría servir de ejemplo en otros lugares de la región.

Años más tarde, a finales de siglo, logró ir a Nicaragua a través de brigadas internacionalistas solidarias. Descubrió cómo la revolución sirvió para dar herramientas a la población en salud o educación que ni por asomo podrían soñar otros países de la región como Guatemala, Honduras o El Salvador. Por eso, aunque es consciente de las contradicciones y excesos que han surgido desde entonces, también sabe a ciencia cierta que las diferentes administraciones del país del norte han hecho todo lo necesario para acabar con cualquier gobierno que sea contrario a sus intereses. Esto acaba por convencerle una vez más. Ortega no es perfecto, pero hay que cerrar filas ante la amenaza imperialista. No se le puede dar munición al enemigo. Y se convence por varias vías. Vías que van desde sus experiencias en la comisión de derechos humanos durante el golpe de Honduras, donde queda más que evidente la responsabilidad norteamericana en el derrocamiento de Zelaya, hasta lecturas de las obras de Gary Webb y Nick Schou, donde se relata cómo la CIA inundó de crack los barrios más pobres de Los Ángeles con el fin de financiarse y derivar fondos a la Contra Nicaragüense para derribar al gobierno sandinista.

Ahora, ante los acontecimientos que se suceden día tras día en el país centroamericano, Miguel se enfrenta al dilema de si hace suyos argumentos que pretenden justificar la actitud del gobierno de Ortega para no dar munición al enemigo ideológico o deja de mirar para otro lado y asume la responsabilidad de denunciar las medidas de terror por parte del gobierno hacia la población civil a las que asistimos estas semanas.

Como Miguel, muchas de las personas que fuimos atraídos por la revolución sandinista asistimos alarmados ante los acontecimientos que se desarrollan estos días en Nicaragua. Las hay, como yo, que sabíamos que Ortega y Murillo hacía mucho tiempo que no representaban los valores de aquellos otros tiempos que prendieron en el imaginario colectivo una luz de libertad y esperanza para los pueblos oprimidos de Centroamérica. Y lo sabíamos desde que pactaron con las posiciones más neoliberales o con los sectores más conservadores del país. Lo sabíamos cuando echaron a la hoguera los derechos de las mujeres para contentar a las posiciones religiosas más ultraderechistas. Y sabíamos más cosas y pocas buenas. Como que cualquier persona de trayectoria intachable era, por oponerse a la deriva autoritaria de Ortega, acusada de contra revolucionaria. Porque no debemos olvidar, como decíamos, que se puede justificar cualquier cosa, menos la de dar munición al enemigo.

Y llegamos al día en que las personas al frente del gobierno, que dice ser el faro que sigue alumbrando la otrora revolución, logran tener una posición de privilegio personal gracias al control total de las instituciones en una sociedad aún castigada por la desigualdad, al mismo tiempo que, con argumentos mesiánicos, mandan matar a las personas que protestan en las calles. Un claro ejemplo de ejercicio de violencia simbólico-cultural que precede al asesinato. Señalando a quien sale a la calle como una suerte de minoría siniestra llena de odio que busca un golpe de Estado, se da el paso necesario que precede al exterminio. Para completar el ciclo del horror, estas masacres se llevan a cabo bajo el relato que tantas veces hemos escuchado los que hemos transitado por América Latina y que nos hunde en un pozo de amargura cuando se proclama desde un gobierno que se dice del pueblo: es necesario traer la paz de nuevo a las calles haciendo un ejercicio exhaustivo de limpieza social a través de escuadrones paramilitares que actúan encapuchados, esto es, los verdaderos patriotas.

Y de repente, de este lado del mar, poco más de 60 años después, de nuevo Hungría, los campos de trabajo soviéticos o Argelia y los debates de la izquierda. De nuevo, Sartre o Camus sobrevuelan las discusiones sobre qué decir, más que sobre qué hacer. Aunque ahora, las discusiones a años luz del alcance intelectual de aquellos ante dilemas similares. La razón de estado como fachada de la represión. Gomulka decía sobre la barbarie de Hungría que fue un acto correcto y necesario. Igual que los que defienden ahora la represión en Nicaragua porque es correcta y necesaria. Correcta porque se aniquila al enemigo interno y necesaria para mantener viva la revolución. Argumentos que le valdrían a Balzac para añadir algún que otro capítulo a sus Ilusiones Pérdidas, obra que se está convirtiendo en un libro de cabecera de todas aquellas personas que asisten a una época de desilusiones que les arrojan bien lejos del imaginario que soñaba con que el Estado nación podría ser el vehículo capaz de trazar la senda hacia sociedades más justas, desde las oportunidades, y más igualitarias, desde los derechos.

Asistimos a la amenaza de que todo aquello que tuvo de honorable y justa la revolución sandinista se diluya definitivamente con la represión que está llevando a cabo Ortega, mientras, Murillo le susurra al oído las medidas a tomar. El gobierno de Nicaragua se ha empeñado en confeccionar una losa que pretende poner encima de una tumba en la que enterrar el legado sandinista y de paso dinamitar definitivamente lo que a mi entender serían los pilares más importantes que caracterizarían los cimientos de cualquier sociedad que, lejos de los márgenes liberales-representativos que nos impone el pensamiento hegemónico dominante, pretende ser democrática, esto es: limitar el poder, garantizar el disenso y proteger a las minorías.

Masacrar a población sin tan siquiera pensar en articular un proceso jurídico de garantías que se aplique a quien se supone ha de rendir cuentas por quebrantar la ley es la justificación que ha estado siempre detrás de las ejecuciones extrajudiciales. Asistimos a la antesala del horror que, si no somos capaces de denunciar, nos sitúa ante las posiciones nihilistas que llevan a una conclusión que ha estremecido al mundo desde el siglo pasado. Como da igual todo, todo vale, incluso el exterminio masivo de seres humanos. Y como en todos los lugares del mundo se pisotean los derechos humanos, incluyendo a los países del capitalismo avanzado, pues no hay lugar para la crítica que pueda ser legítima a gobiernos que se dicen ser de los nuestros. Pero ante esto tenemos que decir bien alto que, entre las muchas cosas que nos debe diferenciar de nuestro enemigo ideológico, una de las más relevantes es que al adversario jamás le combatiremos desde el asesinato o la tortura. Y, sobre todo, mucho más importante es que, si justificamos una masacre, justificamos todas.

* Emilio Polo Garrón es coordinador de cooperación de Paz con Dignidad.

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Una manifestante sostiene un cartel que compara al presidente Daniel Ortega con el dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Foto: Reuters / Jorge Cabrera.

Emilio Polo* // Miguel se empezó a interesar por Nicaragua en los años ochenta del siglo pasado. Fue en la universidad. Una de sus mejores amigas durante esos años le hablaba sobre la revolución sandinista. Miguel, además, gracias a su militancia en el partido, conoció a muchas personas que habían pasado por Nicaragua y le hablaban de cómo un pueblo empobrecido y oprimido logró vencer al ogro, Somoza, y echarlo para siempre. Le fascinaba acercarse a la historia de resistencia de un movimiento popular frente a las múltiples acometidas de la administración norteamericana para derrocarle. Qué importante era para el imaginario colectivo pensar que lo allí ocurrido podría servir de ejemplo en otros lugares de la región.

Años más tarde, a finales de siglo, logró ir a Nicaragua a través de brigadas internacionalistas solidarias. Descubrió cómo la revolución sirvió para dar herramientas a la población en salud o educación que ni por asomo podrían soñar otros países de la región como Guatemala, Honduras o El Salvador. Por eso, aunque es consciente de las contradicciones y excesos que han surgido desde entonces, también sabe a ciencia cierta que las diferentes administraciones del país del norte han hecho todo lo necesario para acabar con cualquier gobierno que sea contrario a sus intereses. Esto acaba por convencerle una vez más. Ortega no es perfecto, pero hay que cerrar filas ante la amenaza imperialista. No se le puede dar munición al enemigo. Y se convence por varias vías. Vías que van desde sus experiencias en la comisión de derechos humanos durante el golpe de Honduras, donde queda más que evidente la responsabilidad norteamericana en el derrocamiento de Zelaya, hasta lecturas de las obras de Gary Webb y Nick Schou, donde se relata cómo la CIA inundó de crack los barrios más pobres de Los Ángeles con el fin de financiarse y derivar fondos a la Contra Nicaragüense para derribar al gobierno sandinista.

Ahora, ante los acontecimientos que se suceden día tras día en el país centroamericano, Miguel se enfrenta al dilema de si hace suyos argumentos que pretenden justificar la actitud del gobierno de Ortega para no dar munición al enemigo ideológico o deja de mirar para otro lado y asume la responsabilidad de denunciar las medidas de terror por parte del gobierno hacia la población civil a las que asistimos estas semanas.

Como Miguel, muchas de las personas que fuimos atraídos por la revolución sandinista asistimos alarmados ante los acontecimientos que se desarrollan estos días en Nicaragua. Las hay, como yo, que sabíamos que Ortega y Murillo hacía mucho tiempo que no representaban los valores de aquellos otros tiempos que prendieron en el imaginario colectivo una luz de libertad y esperanza para los pueblos oprimidos de Centroamérica. Y lo sabíamos desde que pactaron con las posiciones más neoliberales o con los sectores más conservadores del país. Lo sabíamos cuando echaron a la hoguera los derechos de las mujeres para contentar a las posiciones religiosas más ultraderechistas. Y sabíamos más cosas y pocas buenas. Como que cualquier persona de trayectoria intachable era, por oponerse a la deriva autoritaria de Ortega, acusada de contra revolucionaria. Porque no debemos olvidar, como decíamos, que se puede justificar cualquier cosa, menos la de dar munición al enemigo.

Y llegamos al día en que las personas al frente del gobierno, que dice ser el faro que sigue alumbrando la otrora revolución, logran tener una posición de privilegio personal gracias al control total de las instituciones en una sociedad aún castigada por la desigualdad, al mismo tiempo que, con argumentos mesiánicos, mandan matar a las personas que protestan en las calles. Un claro ejemplo de ejercicio de violencia simbólico-cultural que precede al asesinato. Señalando a quien sale a la calle como una suerte de minoría siniestra llena de odio que busca un golpe de Estado, se da el paso necesario que precede al exterminio. Para completar el ciclo del horror, estas masacres se llevan a cabo bajo el relato que tantas veces hemos escuchado los que hemos transitado por América Latina y que nos hunde en un pozo de amargura cuando se proclama desde un gobierno que se dice del pueblo: es necesario traer la paz de nuevo a las calles haciendo un ejercicio exhaustivo de limpieza social a través de escuadrones paramilitares que actúan encapuchados, esto es, los verdaderos patriotas.

Y de repente, de este lado del mar, poco más de 60 años después, de nuevo Hungría, los campos de trabajo soviéticos o Argelia y los debates de la izquierda. De nuevo, Sartre o Camus sobrevuelan las discusiones sobre qué decir, más que sobre qué hacer. Aunque ahora, las discusiones a años luz del alcance intelectual de aquellos ante dilemas similares. La razón de estado como fachada de la represión. Gomulka decía sobre la barbarie de Hungría que fue un acto correcto y necesario. Igual que los que defienden ahora la represión en Nicaragua porque es correcta y necesaria. Correcta porque se aniquila al enemigo interno y necesaria para mantener viva la revolución. Argumentos que le valdrían a Balzac para añadir algún que otro capítulo a sus Ilusiones Pérdidas, obra que se está convirtiendo en un libro de cabecera de todas aquellas personas que asisten a una época de desilusiones que les arrojan bien lejos del imaginario que soñaba con que el Estado nación podría ser el vehículo capaz de trazar la senda hacia sociedades más justas, desde las oportunidades, y más igualitarias, desde los derechos.

