Otegi sale de prisión dispuesto a dar la batalla política por la independencia

Arnaldo Otegi a su salida de la cárcel de Logroño - SORTU

Queda por despejar aún si podrá presentarse a lehendakari, ya que el TS mantuvo su inhabilitación de diez años para ostentar un empleo o cargo público

El histórico dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi ha salido esta mañana de la cárcel de Logroño tras pasar allí más de seis años, pena que impuso el Tribunal Supremo al considerar que trataba de reconstruir la ilegalizada Batasuna bajo las órdenes de ETA. Otegi ha dado sus primeros pasos fuera de la prisión acompañado por decenas de personas, entre los que estaban su familia, caras conocidas de la política independentista vasca y catalana, activistas abertzales y miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

Otegi ha dado su primer discurso tras recobrar la libertad. “Todas estas cámaras acreditan que hay presos políticos en el Estado español”, ha denunciado. El dirigente abertzale se ha mostrado decidido a continuar la batalla política. “Ahora nos toca sacar a los presos de la cárcel y la independencia”, ha reivindicado. “Nos encarcelaron como euskaldunes, ciudadanos de Euskal Herria, independentistas y socialistas, y como tales salimos”, ha agregado, tras agradecer a sus simpatizantes no haber caído en las “provocaciones” del Gobierno español y haber continuado por la vía política.

Tanto en círculos nacionalistas como no nacionalistas se le ve como candidato a lehendakari. Ante el “morbo” que provoca esta cuestión, Otegi ha respondido que “el mejor lehendakari, el mejor alcalde, es el pueblo”. Entre los presentes en el cortejo de bienvenida se encontraban parlamentarios de Bildu (Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez), de ERC (Santi Vidal), de la CUP (Anna Gabriel y el ex diputado David Fernández) y los músicos Lluís Llach y Fermín Muguruza, entre otros. Tras el discurso, el líder independentista se ha alejado de la prisión con destino a su pueblo natal, Elgoibar (Guipúzcoa). Allí está previsto, esta tarde, que se celebre un acto de bienvenida que será vigilado por la Policía.

Inhabilitado hasta 2021

La Audiencia Nacional condenó a Otegi a diez años por tratar de reconstruir la ilegalizada Batasuna “siguiendo instrucciones de ETA”, una pena que posteriormente fue rebajada por el Tribunal Supremo (TS) a seis años y medio. Queda por despejar aún si podrá presentarse a lehendakari, ya que el TS mantuvo su inhabilitación de diez años para ostentar un empleo o cargo público, es decir, hasta 2021. Sin embargo, existe el precedente de Iker Casanova, que estaba inhabilitado hasta 2016 y que en 2014 pasó a ser parlamentario.

Otegi tiene otro reto por delante, esta vez de tipo político: frenar la subida de Podemos en Euskadi, que comió el terreno a la izquierda abertzale en las generales, lo que se suma a la crisis interna que vive el independentismo vasco. El secretario general de Sortu -cargo para el que fue elegido mientras estaba en prisión- tendrá que lidiar, por tanto, con el discurso de la “nueva política”. A su favor cuenta con el referente catalán, donde la izquierda y la derecha nacionalistas se han unido para dar comienzo a un proceso de corte secesionista. Las elecciones autonómicas vascas, a finales de año, despejarán dudas.

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