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miércoles 26 septiembre 2018

Internacional

El conflicto de Nicaragua, visto desde las aulas de la Universidad

El gobierno de Nicaragua trata de dividir y deslegitimar a los manifestantes, principalmente a los estudiantes, que continúan protestando contra los recortes, la corrupción y el autoritarismo del presidente sandinista Daniel Ortega.

24 abril 2018
13:15
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El conflicto de Nicaragua, visto desde las aulas de la Universidad
Una manifestante sostiene un cartel que compara al presidente Daniel Ortega con el dictador nicaragüense Anastasio Somoza. Foto: Reuters / Jorge Cabrera.

Nicaragua encadena ya seis días de protestas contra la decisión del Gobierno de rebajar las pensiones (un recorte del 5%) y aumentar las contribuciones de los trabajadores a la seguridad social, una medida conocida como Reforma del seguro social. Diversos medios y analistas califican de ‘histórica’ esta movilización, debido principalmente al rol de las redes sociales y a que cuenta con el apoyo de sectores que tradicionalmente apoyaron al gobierno sandinista de Daniel Ortega. Ante la presión de las calles, el presidente y exguerrillero Ortega respondió con duras cargas policiales y censuró los principales medios de comunicación del país que cubrían dichas protestas. La represión ha causado ya  una treintena de muertes, entre ellas el periodista Ángel Gahona, y otro centenar de personas han sido hospitalizadas.

En la noche del domingo, Ortega apareció por sorpresa en la televisión pública para anunciar que cancelaba el polémico decreto presidencial de esta reforma. Al mismo tiempo que pedía paz y diálogo, las autoridades nicaragüenses ponían en marcha un plan para dividir y desmovilizar a los manifestantes, principalmente a los estudiantes, desplegando a infiltrados y alborotadores en centros universitarios y otros espacios de movilización. Contra los pronósticos del gobierno, los protestantes mantienen el pulso en las calles -a pesar de los desmentidos de la vicepresidenta y esposa de Ortega, Rosario Murillo– e incluso se organizan en barrios de todo el país para evitar amotinamientos y destrozos que sirvan para manchar la expresión del deseo de cambio que aflora en Nicaragua.

El movimiento estudiantil es uno de los principales impulsores de esta movilización. Más allá de oponerse a la reforma del seguro social, los universitarios también protestan contra la corrupción endémica del gobierno sandinista y otros déficits democráticos del país. En la noche de este lunes, los estudiantes que ocupaban la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) fueron agredidos por hombres armados, que mataron a dos personas e hirieron a otras nueve, según la Asociación Médica Nicaragüense. Los estudiantes aseguran que entre los atacantes había policías infiltrados y miembros de las Juventudes Sandinistas.

Fidel Ernesto Narváez, abogado constitucionalista y profesor, es uno de los líderes sociales que participa en estas movilizaciones. Narváez está entre los objetivos de la campaña de desacreditación del gobierno de Daniel Ortega. En las redes sociales se mezclan las amenazas de muerte y acusaciones que le tachan de ser un infiltrado, con los mensajes de apoyo de quienes conocen su larga trayectoria en defensa del diálogo, la paz y la democracia.

Narváez y otras caras visibles de la izquierda crítica con el gobierno sandinista se encuentran en una encrucijada. Los grupos más conservadores, apoyados por la poderosa patronal nicaragüense, necesitan mantener viva la violencia en la calle para derrocar al gobierno, un problema que choca con los llamados a la paz que promueve Narváez (“evitemos el baño de sangre”, publicaba Narváez en su perfil de Facebook este lunes). Por otra parte, el gobierno sandinista necesita deslegitimar y dividir a los manifestantes, a quienes tacha de alborotadores. Narváez, con su reputación de intelectual progresista y sus defensas a favor de la unidad y un proceso constituyente, también representan una amenaza para los fines del gobierno.

En medio de esta situación, Narváez envía esta carta a La Marea mientras trata de ponerse a salvo de las represalias en un lugar desconocido de Nicaragua:

“El miércoles 18 de abril en el portón de la Universidad Centroamericana (UCA), como resultado de la represión de una protesta en contra de las reformas del seguro social nicaragüense, unos estudiantes decidieron reunirse espontáneamente. Durante el transcurso de la noche, miembros de la Juventud Sandinista (JS) con carácter intimidante atacaron a los manifestantes, quienes se refugiaron en la Universidad para no seguir siendo agredidos por grupos de motorizados y de personas armadas que resguardaban a la JS.