Asistimos a la amenaza de que todo aquello que tuvo de honorable y justa la revolución sandinista se diluya definitivamente con la represión que está llevando a cabo Ortega, mientras, Murillo le susurra al oído las medidas a tomar. El gobierno de Nicaragua se ha empeñado en confeccionar una losa que pretende poner encima de una tumba en la que enterrar el legado sandinista y de paso dinamitar definitivamente lo que a mi entender serían los pilares más importantes que caracterizarían los cimientos de cualquier sociedad que, lejos de los márgenes liberales-representativos que nos impone el pensamiento hegemónico dominante, pretende ser democrática, esto es: limitar el poder, garantizar el disenso y proteger a las minorías.

Masacrar a población sin tan siquiera pensar en articular un proceso jurídico de garantías que se aplique a quien se supone ha de rendir cuentas por quebrantar la ley es la justificación que ha estado siempre detrás de las ejecuciones extrajudiciales. Asistimos a la antesala del horror que, si no somos capaces de denunciar, nos sitúa ante las posiciones nihilistas que llevan a una conclusión que ha estremecido al mundo desde el siglo pasado. Como da igual todo, todo vale, incluso el exterminio masivo de seres humanos. Y como en todos los lugares del mundo se pisotean los derechos humanos, incluyendo a los países del capitalismo avanzado, pues no hay lugar para la crítica que pueda ser legítima a gobiernos que se dicen ser de los nuestros. Pero ante esto tenemos que decir bien alto que, entre las muchas cosas que nos debe diferenciar de nuestro enemigo ideológico, una de las más relevantes es que al adversario jamás le combatiremos desde el asesinato o la tortura. Y, sobre todo, mucho más importante es que, si justificamos una masacre, justificamos todas.

* Emilio Polo Garrón es coordinador de cooperación de Paz con Dignidad.

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“Sabía que si convencía a mi abuelo, podía evitar la mutilación” https://www.lamarea.com/2018/07/19/sabia-que-si-convencia-a-mi-abuelo-podia-evitar-la-mutilacion/ https://www.lamarea.com/2018/07/19/sabia-que-si-convencia-a-mi-abuelo-podia-evitar-la-mutilacion/#respond Thu, 19 Jul 2018 08:48:33 +0000 https://www.lamarea.com/?p=106877

NAIROBI (KENIA) // Aunque el resto del mundo no la descubrió hasta que la revista TIME la eligió entre las 100 personas más influyentes del año, en Noomayianat, una pequeña aldea en las laderas del monte Kilimanjaro, ya sabían que Nice Nailantei Leng’ete era alguien capaz de cambiarlo todo. Incluso una tradición tan enraizada en la cultura masái como la mutilación genital femenina (FGM, por sus siglas en inglés). Tras escapar en dos ocasiones de ser mutilada y sobreponerse al estigma de crecer en una sociedad que veía en ella una amenaza para su concepción del rol de la mujer, Nice Nailantei consiguió transformarlo todo. Poco a poco, como se cambian siempre las cosas. Convenció a su abuelo y al consejo de sabios, a los jóvenes guerreros y a las otras mujeres de la comunidad. Los convenció a todos para modificar el ritual de la mutilación por el de la educación. Por charlas sobre salud reproductiva y sobre derechos humanos. De la mano de la ONG Amref Health Africa, recientemente galardonada con el premio Princesa de Asturias de Cooperación, han trabajado para evitar la mutilación de más de 15.000 jóvenes en Kenia y Tanzania. Pero esto no es el final. Nice Nailantei, al otro lado del teléfono, dice que no será la mujer que soñó ser mientras quede una niña más frente al trauma de la mutilación.

Antes de nada, felicidades por la distinción de TIME. ¿Es el final del camino o todavía hay más pasos que dar para acabar con la FGM en África?

Esto es solo el principio. Hemos ayudado a cerca de 15.000 chicas en Tanzania y Kenia, pero todavía queda mucho por hacer. Tenemos que llegar a más comunidades en las que todavía se lleva a cabo la FGM. En África, alrededor de dos millones de niñas están en riesgo de ser mutiladas cada año. Pero también tenemos que celebrar los grandes logros que hemos alcanzado hasta ahora, llegando a las comunidades, a los consejos de ancianos, a las niñas y niños, o el haber obtenido el apoyo de los condados: hemos hecho mucho, pero aún tenemos un largo camino por recorrer para poner fin a la FGM en África en 2030.

Usted misma se enfrentó a la FGM. ¿Cómo logró eludirla por dos veces?

Escapé dos veces de casa para evitar la FGM. La primera vez, mi hermana mayor y yo huimos a las cuatro de la madrugada. Nos escondimos en un árbol, pero mi familia nos encontró y nos golpeó. La segunda vez me fui sola, sin mi hermana. Ella creía que si se quedaba a mí me perdonarían porque era más joven. Tras escapar la segunda vez, empecé a hablar con mi abuelo, a explicarle que no quería pasar por la FGM porque quería seguir yendo a la escuela. Sabía que si lograba convencerlo a él, que era un hombre respetado en la comunidad, podía evitar la mutilación. Después de un tiempo, bastante, estuvo de acuerdo.

¿Cómo consiguió convencerlo?

Le expliqué por qué no quería pasar por ello, le dije que quería seguir estudiando. Estuve convenciéndolo durante dos años hasta que aceptó.

Ha logrado evitar que 15.000 jóvenes sufran la mutilación femenina, pero no pudo hacerlo con su hermana. ¿Es ese su mayor lamento?

Es uno de mis remordimientos porque no pude hacerlo por ella, pero eso no significa que deba callarme. Es por eso que hago el trabajo que estoy haciendo, para que otras niñas no tenga que pasar por lo mismo que pasó mi hermana.

¿Qué significa la FGM para las comunidades masái? ¿Por qué siguen practicándola?

Supone el rito de transición de la niñez a la feminidad: las mujeres no se consideran mujeres a menos que hayan sido mutiladas. Todavía se practica la FGM por tradición cultural, porque la FGM ha estado ahí desde siempre: desde sus tatarabuelas, sus hermanas, sus tías. Es una exigencia cultural.

Una vez que las niñas son mutiladas deben dejar la escuela y casarse. ¿Son estas prácticas más peligrosas que el daño físico?

Está todo relacionado. La FGM va de la mano del abandono escolar, del matrimonio infantil y los embarazos adolescentes. Las niñas tienen entre 10 y 12 años cuando son mutiladas. Entonces les dicen que ya son mujeres y que están listas para el matrimonio y para tener hijos. Va todo junto. Eso significa que si somos capaces de acabar con la FGM también podremos detener los matrimonios infantiles y el abandono escolar en las comunidades que la practican como un ritual de iniciación para las niñas.

Es muy importante que las niñas vayan a la escuela porque es la única manera en la que pueden llegar a ser lo que ellas quieran: ser la persona que una aspira a ser es lo que promovemos en los proyectos de Amref Health Africa, por lo que nos tenemos que asegurar  de que las niñas puedan permanecer en la escuela. Acabar con la FGM y el matrimonio infantil requiere cambiar mentalidades y las actitudes, por eso la escolarización de niños y niñas es tan importante. Es por eso que se dice que terminar con la FGM lleva una generación. Ahora cuando los chicos jóvenes son educados aprenden también sobre la FGM, se informan, y esto cambia su mentalidad. Si no educamos a las niñas, ¿quiénes van a ser nuestros próximos doctores, profesores o presidentes?

Al negarse a ser mutilada tuvo que enfrentarse al desprecio de la comunidad. ¿Cuándo cambió?

Definitivamente te sientes mal cuando la gente de la comunidad habla mal de ti, pero no puedes permitirte que esa energía negativa te detenga. No es fácil ser visto como un mal ejemplo, especialmente para las chicas jóvenes. Pero hemos recorrido un largo camino desde que salvamos a las 17 primeras chicas en mi aldea. Logramos hablar con toda la comunidad, escucharnos y dialogar entre nosotros. Entonces fue cuando empezaron a respetarme. Ahora en mi comunidad me ven como un modelo a seguir para las niñas.

Para que funcione es importante que toda la comunidad sea parte del cambio. Ellos mismos deben liderar el proceso. Es necesario que todo el mundo aporte al cambio: el consejo de ancianos, los morans (los guerreros jóvenes), los niños, las niñas, los abuelos, los padres… todos. Una persona sola no puede cambiarlo todo.

Qué resultó más difícil, ¿convencer a las jóvenes para que se rebelasen o a los ancianos para que apoyasen su lucha contra la FGM?

Los hombres fueron más difíciles de convencer, especialmente los chicos más jóvenes porque en mi comunidad las niñas son mutiladas para que se puedan casar. Muchos chicos sentían que les estábamos quitando a sus esposas. Hoy tenemos a chicos jóvenes casados con mujeres que no han sido circuncidadas y que se levantan a hablar delante de la comunidad. Ellos son nuestros campeones. En el caso de las chicas tampoco fue fácil: en muchos casos tienen que huir de sus familias y sabemos lo difícil que resulta separarse.

Por otro lado, convencer al consejo de ancianos fue igualmente complicado. Son como un gobierno, por lo que lleva tiempo tomar decisiones. Cuando intentas cambiar algo cultural la palabra clave es paciencia: los cambios requieren tiempo, no días o semanas, sino años.

Ahora cuando llega el momento de la ceremonia, en lugar de proceder a la mutilación, se entregan libros a las niñas. ¿Es la educación el camino para transformar el papel de las mujeres en África?

¡Sí! Es por esto por lo que estamos cambiando la mutilación por educación. Uno puede llegar a ser lo que quiere gracias a la educación. Si estás empoderado y mejor informado puedes tomar mejores decisiones.

¿Usted ha logrado ser ya la mujer que soñaba?

(Suelta una carcajada) Hasta el momento va bien, pero no hay límite. Algún día lo lograré… quizá cuando seamos capaces de poner fin a la FGM en África en 2030. Entonces diré que soy la mujer que un día soñé ser.

