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miércoles 14 noviembre 2018

Opinión

Recuerdo

“Siempre respondí, a quien me quiso escuchar, que no era momento de florituras jurídicas, porque la reacción podría ser de brocha gorda”, escribe Jordi Nieva, a propósito del aniversario de la proclamación de la República catalana

27 octubre 2018
13:10
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Recuerdo
Agentes disturbios ante las puertas de un colegio electoral en Cataluña.

Ha pasado un año, y no parece que fue ayer. En este año ha pasado una eternidad y ya nadie es el mismo que fue en su opinión sobre el procés. Hace un año, los que ayer y hoy deseaban y desean la unión estaban estupefactos, y los que ayer y hoy deseaban y desean la independencia se mostraban inquietos. Todos, absolutamente todos, muy tensos y en buena medida desconcertados.

Nadie se sentía fuerte. Todos estaban ante una situación nueva que traté de interiorizar siempre de una manera estrictamente racional, dejando de lado completamente mi ideología y emociones, que por supuesto las tengo, y centrándome sólo en lo jurídico. Escribí mucho en esos días, tratando de explicar lo que estaba rematadamente mal -las leyes de 6 y 7 de septiembre y el (ab)uso gubernamental de los tribunales- y exponiendo las diferencias entre una manifestación democrática y la sedición, y entre un estado dictatorial y el papel habitual de las instituciones.

Creo que el día 6 de septiembre fui el primero en hablar públicamente de sedición, aunque -ingenuo de mí- descarté la rebelión. Me preguntaron que qué sería lo que ocurriría después de aquellas innecesarias leyes, y respondí que si Cataluña conseguía la independencia, serían parte del momento fundacional. Pero que si no era así, como era más que previsible -lo dije muchas veces, también por escrito, y fui criticado por ello-, la reacción del Estado podría ser muy dura, como así ha sido.

El sector independentista se saltó las leyes, ciertamente, pero nunca deseó echarse al monte, aunque a muchos les parecerá extraño que lo diga. Su empeño en aquellos días era obrar jurídicamente al límite de lo penalmente aceptable, no deseando jamás llegar ni siquiera a la desobediencia. Siempre respondí, a quien me quiso escuchar, que no era momento de florituras jurídicas, porque la reacción podría ser de brocha gorda. Se produjeron interesantes debates estrictamente jurídicos que, con todo, me aterraban. Me negué a imaginar las prisiones, aunque podían producirse. 

Y jamás pensé, ni yo ni prácticamente nadie, que algunos decidieran irse al extranjero, decisión que critiqué por errónea jurídica y estratégicamente y que ha sido muy contraproducente para los actuales presos, y que no ha aportado nada en el plano internacional. Que los jueces belgas o alemanes hayan decidido como lo hicieron no es mérito de los políticos en el extranjero, sino de crasos errores de la justicia española que he denunciado muy reiteradamente. El más importante, la acusación por rebelión. El colateral, la deficiente inteligencia de lo que es y supone la euroorden.

Pero todo lo que podía ir mal, falló. El Govern decidió seguir adelante con la votación, aunque estaba desprovista de cualquier efecto jurídico. El gobierno, en lugar de dejar pasar esa votación inefectiva como había hecho el 9 de noviembre de 2014, no impidió eficientemente hasta media mañana del 1 de octubre que fuera reprimida a porrazos. El govern, acto seguido, en lugar de convocar elecciones para escuchar regularmente la opinión de la gente, se empecinó en mantener el “resultado” de la votación de cara a la galería, con el objeto de proclamar la independencia, mientras negociaba en secreto la convocatoria de elecciones… autonómicas.

Y finalmente llegó la implosión. Una absurda declaración de independencia, entrega inmediata, acto seguido, de todo el poder a Moncloa convirtiendo a Cataluña en una simple región durante varios meses, y puesta en marcha del relato ficticio hiperbólico del “golpe de estado” -sin armas, sin violencia, sin resistencia a la entrega del poder- y de todo el aparato represivo estatal, coherente con esa visión, que en un momento de absoluta depresión del independentismo, rearmó su moral con las prisiones. Lo que ha venido después no han sido sino coletazos de esta última fase de inútil escarmiento, aún vigente.

