“Yo le conté la verdad a mi madre”

Juan López Pérez, fusilado en 1938.

Las investigaciones locales realizadas por familiares de víctimas del franquismo están escribiendo la historia que tanto se quiso -y aún se quiere- ocultar

Ya suenan los cerrojos.
A morir toca.
Nombres de amigos ruedan
de boca en boca.
Cuando amanece,
con el trigo y el alba,
la sangre crece.

Luis Caballero, cantaor de Aznalcóllar

Juan José López permanece varios segundos en silencio mientras señala uno a uno los nombres de hombres y mujeres que ha recopilado en una tabla. 54, dice al terminar de contar. Son las víctimas mortales de la represión franquista en su pueblo, El Madroño (Sevilla). Allí ha presentado A morir toca. El Madroño en tiempos de infamia (Diputación de Sevilla), el libro con el que documenta una barbarie negada por algunos y silenciada por otros. Insiste en que él no es ni historiador ni escritor. Sin embargo, las investigaciones locales ajenas a la academia, realizadas en su mayoría por familiares de víctimas, están escribiendo la historia que tanto se quiso -y aún se quiere- ocultar: “Ahora se tiene certeza de lo que se temía. En los pueblos hay mucho desconocimiento y mucho miedo, más que mala fe”, afirma el autor.

Han tenido que pasar los años y casi una vida para que su madre, Tomasa, una mujer ahora octogenaria, sepa qué fue de su padre, a quien iba a visitar a la cárcel hasta que un día le ordenaron, sin ninguna explicación, que ya no fuera más. “Mi abuela supuso lo que había ocurrido, pero nunca habló del asunto y mi madre nunca supo realmente qué había pasado con mi abuelo hasta que yo se lo conté”, afirma Juan José.

El proceso ha sido largo. Hace una década, Juan José comenzó a buscar el nombre de su abuelo en los archivos militares, pero el desbarajuste de aquellos legajos lo apartó momentáneamente de su empeño: “Aquí no hay nada”, le aseguraron. Y la nada, tras el rastreo del historiador José María García Márquez, se convirtió en un tomo de 600 folios de un consejo de guerra. “Gracias a García Márquez pude comprobar que Juan López Pérez, mi abuelo, estaba entre las 40 personas del pueblo sometidas a consejo de guerra. Yo no lo hubiera encontrado nunca porque estaba a nombre del que fuera alcalde del pueblo José Ramón Esteban Ruiz, asesinado mediante garrote vil en la cárcel de Sevilla. Junto a él, fueron fusilados mi abuelo y dos hombres más. Fue en marzo del 38. Al resto de los condenados a muerte les fue conmutada la pena por la de reclusión perpetua o 30 años”, asegura.

Desde que le contó “esta verdad” a su madre, Tomasa acude cada día de los difuntos al cementerio de Sevilla a depositar un ramo de flores en la fosa común donde supuestamente están los restos de su padre. “Para ella ha sido un gran alivio”, reflexiona Juan José, nieto de aquel minero socialista asesinado con 30 años.

Fosa en espera

Ahora abre el libro por la página 161. “Mira a estas dos mujeres”, dice. Son Hermenegilda y María Martín, hermanas, una con 19 años y la otra con 21. “Dime si esto no es espeluznante. Las dos fueron fusiladas junto a sus padres, entre las aproximadamente 40 personas asesinadas nada más entrar en el pueblo las tropas franquistas, en agosto del 36”, aclara. Todas ellas, supuestamente, yacen en la fosa del cementerio de El Madroño, en cuyos trabajos de delimitación y cata, impulsados por Amhyja y financiados por la Junta de Andalucía, fueron localizados 29 cuerpos. “Ahora está tapada, a la espera de ver cómo se puede exhumar porque la Junta ya no concede subvenciones para ello”, añade Juan José.

Luego se va a la página 280 y señala con su dedo índice la reproducción de un documento firmado por el entonces cura del pueblo, Manuel Santos Román, sobre una maestra llamada Trinidad Vergillos, que fue depurada: “Su conducta profesional: pésima. Tratábase únicamente con las fuerzas indeseables del pueblo. Religión: ninguna. Mofábase hasta de la religión. Observaciones: es o era una grandísima hija de la Pasionaria”.