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NAIROBI (KENIA) // Aunque el resto del mundo no la descubrió hasta que la revista TIME la eligió entre las 100 personas más influyentes del año, en Noomayianat, una pequeña aldea en las laderas del monte Kilimanjaro, ya sabían que Nice Nailantei Leng’ete era alguien capaz de cambiarlo todo. Incluso una tradición tan enraizada en la cultura masái como la mutilación genital femenina (FGM, por sus siglas en inglés). Tras escapar en dos ocasiones de ser mutilada y sobreponerse al estigma de crecer en una sociedad que veía en ella una amenaza para su concepción del rol de la mujer, Nice Nailantei consiguió transformarlo todo. Poco a poco, como se cambian siempre las cosas. Convenció a su abuelo y al consejo de sabios, a los jóvenes guerreros y a las otras mujeres de la comunidad. Los convenció a todos para modificar el ritual de la mutilación por el de la educación. Por charlas sobre salud reproductiva y sobre derechos humanos. De la mano de la ONG Amref Health Africa, recientemente galardonada con el premio Princesa de Asturias de Cooperación, han trabajado para evitar la mutilación de más de 15.000 jóvenes en Kenia y Tanzania. Pero esto no es el final. Nice Nailantei, al otro lado del teléfono, dice que no será la mujer que soñó ser mientras quede una niña más frente al trauma de la mutilación. Antes de nada, felicidades por la distinción de TIME. ¿Es el final del camino o todavía hay más pasos que dar para acabar con la FGM en África? Esto es solo el principio. Hemos ayudado a cerca de 15.000 chicas en Tanzania y Kenia, pero todavía queda mucho por hacer. Tenemos que llegar a más comunidades en las que todavía se lleva a cabo la FGM. En África, alrededor de dos millones de niñas están en riesgo de ser mutiladas cada año. Pero también tenemos que celebrar los grandes logros que hemos alcanzado hasta ahora, llegando a las comunidades, a los consejos de ancianos, a las niñas y niños, o el haber obtenido el apoyo de los condados: hemos hecho mucho, pero aún tenemos un largo camino por recorrer para poner fin a la FGM en África en 2030. Usted misma se enfrentó a la FGM. ¿Cómo logró eludirla por dos veces? Escapé dos veces de casa para evitar la FGM. La primera vez, mi hermana mayor y yo huimos a las cuatro de la madrugada. Nos escondimos en un árbol, pero mi familia nos encontró y nos golpeó. La segunda vez me fui sola, sin mi hermana. Ella creía que si se quedaba a mí me perdonarían porque era más joven. Tras escapar la segunda vez, empecé a hablar con mi abuelo, a explicarle que no quería pasar por la FGM porque quería seguir yendo a la escuela. Sabía que si lograba convencerlo a él, que era un hombre respetado en la comunidad, podía evitar la mutilación. Después de un tiempo, bastante, estuvo de acuerdo. ¿Cómo consiguió convencerlo? Le expliqué por qué no quería pasar por ello, le dije que quería seguir estudiando. Estuve convenciéndolo durante dos años hasta que aceptó. Ha logrado evitar que 15.000 jóvenes sufran la mutilación femenina, pero no pudo hacerlo con su hermana. ¿Es ese su mayor lamento? Es uno de mis remordimientos porque no pude hacerlo por ella, pero eso no significa que deba callarme. Es por eso que hago el trabajo que estoy haciendo, para que otras niñas no tenga que pasar por lo mismo que pasó mi hermana. ¿Qué significa la FGM para las comunidades masái? ¿Por qué siguen practicándola? Supone el rito de transición de la niñez a la feminidad: las mujeres no se consideran mujeres a menos que hayan sido mutiladas. Todavía se practica la FGM por tradición cultural, porque la FGM ha estado ahí desde siempre: desde sus tatarabuelas, sus hermanas, sus tías. Es una exigencia cultural. Una vez que las niñas son mutiladas deben dejar la escuela y casarse. ¿Son estas prácticas más peligrosas que el daño físico? Está todo relacionado. La FGM va de la mano del abandono escolar, del matrimonio infantil y los embarazos adolescentes. Las niñas tienen entre 10 y 12 años cuando son mutiladas. Entonces les dicen que ya son mujeres y que están listas para el matrimonio y para tener hijos. Va todo junto. Eso significa que si somos capaces de acabar con la FGM también podremos detener los matrimonios infantiles y el abandono escolar en las comunidades que la practican como un ritual de iniciación para las niñas. Es muy importante que las niñas vayan a la escuela porque es la única manera en la que pueden llegar a ser lo que ellas quieran: ser la persona que una aspira a ser es lo que promovemos en los proyectos de Amref Health Africa, por lo que nos tenemos que asegurar  de que las niñas puedan permanecer en la escuela. Acabar con la FGM y el matrimonio infantil requiere cambiar mentalidades y las actitudes, por eso la escolarización de niños y niñas es tan importante. Es por eso que se dice que terminar con la FGM lleva una generación. Ahora cuando los chicos jóvenes son educados aprenden también sobre la FGM, se informan, y esto cambia su mentalidad. Si no educamos a las niñas, ¿quiénes van a ser nuestros próximos doctores, profesores o presidentes? Al negarse a ser mutilada tuvo que enfrentarse al desprecio de la comunidad. ¿Cuándo cambió? Definitivamente te sientes mal cuando la gente de la comunidad habla mal de ti, pero no puedes permitirte que esa energía negativa te detenga. No es fácil ser visto como un mal ejemplo, especialmente para las chicas jóvenes. Pero hemos recorrido un largo camino desde que salvamos a las 17 primeras chicas en mi aldea. Logramos hablar con toda la comunidad, escucharnos y dialogar entre nosotros. Entonces fue cuando empezaron a respetarme. Ahora en mi comunidad me ven como un modelo a seguir para las niñas. Para que funcione es importante que toda la comunidad sea parte del cambio. Ellos mismos deben liderar el proceso. Es necesario que todo el mundo aporte al cambio: el consejo de ancianos, los morans (los guerreros jóvenes), los niños, las niñas, los abuelos, los padres… todos. Una persona sola no puede cambiarlo todo. Qué resultó más difícil, ¿convencer a las jóvenes para que se rebelasen o a los ancianos para que apoyasen su lucha contra la FGM? Los hombres fueron más difíciles de convencer, especialmente los chicos más jóvenes porque en mi comunidad las niñas son mutiladas para que se puedan casar. Muchos chicos sentían que les estábamos quitando a sus esposas. Hoy tenemos a chicos jóvenes casados con mujeres que no han sido circuncidadas y que se levantan a hablar delante de la comunidad. Ellos son nuestros campeones. En el caso de las chicas tampoco fue fácil: en muchos casos tienen que huir de sus familias y sabemos lo difícil que resulta separarse. Por otro lado, convencer al consejo de ancianos fue igualmente complicado. Son como un gobierno, por lo que lleva tiempo tomar decisiones. Cuando intentas cambiar algo cultural la palabra clave es paciencia: los cambios requieren tiempo, no días o semanas, sino años. Ahora cuando llega el momento de la ceremonia, en lugar de proceder a la mutilación, se entregan libros a las niñas. ¿Es la educación el camino para transformar el papel de las mujeres en África? ¡Sí! Es por esto por lo que estamos cambiando la mutilación por educación. Uno puede llegar a ser lo que quiere gracias a la educación. Si estás empoderado y mejor informado puedes tomar mejores decisiones. ¿Usted ha logrado ser ya la mujer que soñaba? (Suelta una carcajada) Hasta el momento va bien, pero no hay límite. Algún día lo lograré… quizá cuando seamos capaces de poner fin a la FGM en África en 2030. Entonces diré que soy la mujer que un día soñé ser.

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Un centro de menores de Melilla oculta el supuesto apuñalamiento de un cuidador a un joven https://www.lamarea.com/2018/07/18/un-centro-de-menores-de-melilla-oculta-el-supuesto-apunalamiento-de-un-cuidador-a-un-joven/ https://www.lamarea.com/2018/07/18/un-centro-de-menores-de-melilla-oculta-el-supuesto-apunalamiento-de-un-cuidador-a-un-joven/#respond Wed, 18 Jul 2018 11:30:39 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108649

Un cuidador apuñala, presuntamente, a un niño. Y así es como Melilla sigue encumbrándose como capital del oxímoron. Tras el apuñalamiento, nada de lo ocurrido consta en los partes de incidencia de aquel día, según informan fuentes vinculadas con el centro de menores La Purísima, el más cuestionado de España. Estos son los hechos que han relatado a La Marea bajo la condición de guardar su anonimato por temor a represalias laborales.

El apuñalamiento ocurrió en el módulo de primera acogida el 16 de junio, donde son internados los menores que ingresan en el centro, y el que, según diversos trabajadores consultados, entraña más dificultades, entre otras razones, por el hacinamiento sistemático que sufre: con una capacidad para 180 menores oficialmente, alberga a más de 350. Y más de 500 en el total de sus instalaciones.

El cuidador, de 32 años, intervino en una pelea entre varios menores, como recoge la denuncia presentada por dos vigilantes de seguridad, según fuentes de la Guardia Civil, y terminó asestando varias puñaladas en la espalda y el glúteo a uno de ellos. El enfrentamiento no fue registrado en el parte de incidencias y, según informan empleados del centro, desde el mismo se ordenó que no trascendiera públicamente. No fue hasta la semana pasada, después de que la Guardia Civil iniciara una investigación y se tomara declaración a varios trabajadores testigos de los hechos, cuando se detuvo al cuidador, que lleva trabajando en las instalaciones desde 2013, primero cubriendo bajas y sustituciones en los distintos módulos del centro de menores y, desde hace dos años, de manera fija en el de primera acogida.

El instructor del caso en la Fiscalía solicitó su encarcelamiento por “delito de homicidio en grado de tentativa y otro delito de lesiones por uso de arma blanca contra un menor”, según fuentes de la Guardia Civil. Un día después fue puesto en libertad condicional tras el pago de una fianza de 6.000 euros. Fuentes cercanas al caso sostienen que el menor, de origen marroquí y en buen estado de salud, ha declarado "presionado" que los hechos sucedieron fuera del centro. La Marea ha contactado con la Fiscalía de la Ciudad Autónoma, que ha declinado hacer declaraciones hasta que no comience el juicio oral, cuyas diligencias está llevando el juzgado de instrucción nº 1 de Melilla.

Responsables de la Consejería de Bienestar Social, de la que depende el centro, han rechazado pronunciarse “sobre este asunto mientras esté en los juzgados”. La misma respuesta ofrecen al preguntarles si han abierto una investigación propia. Este capítulo vuelve a poner en el punto de mira la gestión de este centro, dependiente del consejero de Bienestar Social, Daniel Ventura, que lleva más de una década siendo foco de denuncias por parte de ONG y el Defensor del Pueblo por ser un espacio donde se infligen malos tratos a los menores, y un hacinamiento sistemático por el que tienen que dormir varios adolescentes en la misma cama.

También vuelve a poner en tela de juicio el proceso de selección del personal, y en concreto el de los cuidadores para el que, según un trabajador del centro, hasta 2017 no se exigía formación adecuada. Es a partir de esta fecha, a raíz de la aprobación de unas nuevas condiciones para las contrataciones que se realicen en adelante, cuando se empieza a exigir haber finalizado, como mínimo, la educación secundaria.

En este sentido, Dunia Al-Mansouri, diputada local de Coalición por Melilla, recuerda que en 2017 fue detenido un educador auxiliar del centro, militante del PP, por ser integrante de una célula yihadista, y que “es recurrente, como en este caso del apuñalamiento, el intento de la Consejería de Bienestar Social de intentar tapar los escándalos a la opinión pública y al resto de los partidos políticos”. Por ello, Al-Mansouri anuncia en declaraciones a La Marea que su partido va a pedir al Gobierno de España que “se responsabilice de las competencias de menores, como ya hace con los adultos migrantes, por el interés general así como por la seguridad de los menores”.

No es extraño, por tanto, que muchos chicos prefieran vivir en la calle –en Melilla suele haber una media de un centenar de ellos en esta situación– que entre sus temidos muros. De hecho, tras la publicación a primeros de 2018 de vídeos en los que se constaban las condiciones infrahumanas de La Purísima –que llevaban años denunciándose–, la dirección del centro ha instalado literas hasta en los pasillos y salones.

video Centro Purisima from Asociación Pro.De.In. Melilla on Vimeo.