Esto desencadenó unas protestas a lo largo de varias universidades en solidaridad con los estudiantes, las cuales fueron reprimidas sistemáticamente y originó una escisión en la disciplina partidaria de las asociaciones de estudiantes afines al gobierno, unas los respaldaban, otras se manteían afines al gobierno y otras neutras.

Las protestas aumentaron cuando ocurrieron los primeros fallecimientos y los discursos del gobierno eran una provocación a los manifestantes en vez de una respuestas y solución dentro de los cauces políticos. Esto ocasionó que se rebasara la paciencia popular de las personas que salieron en defensa de los derechos de los estudiantes y las motivaciones políticas de la primera protesta inicial se tornaron en motivaciones más amplias, estatales y contra el sistema.

La noche del día 22 de abril, después de varios días de enfrentamientos y decenas de muertos, heridos, encarcelados y desaparecidos, y después de la aceptación al diálogo del gobierno con la empresa privada, y la revocación de las reformas al seguro social, algunos jóvenes se mantuvieron en la Universidad Politécnica de Nicaragua de forma pacífica, no obstante existía incertidumbre sobre los pasos a seguir y sobre el futuro mismo de la protesta.

Durante la noche, varios jóvenes resultaron heridos de arma de fuego a manos de los antimotines y policías encubiertos, y lo que se pensó que había acabado con el llamado al diálogo del mismo día se tornó más represivo y violento, aumentando los casos de infiltrados en el movimiento estudiantil para atacar desde el corazón mismo del movimiento la reputación, las demandas y la organización misma del movimiento, llegando incluso a capturar  los estudiantes a miembros de cuerpos parapoliciales con armas de fuego disparando dentro de la Universidad a los mismos estudiantes, y con francotiradores en los tejados.

La tensión fue tal que tuvo que intervenir la Iglesia Católica para garantizar la vida del representante de las universidades que llegó de forma repentina e irresponsable a poner su vida en peligro para deslegitimar la lucha del movimiento estudiantil y dar pauta a los únicos medios de comunicación al aire para que hablaran de un secuestro. A día de hoy los aparatos de inteligencia tienen perfilados a algunos manifestantes y miembros del movimiento estudiantil que puedan representar un obstáculo para la solución del conflicto, el cual es a día de hoy por un cambio de estructura y autoridades del Gobierno y no sólo por la cercenación de derechos sociales”.

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José Bautista

José Bautista

4 comentarios

  1. Suzana
    Suzana 01/08/2018, 21:04

    Pero el Sr. Ernesto Narváez, muy conocido en la Universidad Politécnica de Nicaragua, lideraba el movimiento sandinista-gobierno en ese centro de estudios, un adulador del FSLN hasta que fue tildado de intruso por el mismo gremio universitario durante el inicio de las protestas. Entonces empezó su conversión Anti-sandinista que solamente se han creído en España. En su facebook si se indaga bien se pueden apreciar publicaciones poniendo en un pedestal a Rosario Murillo. Todo cambió de repente. Ahora se ha convertido en un resentido apoyado por la oposición en Nicaragua. Su fundamento filosófico es tan sólido como el peinado que luce. Las apariencias engañan señores.

    Responder a este comentario
  2. Iñigo
    Iñigo 03/05/2018, 01:48

    ¿El conflicto de Nicaragua, visto desde las aulas de la Universidad?.
    ¿A qué nivel de chorrada periodística hemos llegado en lamarea?.
    Será “el conflicto visto por Fidel Ernesto Narváez”,que es la única fuente del articulista.
    Por favor, un poco de rigor.
    Seguiré aguantando leyendo este medio por si ocurre un milagro.
    Gracias

    Responder a este comentario
  3. Ripi
    Ripi 25/04/2018, 15:32

    El pueblo se hartó de la corrupción. Saben ustedes que además que 4 hijos del.matriminio presidencial tienen rango y salario de ministros de estado?
    Hay 4000 millones de dólares de ayuda venezolana que Non se sabe en la cuenta de quien están. Hay 32 muertos estudia tes y pobladores que protestaban y fueron agredidos aún estando desarmados.mas de 200 desaparecidos. Hay suficiente información en las redes para no dejarse engañar por ese comunicado del frente sandinista asesino de su pueblo. Aquí no hay conspiraciones extrañas, aquí hay un pueblo que quiere libertad, paz y que se enjuiciar a los corruptos y asesinos

