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martes 17 julio 2018

Internacional

Gases lacrimógenos israelíes matan al activista palestino Hashem Azzeh

Según fuentes palestinas, el activista se encontraba en Bab al-Zawiya, en el momento en el que las fuerzas israelíes reprimían con fuerza la presencia de jóvenes que lanzaban piedras

22 octubre 2015
11:13
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Gases lacrimógenos israelíes matan al activista palestino Hashem Azzeh
Hashem Azzeh junto a su mujer. JULIO PÉREZ

GAZA // Los activistas internacionales pro palestinos están de luto por la muerte de Hashem Azzeh, un palestino de 53 años que murió tras inhalar gas lacrimógeno usado por las fuerzas israelíes el miércoles 21 de octubre, en Hebrón. Hashem era un conocido activista de los derechos humanos y los derechos de los palestinos en una localidad donde la violencia de los colonos israelíes está latente las veinticuatro horas del día.

Según fuentes palestinas, el activista se encontraba en Bab al-Zawiya, centro de Hebrón, en el momento en el que las fuerzas israelíes reprimían con fuerza la presencia de jóvenes que lanzaban piedras en un episodio más de los choques y enfrentamientos que vienen sucediéndose en los territorios palestinos ocupados desde inicios de octubre. La conmoción por la muerte de Hashem, cuyo fallecimiento fue anunciado en la tarde del 21 de octubre, se extiende a las redes sociales y ya son varios los activistas que han denunciado el ataque con gas por el que perdió la vida.

Hebrón, vivir en el infierno de los asentamientos

La casa de Hashem está situada en la ladera de Tel Rumeida, en Hebrón, allí vivía con su esposa y sus hijos al lado de un asentamiento israelí, construido ilegalmente según las leyes internacionales. Todos ellos han sido víctimas, en algún momento, de las agresiones de colonos. Su mujer sufrió dos abortos tras recibir palizas. Hashem también pasó por el mismo calvario y perdió varios dientes.

“Querían que abandonaran la casa”, cuenta Jaldía, activista palestina de las Brigadas UNADIKUM residente en España que pasó por casa de Hashem en su visita a Hebrón. “Los colonos les cerraron la entrada de su casa y tenían que salir y entrar por una ladera de casi seis metros de altura”, señala Jaldía retratando las calamidades a las que está expuesta la familia palestina.

“Nos acogió en su casa-cárcel dándonos lo poco que tenían para subsistir, él, su mujer Nisreen y sus tres hijos rodeados de psicópatas colonos sionistas que destrozaban su casa y les daban palizas provocando abortos a su mujer”, afirma Daniel Lobato, activista español en las mismas brigadas internacionales.

“Hashem y su familia viven de las pinturas que hace Nisreen”, continúa explicando Jaldía. “Él perdió su trabajo porque se quedó atrapado en ese lugar. Trabajaba en la UNRWA y no podía circular libremente”.

En una entrevista publicada en la web del movimiento ISM (International Solidarity Movement) que al igual que UNADIKUM actúa en los territorios palestinos ocupados, Hashem explicaba la vida bajo control militar israelí.

“La ciudad de Hebrón está dividida en dos partes, una llamada H1 bajo control de la Autoridad Palestina y otra H2 bajo control militar israelí. En esta última está mi casa, en Tel Rumeida. Tel Rumeida y la calle Shuhada están bajo control israelí”.

Sin tiendas a su alrededor, sin clínicas ni hospitales, la familia Azzeh vive expuesta a un riesgo permanente. “Una vez, Hashem tuvo un ataque cardíaco.- Relata Jaldía.- Él mismo se aplicó los primeros auxilios hasta poder llegar a un hospital de la Autoridad Palestina”.

Hashem ha muerto por efecto de la inhalación de gases lacrimógenos que las fuerzas israelíes mezclan con otros componentes como la pimienta. En la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén, se cuentan en más de mil los palestinos que han tenido que ser tratados por los paramédicos debido a los síntomas de esta arma química usada en cantidades excesivas contra manifestaciones y protestas antiocupación israelí. Entre los heridos también hay periodistas que cubrían los eventos.

“No me iré de aquí hasta que muera o consigamos nuestra libertad”, sentenció tajante Hashem en una entrevista en 2013. Dos años después, Hashem moría en una acción represiva del Ejército israelí en Hebrón, una ciudad palestina cuya economía se ha hundido debido a la irrupción de asentamientos en el centro de la ciudad. Las restricciones de circulación y los continuos ataques de colonos, cuya seguridad salvaguarda el Ejército israelí, han hecho que algunos palestinos se hayan visto obligados a abandonar sus hogares.

Asentamientos ilegales como obstáculo para la paz

La construcción de asentamientos para judíos israelíes en territorios considerados bajo ocupación,  según las leyes internacionales, es una violación de la resolución 446 de la ONU, adoptada el 22 de marzo de 1979, según la cual “la política y las prácticas de Israel de establecimiento de asentamientos en los territorios palestinos y árabes ocupados desde 1967 no tienen validez legal y constituyen un serio obstáculo para el logro de una paz amplia, justa y duradera en el Oriente Medio”.

En su visita a Jerusalén y Ramallah el paso martes 20 y miércoles 21 de octubre, respectivamente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon apeló tanto a israelíes como a palestinos a actuar en la mayor brevedad de tiempo posible para evitar una mayor escalada de la violencia.

“La situación en Cisjordania también merece una atención renovada.- Apuntó Ki-moon.- La actividad de asentamientos por parte de Israel es ilegal y sólo inflama las tensiones, al tiempo que refuerza el sentido de que la viabilidad de la solución de dos Estados está desapareciendo”.

Hasta el momento, 54 palestinos, 9 israelíes y un refugiado eritreo, disparado por un policía israelí al confundirlo con un palestino, han muerto en la violencia que sacude las calles palestinas e israelíes desde inicios del mes de octubre.

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Isabel Pérez

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