El caso del supuesto apuñalamiento es solo el último de los habituales escándalos que ocurren en Melilla con respecto al trato dado los menores que recalan en la ciudad autónoma de camino a Europa. El 9 de julio, Íñigo Domínguez publicaba en El País la contratación de un educador de calle para los menores que había sido despedido en 2015 del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla después de que dos solicitantes de asilo sirios denunciasen que les había tocado los genitales mientras les prometía acelerar los trámites para su traslado a la Península.

Otros 78 residentes del CETI firmaron un escrito acusando al mismo trabajador de malos tratos y vejaciones. Éste fue despedido después de que la Fiscalía abriese una investigación, lo que no fue un obstáculo para que fuese contratado como educador de calle, una figura creada por el consejero de Bienestar Social tras las numerosas críticas recibidas por el abandono, la estigmatización y la criminalización que sufren menores y adolescentes que llegan sin familiares a Melilla.

Según la información de Domínguez, el portavoz de la empresa adjudicataria de este contrato, Clece –propiedad de Florentino Pérez–, le comunicó que éste había dejado de trabajar el mismo día en el que fue llamado por el periodista. Preguntado por esta cuestión, el consejero Ventura criticó a los "periodistas que vengan no a hacer reportajes sobre la belleza de Melilla o la interculturalidad, sino a buscar porquería, a hacer sangre de algo que iba a hacer daño principalmente al servicio del programa de educadores de calle, a la imagen de Melilla y al propio sujeto, puesto que no ha tenido un juicio todavía que diga si es culpable o no".

Ventura instó a los informadores a que indaguen en la identidad de las personas que diariamente reparten alimentos a los menores en situación de calle, muchas de ellas reconocidas dentro y fuera de Melilla por su defensa de los derechos humanos desde hace años. Ventura añadió que se desconocen sus antecedentes penales y “si han cometido algún abuso sexual”, ironizando sobre el caso del educador de calle, como cuenta Jesús Andújar en Melilla Hoy. Y añadió que estarían incumpliendo la normativa si no tuviesen el carné de manipulador de alimentos. Las acusaciones tuvieron como respuesta una campaña por las redes sociales en el que ciudadanos y ciudadanas de todo el país se autoinculpan así: #Yohedadobocadillosenlacalle.

Antes, en diciembre y enero de este año –como informamos ampliamente en La Marea– Soufiane y Mamadou Barry, dos menores que estaban bajo la tutela de la ciudad autónoma, morían en condiciones que aún siguen sin aclararse. Sus familiares no solo no fueron informados de su defunción, sino que sufrieron obstáculos durante días para poder ver sus cuerpos y pedir más información sobre lo ocurrido en la consejería de Bienestar Social, de quien dependían los centros en los que estaban internos.  Ventura, después de negarse a recibirles, declaró públicamente que no tenía por qué hacerlo, dado que no tenía qué decirles ni sabía si eran quienes decían ser. “Para que vengan a llevarse un cadáver, que hubieran venido a llevarse a su hijo”, añadió. Los familiares tampoco fueron informados cuando Mamadou Barry fue enterrado. El Defensor del Pueblo lleva más de una década denunciando vulneraciones de derechos de los menores que viven en las calles de Melilla, y de los internados en centros.

La entrada Un centro de menores de Melilla oculta el supuesto apuñalamiento de un cuidador a un joven se publicó primero en lamarea.com.

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Un cuidador apuñala, presuntamente, a un niño. Y así es como Melilla sigue encumbrándose como capital del oxímoron. Tras el apuñalamiento, nada de lo ocurrido consta en los partes de incidencia de aquel día, según informan fuentes vinculadas con el centro de menores La Purísima, el más cuestionado de España. Estos son los hechos que han relatado a La Marea bajo la condición de guardar su anonimato por temor a represalias laborales. El apuñalamiento ocurrió en el módulo de primera acogida el 16 de junio, donde son internados los menores que ingresan en el centro, y el que, según diversos trabajadores consultados, entraña más dificultades, entre otras razones, por el hacinamiento sistemático que sufre: con una capacidad para 180 menores oficialmente, alberga a más de 350. Y más de 500 en el total de sus instalaciones. El cuidador, de 32 años, intervino en una pelea entre varios menores, como recoge la denuncia presentada por dos vigilantes de seguridad, según fuentes de la Guardia Civil, y terminó asestando varias puñaladas en la espalda y el glúteo a uno de ellos. El enfrentamiento no fue registrado en el parte de incidencias y, según informan empleados del centro, desde el mismo se ordenó que no trascendiera públicamente. No fue hasta la semana pasada, después de que la Guardia Civil iniciara una investigación y se tomara declaración a varios trabajadores testigos de los hechos, cuando se detuvo al cuidador, que lleva trabajando en las instalaciones desde 2013, primero cubriendo bajas y sustituciones en los distintos módulos del centro de menores y, desde hace dos años, de manera fija en el de primera acogida. El instructor del caso en la Fiscalía solicitó su encarcelamiento por “delito de homicidio en grado de tentativa y otro delito de lesiones por uso de arma blanca contra un menor”, según fuentes de la Guardia Civil. Un día después fue puesto en libertad condicional tras el pago de una fianza de 6.000 euros. Fuentes cercanas al caso sostienen que el menor, de origen marroquí y en buen estado de salud, ha declarado "presionado" que los hechos sucedieron fuera del centro. La Marea ha contactado con la Fiscalía de la Ciudad Autónoma, que ha declinado hacer declaraciones hasta que no comience el juicio oral, cuyas diligencias está llevando el juzgado de instrucción nº 1 de Melilla. Responsables de la Consejería de Bienestar Social, de la que depende el centro, han rechazado pronunciarse “sobre este asunto mientras esté en los juzgados”. La misma respuesta ofrecen al preguntarles si han abierto una investigación propia. Este capítulo vuelve a poner en el punto de mira la gestión de este centro, dependiente del consejero de Bienestar Social, Daniel Ventura, que lleva más de una década siendo foco de denuncias por parte de ONG y el Defensor del Pueblo por ser un espacio donde se infligen malos tratos a los menores, y un hacinamiento sistemático por el que tienen que dormir varios adolescentes en la misma cama. También vuelve a poner en tela de juicio el proceso de selección del personal, y en concreto el de los cuidadores para el que, según un trabajador del centro, hasta 2017 no se exigía formación adecuada. Es a partir de esta fecha, a raíz de la aprobación de unas nuevas condiciones para las contrataciones que se realicen en adelante, cuando se empieza a exigir haber finalizado, como mínimo, la educación secundaria. En este sentido, Dunia Al-Mansouri, diputada local de Coalición por Melilla, recuerda que en 2017 fue detenido un educador auxiliar del centro, militante del PP, por ser integrante de una célula yihadista, y que “es recurrente, como en este caso del apuñalamiento, el intento de la Consejería de Bienestar Social de intentar tapar los escándalos a la opinión pública y al resto de los partidos políticos”. Por ello, Al-Mansouri anuncia en declaraciones a La Marea que su partido va a pedir al Gobierno de España que “se responsabilice de las competencias de menores, como ya hace con los adultos migrantes, por el interés general así como por la seguridad de los menores”. No es extraño, por tanto, que muchos chicos prefieran vivir en la calle –en Melilla suele haber una media de un centenar de ellos en esta situación– que entre sus temidos muros. De hecho, tras la publicación a primeros de 2018 de vídeos en los que se constaban las condiciones infrahumanas de La Purísima –que llevaban años denunciándose–, la dirección del centro ha instalado literas hasta en los pasillos y salones. video Centro Purisima from Asociación Pro.De.In. Melilla on Vimeo. El caso del supuesto apuñalamiento es solo el último de los habituales escándalos que ocurren en Melilla con respecto al trato dado los menores que recalan en la ciudad autónoma de camino a Europa. El 9 de julio, Íñigo Domínguez publicaba en El País la contratación de un educador de calle para los menores que había sido despedido en 2015 del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla después de que dos solicitantes de asilo sirios denunciasen que les había tocado los genitales mientras les prometía acelerar los trámites para su traslado a la Península. Otros 78 residentes del CETI firmaron un escrito acusando al mismo trabajador de malos tratos y vejaciones. Éste fue despedido después de que la Fiscalía abriese una investigación, lo que no fue un obstáculo para que fuese contratado como educador de calle, una figura creada por el consejero de Bienestar Social tras las numerosas críticas recibidas por el abandono, la estigmatización y la criminalización que sufren menores y adolescentes que llegan sin familiares a Melilla. Según la información de Domínguez, el portavoz de la empresa adjudicataria de este contrato, Clece –propiedad de Florentino Pérez–, le comunicó que éste había dejado de trabajar el mismo día en el que fue llamado por el periodista. Preguntado por esta cuestión, el consejero Ventura criticó a los "periodistas que vengan no a hacer reportajes sobre la belleza de Melilla o la interculturalidad, sino a buscar porquería, a hacer sangre de algo que iba a hacer daño principalmente al servicio del programa de educadores de calle, a la imagen de Melilla y al propio sujeto, puesto que no ha tenido un juicio todavía que diga si es culpable o no". Ventura instó a los informadores a que indaguen en la identidad de las personas que diariamente reparten alimentos a los menores en situación de calle, muchas de ellas reconocidas dentro y fuera de Melilla por su defensa de los derechos humanos desde hace años. Ventura añadió que se desconocen sus antecedentes penales y “si han cometido algún abuso sexual”, ironizando sobre el caso del educador de calle, como cuenta Jesús Andújar en Melilla Hoy. Y añadió que estarían incumpliendo la normativa si no tuviesen el carné de manipulador de alimentos. Las acusaciones tuvieron como respuesta una campaña por las redes sociales en el que ciudadanos y ciudadanas de todo el país se autoinculpan así: #Yohedadobocadillosenlacalle. Antes, en diciembre y enero de este año –como informamos ampliamente en La Marea– Soufiane y Mamadou Barry, dos menores que estaban bajo la tutela de la ciudad autónoma, morían en condiciones que aún siguen sin aclararse. Sus familiares no solo no fueron informados de su defunción, sino que sufrieron obstáculos durante días para poder ver sus cuerpos y pedir más información sobre lo ocurrido en la consejería de Bienestar Social, de quien dependían los centros en los que estaban internos.  Ventura, después de negarse a recibirles, declaró públicamente que no tenía por qué hacerlo, dado que no tenía qué decirles ni sabía si eran quienes decían ser. “Para que vengan a llevarse un cadáver, que hubieran venido a llevarse a su hijo”, añadió. Los familiares tampoco fueron informados cuando Mamadou Barry fue enterrado. El Defensor del Pueblo lleva más de una década denunciando vulneraciones de derechos de los menores que viven en las calles de Melilla, y de los internados en centros.

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Carta a mi padre https://www.lamarea.com/2018/07/18/carta-a-mi-padre/ https://www.lamarea.com/2018/07/18/carta-a-mi-padre/#comments Tue, 17 Jul 2018 23:45:12 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108611

Esta es la historia de la ausencia de un padre en la vida de su hija. La carta, reconstruida por Olivia Carballar a partir del testimonio de Felisa González, está incluida en el libro 'El ADN de la Memoria: fosas del franquismo, semillas de memoria', un trabajo de la asociación sevillana Nuestra Memoria basado en una exposición fotográfica del mismo título.

Carta a mi padre

Hola, papá. ¿Te ves ahí en la foto? La que te tiene cogido soy yo. Sí, la primera de la fila. Sí, sí, Felisa, la pequeña. Estoy segura de que me reconoces. Ay, que me han sacado con el chaquetón arrugado... ¡Tengo 80 años! Y sabes una cosa, ¿papá? Que te echo de menos. No sabes cuánto, papá. Te echo muchísimo de menos.

