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lunes 17 diciembre 2018

Política

Andalucía sin tópicos: verdades malas y verdades buenas

En este especial –publicado en #LaMarea65 y que iremos liberando a lo largo de estos días– andaluces y andaluzas –más andaluzas– reflexionan sobre las cuestiones buenas de las que apenas se habla y que forman parte, tanto como las malas, de esta comunidad.

19 noviembre 2018
11:19
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Andalucía sin tópicos: verdades malas y verdades buenas
Imagen colgada en la puerta del despacho de la matemática sevillana Clara Grima, en la Universidad de Sevilla. O. C.

El especial ‘Andalucía sin tópicos’ está publicado en LaMarea65

Los datos del segundo trimestre de 2018 sitúan el paro en Andalucía en el 23,9%, un 8,62% más que la media en España; la tasa de riesgo de pobreza en 2017 ascendió al 31% en Andalucía frente al 21,6% nacional; la de abandono escolar supera en casi cinco puntos a la media. Y el PIB per cápita es uno de los más bajos de España. Son cifras oficiales. Todo esto es verdad. Y el paro, en concreto, es el mayor problema al que se enfrenta históricamente esta comunidad.

Pero también es verdad que Andalucía, una tierra castigada especialmente por el franquismo, es la comunidad donde la economía social tiene más presencia –representa el 8% del Producto Interior Bruto andaluz–; también es verdad que Andalucía es la tercera comunidad con mayor producción científica; es verdad también que Andalucía es la comunidad que más ha aportado al crecimiento de las exportaciones de España durante el primer semestre de este año, por encima de Cataluña, un hecho que no ocurría desde el primer semestre de 2004. Y otro ejemplo: es verdad que Andalucía se sitúa a la cabeza, junto con el País Vasco, en ayuda a la cooperación. Todos ellos son, como los primeros, datos oficiales.

Hay muchas verdades en Andalucía, malas y buenas. La mentira es decir que la parte mala es lo único que existe en Andalucía. “Una comunidad autónoma a la que nunca nos acercamos si no es para observar escándalos –el fraude de los ERE–, o atacarla con tópicos ofensivos –tierra de subsidiados, tierra de parásitos–, o para observarla solamente como el campo de batalla donde se ha venido librando durante décadas el gran combate entre el PP y el PSOE”, decía recientemente el periodista Iñaki Gabilondo en la Cadena SER, con motivo de la convocatoria de las elecciones andaluzas el próximo 2 de diciembre. “Espero –continuaba– que llegue el día en el que decidamos observarla en su verdadera dimensión —la cuantitativa, 18% de la población nacional, 14% del PIB, y la cualitativa— para tratar de entender su riquísima complejidad y su peso en los equilibrios territoriales de España. Espero que llegue el día en el que le tengamos respeto y le dediquemos por lo menos la décima parte del tiempo que dedicamos a otras comunidades porque por el momento Andalucía, vapuleada por todos los lugares comunes, es una gran desconocida”.

Días después, solo días después –y como acostumbran los líderes del PP de Despeñaperros para arriba en época de elecciones–, salió la exministra de Agricultura Isabel García Tejerina diciendo aquello de que un niño (no sabemos si también las niñas) de 10 años de Andalucía sabe lo mismo que uno de 8 de Castilla y León. Simplificando, añadió la dirigente del PP. Y eso es lo que se suele hacer con Andalucía: simplificar hasta hablar de ella, todavía hoy, como una comunidad analfabeta, subvencionada, atrasada y vaga. Lo que vino a decir también Jorge Verstrynge. Lo que han dicho y probablemente sigan diciendo.

