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martes 13 noviembre 2018

Internacional

Martin Schulz se juega sus opciones para la cancillería en Renania del Norte-Westfalia, el gran feudo socialdemócrata

El SPD teme perder el poder en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia este domingo. Una derrota en el mayor de los Länder alemanes reduciría al mínimo las posibilidades de Martin Schulz para desbancar a Angela Merkel en septiembre

13 mayo 2017
17:36
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Martin Schulz se juega sus opciones para la cancillería en Renania del Norte-Westfalia, el gran feudo socialdemócrata
Martin Schulz y Hannelore Kraft (a la derecha) en un acto del SPD. Foto: Facebook SPD

Este domingo se celebra el ensayo general para las elecciones federales alemanas de septiembre. Los comicios regionales en Renania del Norte-Westfalia (NRW, en sus siglas en alemán) -con 18 millones de habitantes, el estado federado más poblado del país- son decisivas para el futuro de la política alemana. Martin Schulz se juega sus opciones de desbancar a la canciller Angela Merkel en su tierra. El candidato socialdemócrata es de Würselen, una pequeña localidad renana cerca de Aquisgrán.

Renania del Norte-Westfalia es el feudo por excelencia del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), donde ha gobernado durante los últimos 50 años, con un breve paréntesis entre 2005 y 2010. Desde hace siete años, gobierna una coalición entre SPD y los Verdes encabezada por la primera ministra Hannelore Kraft y su vice Sylvia Löhrmann de la formación ecologista. Si no se equivocan las encuestas -y últimamente han fallado bastante-, el gobierno rojiverde no renovará la mayoría en el Parlamento regional de Düsseldorf.

Es más, el SPD de Kraft puede incluso perder su primera posición, ya que va prácticamente empatado con la Unión Democristiana (CDU) en los sondeos. “Me enfrento con filosofía al juicio de los votantes”, dijo Schulz en su último mitin en Würselen, “unas veces te dan y otras veces ganas”. A pesar de la aparente parismonia, el expresidente del Parlamento Europeo sabe que se la juega este domingo después de las dos derrotas de los socialdemócratas en las recientes elecciones regionales del Sarre y Schleswig-Holstein. “Si el SPD quedara en segundo lugar, será muy difícil frenar la espiral a la baja. Significaría que Martin Schulz debería enterrar sus esperanzas para la cancillería”, comentó el politólogo Oskar Niedermayer en la revista Focus, en línea con lo que piensa la gran mayoría de los analistas.

Cuando Sigmar Gabriel renunció el pasado enero a la presidencia del SPD y a la candidatura al Gobierno a favor de Schulz, se desató una euforia inesperada en el centroizquierda. Los socialdemócratas, que durante años habían languidecido en las encuestas, llegaron incluso a superar a la CDU de Merkel en la intención de voto. Pero entonces llegó el baño de realidad. En marzo, los socialdemócratas fracasaron en su intento de ganar a la CDU en el pequeño Land de Sarre. Y el domingo pasado, el SPD sufrió otra inesperada derrota en el estado norteño de Schleswig-Holstein. El celebrado “efecto Schulz” parece haberse desinflado.

Los partidos suelen agarrarse al hecho de que en elecciones regionales tienen mucho peso los temas locales. Kraft, una economista nacida en una familia obrera en la Cuenca del Ruhr, el antiguo corazón industrial de Alemania, no ha conseguido superar los problemas económicos en NRW. En 2016, la tasa del paro del 7,7% estuvo por encima de la media nacional del 6,1%. El crecimiento, sin embargo, dio un acelerón el año pasado y el Producto Interior Bruto cerró con un alza del 1,8% frente al 1,9% en todo el país.

El gobierno rojiverde ha sido atacado en esta campaña electoral por la abultada deuda del Land de unos 180.000 millones de euros. Lejos de arrepentirse, Kraft destaca las fuertes inversiones en educación pública, una de las competencias principales de los estados federados. Otra es la seguridad, cada Land tiene su propio cuerpo de policía. Y el de NRW últimamente ha dado titulares negativos. La tasa de criminalidad ha subido. A eso se suman episodios como las agresiones sexuales contra cientos de mujeres en la Nochevieja del año pasado en Colonia, y la falta de reacción de la policía, o el hecho de que los agentes en Renania del Norte-Wesfalia tuvieran fichado al tunecino Anis Amri pero no pudieran evitar que matara a once personas al entrar con un camión en un mercado de Navidad el diciembre pasado.

El candidato democristiano Armin Laschet ha basado su campaña en el asunto de la seguridad, donde la gente suele atribuirle mayor eficiencia a la derecha. Laschet no entró demasiado en el espinoso tema de los refugiados, aunque sí invitó a un acto de campaña a Horst Seehofer, el primer ministro de Baviera muy crítico con la política migratoria de la canciller.

Con este discurso, la CDU probablemente contribuirá a que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se quede por debajo de sus expectativas en NRW. Según los sondeos, la formación xenófoba superará el umbral del 5% para entrar en el parlamento pero se quedará por debajo del 10% que le dan algunas encuestas a nivel nacional. AfD tiene un nuevo competidor en el renacido Partido Liberaldemócrata (FDP) que mantiene un discurso intencionadamente ambiguo con el tema de los refugiados. Después de que el FDP se quedara fuera del Bundestag (la cámara baja del Parlamento alemán) por primera vez en medio siglo en las pasadas elecciones, su líder nacional Christan Lindner, que es de Renania, se presenta como un candidato antisistema para captar los votos de la gente que quiere castigar a los grandes partidos, CDU y SPD, que gobiernan ahora juntos en Berlín.

Die Linke, la formación de izquierda, probablemente entre también en el parlamento de Düsseldorf, aunque el margen que le dan los sondeos es demasiado escaso como para relajarse. En cualquier caso no formará parte del futuro gobierno porque en los últimos días de la campaña, Kraft descartó la opción de pactar con Die Linke. Es la lección de las elecciones en el Sarre, donde la perspectiva de un gobierno de SPD y Die Linke movilizó a los votantes desencantados de la CDU.

Ante este panorama, en Renania del Norte-Westfalia la gente ya se va preparando para una “gran coalición” entre socialdemócratas y democristianos, como la que gobierna en Berlín. La pregunta es si será encabezada por Kraft o Laschet. Y de ello depende en buena parte si el futuro canciller de Alemania se llama  Merkel o Schulz.
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Thilo Schäfer

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