Yo no me acuerdo de nada porque tenía tres años cuando ocurrió todo. Bueno, me faltaba un mes para cumplirlos. Aquello pasó en febrero y yo los hacía en marzo. Y a mamá nunca le gustó hablar de estas cosas, ¿sabes? Me da mucho coraje, mucha pena que en casa no se haya hablado de esta historia. Y se tenía que haber hablado, papá. Y tanto que se tenía que haber hablado.

Pero eran otros tiempos y había miedo. Mamá, aunque siguió con nosotras, conmigo y las hermanas, también murió ese día contigo. Nunca la vi de otro color que no fuera el negro. Siempre de negro. Negro el vestido, negras las medias. Negro, negro, negro... Mira, ahí la tienes en la imagen. El que sujeta su foto es tu nieto Felipe, el hijo de la hermana Isabel. La siguiente es su mujer, María. Y toda esa larga fila de la fotografía es tu preciosa familia.  ¡Y no estamos todos, eh! Porque como dice Lolo, el fotógrafo que recogió ese momento de risa y alegría que estás viendo, te mataron a ti pero no consiguieron matar las generaciones que vinimos detrás, las generaciones que vinieron después. La del final, la chica que está embarazada, es Isabel María, tu bisnieta. Ya ha nacido el bebé. Un niño muy lindo llamado Álvaro. A pesar de todo, aquí estamos, aquí seguimos pariendo.

Bueno, en realidad yo no he tenido hijos, papá. No he tenido esas preocupaciones ni las alegrías que dicen que te dan los hijos. Y que quizá, pienso muchas veces, hubieran hecho menos dolorosa tu ausencia. Tú, en cambio, sí sabes qué es dejar tres hijas a la deriva. Con 13, 5 y 3 años. La hermana Isabel y la hermana Dolores han muerto ya. Se han ido sin saber dónde estás.

Pero no estés triste, papá. Mis hermanas y yo fuimos al colegio, aprendimos a leer y a escribir, como tú querías, como escribiste en esa carta antes de... antes de...  no sé como te dirían que te iban a matar, no sé, no sé, no sé... No sé qué sangre fría hay que tener para matar a una persona, para matar a una persona inocente como tú, para matar a tantas personas como yacen en las cunetas.

Yo no he sido feliz, papá. Eso sí te lo tengo que decir. Te lo confieso. Buenas, buenas, me han pasado muy pocas cosas. O será que tu pérdida la tengo clavada tan adentro… Siempre he vivido con esa pena, con la pena de una hija que no tiene un padre para pedirle un abrazo, o un consejo, o un lo que sea que hubiere necesitado. He pasado mucho. Ya sabes que antes no era como ahora. Estudié lo que pude, luego me puse a coser y luego a trabajar para seguir viviendo. Me coloqué en la joyería Reyes, en Sevilla, en las calles Tetuán y Álvarez Quintero. Y allí he estado 30 años. Esa es mi vida, papá. Me casé. Mi marido era taxista y murió hace tres años con una enfermedad degenerativa. Durante dos décadas he estado cuidándolo. Ahora no me pierdo un acto en el que pueda hallar una pista sobre tu paradero, un homenaje para reconocerte.

¿Ves el árbol del fondo de la foto? Es un naranjo. Estamos en San José de la Rinconada, en un pequeño campito donde me instalé. Nos fuimos de Carmona hace 40 años. Allí, de todas maneras, nos trataron bien. A mamá la trataron bien. Nunca le pusieron problemas.

Y menos mal que nos quedó ella, porque he conocido a gente que se quedó sin los dos, sin su padre y sin su madre, siendo unos niños. Mamá nos sacó adelante sola. Si supiera que estoy haciendo lo que estoy haciendo… Seguramente ahora lo habría entendido. Y quién sabe si no se hubiera sumado a la búsqueda. Murió con 81 años. Con dignidad. Ay, papá. Hay cosas tan dolorosas… Le pidieron que firmara un papel que ponía que tu muerte había sido natural… ¡Muerte natural, papá! Lo que fuese para tapar aquellos monstruosos crímenes. Es verdad que ella no hablaba de lo que ocurrió, pero jamás habría aceptado esa ofensa a tu nombre.

Te fuiste y te engañaron para que volvieras. Conozco la historia. Cuántas veces pienso en lo distinto que habría sido todo si no hubieras regresado. Si nos hubiéramos marchado todos fuera, al exilio. Es duro, pero al menos habrías vivido. Se me pone la piel de gallina. No puedo imaginar mi vida contigo a mi lado, papá. Y a la vez pienso en ello cada día. Creo que la primera vez que estoy diciendo papá es ahora, mientras te explico el sentido de esta bella fotografía. Papá. Papá. Papá.

Estoy haciendo lo imposible por encontrarte. Dicen que te trajeron a las tapias del cementerio de Sevilla y allí te fusilaron. No sé si estarás ahí. Hace unos días firmé un papel para pedir que abrieran la fosa y parece que van a comenzar los trabajos de localización muy pronto. No sé si estarás ahí… y no sé si aparecerás a tiempo. A mi tiempo. Pero voy a seguir intentándolo. Me dijeron que hace muy poquito, una mujer de 91 años había encontrado a su padre en Guadalajara. Ascensión, creo que se llama. Ascensión Mendieta. Me emociono mucho, ¿sabes? De momento, tengo tus cartas y tu retrato, que sé también que a otras familias ni las fotos les dejaron. Felipe González de los Santos. Ese eres tú, papá. Mi padre. Ninguna otra historia podrá cambiar la nuestra. Te quiero mucho.

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Esta es la historia de la ausencia de un padre en la vida de su hija. La carta, reconstruida por Olivia Carballar a partir del testimonio de Felisa González, está incluida en el libro 'El ADN de la Memoria: fosas del franquismo, semillas de memoria', un trabajo de la asociación sevillana Nuestra Memoria basado en una exposición fotográfica del mismo título.

Carta a mi padre

Hola, papá. ¿Te ves ahí en la foto? La que te tiene cogido soy yo. Sí, la primera de la fila. Sí, sí, Felisa, la pequeña. Estoy segura de que me reconoces. Ay, que me han sacado con el chaquetón arrugado... ¡Tengo 80 años! Y sabes una cosa, ¿papá? Que te echo de menos. No sabes cuánto, papá. Te echo muchísimo de menos.

Yo no me acuerdo de nada porque tenía tres años cuando ocurrió todo. Bueno, me faltaba un mes para cumplirlos. Aquello pasó en febrero y yo los hacía en marzo. Y a mamá nunca le gustó hablar de estas cosas, ¿sabes? Me da mucho coraje, mucha pena que en casa no se haya hablado de esta historia. Y se tenía que haber hablado, papá. Y tanto que se tenía que haber hablado.

Pero eran otros tiempos y había miedo. Mamá, aunque siguió con nosotras, conmigo y las hermanas, también murió ese día contigo. Nunca la vi de otro color que no fuera el negro. Siempre de negro. Negro el vestido, negras las medias. Negro, negro, negro... Mira, ahí la tienes en la imagen. El que sujeta su foto es tu nieto Felipe, el hijo de la hermana Isabel. La siguiente es su mujer, María. Y toda esa larga fila de la fotografía es tu preciosa familia.  ¡Y no estamos todos, eh! Porque como dice Lolo, el fotógrafo que recogió ese momento de risa y alegría que estás viendo, te mataron a ti pero no consiguieron matar las generaciones que vinimos detrás, las generaciones que vinieron después. La del final, la chica que está embarazada, es Isabel María, tu bisnieta. Ya ha nacido el bebé. Un niño muy lindo llamado Álvaro. A pesar de todo, aquí estamos, aquí seguimos pariendo.

Bueno, en realidad yo no he tenido hijos, papá. No he tenido esas preocupaciones ni las alegrías que dicen que te dan los hijos. Y que quizá, pienso muchas veces, hubieran hecho menos dolorosa tu ausencia. Tú, en cambio, sí sabes qué es dejar tres hijas a la deriva. Con 13, 5 y 3 años. La hermana Isabel y la hermana Dolores han muerto ya. Se han ido sin saber dónde estás.

Pero no estés triste, papá. Mis hermanas y yo fuimos al colegio, aprendimos a leer y a escribir, como tú querías, como escribiste en esa carta antes de... antes de...  no sé como te dirían que te iban a matar, no sé, no sé, no sé... No sé qué sangre fría hay que tener para matar a una persona, para matar a una persona inocente como tú, para matar a tantas personas como yacen en las cunetas.

Yo no he sido feliz, papá. Eso sí te lo tengo que decir. Te lo confieso. Buenas, buenas, me han pasado muy pocas cosas. O será que tu pérdida la tengo clavada tan adentro… Siempre he vivido con esa pena, con la pena de una hija que no tiene un padre para pedirle un abrazo, o un consejo, o un lo que sea que hubiere necesitado. He pasado mucho. Ya sabes que antes no era como ahora. Estudié lo que pude, luego me puse a coser y luego a trabajar para seguir viviendo. Me coloqué en la joyería Reyes, en Sevilla, en las calles Tetuán y Álvarez Quintero. Y allí he estado 30 años. Esa es mi vida, papá. Me casé. Mi marido era taxista y murió hace tres años con una enfermedad degenerativa. Durante dos décadas he estado cuidándolo. Ahora no me pierdo un acto en el que pueda hallar una pista sobre tu paradero, un homenaje para reconocerte.

¿Ves el árbol del fondo de la foto? Es un naranjo. Estamos en San José de la Rinconada, en un pequeño campito donde me instalé. Nos fuimos de Carmona hace 40 años. Allí, de todas maneras, nos trataron bien. A mamá la trataron bien. Nunca le pusieron problemas.

Y menos mal que nos quedó ella, porque he conocido a gente que se quedó sin los dos, sin su padre y sin su madre, siendo unos niños. Mamá nos sacó adelante sola. Si supiera que estoy haciendo lo que estoy haciendo… Seguramente ahora lo habría entendido. Y quién sabe si no se hubiera sumado a la búsqueda. Murió con 81 años. Con dignidad. Ay, papá. Hay cosas tan dolorosas… Le pidieron que firmara un papel que ponía que tu muerte había sido natural… ¡Muerte natural, papá! Lo que fuese para tapar aquellos monstruosos crímenes. Es verdad que ella no hablaba de lo que ocurrió, pero jamás habría aceptado esa ofensa a tu nombre.

Te fuiste y te engañaron para que volvieras. Conozco la historia. Cuántas veces pienso en lo distinto que habría sido todo si no hubieras regresado. Si nos hubiéramos marchado todos fuera, al exilio. Es duro, pero al menos habrías vivido. Se me pone la piel de gallina. No puedo imaginar mi vida contigo a mi lado, papá. Y a la vez pienso en ello cada día. Creo que la primera vez que estoy diciendo papá es ahora, mientras te explico el sentido de esta bella fotografía. Papá. Papá. Papá.

Estoy haciendo lo imposible por encontrarte. Dicen que te trajeron a las tapias del cementerio de Sevilla y allí te fusilaron. No sé si estarás ahí. Hace unos días firmé un papel para pedir que abrieran la fosa y parece que van a comenzar los trabajos de localización muy pronto. No sé si estarás ahí… y no sé si aparecerás a tiempo. A mi tiempo. Pero voy a seguir intentándolo. Me dijeron que hace muy poquito, una mujer de 91 años había encontrado a su padre en Guadalajara. Ascensión, creo que se llama. Ascensión Mendieta. Me emociono mucho, ¿sabes? De momento, tengo tus cartas y tu retrato, que sé también que a otras familias ni las fotos les dejaron. Felipe González de los Santos. Ese eres tú, papá. Mi padre. Ninguna otra historia podrá cambiar la nuestra. Te quiero mucho.