“Nadie es mejor que nosotros, pero cierto clasismo territorial no quiere cambiar un statu quo impuesto, en el que los andaluces parecen vetados para la prosperidad, la vanguardia y el descubrimiento”, dijo tras ser nombrado Hijo Predilecto de Andalucía el genetista Guillermo Antiñolo. “Como si la inteligencia, la destreza y el emprendimiento fueran valores exclusivos de otras comunidades o territorios. No es la única mirada que hay que cambiar. Debemos tener otra mirada sobre nosotros. Reconocernos en las cosas que hacemos. Completar ese cambio interior que te da la confianza necesaria para creer, porque hacemos muchas cosas bien”, prosiguió. Antiñolo es director de la Unidad de Medicina Materno Fetal, Genética y Reproducción del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, donde junto a su equipo ha protagonizado algunos de los mayores hitos de la sanidad pública andaluza y de la medicina mundial. Y claro, claro que la sanidad pública se ha resentido en los últimos años, como le afea la oposición al gobierno socialista, que lleva casi 40 años gobernando.

Pero en este cuadernillo –publicado en #LaMarea65 y que iremos liberando a lo largo de estos días– no vamos a hablar de política: las encuestas siguen dando la victoria, aunque con mucho menor peso que años atrás, al PSOE, que tendrá muy difícil gobernar sin el apoyo de Adelante Andalucía, la marca formada entre Podemos e Izquierda Unida; además, por primera vez, está sobre la mesa como una posibilidad real un gobierno entre PP y Ciudadanos. En este cuadernillo vamos a hablar de personas. Andaluces y andaluzas –más andaluzas– que desmontan los tópicos, que reflexionan sobre esas verdades buenas de las que apenas se habla y que forman parte –tanto como las malas– de la realidad andaluza.


TRES APUNTES

La investigadora Marta Alarcón. FUNDACIÓN ANDALUZA PROGRESO Y SALUD

Enfermedades autoinmunes

En Granada, desde el Centro de Genómica e Investigación Oncológica (Genyo) de la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud, la científica Marta Alarcón dirige el proyecto Precisesads, financiado con casi 23 millones de euros y en el que participan 28 entidades públicas y privadas de 12 países diferentes. Su objetivo es crear un mapa molecular que pueda servir de base al desarrollo de tratamientos para enfermedades autoinmunes como el lupus, que afectan a un 5% de la población.

Vanguardia y Teatro Central

El Teatro Central de Sevilla abrió su temporada de 2016 con una versión de Fuente Ovejuna protagonizada por mujeres del barrio chabolista de El Vacie, a quienes dieron una oportunidad el dramaturgo Ricardo Iniesta y la directora Pepa Gamboa. El Central, dirigido por Manuel Llanes –galardonado con el Ramón Llull y nombrado Caballero de las Artes y las Letras en Francia, es un laboratorio de vanguardia, Premio Max a la Contribución de las Artes Escénicas.

Feminismo desde el sur

El movimiento feminista también tiene mucha fuerza en el sur. No solo hay Semana Santa: están las mujeres del coño insumiso. Están las creadoras de la publicación La Poderío. Están Rocío Medina, Violeta Romero y Pura Sánchez, “hablando Feminista a(r)mando resistencias en Radiópolis, la radio comunitaria de sevilla en el 88.0 de FM”. Está Martirio, está Pilar del Río, está Elena Medel, está María Galiana, está María Castellano… Y las madres y las abuelas y tantas más.

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Olivia Carballar

Olivia Carballar

3 comentarios

  1. Cecilio Gordillo / CGT.A
    Cecilio Gordillo / CGT.A 26/11/2018, 11:52

    ¡¡¡bien…!!! ante la parálisis de “la nuestra”, la bocanada de aire limpio que trae LaMarea. Gracias Olivia.

    Responder a este comentario
  2. Chorche
    Chorche 25/11/2018, 19:00

    S. A. T. SINDICATO ANDALUZ DE TRABAJADORES. Ahí es nada.
    Sánchez Gordillo, Cañamero, Bódalo, Reina, la Mari del Coronil…
    Andalucía rebelde, revolucionaria, progresista, valiente, luchadora. Ahí es nada…

    Responder a este comentario
  3. Chus
    Chus 23/11/2018, 10:05

    Magnífico articulo

    Responder a este comentario

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