En Cataluña hablamos de joc dels disbarats -juego de los disparates- para describir situaciones análogas a la relatada. Parece que últimamente una parte importante de los actores de esta función están dispuestos a hacer las paces. Confiemos en ello y favorezcámoslo. No es cualquier cosa que tres jueces alemanes del máximo nivel dijeran que no hubo una rebelión. No es baladí que no haya reconocido la independencia de Cataluña ningún país del mundo. El empeño en seguir en los extremos no lleva jamás a ninguna parte, y es contraproducente para la -legítima y legal- defensa de las propias posiciones políticas.

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Jordi Nieva Fenoll

Jordi Nieva Fenoll

3 comentarios

  1. Chorche
    Chorche 31/10/2018, 20:10

    DEJAD ALTSASU EN PAZ, fascistas!
    La Asamblea del Pueblo de Altsasu ha acordado convocar dos actos este fin de semana en la localidad con el lema ‘Utzi Altsasu bakean’ (‘Dejad Altsasu en paz’) para dar una respuesta “popular, unitaria, amplia, digna y evitando el enfrentamiento que vienen a buscar”, a la convocatoria ultra de este domingo, lanzada por Ciudadanos, a través de su plataforma ‘España Ciudadana’, y a la que se han sumado PP y Vox.
    Las y los vecinos, “hartos de tener que soportar la cantidad de mentiras, insultos y provocaciones” de las que están siendo objeto, acuerdan dar “respuesta” a lo que sienten como una “agresión más”.
    En este sentido señalan que la llegada al pueblo de dirigentes de Ciudadanos, Partido Popular y Vox, que ya han anunciado su presencia en el citado acto, es “un agravio más, pero con unas dosis de ensañamiento que difícilmente pueden entenderse más allá de oscuros intereses y de una práctica con claras reminiscencias fascistas”. “Sabemos que nuestro pueblo no es su objetivo, algo que de por sí sería suficientemente grave. Es más indecente aún, a nuestro pueblo lo quieren convertir en la excusa, en el símbolo sobre el que asentar la negación de derechos y libertades”, aseveran.
    Cabe recordar que en los territorios de Nafarroa, la CAV y Catalunya, el dirigente Albert Rivera (Cs) apenas tiene un 2,2 y un 1,9 de valoración política, en una escala del 1 al 10, según una encuesta del CIS de octubre de este año. Por su parte, Pablo Casado (PP), aún tiene peores resultados con 1,7 en Nafarroa, 1,9 en la CAV y 1,8 en Catalunya, lo que podría suponer la desaparición del PP en la vida política de estos territorios. Unos datos, que según el periodista de EiTB, Xabier Lapitz, podrían explicar porqué desde Ciudadanos y PP se insiste en polemizar constantemente en estos territorios.
    Por otra parte, la Mesa y la Junta de Portavoces del Parlamento de Nafarroa han aprobado una declaración institucional presentada por los grupos del cuatripartito -EH Bildu, Geroa Bai, Podemos / Nafarroa Ahal dugu e Izquierda-Ezkerra- en la que se denuncia la “instrumentalización” del pueblo de Altsasu y se muestra el apoyo a las y los vecinos de esta localidad. Tambien se denuncia “rotundamente” la “instrumentalización y manipulación” a la que algunos “sectores políticos y mediáticos” han sometido a esta localidad, se muestra el apoyo al pueblo de Altsasu y se reconoce “la actitud cívica y ejemplar que a lo largo de estos dos años han mantenido los vecinos y vecinas por la convivencia, la normalización, la justicia y la proporcionalidad”.
    http://arainfo.org/dejad-altsasu-en-paz-la-asamblea-del-pueblo-convoca-dos-actos-para-dar-una-respuesta-popular-amplia-digna-y-evitando-el-enfrentamiento-a-la-convocatoria-ultra/

    Responder a este comentario
  2. Chorche
    Chorche 29/10/2018, 18:53

    Las leyes y la constitución se las salta el gobierno español cuando le conviene al patrón, léase al capital.

    Responder a este comentario
  3. ArryoClaro
    ArryoClaro 29/10/2018, 12:34

    ¿Estado dictatorial? pues claro, o no véis que seguimos sometidos a los golpistas del 36, que nunca se fueron.