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Pasaporte no reconocido https://www.lamarea.com/2018/07/17/pasaporte-no-reconocido/ https://www.lamarea.com/2018/07/17/pasaporte-no-reconocido/#respond Tue, 17 Jul 2018 21:00:18 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108553 Saharauis sobre una duna a las afueras del campamento de refugiados de Dajla (Tindouf, Argelia). Foto: José Bautista.

BASMA MULAY * //¿Has tenido alguna vez la sensación de que no vas completamente seguro con el pasaporte que se te ha asignado? Lo llevas contigo pero de poco te sirve. Hace exactamente cuatro años, por estas fechas, hacía cola –interminable, por cierto–en una oficina improvisada en Rabuni (campamentos de Tindouf) para conseguir mi preciado y esperado pasaporte de la República Árabe Saharaui Democrática. Es un pasaporte azul marino, con su insignia, sus datos y biométrico, un documento oficial y reconocido por más de 80 países. Hasta ahí todo bien, ¿verdad?

No, no está nada bien. Porque en cuatro años aún no lo he podido usar. Porque soy residente en España, pero tengo nacionalidad mitad argelina, mitad saharaui, un favor o acuerdo que nos hace Argelia, de libre interpretación. España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental, mis abuelos tenían DNI español y toda mi familia es descendiente de españoles. Además, llevo más de 18 años en España. Pero resulta que no estoy reconocida como ciudadana de ningún lado.

Entonces, ¿qué soy? ¿Soy saharaui, argelina, refugiada, inmigrante? ¿Qué necesita España para poder reconocerme? Los saharauis tenemos la ley de nuestra parte, pero por desgracia el dinero no. Cuando vas a extranjería a renovar un documento y te ven ahí, con tu cara de saharaui, automáticamente llueven los problemas.

A la hora de viajar, necesito documentos que ni la propia aerolínea sabe que existen. Llegas a Argelia, país en el que eres residente, y te confiscan el pasaporte durante un mínimo de dos días, y tienes que pagar por él para que se lo den a alguien, para que después ese alguien te lo mande a los campamentos de refugiados de Tindouf.

Hay dos salidas: una consiste en “hacerte” español; la otra es adquirir el estatus de apátrida. Esta última implica que automáticamente dejas de ser saharaui a ojos del mundo. Has renunciado a tu nacionalidad, has quitado un ser a tu patria y se lo has dado a los que te han arrebatado tu tierra.

Siempre me preguntan que por qué aún tengo nacionalidad saharaui-argelina. ¿Sabes por qué? Porque prefiero ser refugiada antes que apátrida. Llevamos más de 40 años condenados a sufrir toda clase de discriminación. Nuestra tierra se nos fue arrebatada y día a día es saqueada y vendida al mejor postor por el régimen marroquí, que continúa chantajeando al gobierno de España, que una y otra vez responde poniendo la otra mejilla.

Nuestra población es torturada en su propia tierra y sus derechos son violados día sí y día también. Una parte del pueblo saharaui sobrevive como puede en campamentos de refugiados, condenada por la indiferencia de la comunidad internacional. Y parece que aún tenemos que dar las gracias porque nos manden comida.

Señoras y señores, no queremos limosnas. Queremos decidir, queremos que nos escuchen y que se cumpla la legalidad internacional. Queremos ser independientes, queremos elegir nuestro propio gobierno, trabajar nuestra tierra, habitarla y disfrutarla en paz. Que nos devuelvan lo que es nuestro. Queremos ser libres.

* Basma Mulay nació en el campamento de Ausserd (Tindouf) y actualmente vive en Granada. Es coordinadora estatal de la Liga de Estudiantes y Jóvenes Saharauis en el Estado Español (LEJSEE).

Artículo publicado en El Confidencial Saharaui.

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Saharauis sobre una duna a las afueras del campamento de refugiados de Dajla (Tindouf, Argelia). Foto: José Bautista.

BASMA MULAY * //¿Has tenido alguna vez la sensación de que no vas completamente seguro con el pasaporte que se te ha asignado? Lo llevas contigo pero de poco te sirve. Hace exactamente cuatro años, por estas fechas, hacía cola –interminable, por cierto–en una oficina improvisada en Rabuni (campamentos de Tindouf) para conseguir mi preciado y esperado pasaporte de la República Árabe Saharaui Democrática. Es un pasaporte azul marino, con su insignia, sus datos y biométrico, un documento oficial y reconocido por más de 80 países. Hasta ahí todo bien, ¿verdad? No, no está nada bien. Porque en cuatro años aún no lo he podido usar. Porque soy residente en España, pero tengo nacionalidad mitad argelina, mitad saharaui, un favor o acuerdo que nos hace Argelia, de libre interpretación. España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental, mis abuelos tenían DNI español y toda mi familia es descendiente de españoles. Además, llevo más de 18 años en España. Pero resulta que no estoy reconocida como ciudadana de ningún lado. Entonces, ¿qué soy? ¿Soy saharaui, argelina, refugiada, inmigrante? ¿Qué necesita España para poder reconocerme? Los saharauis tenemos la ley de nuestra parte, pero por desgracia el dinero no. Cuando vas a extranjería a renovar un documento y te ven ahí, con tu cara de saharaui, automáticamente llueven los problemas. A la hora de viajar, necesito documentos que ni la propia aerolínea sabe que existen. Llegas a Argelia, país en el que eres residente, y te confiscan el pasaporte durante un mínimo de dos días, y tienes que pagar por él para que se lo den a alguien, para que después ese alguien te lo mande a los campamentos de refugiados de Tindouf. Hay dos salidas: una consiste en “hacerte” español; la otra es adquirir el estatus de apátrida. Esta última implica que automáticamente dejas de ser saharaui a ojos del mundo. Has renunciado a tu nacionalidad, has quitado un ser a tu patria y se lo has dado a los que te han arrebatado tu tierra. Siempre me preguntan que por qué aún tengo nacionalidad saharaui-argelina. ¿Sabes por qué? Porque prefiero ser refugiada antes que apátrida. Llevamos más de 40 años condenados a sufrir toda clase de discriminación. Nuestra tierra se nos fue arrebatada y día a día es saqueada y vendida al mejor postor por el régimen marroquí, que continúa chantajeando al gobierno de España, que una y otra vez responde poniendo la otra mejilla. Nuestra población es torturada en su propia tierra y sus derechos son violados día sí y día también. Una parte del pueblo saharaui sobrevive como puede en campamentos de refugiados, condenada por la indiferencia de la comunidad internacional. Y parece que aún tenemos que dar las gracias porque nos manden comida. Señoras y señores, no queremos limosnas. Queremos decidir, queremos que nos escuchen y que se cumpla la legalidad internacional. Queremos ser independientes, queremos elegir nuestro propio gobierno, trabajar nuestra tierra, habitarla y disfrutarla en paz. Que nos devuelvan lo que es nuestro. Queremos ser libres. * Basma Mulay nació en el campamento de Ausserd (Tindouf) y actualmente vive en Granada. Es coordinadora estatal de la Liga de Estudiantes y Jóvenes Saharauis en el Estado Español (LEJSEE).

Artículo publicado en El Confidencial Saharaui.

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Coca-Cola en lucha anuncia su intención de llevar el caso a Estrasburgo https://www.lamarea.com/2018/07/17/coca-cola-en-lucha-anuncia-su-intencion-de-llevar-el-caso-a-estrasburgo/ https://www.lamarea.com/2018/07/17/coca-cola-en-lucha-anuncia-su-intencion-de-llevar-el-caso-a-estrasburgo/#comments Tue, 17 Jul 2018 16:17:06 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108617

“No queremos su dinero, queremos trabajar”. Este ha sido uno de los gritos que han entonado este martes los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola en Lucha frente al Congreso de los Diputados. La plataforma exige el cumplimiento de las sentencias judiciales dictadas a su favor y que el gobierno de Pedro Sánchez deroge la reforma laboral “que ha permitido esta situación”, denuncian.

Juan Carlos Asenjo, presidente del comité de empresa de la planta de Coca-Cola en Fuenlabrada, asegura que en la actualidad el colectivo trabaja “en un gueto, con un trabajo precario y manual como hace cuarenta años”. Por ello, reclama que el Congreso obligue a la multinacional a cumplir con los términos dictaminados por la justicia que ahora mismo no se están llevando a cabo.

“Es una responsabilidad política y judicial, y por ello estamos aquí”, clama Asenjo, que avisa que si en septiembre Coca-Cola no pone una solución al conflicto “por la vía del diálogo” llevarán el caso a Estrasburgo. Para ello, esperan contar con el apoyo de los partidos de la izquierda, incluido un PSOE que, asegura el líder sindical, “en 2014 estuvo con nosotros, pero después desapareció". Juan Carlos Asenjo tiene, además, otro frente abierto con la multinacional de refrescos después de que la empresa embotelladora, Coca-Cola Iberian Partners (ahora integrada dentro Coca-Cola European Partners) acusara al sindicalista de delitos de usurpación y coacción por las acciones llevadas a cabo durante casi dos años por los trabajadores a las puertas de las fábricas, cuando permanecieron acampados como forma de protesta. La embotelladora pide para él dos años y nueve meses de cárcel, aunque el sindicalista afronta la querella “con entereza”: “Les traslado un mensaje a mis compañeros y compañeras para que ellos también aguanten”, añade Asenjo, que viste una camiseta en la que se podía leer una frase del histórico sindicalista de Comisiones Obreras Marcelino Camacho: "Ni nos domaron, ni nos doblaron ni nos van a domesticar”.

Esta lucha de los espartanos y espartanas se remonta a enero de 2014, cuando la multinacional puso en marcha un ERE que afectaba a 821 personas, además del cierre de las embotelladoras en las que trabajaban. Tras varias disputas legales, el expediente de regulación de empleo fue declarado nulo por la Audiencia Nacional, y fue ratificado en 2017 por el Tribunal Supremo, que obligaba a Coca-Cola a readmitir a los empleados y a reabrir la fábrica de Fuenlabrada, la más importante del país.

Apoyos políticos 

Hacia las 14.30 de la tarde, al finalizar el Pleno en el Congreso, donde había comparecido Pedro Sánchez, algunos cargos políticos se han acercado a la concentración para mostrar su solidaridad. Entre ellos se encontraban los senadores de Izquierda Unida Iñaki Bernal y Vanessa Angustia, y los diputados de Unidos Podemos Alberto Rodríguez, Ana Marcello y Rafael Mayoral. Este último, altavoz en mano, les aseguró el apoyo de su grupo "hasta que Coca-Cola asuma que no está por encima de la ley". También hizo alusión a la necesidad de “no modificar o maquillar” sino “derogar la reforma laboral”.

