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martes 22 mayo 2018

Opinión

9-N en cuatro actos

“Una España gobernada por Pablo Iglesias desactivaría muchos resortes en la Cataluña independentista, complicándole la vida a ERC”, advierte el autor

<em>9-N en cuatro actos</em>
Un ciudadano deposita su voto, esta mañana, en la Escola Infant Jesús de Barcelona. LAURA BORDERA

Pase lo que pase ya hemos ganado, decía un voluntario el día antes del 9-N. Si nos dejan votar, la imagen será la de miles de catalanes votando; si nos lo prohíben, la imagen será la de España llevándose las urnas para que no podamos votar. Ya hemos ganado, pase lo que pase, repetía. Y lo que pasó fue más de dos millones de personas participando en la tercera entrega de la trilogía de la independencia. Cadena humana, la gran V y ahora la representación de la consulta que no pudo ser. Dos millones de personas movilizándose pacíficamente en un acto de desobediencia ciudadana son muchas personas. Nadie con sentido común puede obviar la importancia que esto tiene ni la lectura política que conlleva.

No puede sacarse ninguna conclusión de estos resultados porque no ha sido una votación con garantías democráticas, analizaba el domingo por la noche en televisión una periodista de El Mundo. La misma periodista se oponía meses atrás en su periódico a la celebración de la consulta original, la que sí llevaba consigo garantías democráticas. Quitemos zoom. Salgámonos del ruido. Alejemos el enfoque y perdamos en la pequeñez a Rajoy, Artur Mas, el Constitucional, o media Cataluña en la calle. Observemos la península desde el satélite. Arriba a la derecha hay un territorio que de momento no sabemos si quiere o no ser independiente. Sus ciudadanos no se han pronunciado formalmente. Esta periodista dejaba clara, sin pretenderlo, la estrategia del gobierno de Rajoy. Sin consulta no hay opinión válida. Y si los catalanes no han dicho nada, ¿para qué preocuparnos o mover ficha? La estrategia es tan fácil de comprender como una pedrada en un cristal: que los catalanes no puedan hablar.

Artur Mas y Oriol Junqueras no hablaron. El presidente y el probable futuro presidente de Cataluña, remeros teóricos del mismo barco, ni siquiera se pusieron en contacto el 9-N, según desveló Junqueras en una entrevista esa misma noche. O la consulta no era lo único importante, como ambos repetían, o si lo era, lo era como tablero de juego para el 10N. El no contacto entre el presidente potencialmente saliente y el entrante contrasta con la foto del abrazo emocionado entre David Fernández (CUP) y Artur Mas. Una imagen que huele a transición española. Fraga y Carrillo besándose los labios. Amistades imposibles para construir por el tejado. Pactos consistentes en mirar para otro lado en demasiadas cosas. Una foto que dentro de la Cataluña que David Fernández representa debería de provocar más preocupación que otra cosa.

El nacionalismo es caníbal. Se alimenta de miembros de la propia especie. Es decir, de otros nacionalismos. El nacionalismo catalán vive gracias al nacionalismo español y el español vive gracias al catalán. Este ecosistema, vigente durante años, puede verse alterado con la irrupción de Podemos. Una España gobernada por Pablo Iglesias desactivaría muchos resortes en la Cataluña independentista, complicándole la vida a ERC. El resultado de las próximas elecciones en España y Cataluña será decisivo para el futuro de ambas partes. Una Cataluña gobernada por ERC, dispuesta a declarar la independencia unilateral, sería la única tabla de salvación que tendría para agarrarse un PP que se ahoga en la corrupción. Serán decisivos los tiempos y los tiempos se controlan con adelantos electorales. Las primeras elecciones condicionarán a las segundas.

Pero eso será más adelante. De momento el futuro es ahora. Y en el ahora pesa más la corrupción que las banderas. O debería. El día después de que el juez Ruz señalara al PP como beneficiario en la trama Gúrtel, Rajoy al fin salió a dar explicaciones… sobre lo de Cataluña. Las banderas son el instrumento más rentable de la caja de herramientas de la política.

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Gerardo Tecé

Gerardo Tecé

Modelo y actriz. Escribe, pinta y colorea cosas en sitios desde que tiene uso de Internet. También en Carne Cruda, Vice, CTXT, 20 Minutos y Atresmedia, entre otros.

