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lunes 24 septiembre 2018

Opinión

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Miedo al cuerpo, miedo al placer

“Se trata de cómo ese macho blanco y heterosexual, cuyo cuerpo considera que es superior y propietario del resto, marca cuál debe ser el comportamiento del resto de individuos, y cuál el uso que hagan de sus cuerpos, para conservar lo que él considera sus propiedades”, escribe Fallarás.

07 enero 2018
13:12
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Miedo al cuerpo, miedo al placer
El periodista Luis del Val, colaborador de la COPE. Foto: COPE

Una podría preguntarse seriamente de dónde viene el odio que tiene gran parte de la población a los gays y las lesbianas o a los transexuales, qué caray les han hecho para que reaccionen así. Volví a preguntármelo cuando oí el discursito que el periodista y escritor Luis del Val regurgitó en la COPE, un ejemplo de ignorancia y odio irracional. Y volví a responderme que bajo todo ello subyace el miedo al placer, o sea el miedo al cuerpo.

Las mujeres sabemos bien de qué va eso.

En su magnífica obra Entre el mundo y yo (Seix Barral, 2017, National Book Award 2015 de No ficción), el escritor Ta-Nehisi Coates narra a su hijo lo que es la discriminación en la sociedad de Estados Unidos. Él es negro, y habla de la discriminación a los negros. Le explica cómo la única diferencia entre un hombre negro y otro blanco es el cuerpo. Solo eso. ¡El cuerpo! Por el hecho de ser negro, únicamente por eso, tu cuerpo es susceptible de ser vulnerado, golpeado, deshecho, retirado.

Cuando lo leí, sentí que me hablaba a mí, mujer. Lo sentí profundamente. La única diferencia entre una mujer y un hombre es el cuerpo. Solo eso. Algo físico.

En el caso de las mujeres, el cuerpo se ha convertido en un campo de batalla, en el lugar donde los hombres libran una lucha. Y esa lucha es, entre otras cosas, contra el uso que nosotras decidimos hacer de nuestro cuerpo. Ahí hay una diferencia añadida al relato de Coates, pero su punto de partida está en ese relato. Someter el cuerpo es someter al individuo, o sea castigar y cercenar su libertad.

Ahí nace y se desata el odio a gays, lesbianas o transexuales. Se trata de cómo ese macho blanco y heterosexual, cuyo cuerpo considera que es superior y propietario del resto, marca cuál debe ser el comportamiento del resto de individuos, y cuál el uso que hagan de sus cuerpos, para conservar lo que él considera sus propiedades. Pero, además, su construcción religiosa, ligada a la culpa y el pecado, le supone un miedo esencial a cualquier uso del cuerpo que no sea el reglado por la norma. Necesita esa herramienta, esa normativa. Propiedad y culpa.

El resto le da miedo. Le dan miedo los cuerpos diferentes al suyo, y por eso los ataca y odia. El odio viene del miedo. Le aterra el uso soberano que puedan hacer de sus cuerpos aquellos que son diferentes. Entre otros, mujeres, personas homosexuales o transexuales, etcétera. De ahí los cientos de legislaciones, en absolutamente todos los países y religiones, sobre comportamiento sexual, aborto, matrimonio, indumentaria.

Si, además, el uso que una o uno hace de ese cuerpo distinto, de su cuerpo, le procura placer, la cosa se les hace insoportable. Y tapan su miedo con la burla, el escarnio, el castigo y la discriminación.

Por eso Luis del Val y todos los demás ignorantes del PP y Ciudadanos que arremetieron contra gays, lesbianas, transexuales o mujeres, sencillamente trataban de tapar con burla y prohibición su patética cobardía.

 

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Cristina Fallarás

Cristina Fallarás

Periodista y escritora. También colabora en Público.es y Cuatro, entre otros medios. Su última novela es Honrarás a tu padre y a tu madre. Recibió el Premio del Director de la Semana Negra de Gijón (2012) y el Premio Dashiell Hammet de novela negra (2012), entre otros galardones. Previamente trabajó para El Mundo, Cadena Ser, RNE, Diario ADN, Telecinco, Antena 3, La Sexta...

