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sábado 24 febrero 2018

Cultura

“En Podemos hay una estrategia de cara a la galería para no parecer unos extremistas”

El Nega y Toni el Sucio, integrantes de Los Chikos del Maíz, vuelven al “espíritu gamberro de las primeras maquetas” con su nuevo álbum, ‘La estanquera de Saigón’ (2014)

29 noviembre 2014
11:23
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“En Podemos hay una estrategia de cara a la galería para no parecer unos extremistas”
El Nega y Toni Mejías, integrantes de Los Chikos del Maíz - ALBA GUSANO

El Nega y Toni el Sucio, integrantes de Los Chikos del Maíz, rapean sin concesiones. Sus letras apuntan directamente, con nombres y apellidos, al capitalismo y sus agentes. Pese a que su primer disco salió hace casi una década, su consagración llegó con Pasión de Talibanes (2011), al que le siguió Riot Propaganda (2013), grabado junto al grupo Habeas Corpus. Con este nuevo álbum, La estanquera de Saigón (2014), los raperos valencianos vuelven a sus orígenes, al “espíritu gamberro de las primeras maquetas”.

¿Qué diferencias hay entre este nuevo disco y los anteriores?

Toni Mejías: La diferencia principal es lo trabajado que está este disco, tanto en el sonido y en las producciones como a la hora de escribir las letras y rapearlas. Hemos dado un salto de calidad bastante importante.

El Nega: Sí, yo creo que está todo mucho más trabajado, más cuidado al detalle, hecho con mucha más calma. La esencia viene a ser un poco la misma, que es nuestro discurso. Hemos recuperado ese espíritu gamberro de las primeras maquetas, que quizá se había perdido un poco con Pasión de Talibanes y había desaparecido por completo con Riot Propaganda, que era algo mucho más serio y políticamente correcto.

¿Qué evolución ha tenido vuestro rap?

T.M.: Como todo en la vida, con los años vas mejorando. Si escuchas la primera maqueta o los primeros discos, a la hora de rapear y de fluir ahora es mucho mejor, es una evolución que se nota bastante.

E.N.: Es más pausado, se vocaliza mejor. No tan urgente, tan a cuchillo.

T.M..: Yo, por ejemplo, ahora escribo pensando en que pueda cantarlo todo del tirón, sin ahogarme. Antes metía unas frases eternas.

Hay muchas colaboraciones en este disco. Una de las que más destaca es la de Evaristo Páramos (La Polla Records, Gatillazo), que hace un tipo de música que en principio no casa mucho con el rap. ¿Cómo ha sido trabajar con él?

E.N.: (Ríe) Es todo un personaje, hay que decirlo, e historia viva del rock de este país. Hay que dar las gracias a Fran, que es el técnico de sonido de Gatillazo y otros grupos, que fue el que nos puso en contacto y en sintonía. Evaristo era bastante reacio a esto del rap y a cantar sin guitarra, pero el técnico y sus compañeros de grupo, a base de machacarlo en los viajes en la furgoneta, hicieron que al final terminara aceptando. El tema es una especie de remix del tema de La Polla Records La chica yeye, que hemos cambiado por La chica AVT.

Además, ideológicamente quizá no es tan parecido a lo que defienden Los Chikos del Maíz, porque Evaristo viene de una tradición de lucha anarquista.

E.N.: Bueno, sí, pero pide el voto para Bildu, ¿sabes? (ríe).

T.M.: Es un poco como en el libro [Junto al disco, el grupo ha editado un pequeño libro con textos de, entre otros, Pablo Iglesias, Alberto Garzón e Íñigo Errrejón]. No compartimos todo lo que dicen las personas que escriben en él y podemos tener diferencias puntuales, pero creo que en la ideología compartimos muchas cosas.

¿Es el rap un instrumento útil para hacer avanzar a nivel social las ideas de izquierda?

E.N.: Sí, porque es muy accesible. A un chaval de 16 ó 17 años igual le supone mucho esfuerzo leerse un ensayo político, mientras que con el rap abres un abanico de posibilidades. Que luego igual hay mucha gente que sólo escucha la música y nada más, pero si de diez que escuchan las canciones hay dos o tres que a raíz de eso se preocupan, y ya escuchan a otro grupo, y otro día se apuntan al sindicato en la facultad… No sé, la cultura no se puede cuantificar ni medir. ¿Cuánta hegemonía se crea? No se puede calcular, pero bueno, es algo que está ahí. Si no fuera así, no tendríamos censura.

T.M.: Además, creo que el rap llega a un público muy joven. En ese aspecto claro que el rap es una buena herramienta para que esa gente joven se empiece a interesar por la política.

E.N.: Otra ventaja es que en una letra de hip-hop puedes decir muchas cosas. En otra de pop o de rock estás más limitado a ciertas estrofas. Aquí puedes concretar, poner nombres y apellidos.

Una crítica que se le ha hecho mucho a Los Chikos del Maíz es que en algunas letras hay frases marcadamente machistas. ¿Qué opináis? ¿Ha habido alguna evolución en este sentido?