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“No queremos su dinero, queremos trabajar”. Este ha sido uno de los gritos que han entonado este martes los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola en Lucha frente al Congreso de los Diputados. La plataforma exige el cumplimiento de las sentencias judiciales dictadas a su favor y que el gobierno de Pedro Sánchez deroge la reforma laboral “que ha permitido esta situación”, denuncian. Juan Carlos Asenjo, presidente del comité de empresa de la planta de Coca-Cola en Fuenlabrada, asegura que en la actualidad el colectivo trabaja “en un gueto, con un trabajo precario y manual como hace cuarenta años”. Por ello, reclama que el Congreso obligue a la multinacional a cumplir con los términos dictaminados por la justicia que ahora mismo no se están llevando a cabo. “Es una responsabilidad política y judicial, y por ello estamos aquí”, clama Asenjo, que avisa que si en septiembre Coca-Cola no pone una solución al conflicto “por la vía del diálogo” llevarán el caso a Estrasburgo. Para ello, esperan contar con el apoyo de los partidos de la izquierda, incluido un PSOE que, asegura el líder sindical, “en 2014 estuvo con nosotros, pero después desapareció". Juan Carlos Asenjo tiene, además, otro frente abierto con la multinacional de refrescos después de que la empresa embotelladora, Coca-Cola Iberian Partners (ahora integrada dentro Coca-Cola European Partners) acusara al sindicalista de delitos de usurpación y coacción por las acciones llevadas a cabo durante casi dos años por los trabajadores a las puertas de las fábricas, cuando permanecieron acampados como forma de protesta. La embotelladora pide para él dos años y nueve meses de cárcel, aunque el sindicalista afronta la querella “con entereza”: “Les traslado un mensaje a mis compañeros y compañeras para que ellos también aguanten”, añade Asenjo, que viste una camiseta en la que se podía leer una frase del histórico sindicalista de Comisiones Obreras Marcelino Camacho: "Ni nos domaron, ni nos doblaron ni nos van a domesticar”. Esta lucha de los espartanos y espartanas se remonta a enero de 2014, cuando la multinacional puso en marcha un ERE que afectaba a 821 personas, además del cierre de las embotelladoras en las que trabajaban. Tras varias disputas legales, el expediente de regulación de empleo fue declarado nulo por la Audiencia Nacional, y fue ratificado en 2017 por el Tribunal Supremo, que obligaba a Coca-Cola a readmitir a los empleados y a reabrir la fábrica de Fuenlabrada, la más importante del país.

Apoyos políticos 

Hacia las 14.30 de la tarde, al finalizar el Pleno en el Congreso, donde había comparecido Pedro Sánchez, algunos cargos políticos se han acercado a la concentración para mostrar su solidaridad. Entre ellos se encontraban los senadores de Izquierda Unida Iñaki Bernal y Vanessa Angustia, y los diputados de Unidos Podemos Alberto Rodríguez, Ana Marcello y Rafael Mayoral. Este último, altavoz en mano, les aseguró el apoyo de su grupo "hasta que Coca-Cola asuma que no está por encima de la ley". También hizo alusión a la necesidad de “no modificar o maquillar” sino “derogar la reforma laboral”.

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Una calle (por fin) para el cónsul alemán que renegó de Hitler y fue fusilado por Franco https://www.lamarea.com/2018/07/17/una-calle-por-fin-para-el-consul-aleman-que-renego-de-hitler-y-fue-fusilado-por-franco/ https://www.lamarea.com/2018/07/17/una-calle-por-fin-para-el-consul-aleman-que-renego-de-hitler-y-fue-fusilado-por-franco/#comments Mon, 16 Jul 2018 22:04:38 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108579

“Los conductores y cobradores de los tranvías eléctricos dedican a su digno director don Otto Engelhardt este insignificante recuerdo que pretenden sea expresión sincera y justa de la intensa gratitud que sienten por la concesión tan beneficiosa hecha a sus pretensiones accediendo a la minoración de las horas de la jornada de invierno. La satisfacción de hacer el bien sea su más legítima recompensa”. Es la leyenda que preside la entrada de la casa de Conrado, nieto de Otto Engelhardt, que fue director de la Compañía Sevillana de Tranvías. Ese mismo cuadro, de principios del siglo pasado, estuvo esperando en dependencias municipales para ser expuesto en una muestra sobre la historia del transporte público en Sevilla, pero fue rechazado, según cuenta la familia, con una excusa: no poder hacer frente a posibles daños dado el incalculable valor sentimental.

“¡Pero si nosotros lo que queremos es que se conozca quién fue Otto Engelhardt!”, decía sin dar crédito Ruth, su bisnieta, hija de Conrado, hace cinco años. "Fue un defensor de las libertades y de los derechos humanos. Un emprendedor y un visionario de una ciudad más moderna en cuanto al transporte, la energía o la salud. Sigamos restaurando la memoria y construyamos una ciudad donde ya no habite el olvido", dijo Ruth el pasado jueves, cinco años después, bajo el rótulo recién puesto de la calle Otto Engelhardt, en la estación de autobuses del Prado de San Sebastián.

Engelhardt, un ingeniero nacido en 1866 en Brunswick (Alemania), fue quien que trajo la luz a Sevilla. En sentido literal: fue el primer director de la Compañía Sevillana de Electricidad, en 1894. “En esta imagen se ve uno de los primeros alumbrados de la feria de Sevilla”, señala Ruth con una foto en la mano. Y en sentido figurado: trabajó para que los vecinos y vecinas, cuando no había más avance que los carros tirados por mulas, fueran más libres, más progresistas. “Y en esta está en el laboratorio farmacéutico que creó después de rechazar la nacionalidad alemana”, cuenta sosteniendo otra foto vieja sin una mota de polvo encima.

Cónsul alemán honorífico en la capital andaluza, devolvió todas las medallas que le habían concedido porque no quería ser cómplice del nazismo. Condenó el exterminio nazi mucho antes de que nadie aventurase lo que iba a suceder más tarde, en la Segunda Guerra Mundial. “¡Gracias a Dios que vivo ahora como ciudadano español, bajo la protección de un Gobierno que está tan lejos del fascismo como yo de Hitler y sus príncipes! No dejo de amar a mi Alemania y le deseo para ella de corazón que vengan pronto días felices sin Hitler, sin barones y príncipes; días republicanos de verdad y prósperos como merece el pacífico pueblo alemán”, escribió en un artículo en El Liberal.

El franquismo, sin embargo, decidió apagarle la luz a él. En 1936, con casi 70 años, fue fusilado por orden de Queipo de Llano, que sigue enterrado en la basílica de la Macarena. “El que fue después cónsul alemán, Gustav Draeger, era amigo íntimo de Queipo de Llano. Y creemos que este hombre instó a elminarlo. Draeger, de hecho, murió en Camas ya de viejo”, sostiene Ruth. A Engelhardt lo sacaron del hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, hoy sede del Parlamento andaluz, donde aguardaba ingresado, enfermo, junto a una de las salas a las que él mismo había contribuido a restaurar con su generosidad, como explica su familia.

En el año 16 vino un submarino alemán por el Guadalquivir cargado de explosivos para hacer estallar los barcos ingleses que había en el puerto. Y el abuelo logró hablar con el capitán del barco, desmontaron los explosivos, que deben estar ocultos por la orilla de Gelves o por las inmediaciones, y se deshizo aquella operación porque era una barbaridad. Impidió que un país más, España, hubiera entrado en guerra contra Alemania”, contaba orgulloso hace cinco años Conrado, un hombre callado, culto, que hablaba públicamente, por primera vez, del abuelo Otto. Conrado asiste también callado, casi sin creerlo, al acto de inauguración de la calle, antes denominada Manuel Vázquez Sagastizabal, aviador franquista.

De niño, él mismo también sintió el terror de la dictadura. Como tantas otras víctimas, pagó las consecuencias de ser el nieto de un "cónsul rebelde" que tuvo la osadía de renegar de Hitler y fue fusilado después por el ejército de Franco. Recuerda que su tía, que había sido monja de clausura, insistió al párroco para que le permitiera hacer la comunión. Y la hizo pero a las seis de la mañana, que fue la hora que puso el cura como condición para que aquello no supusiese un escándalo público. “La Gestapo y la Falange hacían registros donde yo vivía con mis padres, en la calle Luis Montoto. Entraban a culatazos, a las cinco, a las seis de la mañana, hasta que un vecino que teníamos carlista apareció una noche allí con su boina roja y su sable y ya no volvieron más”, explica Conrado. Se llevaron muchísimos libros de la biblioteca. Pero parece, sonríe Conrado, que no sabían leer: “El Capital, de Marx, que tenía la tapa verde y no roja, lo dejaron“.

Otto Engelhardt, en el interior del Laboratorio Sanavida.

Otto Engelhardt, en el interior del Laboratorio Sanavida.

Hoy con 86 años, aparta la sonrisa cuando rememora cómo la segunda mujer de su abuelo, Mercedes, tuvo que aguantar a la Legión Cóndor en su casa, donde se hospedaron después de haber asesinado a su marido. “La abuela recibió un tortazo en el cine porque al final, cuando aparecía el Nodo, no se levantó ni saludó en alto. 'Cuando muera Franco voy a coger una borrachera', pero no vivió para verlo”, prosigue Conrado. Ana, la primera mujer de Otto –curiosa coincidencia con Los amantes del círculo polar ártico– era alemana y murió de inanición en un psiquiátrico, tras buscar desesperadamente a un hijo que creía muerto. De ella conserva aún su nieto una biblia traducida por Lutero: “Aquel cura de la comunión quería que la destruyese, pero aquí esta aún, arriba, con un valor literario enorme. Si Cervantes le da consistencia al idioma español, el alemán con el que se escribe esta biblia es el que le da consistencia al alemán moderno”.

Con la generosidad heredara del abuelo Otto, Conrado ha regalado muchos de sus libros a sus amistades. Incluso el violín que tocaba este hombre "punto y aparte", como la canción que sonó en directo durante la inauguración de la calle. “Estaba estudiando también árabe”, dice Conrado, que toca el piano y aún recuerda otro sonido menos melódico, el de los tiros: “Cuando yo era chico pasaban por delante de la ventana las filas de gente del Ejército y un poquito más arriba los fusilaban”.

En la familia son monotemáticos: “Solo hablamos de Otto”. Carmen, la mujer de Conrado, interviene también indignada en la conversación. Y luego habla Salvador, el marido de Ruth, y exhala pasión por todos lados: “Le habéis contado lo del submarino, y que su mujer tuvo que convivir con sus asesinos, y que era generoso, y que también era bromista…?”. Eso no. “Pues puso el número 13 al tranvía que llevaba al cementerio. Y de color gris ceniza. Trece, gris y ceniza. Toma superstición”, ríe Salvador.

Ruth, durante la inauguración de la calle Otto Engelhardt. O. C.

Ruth no para de contar éxitos. Coge la reproducción de un libro que regalaron los trabajadores del tranvía a su bisabuelo y muestra las cifras de los beneficios logrados: “Comenzó con un capital de 2,8 millones en 1898, y en 1910 era ya de diez millones. Este libro lo tiene la Fundación Endesa y no saben ni quién es Otto Engelhardt". Se sabe fragmentos de memoria y aún se emociona al leerlo: “A don Otto. A través del tiempo, vuestros hijos lean sus páginas, ellos podrán corroborar el lema con el que comenzamos esta humilde dedicatoria: nuestro padre vive en sus obras. Nunca va a morir. 12 de diciembre de 1920". Y luego vienen páginas y páginas con las firmas de los trabajadores. “De todos, de todos, de todos, de todos, de todos, de todos los trabajadores, páginas y páginas de personas, porque esto son personas”, repite sin cesar Salvador.

Varias firmas en el libro que los trabajadores regalaron a Otto Engelhardt.

