La UE se propone acelerar la coordinación de sus sistemas de seguridad

Las críticas se han encendido también por el hecho de que uno de los terroristas suicidas fuera expulsado hasta en dos ocasiones por Turquía, tras ser detenido tratando de llegar a Siria

Ciudades con puntos turísticos y de comunicaciones casi militarizados, decenas de detenciones, vigilancia masiva. Nada de esto ha servido para evitar el último atentado yihadista en Europa, que ha golpeado de lleno a Bruselas. Los servicios de inteligencia del país están siendo duramente criticados tanto desde el exterior como desde el interior del territorio. Uno de los comentarios más duros ha venido de la mano del ministro israelí Israel Katz, que dirige a los espías de su país: “Si Bélgica continúa comiendo chocolate, disfrutando de la vida y no se toma en serio que una parte de los musulmanes están organizando desde allí actos terroristas serán incapaces de luchar contra ellos”.

Sin embargo, Bélgica no es la única que está recibiendo críticas en este sentido. La UE en su conjunto ha admitido un problema de falta de coordinación y no haber aplicado las medidas de seguridad que acordaron los diferentes ministros de Interior después del atentado de París. El hecho ha sido afeado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. La falta de coordinación parece venir de una falta de voluntad política y de confianza, tal y como asegura el comisario del Interior, Dimitris Avramopoulos. “Los que cometieron los atentados en Bruselas eran bien conocidos por los servicios de inteligencia”, ha añadido, para agregar acto seguido que éste es “el momento de cooperar”.

Mientras los líderes europeos entonan el mea culpa, esta semana Francia y Bélgica han llevado a cabo detenciones. La policía gala ha detenido a una persona que, asegura el gobierno, estaba a punto de cometer un atentado. Ya van 75 detenciones por parte del Estado francés en lo que va de año, de personas relacionadas (más o menos intensamente) con actividades terroristas. De éstas, 28 están en prisión. Sin embargo, lo que más han repetido los ministros de Interior europeos ha sido la necesidad de que exista un control exhaustivo de las entradas y salidas de la zona Schengen -con registro de pasajeros aéreos incluido-, así como un intercambio de información entre los diferentes estados mucho más rápido.

Las críticas se han encendido también por el hecho de que uno de los terroristas suicidas fuera expulsado hasta en dos ocasiones por Turquía, tras ser detenido tratando de llegar a Siria. El ministro de Interior de Bélgica, Jan Jambon, así como el de Justicia, Koen Geens, han presentado su dimisión tras reconocer errores, pero el primer ministro belga, Charles Michel, las ha rechazado. Bélgica está en el punto de mira de las críticas pese a que se acababan de apuntar un tanto con la detención del presunto cerebro de los atentados de París, Salah Abdesalam.

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