250 millones de personas en cooperativas

Un informe analiza el impacto del trabajo cooperativo a nivel mundial

Artículo publicado en el número de diciembre de 2014 de La Marea, disponible en nuestra tienda virtual

Cerca de 250 millones de personas en todo el mundo trabajan en el sector cooperativo. De ellas, más de 26 millones son empleadas, tanto a tiempo completo como a tiempo parcial, mientras que las 224 millones restantes son productores asociados en este tipo de organizaciones democráticas. Son datos del estudio Cooperativas y Empleo: un informe mundial, elaborado por la Organización Internacional de las Cooperativas de Producción Industrial, Artesanal y de Servicios (CICOPA), que se presentó el pasado 7 de octubre en Quebec durante la segunda Cumbre Internacional de las Cooperativas.

Las cifras se derivan del análisis de 74 países, que representan el 79% del total de población mundial, y muestran un importante peso del sector en todo el mundo. Los autores pasaron diez semanas en varias regiones de Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Japón, Corea, India, Italia y España. Constataron que el mayor peso del sector cooperativo reside en los países del G-20, donde incluye a cerca del 12% de la población ocupada. Estos datos, además, no tienen en cuenta el empleo indirecto e inducido que se desarrolla a su alrededor.

El estudio no sólo cuantifica el empleo cooperativo a nivel mundial, sino que también valora las características que lo distinguen del resto de formas de organización del trabajo. “Ningún otro tipo de empresa puede pretender dar empleo a tanta gente y, al mismo tiempo, mostrar tal capacidad de resistencia a las crisis y las recesiones, ofrecer una estabilidad laboral tan alta (en muchas familias de productores, a través de generaciones), y caracterizarse por una distribución tan equilibrada entre áreas urbanas y rurales”, señala el informe.

Mediante decenas de entrevistas a trabajadores y productores, los autores constataron que esta experiencia de trabajo constituye “una mezcla de participación, una sensación de pertenencia a una familia, una fuerte identificación con la propia empresa, un sentimiento de orgullo y reputación, y de implementar valores a través del trabajo de uno mismo”, mientras que, a la vez, “se tiene una fuerte conciencia de las demandas económicas de la empresa, y de su necesidad de ser eficaz y flexible”.

La Marea, Suscripción, Revista

Brais Benítez

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