E.N.: En uno de los temas, el de Evaristo, hacemos una oda a los derechos de las mujeres y LGTB. Y sí, bueno, sin ningún problema reconocemos que en el pasado teníamos frases de ese tipo. También eran las circunstancias. Yo siempre digo que la cultura es un reflejo de la sociedad, y creo que la sociedad en ese sentido ha avanzado bastante y nosotros con ella. Llámalo madurez, llámalo de otra forma. Cuando hacíamos esas letras teníamos veintitrés años. Ahora tenemos treinta y cinco y lógicamente no llevas el mismo estilo de vida, has leído mucho más, has madurado en muchos aspectos. Hoy sí que se nota ese cambio.

T.M.: Es cierto que antes usábamos algún insulto que era heteropatriarcal. Tú en ese momento no lo piensas. A lo mejor dices “puta” y no lo tomas por eso, pero bueno, discutiendo vas aprendiendo y vas corrigiendo esos fallos. Además de esa canción, creo que en todo el disco hemos eliminado ese lenguaje sexista, machista.

E.N.: Bueno, igual hay alguna.

T.M.: Puede ser, pero creo que lo hemos corregido bastante gracias a la crítica, sobre todo la constructiva, no la que viene a hacer daño.

¿Se podría decir que habéis pasado de un estilo más gangsta a otro más politizado?

E.N.: No, hombre, nunca hemos sido gansta (ríen).

T.M.: Éramos a lo mejor más quinquis, ¿no?

E.N.: Mira, más quinquis sí. Además un gángster es Blesa. En el rap no hay gángsters, están en los consejos de administración de las grandes empresas. A veces se nos colaba algún “puta” o un “estoy en el baño y me la están chupando”; frases de ese estilo, que no vienen muy a cuento, pero tampoco en plan “yo soy un follapivas” con cadena de oro y ese rollo.

Otra crítica que os hacen es que el grupo sea de Valencia y no tenga letras en valenciano. ¿Por qué ocurre esto?

E.N.: Porque somos hijos de inmigrantes.

T.M.: Claro. Mi madre es de Albacete, mi padre de Badajoz, y en mi casa nunca se ha hablado en valenciano. Además en Valencia no es como en Cataluña, que sí que está la escuela en catalán. Ahí sólo tienes una asignatura de valenciano.

E.N.: La política lingüística valenciana deja bastante que desear, tanto que puedes terminar la universidad, como nosotros, sin saber hablar ni escribir valenciano correctamente. No es como en Cataluña, que cualquier hijo de extremeño habla catalán. Además, para hacer una letra de rap tienes que conocer mucho el idioma. Con Riot Propaganda sí hicimos muchas estrofas, pero en el rap tienes que manejar mucho el idioma para no lanzarte y hacer el ridículo.

En el ámbito de la política, habéis apoyado públicamente a Podemos.

T.M.: (Señala con el dedo a El Nega) Él.

¿Sigues manteniendo la misma postura? ¿Cómo véis la evolución que está teniendo? Hay críticas que dicen que Podemos ha pasado de pedir un impago de la deuda a una “reestructuración ordenada”.

E.N.: No se está diciendo eso, yo creo que se está orquestando toda una campaña para, de alguna manera, vender que el programa es irrealizable, que están reculando en muchas de las medidas, y no creo que sea así. Es más el humo que se está generando alrededor de eso, que entra dentro de lo que es una campaña orquestada, que porque realmente se haya reculado. Nunca se dijo que no se pagaría la deuda, siempre se dijo auditoría, y la que es privada que la pague quien la tenga que pagar.

En tu caso, Toni, ¿apoyas a Podemos? ¿Qué simpatías tienes hacia ellos?

T.M.: Conozco a parte de los dirigentes y siempre me han parecido personas válidas para la izquierda, pero no me posiciono simplemente porque no soy muy de política parlamentaria y tampoco me creo una persona que tenga que salir apoyando a nadie. De todos modos me gustan más otros tipos de política que la parlamentaria. Pero bueno, personas que sí me parecen válidas, como Pablo [Iglesias] o Tania [Sánchez], me gusta que estén en política.

E.N.: En una letra decimos que queremos a las personas, ya no hay siglas. Es un poco así, porque ya son muchos años y me he dado cuenta que al final unas siglas no dejan de ser algo simbólico y lo que cuenta son las personas que hay detrás, el programa y la forma de trabajar que tienen. Son muchos años ya de decepciones, mira estos de IU Madrid, los pro-Santín, que eran los prosoviéticos, los más radicales que nadie, y ahora mira. Si es que al final… por eso creo en las personas, en los proyectos y en los programas.

Nombráis a Podemos y a Pablo Iglesias en alguna canción del disco.

E.N.: Sí, bueno, alguna pullita hay (ríe).

En una frase decís “para Podemos incómodo, para el régimen un etarra”.

E.N.: Claro, eso es un poco regodearme en que resulta que Podemos al final viene de donde viene. Viene de la izquierda, y hay toda una estrategia dentro del partido para, de cara a la galería, no parecer unos extremistas, radicales e incendiarios. Y un poco me regodeo con la movida y se lo recuerdo. Pero soy muy consciente de que claro, para aglutinar no puedes ir en plan “vamos a quemar las iglesias y los bancos”.

