Siete apuntes del año que abrimos los ojos al cambio climático

Manifestación de jóvenes por la acción climática durante la COP 24 de Katowice. Foto: Avaaz/Flickr

Acaba 2018, un año que pasará a la historia de la humanidad en el capítulo de cambio climático. Estas son siete de las historias que resumen un año histórico.

Acaba 2018, un año que pasará a la historia de la humanidad en el capítulo de cambio climático. Un año en el que muchas personas han despertado y se han encontrado de frente con la realidad del calentamiento global, sus consecuencias y sus implicaciones para nuestro sistema económico, político y social. El año que los científicos lanzaron la alarma definitiva, entonando el ahora o nunca.  Este también fue el año en que nos pusimos en pie por el clima, en que la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero alcanzó niveles no vistos en tres millones de años, y en el que el primer buque de contenedores atravesó la ruta ártica desde Vladivostok a San Petersburgo.

Estas son siete de las historias que resumen un año histórico:

De Incheon a Katowice

El pasado 16 de diciembre concluyó en Katowice (Polonia) la 24ª conferencia de las partes de la ONU, más conocida como COP24. La cita concluyó con un histórico tratado de normativa para el Acuerdo de París que, si bien no dejó en absoluto un buen sabor de boca, sí supuso salvar una bola de partido ante el negacionismo de Donald Trump y compañía. En La Marea desgranamos los acuerdos y desacuerdos de Katowice, además de realizar un seguimiento completo de la cumbre en colaboración con Climate Home News.

Dos meses antes, en Incheon (Corea del Sur), el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) presentaba su informe del grado y medio. Más que por las conclusiones del documento, que no trataba de aportar nuevo conocimiento sino de sintetizar el existente, la jornada se convirtió en histórica por la alarma que resonó en todo el mundo. Tenemos poco más de una década, que ya ha sido etiquetada como la más importante de la historia de la humanidad, para reducir hasta un 45% las emisiones de efecto invernadero, llegando al cero neto para mediados de siglo. Eso, o afrontar las consecuencias.

Sin embargo, las noticias no dejan de ser descorazonadoras. Las emisiones, un año más, han vuelto a crecer, y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera ya alcanza niveles no vistos en los últimos tres millones de años.

Bolsonaro, la gran amenaza para el clima

La elección en octubre del ultraderechista Jair Bolsonaro como presidente de Brasil es una de las peores noticias del año en la lucha contra el cambio climático. Con el mayor bosque tropical del mundo en sus manos, Bolsonaro ha prometido retirar distintas medidas de protección al medio ambiente y a los pueblos indígenas, además de nombrar como ministros a personas relacionadas con el negacionismo climático.

Durante su campaña, el nuevo líder brasileño amagó con retirar al país sudamericano, uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del mundo, del acuerdo de París, siguiendo los pasos de Trump, aunque luego se retractó de ello. Y aunque Bolsonaro aún no ha tomado posesión de su cargo, Brasil ya ha retirado su ofrecimiento a organizar la COP25 en 2019, que finalmente se celebrará en Chile. También fue uno de los países que bloqueó activamente algunas de las negociaciones clave de Katowice.

Desinversión y municipalismo

La ciudad de Nueva York, la mayor de Estados Unidos y una de las más influyentes del mundo, anunció el pasado mes de enero que retirará todas sus inversiones (por valor de unos 5.000 millones de euros) de activos de combustibles fósiles. Además, el ayuntamiento de la ciudad anunció demandas contra cinco de las mayores petroleras del mundo por su contribución al cambio climático: ExxonMobil, Conoco, Chevron, BP y Shell. Nueva York se unía así a un movimiento de ciudades y Estados que tratan de resistir el negacionismo climático de Donald Trump.

Esta ha sido una de las mayores desinversiones del año, pero no la única. El movimiento se ha disparado hasta alcanzar, este mismo año, los 8 billones de dólares (unos 7 billones de euros).

Otras ciudades han tomado medidas contra el cambio climático. En el Estado español, las acciones más comentadas se han tomado en Madrid y Barcelona. El pasado mes de abril, el ayuntamiento de la capital ganaba la partida a las eléctricas el elegir un suministro energético 100% renovable. Y en diciembre arrancaba Madrid Central, que convertirá el centro de la ciudad en una de las zonas bajas en emisiones más grandes de Europa. Por su parte, el consistorio barcelonés anunció en noviembre el servicio para consumidores privados de Barcelona Energía, su eléctrica municipal renovable.

De Nadal a Ribera

Con su derrota en una moción de censura en junio, el fin de la era de Mariano Rajoy como presidente del gobierno también significó la sustitución del tándem ministerial formado por Álvaro Nadal (en Energía) e Isabel García Tejerina (en Medio Ambiente) por la figura de Teresa Ribera, que ahora gestiona ambos departamentos. La llegada de Ribera ha supuesto un cambio radical en la política climática española, que cristalizó el pasado mes de noviembre con la presentación de algunos de los primeros detalles de la futura ley de cambio climático, y que incluye medidas como el fin del carbón o la prohibición de vehículos de combustión interna para mediados de siglo. Ribera también acabó con el conocido como impuesto al sol.

Calor y llamas

El verano de 2018 será recordado en muchas zonas del hemisferio norte como el que, a base de calor, abrió los ojos de muchas personas al cambio climático. Los récords se sucedieron a finales del mes de julio, con una de las mayores temperaturas de la historia (51,3ºC) registrada en Ouargla (Argelia) y temperaturas por encima de los 30ºC y numerosos incendios forestales en el Círculo Polar Ártico. En junio, Quriyat (Omán) vivió la noche más cálida jamás registrada (42,6ºC) mayor temperatura nocturna desde que hay registros. Centenares de personas perdieron la vida en países como Japón y Canadá. En España, nueve personas murieron. La actividad agrícola se vio seriamente afectada en zonas de Estados Unidos y Europa Central.

