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miércoles 21 noviembre 2018

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Todos los periodistas son iguales

“Resulta llamativo cómo nos centramos en la corrupción política, empezamos a señalar apenas la corrupción empresarial, y siempre se nos olvida la corrupción mediática”, señala el autor

<em>Todos los periodistas son iguales</em>
Federico Jiménez Losantos.

Aznar hizo una apuesta arriesgada pero justa en los prolegómenos de la Guerra de Irak. La respuesta de la izquierda política y de la mayor parte del periodismo español fue tratar de echar del poder al PP a patadas con la excusa de la Guerra. En aquellas semanas de dramática soledad del presidente y de acoso desatado a la libertad de los españoles, Libertad Digital fue uno de los pocos medios de comunicación, con ABC y parte de la COPE, que respaldó la actuación del Gobierno“. Esto escribía Jiménez Losantos hace unos años.  Y por una vez Jiménez Losantos no mentía: Libertad Digital y el propio Jiménez Losantos eran de los pocos que defendían las mentiras del gobierno de Aznar para impulsar un genocidio que todavía desangra Irak.

Es una de las tres mentiras criminales (mentiras sobre crímenes) que ejercieron de muro de carga del aznarato y en todas estuvieron los tinglados comunicativos de Jiménez Losantos en primera línea. Aznar impulsó el mal llamado revisionismo histórico, que en realidad sólo era una recuperación de la propaganda de la dictadura fascista de Franco para justificar sus crímenes contra el país. Ahí estuvo en primera línea Libertad Digital con sus historietadores Pío Moa y César Vidal. La otra gran mentira fue el 11M y la teoría de la conspiración: en Libertad Digital se reunieron Luis del Pino y sus peones negros (qué pocos años hacen falta para ver el patetismo de aquellas farsas) a las faldas mediáticas de Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez. Todas estas mentiras, hay que recordarlo, con el altavoz imprescindible que regalaban (¡qué digo regalaban! ¡pagaban, financiaban!) la Conferencia Episcopal y Rouco Varela, con nuestro dinero, a través de la COPE, hasta que el PP ordenó silenciar a aquellas voces que ya eran un estorbo. El PP se lo dio, el PP se lo quitó.

Hoy sabemos que aquello no era una mentira gratuita. Que todo lo hacían por la pasta: el PP no sólo usó el saqueo para forrarse sino que en su generosidad también financiaron a Libertad Digital. También lo hizo la patronal madrileña de Díaz Ferrán y Arturo Fernández: 700.000 euros, casi nada. Emprendedores y liberales apoyando a la prensa libre.

No sabemos si existía la consigna de financiar ilegalmente a medios que se declararan liberales, pero lo cierto es que uno de los delitos de Jaume Matas fue el pago ilegal a un columnista de El Mundo que abrió un medio llamado Libertad Balear. Pura coincidencia con el medio digital de otro columnista de El Mundo.

Resulta llamativo cómo nos centramos en la corrupción política, empezamos a señalar apenas la corrupción empresarial (condición necesaria para la corrupción política) y siempre se nos olvida la corrupción mediática. Incluso criticamos a la gente que estuvo votando corruptos durante tantos años sin recordar el potentísimo aparato mediático, en buena parte corrupto, que convencía de que aquel saqueo era lo mejor para todos, lo único realista en términos económicos.

Incluso cuando señalaba algún rincón del saqueo, la máquina se engrasaba para evitar más fugas.

Un capítulo especialmente discreto ocurrió en torno a los sueldos de los consejeros de Cajamadrid. En enero de 2012, El Mundo publicó un artículo titulado “El comunista del millón de euros”. No fue un artículo menor. Aparecía en la portada del periódico en domingo y ocupaba la portada del suplemento Crónica. En él se denunciaban las escandalosas remuneraciones de los consejeros de Cajamadrid: no las tarjetas black, sino las supuestamente legales. En portada aparecía una gran foto de Moral Santín, a quien se asignaban ingresos de más de 500.000 euros al año. Una remuneración, por cierto, que Moral Santín desmentía en privado cuando se le exigían explicaciones en IU, pero que nunca respondía en público ni acreditaba con la declaración del IRPF. El artículo de El Mundo se centraba en Moral Santín pero señalaba también las escandalosas remuneraciones del resto del consejo… e inminentes jefes del autor del artículo.

Aún se puede encontrar el artículo en Orbyt, en El Mundo. El autor es un tal Juan Emilio Maíllo y la fecha del mismo es 29 de enero de 2012. Diez días después, el 8 de febrero de 2012, podemos encontrar otra noticia: Juan Emilio Maíllo ficha por el departamento de comunicación de Bankia. Es decir, a los diez días de publicar algunas de las vergüenzas de los jefes de Cajamadrid y la Bankia de entonces lo ficha Bankia, entonces todavía en manos de Rato y con muchos de los consejeros señalados en puestos de gobierno: Moral Santín, el centro del artículo, el supuestamente difamado con la información, seguía siendo el vicepresidente de Bankia. Así que sólo cabe pensar que tan fulgurante fichaje de alguien tan incómodo o bien pretendía impedir que saliese más información o bien pretendía recompensar por la publicación de información que ajustaba cuentas internas desde dentro: sólo cabe pensar que o se compró el silencio o se compró la información. Si existe otra posibilidad razonable, que alguien nos ilustre.

Seguro que hay decenas de ejemplos más que muestran que el mecanismo de la España del saqueo incluía como instrumento necesario el poder mediático. No hace falta recordar que la pareja de Rodrigo Rato es periodista de información económica en El País o que el poder financiero controla casi todos los grandes medios de comunicación, ya sea a través de créditos y publicidad o incluso, en casos muy relevantes, como propietario de los mismos.

Del mismo modo que nunca podemos olvidar que para que haya corruptos tiene que haber corruptores que ganan muchísimo más que el corrompido, debemos tener muy presente que para que un saqueo estructural perviva en el tiempo tiene que haber una máquina de propaganda a disposición de los saqueadores. Se habla de casta y casi siempre nos olvidamos de incluir en ella al periodismo que se ha corrompido para servir al poder. Llamamos a la prensa cuarto poder pero a menudo se nos olvida pensar en ella cuando señalamos la estructura con la que el poder nos ha saqueado.

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Hugo Martínez Abarca

Hugo Martínez Abarca

Blog de política del diputado autonómico de Convocatoria por Madrid (Podemos) en la Asamblea. Hugo es licenciado en Derecho y Economía, y en Ciencias Políticas.

3 comentarios

  1. Jordi
    Jordi 01/11/2014, 13:09

    Por esto es tan importante informarse y leer el periodismo realmente profesional e independiente, para que no nos dén sopas con ondas:
    https://www.lamarea.com/2014/09/06/el-renacimiento-del-periodismo/

    Responder a este comentario
  2. Levaux
    Levaux 01/11/2014, 12:07

    Cuánta culpa de lo que pasa en este país la tienen los medios de comunicación que asumieron que la información del NODO era la herramienta ideal para seguir transmitiendo la eterna leyenda, el cuento mítico que usurpa el lugar que debería ocupar la Historia (con mayúsculas)

    Responder a este comentario

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