“El papel ejercido por el cura, como testigo de cargo, para acusar a las personas, es bestial”, denuncia Juan José. Unas hojas antes, en la 278, subraya lo que dice este mismo cura del que fuera alcalde del municipio: “De bueno sólo hizo procurar que el pueblo no pasase necesidad, alimentando con lo robado, y evitar el fusilamiento de mi padre. Ante tamaños crímenes, huelga manifestar los motivos en los que se fundamenta la conveniencia no sólo de su detención sino también de la aplicación del bando de guerra pues así lo reclama el bien de la patria y de este pueblo que pide justicia inexorable”.

Con el libro cerrado, trufado con post it amarillos, el hombre que le ha llevado la verdad a su madre con 82 años concluye: “Sería indecente decir que esto no existió, sería indecente no contar que esto ocurrió”. Él, afortunadamente, ha llegado a tiempo.

faldon_noticias

Olivia Carballar

Comentarios

7 respuestas a ““Yo le conté la verdad a mi madre””

  1. Esto no tiene palabra ,como un hombre de Dios puede mandar una carta a Sevilla que sea ejecutado a garrote vil.
    Yo siempre he estado en contra de quemar iglesias ,porque en este pueblo si en vez de quemar la iglesia se quema al cura no pasa nada.Me podeis contestar ,.quien fue mas asesino la iglesia o Franco ???

    • Era muy común cuando las tropas franquistas tomaban algún pueblo, preguntarle al cura de turno a quien debían matar, y eran los curas los que les señalaban a quién. Se me hace dificil encontar una cosa menos cristiana que esa. Y aun hoy, es dificil entender como despues de que Francisco I haya pedido perdón por algunos actos de la Iglesia, la Iglesia española siga muda y sin avergonzarse de su pasado, mientras se enriquece no pagando impuestos por sus inmuebles, por ejemplo.

  2. Los torturadores, asesinos, terroristas de estado, usurpadores, represores en general, caciques y demás componentes del genocidio, según ellos mismos, se autoamnistiaron bajo el chantaje y la amenaza de volver al terrorismo de estado impune que fue el franquismo y ese régimen que creó.

    Salud compañeros que lucháis por la dignidad, por las libertades, por la memoria, por el antifascismo y en general por los derechos humanos.

  3. Admirable tu tesón en tu búsqueda de Verdad, Juán José.
    Cuantas atrocidades permanecen ocultas!
    Cuantas infamias, falsedades, manipulación, tergiversacion vertidas por los fascistas!.
    Y ya ves, aún a día de hoy, la iglesia católica española que siempre ha colaborado con el bando franco-fascista se niega a poner de su parte para ayudar a cerrar las heridas.
    http://arainfo.org/2015/02/ayuntamiento-de-balbastro-y-la-iglesia-nidos-de-ciguenas-no-losa-fascista-si/

  4. Tengo los ojos humedos y, lagarganta estrecha al leer este testimonio.soy candido 67 anos hijo de gabriel , hoy vivo en montpellier (francia) desde hace 50 anos, natural de cieza ( murcia ) Gabriel mi padre, hizo la guerra en el bando républicano,y tubo la suerte de volver y fue encarcelado
    Mi padre Gabriel me contaba, commo le temblanban los huesos cuando cada manana sacaban a un prisionero, para darle el paseo “para fusiarlo”, el se salvo no se como!.Este relato es para dcir , la angustia que representa casos como elque acabo de leer que son de otra magnitud .Espero con toda mi alma de miltante que esta vez sea la que acabe, de una punera vez con el fascismo y se pueda rendir justicia a tantas victimas todavia inpunes .VIVA LA III REUBLICA!!!

  5. Yo conseguí explicar la historia de su abuelo a mi madre, sacada de otro archivo, y no me quiso escuchar. A pesar de la evidencia no quería creerlo, demasiados esquemas rotos en su cabeza gastada.

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