lamarea.com

lunes 18 diciembre 2017

Opinión

Voces por las calles vacías: de las mujeres del Aguaucho a la actualidad

“Hoy seguimos dando voces pronunciando los nombres de las víctimas, solicitando la justicia que se les debe, exigiendo que se eliminen los símbolos fascistas que llenan de vergüenza las calles y plazas de esta España cañí”.

09 octubre 2017
12:33
Compartir
Voces por las calles vacías: de las mujeres del Aguaucho a la actualidad
Monumento a las mujeres del Aguaucho.

Hoy comienza la exhumación de la fosa de las mujeres del Aguaucho. En #LaMarea53 incluimos ’12 kilómetros, 12 minutos, 16 mujeres en un camión’, una ruta de la memoria por Zufre-Higuera (Huelva). Puedes adquirir la revista online. Suscripciones anuales desde 22,50 euros

 

Dicen que los asesinos de las mujeres del Aguaucho, todas ellas originarias de Fuentes de Andalucía, un hermoso pueblo situado en la campiña sevillana, daban voces por las calles vacías después de vejarlas, violarlas y asesinarlas vilmente aquella tarde del 27 de agosto de 1936.
Dicen que los asesinos de las mujeres del Aguaucho, una vez saciados de sangre y hombría, se pavonearon por el pueblo, enseñando la ropa interior de algunas de ellas como muestra de lo que habían cazado esa tarde.

Porque a lo que estos salvajes asesinos se dedicaron era precisamente a eso: a cazar como conejos a María Jesús Caro González, de 18 años de edad, a las hermanas García Lora, Coral y Josefa, de 16 y 18 años; a María León Becerril, de 22 años, y a Joaquina Lora Muñoz, de 18 años. A cazarlas y a tomar como botín de guerra el cuerpo de estas jóvenes mujeres. Una vez más. Repitiendo el esquema machista y sexista transmitido de generación en generación al guerrero desde el inicio de la humanidad: en las guerras, al enemigo se le mata; a la enemiga, se la viola. Así, esta hazaña se convierte en bandera de venganza para el violador y símbolo de humillación para el padre, hermano o esposo de la mujer vejada. Y por supuesto, para la misma mujer.

Una de las definiciones de la Real Academia Española sobre terrorismo dice así: “Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos”. Me parece la mejor definición posible al caso que nos ocupa, porque el crimen del Aguaucho fue ejecutado por una banda organizada de criminales, arengados en su vil tarea por el general Queipo de Llano (enterrado, por cierto, en la Basílica de la Macarena de Sevilla), cuyo objetivo era crear terror y alarma social.

No nos equivoquemos. No pensemos en ellos como simples hombres, borrachos de alcohol y deseosos de sexo. Tampoco pensemos que eran psicópatas, personas sin escrúpulos. No. Eran y seguirán siendo a pesar de que ya no estén entre nosotros, criminales de guerra. Criminales que consiguieron su objetivo. Y vaya si lo consiguieron. Crear terror. Un terror que paralizase a la población, no solo de este pueblo, sino de los cientos y cientos de pueblos de nuestra Andalucía por los que los bárbaros dejaron cientos de fosas comunes, cientos de huérfanos y huérfanas, cientos de mujeres vejadas, y/o asesinadas. Objetivo cumplido.

El terror fue utilizado por el fascismo como una estrategia que tuvo consecuencias nefastas para la ciudadanía. Y no solo para los hombres y mujeres de aquellos convulsos años. Ese terror provocó en muchas familias un mecanismo de defensa bien conocido para las personas que nos dedicamos a la recuperación de la memoria histórica: el olvido y el silencio. Dos muros con los que continuamente nos topamos a la hora de recopilar información en nuestros pueblos. Mejor olvidar. Mejor no contar. Mejor no pronunciar el nombre de nuestros familiares y mejor que las generaciones que fueran naciendo no supieran qué pasó con ellos y ellas. Por si acaso los fascistas vuelven de nuevo y, a dentelladas de terror, vuelven a repetir lo mismo. Por suerte esto no pasó en todas las familias y muchas han trasmitido, envueltos en dolor y rabia, los recuerdos dolorosos de aquel tiempo.