Las altas temperaturas fueron uno de los factores principales en la propagación de los incendios que afectaron a la región de Attica, en Grecia, y en los que perdieron la vida 92 personas durante la última semana de julio. Los incendios también han asolado con especial virulencia el estado de California en 2018. El siniestro más mortal de la historia del estado tuvo lugar en noviembre, cuando 86 personas murieron y la ciudad de Paradise quedó totalmente devastada.

El año de la rebelión

Este año que termina también ha sido uno en que la idea de la desobediencia civil ha calado entre las filas de los movimientos climáticos, que han vivido momentos de movilización masiva. Uno de los más multitudinarios tuvo lugar en septiembre cuando 250.000 personas participaron en eventos celebrados en 95 países, bajo la coordinación de la ONG 350.org. En Europa, el nacimiento de movimientos como Extinction Rebellion en el Reino Unido y las acciones de organizaciones como Ende Gelände en Alemania han subido una marcha en la acción climática.

Si alguien representa este nuevo espíritu es la joven activista sueca Greta Thunberg, quien ha pasado de rebelarse en solitario contra la pasividad climática de su gobierno a convertirse en una de las voces más escuchadas y respetadas de la COP24. Argumentando que “si a los adultos no les importa mi futuro, a mi tampoco”, Thunberg lanzó una huelga escolar que, en un principio, debía extenderse hasta la celebración de elecciones en su país (el 9 de septiembre). Sin embargo, su repercusión mundial la ha llevado a continuar cada viernes con la misma. Su iniciativa ha inspirado a jóvenes en todo el mundo, con varios movimientos escolares surgiendo desde Estados Unidos a Australia.

Las implicaciones del viaje del Venta

2018 ha sido el sexto año con menos hielo en el Ártico, y el primero en que un carguero de contenedores ha atravesado la ruta del norte de Siberia. El hito lo ha marcado el Venta, propiedad de la compañía danesa Maersk. El buque partió del puerto ruso de Vladivostok el 23 de agosto y llegó a San Petersburgo el 27 de septiembre. Aunque el Venta realizó la travesía cargado, su viaje no supone la apertura de la ruta de manera regular. Alrededor de las mismas fechas, la constatación por parte de los científicos de la ruptura de los casquetes de hielo más antiguos del Ártico.

aportacion la marea

Santiago Sáez

Periodista especializado en cambio global, con un ojo en el cambio climático y otro en sus causas. Además de para La Marea, escribe en PIQD, Deutsche Welle, Chemistry World y, ocasionalmente, en Mongabay y Atlas Obscura. Antes curraba en la sección de noticias de CNBC. También traduce de vez en cuando.

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5 respuestas a “Siete apuntes del año que abrimos los ojos al cambio climático”

  1. El Mediterráneo es el mar más sobreexplotado del mundo según la FAO y instituciones de la propia Unión Europea establecen que existe sobreexplotación en más del 90% las especies analizadas.
    El Europarlamento tiene es su mano aprobar un Plan Plurianual para la pesca demersal que permita acabar con esta situación.
    Según organizaciones ecologistas ese Plán es insuficiente y debería enmendarse para que se aseguren los siguientes 8 puntos:
    –Cumplir con la obligación legal de conseguir una pesca sostenible para todos los stocks el año 2020 impidiendo que se mantenga la sobreexplotación de los stocks.
    –Establecer un régimen de esfuerzo pesquero con un máximo de días pesqueros establecido siguiendo el criterio científico y el estado del stock.
    –Incrementar la prohibición del arrastre de fondo hasta los 100m de profundidad a todo el año y no solo a 3 meses al año tal y como figura en la propuesta. El objetivo sería proteger las zonas de agregación de juveniles y de cría, indispensables para una restauración de la biomasa y para la protección de hábitats sensibles. En esta franja de 100m tendrían acceso preferencial las flotas de pequeña escala de bajo impacto de forma que se contribuiría al mantenimiento de la socioeconomía e identidad cultural de los pueblos pesqueros.
    –Asegurar la posibilidad de establecer límites de pesca en los casos en los que el conocimiento científico así lo aconseje si se comprueba que el control de esfuerzo no resulta eficaz.
    –Aplicar el enfoque ecosistémico a la gestión pesquera de forma que se entienda como la gestión de un recurso dentro de un ámbito mucho más amplio y con gran importancia para el mantenimiento de la salud de los mares.
    –Extender la aplicación del plan a todas los stocks además de los que figuran en la propuesta inicial.
    –Impedir el incremento del máximo de horas de pesca diarias por encima de las 12 horas puesto que implicaría un aumento del esfuerzo pesquero lo cual haría inviable alcanzar los objetivos del plan.
    –Apoyar la introducción de la cogestión como un cambio en las políticas pesqueras permitiendo una mayor transparencia e implicación de todos los actores

  2. La producción global de plásticos se ha disparado en los últimos 50 años, y en especial en las últimas décadas. De hecho, en los últimos diez años hemos producido más plástico que en toda la historia de la humanidad.
    Los plásticos que usamos cada día pueden acabar en nuestros mares y océanos aunque los hayamos depositado correctamente en el contenedor amarillo, pero ¿cómo llegan hasta ahí y qué sucede entonces con ellos?
    https://correos-dev.greenpeace.es/?p=7303#37641722

  3. Bolsonaro no es la amenaza, ni Trump.
    La amenaza es la masa dormida, manipulada, inconsciente e ignorante que vota las peores opciones, es decir, a lo que sutilmente les induce la propaganda de la dictadura capitalista. Y luego a esos países les llaman democracias y la gente se lo cree.

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