T.M.: Sólo hay que ver que el vídeo famoso de Pablo cantando la Internacional es justo al acabar un concierto nuestro. Por eso lo de que somos un poco incómodos.

Hace dos años, el ejemplo a seguir que poníais eran los mineros asturianos. ¿Ha cambiado esto?

E.N.: Hombre, claro que ha cambiado. Es que en ese momento concreto el ejemplo eran los mineros, como luego fueron las mareas, luego Gamonal. Creo que en cada contexto hay que saber con quién hay que estar. No valen los mineros para siempre, o no valen los cohetes y quemar cajeros, en el momento concreto de Gamonal sí, porque era el pueblo, y no cuatro encapuchados que querían montarla. Creo que hay que saber medir muy bien los tiempos, la correlación de fuerzas.

T.M.: En el caso de las luchas puntuales, lo de Coca-Cola era por ejemplo otra manera de luchar, la huelga. Son puntuales. Cuando sucede algo, lo importante es que el pueblo se movilice para conseguir lo que quiere. Por mucho que haya un gobierno de corte popular. Si hubiera algo en lo que se equivocara, también el pueblo tendría que salir a pedirlo.

E.N.: Claro, con más motivo además, porque un gobierno de corte popular tiene que estar permanentemente escuchando a los gobernados. Que no se crea la gente que por que estos lleguen a gobernar las calles se van a desmovilizar. Todo lo contrario, la presión tiene que seguir. Igual no con manifestaciones, pero hay otros cauces de diálogo.

¿Vosotros concretamente participáis en Podemos?

T.M.: Yo no.

E.N.: Yo… corramos un tupido velo.

Digamos que eres más afín.

E.N.: Sí.

¿Te verías como ministro de Cultura?

E.N.: (Ríe) No.

¿Asumirías alguna responsabilidad política?

E.N.: De momento no. Creo que es mucho más cómodo, saludable y te permite muchas más licencias estar en la izquierda artística que en la izquierda política, y de momento estoy mucho mejor en la primera.

Decíais que IU os sugería “hastío y pesadumbre”.

E.N.: Pensamos lo mismo. Con la diferencia de que el aparato ha cedido un poco con la avalancha de las primarias. Apostamos por esa nueva generación, se llame Couso, se llame Garzón, se llame Tania, que parece que viene a rescatar IU de las tinieblas. A mi juicio un poco tarde, cuando le han visto las orejas al lobo.

T.M.: Por otro lado, con el surgimiento de Podemos, la política tiene mucho de televisiva, mucho de espectáculo, de redes sociales, y la verdad es que no veo en un debate a Centella peleándose con nadie (ríen). Entonces es normal que cedan el paso a otra gente. Ahora la política se mueve en otros terrenos. Que no vean cómo los dinosaurios de siempre se quedan en sus sillas.

¿Hay que adaptarse a la telegenia?

E.N.: Es malo, pero es que las reglas no las ponemos nosotros. Las ponen ellos. Y por eso Ana Mato va como va de rayos uva, que se pasa a veces (ríe). Es que te lo pone el enemigo, y o lo asumes e intentas pelear con esos códigos o te quedas tú con tu movida en un rincón.

T.M.: Claro, tú puedes pasar de ir por ejemplo a la La Sexta Noche, pero es que ahí hay mucho voto. ¿De dónde sale Pablo? En gran parte de la televisión. Y por ejemplo se criticó mucho lo de poner su cara en la papeleta, pero es que la gente lo reconocía por eso. Era el partido del de la coleta. En el futuro supongo que irá con los círculos y ya está, pero ahora mismo es un terreno en el que hay que combatir y en el que hay mucho voto.

E.N.: Sí, hay que saber moverse en esa dictadura de la imagen. Por supuesto es un arma mucho más a nuestro favor una Tania Sánchez o un Alberto Garzón que un Centella, con todo mi cariño.

¿Entonces el paso atrás de Cayo Lara y el adelante de Alberto Garzón lo véis positivo?

E.N.: Hombre, sin lugar a duda.

T.M.: Yo creo que necesario, y eso que Cayo Lara me parece un tío íntegro.

E.N.: Un tío íntegro, honesto, trabajador… y tampoco es una cuestión generacional, ¿eh? Es como Javier Couso, que creo que tiene 50 y pocos, pero es gente nueva, savia nueva. No es una cuestion generacional sino de planteamiento.

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Eduardo Muriel

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3 comentarios

  1. manuel2401
    manuel2401 03/01/2015, 13:51

    ¿ todas las guarrerías vienen de Valencia ? noooo, sólo bastantes

    Responder a este comentario
  2. CVP
    CVP 29/11/2014, 13:43

    ¿No se referiría Toni Mejías a Tania Rodríguez y no a Tania Sánchez? La eurodiputada de Podemos es Rodríguez. De todas formas no me cuadra, porque desde LCDM se ha atacado mucho a IzAn, a la que Rodríguez pertenece.

    Responder a este comentario

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