Otro muro con el que las víctimas nos topamos, producto de la tan cacareada y modélica Transición española, es la impunidad de estos crímenes. Impunidad que vive y que corroe todos los estamentos “democráticos” de nuestro país, impunidad que impide llamar a los crímenes lo que fueron: crímenes. Impunidad que impide señalar a los verdugos y ejecutores como lo que son: criminales. Impunidad que provoca que las víctimas seamos ninguneadas en el Estado español y no seamos consideradas víctimas de terrorismo. Dicen que los asesinos de las mujeres del Aguaucho daban voces por las calles vacías del pueblo…

Qué metáfora más potente y cuánto nos acerca a la situación de hoy, en la que los hombres y mujeres, familiares o no de las víctimas del fascismo, seguimos dando voces pronunciando los nombres de las víctimas, solicitando la justicia que se les debe en los tribunales españoles y extranjeros, requiriendo que se abran las ignominiosas fosas comunes cuyos vientres albergan los restos de los hijos e hijas del pueblo, exigiendo que se eliminen los símbolos fascistas que llenan de vergu?enza las calles y plazas de esta España cañí que sigue devolviéndonos en eco las voces que reclaman por calles y plazas VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.

 

Paqui Maqueda es presidenta de la asociación Nuestra Memoria. 

¿Sabes que 'La Marea' rechaza la publicidad sexista y la del Ibex35?

Un medio debe ser tan libre como coherente.

Protege nuestra independencia.

SuscríbeteHaz una donación

Paqui Maqueda

Paqui Maqueda

3 comentarios

  1. Chorche
    Chorche 29/10/2017, 20:32

    #contraelolvido
    Argeles Sur Mer: cuando fuimos refugiados
    El recuerdo de “La Retirada” en el Rosellón continúa vivo gracias al trabajo de asociaciones que continúan homenajeando a aquellos que debieron huir del franquismo en 1939, una labor que contrasta con la tímida aplicación de la Ley de Memoria Histórica en el Estado español
    http://arainfo.org/argeles-sur-mer-cuando-fuimos-refugiados/

    Responder a este comentario
  2. María R.
    María R. 15/10/2017, 17:39

    Andalucía de las vírgenes y de las ciegas devociones…
    De las más que espléndidas subvenciones a la iglesia cómplice de quienes acabaron con tus mejores hijos.
    De las folclóricas duquesas y de los señoritos toreros…
    Encuentra tu valor y tus valores y no descanses hasta que les sea devuelta la dignidad la Verdad y la Justicia que el fascismo arrebató a tus mejores hijos.
    Ellos no descansarán hasta que así sea.

    La Transición a la democracia se hizo trasladando todos los aparatos del estado fascista a la “nueva casa de la democracia”. La misma policía, los mismos jueces, los mismos militares, los mismos funcionarios. No ha habido democratización de ninguno de los aparatos del estado. No se ha podido librar una batalla pedagógica contra la “cultura” del franquismo. Asímismo se ha trasladado también la corrupción institucionalizada.
    Una “democracia” que se asienta sobre miles de defensores de la legítima democracia que esperan justicia en las cunetas, un país dónde todavía hay miedo, mucho miedo, un país profundamente manipulado, en un país así no puede crecer la democracia, en un país así sólo crece la mugre.
    LA AMNESIA DE LOS COMPLICES de Gerardo Iglesias, vídeo 47 m.
    https://www.youtube.com/watch?v=tnjeZOiDjGc

    Responder a este comentario
  3. EdgardoCanu
    EdgardoCanu 13/10/2017, 22:16

    No tendran paz ni verdadera democracia hasta que la impunidad vuele por el aire, dinamitada por una justicia que de la espalda al franquismo.
    Aprendan de Argentina.

    Responder a este comentario

Escribir un comentario

No se publicará tu dirección de email.
Los campos obligatorios están marcados con *

Última hora

LM55 – Diciembre 2017

Tus artículos

Elecciones en Chile: por qué puede ganar el centro-izquierda

"A pesar de todas las críticas, Alejandro Guillier podría ganar a Sebastián Piñera en las elecciones de este domingo en Chile", sostiene Manuel-Fabien Aliana.

Los socios/as escriben

Otra mujer confiesa que la han violado

"Se confiesa, es decir, se reconoce a regañadientes, aquello que avergüenza. Por eso la víctima de un delito no confiesa, la víctima denuncia, acusa al agresor, al delincuente, al culpable", reflexiona Amparo Ariño