Varias firmas en el libro que los trabajadores regalaron a Otto Engelhardt.

Hasta el momento, Otto Engelhardt sí había recibido homenajes en San Juan de Aznalfareche, donde se ubica la residencia donde vivió, Villa Chaboya. Un concejal de este pueblo sevillano, donde una plaza lleva su nombre, fue la única representación institucional durante el acto, convocado por la Asamblea de familiares y asociaciones de memoria histórica de la Plaza de la Gavidia. El colectivo acaba de registrar en el Ayuntamiento de Sevilla una relación de 19 calles con nombres franquistas, una de ellas, Manuel Bermudo Barrera, a escasos pasos de la nueva calle de Otto Engelhardt, quien, como recordó el historiador Carlos Font, terminó su autobiografía con un "viva España".

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“Los conductores y cobradores de los tranvías eléctricos dedican a su digno director don Otto Engelhardt este insignificante recuerdo que pretenden sea expresión sincera y justa de la intensa gratitud que sienten por la concesión tan beneficiosa hecha a sus pretensiones accediendo a la minoración de las horas de la jornada de invierno. La satisfacción de hacer el bien sea su más legítima recompensa”. Es la leyenda que preside la entrada de la casa de Conrado, nieto de Otto Engelhardt, que fue director de la Compañía Sevillana de Tranvías. Ese mismo cuadro, de principios del siglo pasado, estuvo esperando en dependencias municipales para ser expuesto en una muestra sobre la historia del transporte público en Sevilla, pero fue rechazado, según cuenta la familia, con una excusa: no poder hacer frente a posibles daños dado el incalculable valor sentimental. “¡Pero si nosotros lo que queremos es que se conozca quién fue Otto Engelhardt!”, decía sin dar crédito Ruth, su bisnieta, hija de Conrado, hace cinco años. "Fue un defensor de las libertades y de los derechos humanos. Un emprendedor y un visionario de una ciudad más moderna en cuanto al transporte, la energía o la salud. Sigamos restaurando la memoria y construyamos una ciudad donde ya no habite el olvido", dijo Ruth el pasado jueves, cinco años después, bajo el rótulo recién puesto de la calle Otto Engelhardt, en la estación de autobuses del Prado de San Sebastián. Engelhardt, un ingeniero nacido en 1866 en Brunswick (Alemania), fue quien que trajo la luz a Sevilla. En sentido literal: fue el primer director de la Compañía Sevillana de Electricidad, en 1894. “En esta imagen se ve uno de los primeros alumbrados de la feria de Sevilla”, señala Ruth con una foto en la mano. Y en sentido figurado: trabajó para que los vecinos y vecinas, cuando no había más avance que los carros tirados por mulas, fueran más libres, más progresistas. “Y en esta está en el laboratorio farmacéutico que creó después de rechazar la nacionalidad alemana”, cuenta sosteniendo otra foto vieja sin una mota de polvo encima. Cónsul alemán honorífico en la capital andaluza, devolvió todas las medallas que le habían concedido porque no quería ser cómplice del nazismo. Condenó el exterminio nazi mucho antes de que nadie aventurase lo que iba a suceder más tarde, en la Segunda Guerra Mundial. “¡Gracias a Dios que vivo ahora como ciudadano español, bajo la protección de un Gobierno que está tan lejos del fascismo como yo de Hitler y sus príncipes! No dejo de amar a mi Alemania y le deseo para ella de corazón que vengan pronto días felices sin Hitler, sin barones y príncipes; días republicanos de verdad y prósperos como merece el pacífico pueblo alemán”, escribió en un artículo en El Liberal. El franquismo, sin embargo, decidió apagarle la luz a él. En 1936, con casi 70 años, fue fusilado por orden de Queipo de Llano, que sigue enterrado en la basílica de la Macarena. “El que fue después cónsul alemán, Gustav Draeger, era amigo íntimo de Queipo de Llano. Y creemos que este hombre instó a elminarlo. Draeger, de hecho, murió en Camas ya de viejo”, sostiene Ruth. A Engelhardt lo sacaron del hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, hoy sede del Parlamento andaluz, donde aguardaba ingresado, enfermo, junto a una de las salas a las que él mismo había contribuido a restaurar con su generosidad, como explica su familia. “En el año 16 vino un submarino alemán por el Guadalquivir cargado de explosivos para hacer estallar los barcos ingleses que había en el puerto. Y el abuelo logró hablar con el capitán del barco, desmontaron los explosivos, que deben estar ocultos por la orilla de Gelves o por las inmediaciones, y se deshizo aquella operación porque era una barbaridad. Impidió que un país más, España, hubiera entrado en guerra contra Alemania”, contaba orgulloso hace cinco años Conrado, un hombre callado, culto, que hablaba públicamente, por primera vez, del abuelo Otto. Conrado asiste también callado, casi sin creerlo, al acto de inauguración de la calle, antes denominada Manuel Vázquez Sagastizabal, aviador franquista. De niño, él mismo también sintió el terror de la dictadura. Como tantas otras víctimas, pagó las consecuencias de ser el nieto de un "cónsul rebelde" que tuvo la osadía de renegar de Hitler y fue fusilado después por el ejército de Franco. Recuerda que su tía, que había sido monja de clausura, insistió al párroco para que le permitiera hacer la comunión. Y la hizo pero a las seis de la mañana, que fue la hora que puso el cura como condición para que aquello no supusiese un escándalo público. “La Gestapo y la Falange hacían registros donde yo vivía con mis padres, en la calle Luis Montoto. Entraban a culatazos, a las cinco, a las seis de la mañana, hasta que un vecino que teníamos carlista apareció una noche allí con su boina roja y su sable y ya no volvieron más”, explica Conrado. Se llevaron muchísimos libros de la biblioteca. Pero parece, sonríe Conrado, que no sabían leer: “El Capital, de Marx, que tenía la tapa verde y no roja, lo dejaron“.
Otto Engelhardt, en el interior del Laboratorio Sanavida.
Otto Engelhardt, en el interior del Laboratorio Sanavida.
Hoy con 86 años, aparta la sonrisa cuando rememora cómo la segunda mujer de su abuelo, Mercedes, tuvo que aguantar a la Legión Cóndor en su casa, donde se hospedaron después de haber asesinado a su marido. “La abuela recibió un tortazo en el cine porque al final, cuando aparecía el Nodo, no se levantó ni saludó en alto. 'Cuando muera Franco voy a coger una borrachera', pero no vivió para verlo”, prosigue Conrado. Ana, la primera mujer de Otto –curiosa coincidencia con Los amantes del círculo polar ártico– era alemana y murió de inanición en un psiquiátrico, tras buscar desesperadamente a un hijo que creía muerto. De ella conserva aún su nieto una biblia traducida por Lutero: “Aquel cura de la comunión quería que la destruyese, pero aquí esta aún, arriba, con un valor literario enorme. Si Cervantes le da consistencia al idioma español, el alemán con el que se escribe esta biblia es el que le da consistencia al alemán moderno”. Con la generosidad heredara del abuelo Otto, Conrado ha regalado muchos de sus libros a sus amistades. Incluso el violín que tocaba este hombre "punto y aparte", como la canción que sonó en directo durante la inauguración de la calle. “Estaba estudiando también árabe”, dice Conrado, que toca el piano y aún recuerda otro sonido menos melódico, el de los tiros: “Cuando yo era chico pasaban por delante de la ventana las filas de gente del Ejército y un poquito más arriba los fusilaban”. En la familia son monotemáticos: “Solo hablamos de Otto”. Carmen, la mujer de Conrado, interviene también indignada en la conversación. Y luego habla Salvador, el marido de Ruth, y exhala pasión por todos lados: “Le habéis contado lo del submarino, y que su mujer tuvo que convivir con sus asesinos, y que era generoso, y que también era bromista…?”. Eso no. “Pues puso el número 13 al tranvía que llevaba al cementerio. Y de color gris ceniza. Trece, gris y ceniza. Toma superstición”, ríe Salvador. Ruth, durante la inauguración de la calle Otto Engelhardt. O. C. Ruth no para de contar éxitos. Coge la reproducción de un libro que regalaron los trabajadores del tranvía a su bisabuelo y muestra las cifras de los beneficios logrados: “Comenzó con un capital de 2,8 millones en 1898, y en 1910 era ya de diez millones. Este libro lo tiene la Fundación Endesa y no saben ni quién es Otto Engelhardt". Se sabe fragmentos de memoria y aún se emociona al leerlo: “A don Otto. A través del tiempo, vuestros hijos lean sus páginas, ellos podrán corroborar el lema con el que comenzamos esta humilde dedicatoria: nuestro padre vive en sus obras. Nunca va a morir. 12 de diciembre de 1920". Y luego vienen páginas y páginas con las firmas de los trabajadores. “De todos, de todos, de todos, de todos, de todos, de todos los trabajadores, páginas y páginas de personas, porque esto son personas”, repite sin cesar Salvador.
Varias firmas en el libro que los trabajadores regalaron a Otto Engelhardt.
Varias firmas en el libro que los trabajadores regalaron a Otto Engelhardt.
Hasta el momento, Otto Engelhardt sí había recibido homenajes en San Juan de Aznalfareche, donde se ubica la residencia donde vivió, Villa Chaboya. Un concejal de este pueblo sevillano, donde una plaza lleva su nombre, fue la única representación institucional durante el acto, convocado por la Asamblea de familiares y asociaciones de memoria histórica de la Plaza de la Gavidia. El colectivo acaba de registrar en el Ayuntamiento de Sevilla una relación de 19 calles con nombres franquistas, una de ellas, Manuel Bermudo Barrera, a escasos pasos de la nueva calle de Otto Engelhardt, quien, como recordó el historiador Carlos Font, terminó su autobiografía con un "viva España".

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[VÍDEO]: “Señores de la Academia, el problema no es el feminismo, el problema es el machismo” https://www.lamarea.com/2018/07/16/video-senores-de-la-academia-el-problema-no-es-el-feminismo-el-problema-es-el-machismo/ https://www.lamarea.com/2018/07/16/video-senores-de-la-academia-el-problema-no-es-el-feminismo-el-problema-es-el-machismo/#comments Mon, 16 Jul 2018 21:29:55 +0000 https://www.lamarea.com/?p=108605

El problema no es el feminismo, el problema es el machismo. Es el mensaje que envía la periodista a los académicos de la Real Academia Española sobre el estudio encargado por el Gobierno a la institución para adaptar la Constitución a un lenguaje inclusivo.

"El problema es el machismo, que ha sometido a la ignorancia y al analfabetismo, y somete, a milllones de mujeres en el mundo. Y el analfabetismo es la fuente de toda discriminación, de todo dolor, de toda desigualdad.  "¡Basta ya de frivolidades, basta de bobadas, caray!", afirma Fallarás en este vídeo, dirigido especialmente a los "señores Pérez Reverte y Savater".

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El problema no es el feminismo, el problema es el machismo. Es el mensaje que envía la periodista a los académicos de la Real Academia Española sobre el estudio encargado por el Gobierno a la institución para adaptar la Constitución a un lenguaje inclusivo. "El problema es el machismo, que ha sometido a la ignorancia y al analfabetismo, y somete, a milllones de mujeres en el mundo. Y el analfabetismo es la fuente de toda discriminación, de todo dolor, de toda desigualdad.  "¡Basta ya de frivolidades, basta de bobadas, caray!", afirma Fallarás en este vídeo, dirigido especialmente a los "señores Pérez Reverte y Savater".

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