9 comentarios

  1. Perogrullo
    Perogrullo 28/11/2014, 23:12

    De entrada, he de comunicar que no soy catalán, sino valenciano. Por lo tanto, el 9N no entraba en mi agenda. Dicho lo cual, aquí va lo que pienso.
    En Catalunya, el 9N, más de 2.300.000 ciudadanos desobedecieron las prohibiciones, infringieron las leyes, vulneraron las sentencias, transgredieron las normas, se insubordinaron, se rebelaron… y votaron.
    Y lo hicieron aun sabiendo que se exponían a asistir (de mayor a menor): a posibles situaciones de violencia (policial, extrema derecha españolista, etc.), o a posibles sanciones individuales y/o colectivas (por vulnerar la ley), o a un posible ridículo (por escasa asistencia, repercusión).
    El 9N fue, en definitiva, una rebelión democrática (se trataba de votar, y lo hizo libremente quien quiso), pacífica (sin ningún tipo de incidente), cívica (apoyada en más de 40.000 voluntarios) transversal (asistió gente de todas las ideologías, clases sociales, edades, lenguas, orígenes) y alegre (la esperanza genera ilusión).
    El famoso abrazo, la noche del mismo día, en la sede del centro de datos, entre Artur Mas (derecha liberal) y David Fernández (izquierda anticapitalista) fue el mejor ejemplo de que la independencia de Catalunya es un anhelo común de la mayoría del pueblo catalán.
    ¿Alguien puede encontrar un caso de revolución democrática similar en la Europa actual? Yo, no. Y ello, lejos de extrañarnos o indignarnos, debería llevarnos a la admiración, incluso a la sana envidia.
    ¿Alguien puede dudar de la voluntad mayoritaria de independencia del pueblo catalán? Yo, no. Pero si alguien lo duda, que se someta a un referéndum legal y todos saldremos de dudas.
    ¿Alguien se imagina a Mariano Rajoy abrazándose a Pablo Iglesias, por el motivo que sea? Yo, no. Y ello es por algo, significa algo… y debería mover a todos a afrontar el “problema catalán” de forma diferente a como se está haciendo hasta ahora (por parte de todos).
    Acabo añadiendo una afirmación de perogrullo: si la mayoría de catalanes quiere la independencia, pues que sean independientes. Así de claro.

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  2. Ecocharly
    Ecocharly 15/11/2014, 10:42

    Tan estúpido es pretender que aquí no ha pasado nada cuando han votado más de dos millones de personas como decir que ha sido un éxito total el que hayan votado el 30% de un censo inflado por menores e inmigrantes. A esto nos llevan los nacionalismos,todos, lo más nefasto que le ha podido ocurrir a la humanidad