    Responder a este comentario
  4. Pedro T.
    Pedro T. 25/04/2018, 12:30

    Pues no es esa la realidad de lo que pasa en Nicaragua, por mucho que el citado Sr. Narvaez intente convenzernos. A continuación les paso un informe de la secretaria internacional del FSLN, pero antes un comentario: No hay nada nuevo bajo el sol, son las revoluciones de colores organizadas siempre desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Un abrazo.
    Comunicado del FSLN sobre los sucesos ocurridos en Nicaragua
    Reciban nuestro saludo revolucionario. Por la presente queremos compartir con ustedes información sobre los sucesos ocurridos en nuestro país en estos días.
    Como es sabido, fuimos atacados por una ofensiva violentísima que estuvo a punto de incendiar el país en lo que fue una especie de guarimba generalizada, o sea que a diferencia de Venezuela, los actos violentos de protesta y demás acciones no se circunscribieron a determinadas zonas, sino que fue en todas partes, más al estilo de los alzamientos ocurridos en medio oriente.
    Es importante señalar que como ustedes saben, los partidos políticos de derecha en Nicaragua no tienen ni de cerca la fuerza y capacidad organizativa requerida para provocar tal situación, pero obviamente una vez creada, ellos aprovecharon para sacar réditos políticos.
    Pero antes de seguir es importante referirnos al trasfondo del asunto. La seguridad social en Nicaragua ha sido uno de los aspectos en que más logros hemos alcanzado en el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo. La cantidad de beneficios de los asegurados y la cobertura de dichos beneficios a la población aumentaron exponencialmente con el regreso del sandinismo al poder en 2007, lo que ocasionó una situación económica crítica en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que es la institución estatal a cargo de este tema.
    Ante tal situación, el FMI y le empresa privada organizada en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), pidieron aplicar las típicas medidas neoliberales en este tema: subir la edad de jubilación (en Nicaragua es de 60 años) y la cantidad de semanas necesarias para acceder a ella (750 para pensión normal y 250 para quienes en edad de jubilación no hayan alcanzado la primera cantidad, lo cual no existía antes del regreso al poder del sandinismo en 2007; incluso en este caso, el planteamiento de los más radicales neoliberales era eliminar por completo la pensión). Ante ello, nuestro gobierno respondió con un rotundo rechazo tanto al FMI como al COSEP. En cambio, la opción escogida fue aumentar los aportes de trabajadores y empresarios, y establecer un aporte para los jubilados, incluyendo a los que reciben la pensión reducida. Esta decisión se tuvo que tomar rompiendo por primera vez el consenso con la empresa privada, que forma parte de nuestro modelo de consenso y alianzas entre gobierno, trabajadores y empresarios.
    Según las reformas que decidió nuestro gobierno, el aumento en el aporte de los trabajadores fue del 6.25% al 7% (aumento de 0.75%), los empresarios del 19% al 22.5% (aumento del 3.5%) y los jubilados del 0% al 5%, que fue el tema más polémico, pero seguían siendo los que menos aportaban, y a cambio iba a aumentar la cobertura en salud y otros beneficios para ellos.
    Otra medida fue eliminar el techo para pagar la seguridad social, que antes estaba establecido en C$ 82,953.22, o sea actualmente los que ganan más de eso no incluyen en el porcentaje de su aporte a la Seguridad Social el resto de sus ingresos más allá de esa cantidad. Con las reformas, todos pagarían conforme al total de sus ingresos. Esto es especialmente sensible para los empresarios y beneficioso para los trabajadores, ya que una forma de saquear el INSS ha sido que los empresarios se autonombran y nombran a sus familiares más cercanos en los cargos más altos en sus empresas con megasalarios para obtener grandes beneficios y pensiones de lujo al llegar a edad de jubilación.
    La reacción de los que se manifestaron inicialmente contra las reformas fue como si éstas hubieran sido las típicas reformas neoliberales aplicadas en otros países, y que nosotros más bien estábamos rechazando al adoptar las que acabamos de explicar.