    LA HERENCIA QUE NOS DEJO EL FRANQUISMO:
    Hablar de Franco, de la distancia de los años que hay entre su muerte y la actualidad es decir poco, porque todo no ha muerto con él. Hay un poso denso que el Franquismo dejó sobre las mentalidades; sedimento que habla con frecuencia, aunque las palabras que digan los políticos sean diferentes. Son los poderosos de siempre; las mismas dinastías que ponen, quitan y mueven las piezas de ajedrez a su antojo, sin que el Estado de Derecho les mueva de sus feudos. Algunos son baluartes consolidados en el Franquismo que miran la historia con sorna. Otros son herederos del OPUS; esa doctrina que se adueñó de la enseñanza para educar a generaciones futuras; lo hicieron bien. Nos recuerdan que ellos no cesan en su empeño, que España son ellos y que los demás, o se pliegan a sus designios o serán pastos de la ira y de las mentiras; ellos siguen manejando los resortes del poder. La Educación debe ser como ellos la entienden y la Unidad de España como ellos la inventaron.

    ¿De dónde les llega esa fortaleza? Se alimentan de la España asumida y añorada donde no existía más que cárcel y muerte para los que no estuvieran de acuerdo con su doctrina. Exilio, depuraciones, encarcelamientos, presos dedicados a trabajos forzados, fusilamientos y torturas. En definitiva, supresión total de los otros. La oligarquía financiera y terrateniente en la cúspide del poder junto a los militares y la alta jerarquía eclesiástica. La Iglesia cumplía la misión legitimadora del régimen; el dictador paseaba su poder bajo palio y a ellos se les dejaba la educación de las nuevas generaciones de españoles. A esos educadores dirigió Franco estas palabras:

    “Hay que recristianizar a esa parte del pueblo que ha sido pervertida, envenenada por las doctrinas de corrupción. Para hacer esta labor antes había que luchar contra los gobiernos. Ahora podéis apoyaros en el poder para realizarla, porque uno mismo es el ideal que nos une”.

    Mientras gran parte del pueblo se moría de hambre, se daban brindis al sol y se hacían proclamas patrióticas. El valor de los salarios en las ciudades era la cuarta parte de los de antes de la guerra. La desnutrición y las enfermedades eran cotidianas en las clases populares. Y la caridad católica del Franquismo sustituyó a la justicia.

    El año 1947, la Asamblea General de la ONU se ablanda y no ratifica la condena que el año anterior dirigió al gobierno franquista español; EE.UU. hizo ciertas consideraciones, pero votó a favor del régimen franquista. Las propuestas anticomunistas unen al Tadem Franco-EE.UU.; el gobierno estadounidense habla de la importancia estratégica de la España de Franco. Un año más tarde, Francia abre sus fronteras al régimen y el dictador aprovecha la decisión del gobierno francés para hacer declaraciones similares a las que realizó el gobierno norteamericano. El 1950 la Asamblea de Naciones Unidas, deroga el acuerdo de sanciones de 1946 con el respaldo de 38 votos a favor, 10 en contra y 12 abstenciones.

    Y así el fascismo inicial se maquilla frente al exterior, pero manteniendo los Principios Fundamentales del Movimiento y del levantamiento nacional del 18 de julio del 36. En las décadas 50-60 del siglo XX son millones de emigrantes los que se alejan de esa España depauperada que no puede garantizar las necesidades básicas de subsistencia. Y el gobierno facilita la salida para resolver dos cuestiones; la económica y los posibles conflictos laborales. Aún así serán años en los que las protestas estudiantiles y la de los trabajadores toman fuerza. Por otro lado, los tecnócratas y el capital financiero copan gran parte del poder en España, quitando protagonismo a Falange, partido del que tomó Franco gran parte de su ideario político; así la jerarquía eclesiástica y la oligarquía económica siguieron ostentado los resortes del poder.

    El dictador murió, pero El Movimiento Nacional no murió con él; sólo estuvo agazapado. Los ocho años del gobierno de Aznar supuso un afianzamiento del ideario político añorado y, por otra parte, muy afín a las ideas del gobierno estadounidense de Bush. El ex presidente Aznar, fiel embajador de la metrópoli estadounidense y de las jerarquías eclesiásticas. Durante su gobierno fomentó el sentimiento nacional-católico extremo, excluyendo de su ideario la compresión de otras nacionalidades históricas. Pero a la vez incurrió en la mayor contradicción; permitió dictados del Imperio estadounidense como si fuese un fiel gobernador de provincias.

    Y de nuevo en el poder, los movimientos del Partido Popular están impregnados de añoranzas, de sentimientos intransigentes y de mentiras. Quieren abanderar un patriotismo exacerbado y la defensa de la Constitución; Principios que ellos incumplen constantemente.

    Teresa Galeote
    Lo escribí en el 2013, pero por desgracia sigue estando de actualidad

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