6 comentarios

  1. Alfonso
    Alfonso 11/01/2018, 21:22

    Fallarás enhorabuena por tu artículo te escucho en el programa de TV cuatro y comparto tu forma de analizar éste país de sinvergüenzas.?? Sigue así.

    Responder a este comentario
  2. María R.
    María R. 11/01/2018, 17:42

    LA CONFERENCIA EPISCOPAL FINANCIA EL ODIO
    Hablan de denunciar a Luis del Val por un delito de odio. Yo no iría tan lejos, pese a que hay odio a toneladas en sus palabras. Es solo un pobre ignorante ladrando para ganarse las habichuelas. El verdadero problema es quién le paga esas habichuelas, quien le ofrece un micrófono, quien está apostando por difundir ese odio. La Conferencia Episcopal. Sí, esos que usted financia cuando marca la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta.
    Javier Pérez “Cuarto Poder”)

    Responder a este comentario
  3. @elpankrashkin
    @elpankrashkin 11/01/2018, 11:43

    “…Por eso Luis del Val y todos los demás ignorantes del PP y Ciudadanos que arremetieron contra gays, lesbianas, transexuales o mujeres…”

    Claro que sí, porque los más de 11 millones de votos que obtuvieron entre PP y C´s en las últimas elecciones generales (2016) sólo fueron emitidos por machos blancos y heterosexuales.

    Responder a este comentario
  4. Oscar lorenzo suarez
    Oscar lorenzo suarez 08/01/2018, 22:27

    Hola
    Yo no creo que sea miedo, es más frustración y envidia de estos tertulianos y sus superiores hacia la libertad en todo su abanico de posibilidades, sexual, vital en suma. De haber miedo será a descubrise a ellos mismos lo que son o un miedo a ser ellos mismos en ese ámbito.
    Mucha gente de mi edad ha sufrido mucho escondiendo su condicion, y no soy tan mayor, hubo mucho sufrimiento ahi
    El franquismo hizo mucho daño y esta gente está educada en esa cultura y la gente pata la que hablan y a hurtadillas y de rebote les vota, tambien han sido castrados asi

    Algo que a los jovenes de hoy por fortuna, no les pasa, ya tienen suficiente con tener que emigrar o bajarse los pantalones para tratar de llevar una vida digna, lo cual es paradójico y triste

    Responder a este comentario
  5. jose
    jose 07/01/2018, 20:12

    Hola, un artículo muy interesante, mi enhorabuena. Estoy seguro que con más de uno y de dos has dado en el clavo, el ser humano rechaza lo que teme, y teme lo que no comprende.

    Hay una afirmación con la que no estoy de acuerdo sin embargo: “La única diferencia entre una mujer y un hombre es el cuerpo. Solo eso. Algo físico.” Lo cierto es que a lo largo de la evolución de la especie, el sistema nervioso ambos sexos se fue especializando en pos de la supervivencia de la misma. Por lo tanto nuestra manera de comportarnos o incluso de procesar la información sensorial es distinta; no hay más que ver que la producción de sustancias químicas de ambos organismos es distinta.

    Por eso no creo que comparar etnias (raza negra con blanca) con sexos sea lo mismo.

    A no ser que con diferencias físicas se refiera también a nuestros cerebros y su manera de comportarse, que al fin y al cabo la mente es pura química y pertenece a lo físico. Pero entonces las diferencias no físicas quedarían relegadas al plano de lo espiritual o trascendente a la materia.

    Un saludo.

    Responder a este comentario
  6. Paco sebastian martinez
    Paco sebastian martinez 07/01/2018, 16:17

    Te ha faltado querida sobrina decir que,el posible miedo a ser aquello que odian,es decir,en el fondo son unos gays en el armario,o quizás y peor,pederastas escondidos,saludos y un besico

    Responder a este comentario

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