    Las protestas fueron iniciadas y protagonizadas por los estudiantes universitarios, sobre todo de universidades privadas religiosas, subvencionadas por el Estado. En determinado momento adquirieron un carácter violento, con tranques en la carretera panamericana y otras acciones por el estilo, y al querer restablecer el orden la Policía, ésta fue atacada con morteros caseros, muy populares en Nicaragua desde las luchas contra el neoliberalismo encabezadas por el FSLN.
    Vale la pena destacar que las universidades más beligerantes fueron: la Universidad Centroamericana (UCA), de los jesuitas; y la Universidad Politécnica (UPOLI), propiedad de una iglesia protestante con sede en Estados Unidos.
    Como contraparte y ante la escalada violenta, se movilizó la Juventud Sandinista, organizada en los barrios populares y en las instituciones del Estado, y hubo más choques violentos. La escalada fue en aumento y luego, sorprendentemente se sumaron pobladores de los barrios populares.
    El siguiente nivel fue el de las protestas generalizadas en diversos puntos de varias ciudades, que se vio acompañado de asaltos e incendios de locales representativos del sandinismo e instituciones del Estado, y a casas de sandinistas, así como saqueos a supermercados y a bodegas, entre ellas en la que se guardaba todo el medicamento de los asegurados. En estos actos delictivos había quienes convocaban personas en barrios pobres y luego las lanzaban al saqueo.
    Los trabajadores del Estado se movilizaron a defender sus instituciones, haciendo guardias nocturnas, lo cual tuvo excelentes resultados, destacándose la valentía de los trabajadores del INSS, que no permitieron a los grupos violentos anti-reforma penetrar en sus instalaciones.
    La Policía actuó de forma prudente, pero era imposible evitar escenarios de represión, ya que es su naturaleza y no se podía permitir la destrucción del país. Incluso en el momento culminante de los hechos, hubo que movilizar al Ejército a custodiar las instituciones.
    Producto de los enfrentamientos, pero sobre todo entre manifestantes anti-reforma y manifestantes pro-reforma, hubo alrededor de veinticinco muertos, incluyendo policías, un periodista del canal 6 (sandinista), varios jóvenes de la Juventud Sandinista y universitarios que participaban en la protesta. Tal como sucede en otras experiencias (caso Venezuela), la derecha utiliza estos muertos para exacerbar ánimos en contra del gobierno y la Policía.
    Ninguna organización política, social ni gremial se atribuyó la dirección de las protestas, aunque fueron apoyadas públicamente por el COSEP, algunos jerarcas de la Iglesia Católica y los partidos de la derecha (los mismos que negaron a los trabajadores sus derechos cuando eran gobierno).
    A pesar de la aparente falta de dirección de las protestas, llama poderosamente la atención que hubo una coordinación perfecta, acciones sincronizadas y del mismo tipo en todas partes, como si ya hubiera algo preparado, listo a ser activado cuando las condiciones fueran propicias. Esto tiene algo que ver con la cultura militar de la sociedad nicaragüense, pero indudablemente hay un formato preparado, que en nuestro caso fue especialmente agresivo posiblemente por las características de solidez y estabilidad que nuestro proceso ha presentado hasta ahora y que se está restableciendo.
    En su primera comparecencia, el Comandante Presidente Daniel Ortega anunció el restablecimiento de la negociación tripartita entre gobierno, trabajadores y empresarios, para revisar las reformas. En su segunda comparecencia, el Comandante anunció la derogación de las reformas para crear condiciones más favorables al diálogo, que inicia el día de hoy con participación del gobierno, los trabajadores, la empresa privada y la Iglesia Católica, cuya incorporación era una exigencia tanto de los empresarios como de los estudiantes.
    Es importante el hecho de que el Comandante Presidente Daniel Ortega en su segunda comparecencia haya estado acompañado de empresarios representativos de los inversionistas extranjeros en Nicaragua, dando así una señal de solidez y estabilidad a los agentes económicos nacionales e internacionales.
    En estos momentos ya la violencia ha cesado y sólo se mantienen pequeños focos sin mayor impacto, y las fuerzas sandinistas hemos pasado a la ofensiva. Por su parte, el pueblo sin distinción política se ha organizado espontáneamente para enfrentar los saqueos.
    Hasta aquí nuestro informe. Saludos, compañeros;
    Fraternalmente,
    Secretaría Internacional, FSLN.

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