    Responder a este comentario
  3. cayetano
    cayetano 14/11/2014, 00:56

    Con una visión de satélite, y pasando las imágenes temporales por una ruleta períodica, probablemente alumbremos más realidades.
    La primera que las imbricaciones económicas entre oligarquías no permiten distinguir donde comienzan las españolas y terminan las catalanas. Por qué la interrelación es tal entre ellos, que hace tiempo desaparecieron los rasgos especificos o identitarios. La Gran Empresa radicada en Cataluña como la del resto del Estado, tiene tal grado de participación financiarizada que sólo podemos diferenciarla desde sensibilidades de los principales agentes(ejecutivos). Dado que la empresa cuya sede fiscal radica en cataluña, habitualmente no sólo vende en un 80% a España, sino que produce en el resto de España su producto.
    De otra parte, desde las sensibilidades culturales e identitarias, el movimiento soberanista catalán resurge en varios momentos. Alentados todos por el nacionalismo españolista de la Derecha, que sabiéndose incapaz de avanzar en Cataluña instrumenta la confrontación soberanista para acrecerse en el resto del Estado.
    Así ocurrió con Aznar que resucito a la ERC de Carod Rovira del ostracismo electoral, pero que también gano por mayoría absoluta sus segundas elecciones Generales.
    Ahora mismo, los nacionalismo de derechas catalán y español, utilizan en Cataluña y España la lucha identitaria de un pueblo para ocultar la social, definiéndose unos como garantes de la independencia y otros de la Unidad de España.
    Garantes de la Unidad de España, ante el independentismo y las veleidades sean del PSOE, IU o PODEMOS.
    Una España gobernada por PODEMOS requiere de la irrupción todavía no acontecida en Cataluña y el País Vasco, cosa que si consiguiera el PSOE en el 82.
    Requeriria de mayorías en Andalucía, Valencia…, algo muy lejos de la realidad.
    Pero como fe, necesidad y deseo mueven montañas, aceptemos un gobierno de Pablo Iglesias en España.
    ¿Cómo desactivaría PODEMOS los resortes de la Cataluña independentista?
    La cataluña independentista se fundamenta en un movimiento de base, ciudadano, que exige la consulta y cuyos presupuestos soberanistas son plurales, siendo los mínimos la exigencia de un estado catalán.
    La verdad no alcanzo a entender que varita mágica dispondría PODEMOS en el gobierno, para desactivar no a ERC sino a todo un movimiento ciudadano.
    La verdad el artículo me ha sonado a : y con PODEMOS se le apareció la virgen milograso a la unidad de españa.
    Lo que seguro ocurrira es la solución de continuidad entre las elecciones municipales, autonómicas(sino Generales tb.)y las Catalanas. De forma que los efectos del debate electoral Unidad de España o Independencia se vivirán directamente en éstos.
    No olvides que los previsibles resultados de las catalanas, nos adentrarían en un mayor juego de presiones al tener estas caracter plebiscitario, sean las salidad ofrecidas por Ciu o ERC, dado que posiciones intermedias de Ciu con pactos con PSC supondrían el hundimiento de Ciu.
    Imagínate Gerardo, ¿Ganaría PODEMOS? si el miedo cambia de bando, y municipales, autonómicas y Generales coinciden. Planteándose una situación de emergencia, en que estas también son plebiscitarias al sistema, frente a la ruina y el Kaos de PODEMOS junto a la Ruptura de España.
    Demasiada FE, poca movilización y más divergencia que sinergia empoderadora veo, para ganar a tamaña Campaña de los gigantes con pies de acero.

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  4. Josep M.
    Josep M. 13/11/2014, 20:04

    no estoy nada convencido de que con Podemos las cosas canvien, ellos, Podemos, tambien estan en contra de la independencia de Catalunya, porque ahora ya no es el derecho a decidir,ahora ya hay que ir a por la independencia el dia 9 votamos y una repetición no nos lleva a ninguna parte.

    Responder a este comentario
  5. Lluís
    Lluís 13/11/2014, 19:46

    Muy buen artículo. Gracias. Sólo quería puntualizar que muchas de las personas q votamos Sí a la independencia no somos NADA nacionalistas, sólo queremos un cambio y el mismo respeto que los otros pueblos ibéricos. Nada más.

    Responder a este comentario
  6. Josep
    Josep 13/11/2014, 19:23

    En mi opinión decir que la CUP participa en “Pactos consistentes en mirar para otro lado en demasiadas cosas” es mentir.

    Confundir nacionalismo con independentismo es un grave error de análisis (yo soy independentista y no soy nacionalista).

    Creer que el independentismo en Cataluña irá a menos cuando gane Podemos (si es que gana) es casi de chiste. Es innegable que los ataques del nacionalismo español favorecen el crecimiento del independentismo. Pero aunque gane Podemos esos ataques de los sectores nacionalistas españoles no cesarán, al contrario, irán a más y Podemos tendrá que hacer acrobacias políticas para contentar a todos sus sectores.

    Al final resultará que la mejor manera de acabar con los nacionalismos es la independencia.

    Responder a este comentario
  7. david
    david 13/11/2014, 17:52

    No creo q sea significativo el abrazo, porque no va más allá (solo hay q ver el trabajo de la CUP). És un momento efusivo por ver la movilización popular, para mi más espontánea de David y más interesada de Mas.

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  8. Jaume
    Jaume 13/11/2014, 16:53

    Tu crees que alguien com David Fernandez puede ser calificado com nacionalista (al uso de la descripción común)?

    Responder a este comentario

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